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Historia 52916 — capítulo 2

Las primeras luces de la mañana habían llegado ya, Elena acababa de regresar del bosque, reviso cuidadosamente si su ropa estaba intacta de la sangre, ¿Por que pensaba en aquellas cosas? En aquellos momentos, los recuerdos le llegaban, como si los estuviera viviendo de nuevo esos difíciles y brutales recuerdos.

—Feliz, cumpleaños Elena—dijo su padre—¿Segura que no te molesta que mi amigo y sus hijos se queden aquí?— —Claro, padre, para mi es un honor compartir mi hogar. ¿Pero cuando llegaran?— —Su hijo mayor llegara hoy y su padre y su hermano vendrán en tres meses—respondió luego se volvió hacia ella—Su hijo mayor, es muy bueno e importante, es muy buen partido— —Si, pero tu sabes lo que quiero— —Hija, no lo conoces, e sabido que es muy bien parecido y conocido por las chicas—Dijo su madre que había estado seria casi toda la platica. —Además tal vez tu lo conquistes a el— —Probablemente—dijo una voz suave y grave, que se oía tan sensual que por un momento a Elena le temblaron las piernas —Disculpen, no quería molestar— era sumamente guapo, piel pálida, tanto como la misma nieve, cabello negro, y unos ojos verdes como gemas brillantes. —Elena este es Damon Salvatore—los presento su padre amablemente. —Es todo un placer—dijo Damon, pero Elena se quedo sin habla.—Ya quiero que llegue su fiesta de cumpleaños adorable Elena—

En la tarde del mismo día justamente en el atardecer comenzó la elegante Fiesta de Elena, con personas sumamente importantes. —¿Le gustaría bailar?—Elena reconoció esa voz de inmediato y no se pudo resistir a su invitación, el simplemente era irresistible. Bailaron al ritmo de la gran música y mientras Elena miraba a Damon con el reflejo de la luz en su pálida piel, supo que jamás se podría resistirse a el, por mas que lo intentara, ya había caído. Estaba completamente enamorada de el.

Elena se quito ese recuerdo de la mente. ¿Por que volvía a abrir viejas heridas inconclusas? Pero, incluso mientras lo pensaba miro el delicado y fino anillo de plata y la piedra lapislazuli engarzada, justo en su dedo. No podía olvidar el pasado y en realidad no deseaba hacerlo, era parte de ella. Pese a todo lo que había sucedido aun amaba el recuerdo de Oliver y aun que odiaba admitirlo también amaba el recuerdo de Damon. Pero había un recuerdo que realmente no debía perturbar. Si tenia que revivir aquel horror se volvería loca. ¿Por que había tenido que regresar a Fell's Church? Justo donde había ocurrido todo, y donde el pasado había regresado solo para atormentarla lentamente. Las lagrimas llegaron a sus ojos, nunca encontraría el verdadero lugar en donde ella pertenecería, y ahora todo parecía que estaba atentando contra su contra, como siempre no podía llegar a ser feliz. Tanto que había intentado jamás recordar acerca de su pasado y justo ahora tenia que venir.

Stefan se levanto mas temprano de lo habitual esa mañana y oyó a tía Jenna preparándose para tomar su ducha matutina. Margaret dormía tranquilamente como un angel. Stefan pasó ante la puerta entreabierta de su hermana menor sin hacer ruido y continuo por el pasillo hasta abandonar la casa silenciosamente. Por la mañana había despertado sabiendo exactamente que hacer, tenia un plan completamente perfecto. Y durante el día reunió toda la información que pudo a propósito de Elena Gilbert. Lo que no fue difícil, porque todo el mundo en el Robert E. Lee hablaba de ella, era la noticia mas importante del instituto. Cuando Elena llegó a su clase de Historia Stefan apareció a su lado de improviso. Elena se puso tensa cuando Dick y Tyler se colocaron frente a la puerta del aula de historia, impidiendole completamente el paso. —Compermiso.— —¿Compermiso a mi?— Los dos rieron. —¿Sucede algo?— Elena se sobresaltó tanto como los dos muchachos ante la nueva voz a su espalda. Dio media vuelta y se encontró con Bonnie. Bonnie no lograría mucho contra ellos, pero milagrosamente los dos chicos se dieron la vuelta alejándose de ellas. —Lamento eso, son unos completos idiotas— —¿Quien soy yo para juzgar?, de todos modos, ¿por que tendría que ser bienvenida aquí?— —¿Por que no deberías serlo? —dijo Bonnie, cuando se dio cuenta de que Elena no le respondería cambio de tema.—Oye, me preguntaba si querías entrar al comité de baile de Haloween, eres nueva y es un buen inicio para conocer mas gente— —¿Yo? —Elena se sorprendió—. Ah... No se si podría.— Stefan vio una leve sonrisa en Elena. Pero la sonrisa se deshizo. —Gracias..., pero no. Tengo otros compromisos.— En ese momento la clase comeos. Durante toda la lección Stefan no dejo de repetirse: «Hola, me llamo Stefan Smith y soy el Quarterback de aquí y es mi deber pasar el día con las chicas nuevas, en especial si son tan lindas como tu.» Seria perfecto, ninguna chica resistía a esas palabras y mucho menos si hacia una gran sonrisa al final. Luego por fin sonó la campana. —Hola, me llamo Stefan Smith y soy el Quarterback de aqui y es mi deber...— —Lo siento; no tengo tiempo.— —Pero...— —Lo siento. No puedo. Tengo que... tengo que ir con el comité del baile de Haloween —Elena volvió la cabeza hacia Bonnie, que se quedo sumamente atónita.—¿hoy nos juntaremos no?— —Sí —dijo lentamente—, pero...— —Entonces será mejor que me ponga en marcha. Tal vez podrías mostrarme el camino, seria un buen inicio.—dijo Elena y se marcho. Tyler miraba a Stefan y al mismo tiempo reía.

Cuando Stefan llego a su casa estaba bacía, tenia ganas de romper todo, de matar a alguien, de gritar hasta no poder mas. Era bueno que no hubiera nadie en casa por que si no seria un gran alboroto. Lanzo la mochila sobre el suelo del vestíbulo y se fue a la sala de estar. Luego recordó a Elena, ¿Que sentía en realidad por ella, aquella Elena Gilbert que ni siquiera conocía? Era un desafió, si, y eso la hacia ser distinta, interesante, excitante. Justo lo que muchas chicas le decían que el era. Ninguna chica de las que había conocido a lo largo de su vida lo había puesto nervioso ni un poco. Pero con Elena todo era diferente. Todo lo atraía como aquella boca. Y aquellos cabellos dorados, que brillaban al ritmo de la luz haciendo que la fragancia volara por los aires. Aquel cuerpo tan perfecto que nunca había visto antes en ninguna chica... y aquella voz. Fue su voz lo que la había decidido el día anterior, haciendo que se sintiera totalmente empeñado en tenerla y no dejarla jamas. Luego decidió que su casa no era lugar para pensar en eso, tendría que ir a un lugar donde pudiera pensar libremente. Salio de su casa lentamente. Sabia bien a donde ir. Iría a ver a su madre y a su padre. Era una caminata bastante larga, cruzo al otro lado del puente Wickery y ascendió la colina, pasando ante la iglesia en ruinas. Stefan se sentó junto a la gran lapida de mármol con la palabra «Smith» tallada en la parte frontal. —Hola, mama. Hola, papa —murmuro. Pero el recordaba a sus padres. En ocasiones, justo después del funeral, había acudido ahí para enfurecerse con ellos, enfadado con ellos por haber sido tan entupidos como para matarse. Eso fue cuando no conocía muy bien a tia Jenna y sentía que ya no había ningún lugar en la tierra al que perteneciera, y mucho menos ninguna persona que lo comprendiera. ¿Adonde pertenecía ahora?, se pregunto. La respuesta era fácil ahí, donde había vivido toda su vida, el lugar que conocía mas que nada. Pero últimamente esa respuesta parecía totalmente equivocada. Últimamente sentía que debía existir algo mas allá para el, algún lugar que reconocería en seguida y llamaría hogar. Pero de pronto una sombra cayo sobre el y alzo los ojos sobresaltado. Por un instante, las dos figuras de pie junto a ella resultaron extrañas, desconocidas, vagamente amenazadoras. Las miro fijamente, paralizado.

Continuara...