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El dulce sabor de la miel — capítulo 20

POV Amy

Estar aquí frente a mi mejor amigo, viendo como se acaba la botella de whisky, esto de que llegará a mi casa a las once de la noche, con aliento alcohólico y los ojos rojos, eso me decía que había llorado, pero no me había dicho nada, solo se había sentado en el salón y había tomado una botella y una copa.

Llevaba como media hora viendo, como se tomaba la botella como si no hubiera mañana, eso enserio me angustiaba, pero cada vez que trataba de quitarle la botella, me gruñía.

-¿Me vas a decir que pasa? - pregunte, tomando su mano - ¿o tendré que seguir viendo como te embruteces sin siquiera tener una explicación?

-Regreso - su voz apenas era entendible.

-¿Quién regreso? - arrugue la nariz al no entender.

Pero antes de contestar, su rostro me dijo que iba a vomitar, así que como pude tome el bote de basura y se lo puse enfrente, aunque fue un poco tarde, ya que había dejado un poco en la alfombra, pero lo demás lo dejo en el bote.

-Enserio, que eres un terrible amigo - le reproche, mientras caminaba hacia la cocina.

Primero prepare un café, después de todo con uno bien cargado, era con lo que yo me bajaba el alcohol, bueno el estado de ebriedad, puse un poco de agua a calentar, mientras limpiaba el desastre que había hecho, pero que más podía hacer, si era mi mejor amigo.

Cuando regresé a la sala, estaba recargado en el sofá, no dije nada, solo me lleve el bote de basura y como pude limpie la alfombra, aunque claro aun quedo manchada, pero al menos no olía. Regresé a la cocina y prepare el café más cargado que pude, camine a la sala y me hinque a su lado y lleve la taza a sus labios.

-Debes tomártelo - le ordene - te sentirás mejor.

Hizo lo que le pedí, aunque en el primer sorbo hizo una cara de asco, pero lo obligue a tomarse el resto, lo cual no hizo con mucho agrado, pero se lo tomo, en cuanto termino con el café clave mi mirada en él.

-Creo que debes descansar - lo ayude a levantarse.

-La amo - no entendía de que hablaba - no importa lo que haya pasado, aun la amo, soy un imbécil ¿cierto?

-¿Por amar a Bella? - me aventure a preguntar.

-My ¿se puede amar a dos personas a la vez? - sus ojos verdes, parecían tener confianza plena en lo que yo dijera.

-No lo sé - susurre - yo me pregunto lo mismo.

-¿A quién más amas? - creo que aun seguía ebrio, ya que me sonreía - claro sé, que el mastodonte de Jacob tiene tu corazón, pero quien más está en él.

-Tú - bromee, mientras con esfuerzo lo llevaba hacia la recamara que ocupaba en mi casa.

-Esto es enserio - la seriedad en su voz, me hizo entender que a pesar de su estado, lo que me había dicho era real.

-Creo que esto lo hablamos mañana, que estés en tus cinco sentidos - repuse, abriendo la puerta de su recamara.

-Soy un imbécil - repitió - tengo a una chica sensacional, pero claro tengo que engañarla con otra.

-¿De qué hablas? - lo senté en la cama, y clave mi mirada en él.

-Tanya - susurro - estuve con ella.

Me quede sin palabras, no podía creer que Tanya hubiera regresado, se suponía que se había ido por una larga temporada a Austria, no podía regresar ahora, y menos cuando Bella estaba de por medio.

-Sé lo que piensas - sonrió amargamente - que soy un desgraciado, que no merece a Bella, pero no pude evitarlo.

-Edward - lo interrumpí - no pienso nada, pero ahora es mejor que duermas, mañana hablamos.

-¿Tú me querrías a pesar de que todos me odiarán? - me tomo la mano, evitando que saliera de la habitación, sus ojos me causaron tanta ternura.

-Para que yo te odie, el sol debería desaparecer - pose mi mano en su mejilla - siempre serás mi hombrecito - besé su frente - y si el mundo se te viene encima, yo estaré a tu lado para enfrentarlo contigo, jamás en tu contra.

-Gracias, ardilla - dejo un beso en mi mano - yo siento lo mismo.

-Es mejor que duermas - solté suavemente mi mano.

-Te quiero - ante eso me detuve en la puerta.

-Enserio estás ebrio - bromee - pero yo también te quiero.

Después de eso cerré la puerta, crucé el pasillo en donde estaba mi recamara, Tanya había regresado y no creía que eso fuera bueno para la relación de Edward y Bella, en verdad que en ocasiones odiaba haber tenido algo que ver, con ella y con Marco, bueno en realidad no, porque a pesar de todo, habían sido buenos momentos.

Me recosté aun pensando en las palabras de Edward, esperaba que en la mañana todo aquello se aclarara, en cuestión de minutos, me quede dormida.

No sé si había sido mucho o poco el tiempo, que había dormido, pero los rayos del sol, me hicieron abrir los ojos, me gire y vi que el reloj marcaba las diez, sin muchas ganas me levante y entre al baño, en donde tome una larga ducha.

-Buenos días - escuche la voz de Helen.

-Hola - respondí, terminando de colocarme la blusa.

-Hay alguien que te habla por teléfono - escuche la diversión en su voz.

-Dile a Jake, que yo en un rato le hablo - me asome por la puerta del vestidor.

Simplemente asintió, mientras buscaba unos tenis escuche que Helen le decía lo que yo le había dicho, después de eso solo se escucharon mis pasos, para ver que zapatos me iba a poner.

-Creo que ese chico, enserio te ama - sonreí ante eso - aunque ¿debería preocuparme, de ver a Edward en la otra habitación?

-Es como mi hermano - respondí.

-Pero no lo es - salí por fin con los zapatos puestos, ella estaba arreglando mi cama - sé que solo lo ves como un amigo, pero no sé, siento que entre ustedes, esa amistad algún día va a terminar en algo más.

-Conozco a Edward, desde hace trece años - dije con indiferencia - es mi mejor amigo, y eso jamás va a cambiar, y ahora de que haya dormido en la otra habitación, no debes preocuparte.

-¿Tampoco que haya llegado ebrio? - enserio que a esta mujer, no se le iba una.

-La verdad, eso yo también me lo pregunto - me deje caer en el sillón.

-Es mejor que vayas a ver que tal amaneció - sugirió.

Me levante y primero abrí uno de los cajones y saque unas pastillas, que me ayudaban mucho con la resaca, en cuanto las tuve, camine hacia la recamara, abrí despacio la puerta y note que se removía incómodo.

-Buenos días - salude, caminando hacia la cama - ¿Qué tal te sientes?

-Horrible - respondió agarrándose la cabeza.

-Lo supuse - le extendí las pastillas y un vaso de agua - ahora me vas a explicar, ¿Por qué llegaste ebrio a mi casa?

-Tanya regresó - se tomo las pastillas.

-Eso ya me lo habías dicho - me senté a los pies de la cama - pero no entiendo, porque emborracharte.

-Me acosté con ella - fue su respuesta.

No dije nada, no sabía que decir, simplemente lo observe y él pareció incómodo ya que bajo su mirada y decidí que era suficiente con su remordimiento, como para que yo lo hiciera sentir peor.

-Pensé que estaba superado - apenas si su voz era audible - pero cuando la vi, mi corazón latió con fuerza y sentí esas cosquillas en la boca del estómago, y cuando se acerco a mí, y me dijo que se arrepentía de todo lo que había pasado, y que a pesar del tiempo aun me amaba, me di cuenta que yo también lo hacía.

-No quiero arruinar esto, - aunque no me agradaba, que Tanya estuviera aquí - pero que pasa con Bella.

-También la Amo - su voz se escucho ronca - estoy confundido, no sé que hacer.

-Creo que lo mejor es que escuches al corazón - pase mi brazo por sus hombros - y lo que te diga, será la mejor decisión.

-Pensé que me dirías que Bella, era la mejor - susurro.

-No es lo que yo crea - repuse - sino lo que es mejor para ti, y como ayer te dije, no importa lo que pase, yo estaré siempre contigo.

-Gracias - me acaricio el cabello.

De nuevo lamento el retraso, pero enserio no me vienen muchas ideas, así que espero les guste n.nU

Capitulo dedicado a:

samantha cullen XD

lucy volturi 1998

marjhon

nessiecullen