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Historia 53067 — capítulo 2
En primer lugar, gracias por los comentarios, me animaron mucho enserio
En segundo lugar,este cap me quedo muy largo, pero no podía separarlo en dos
lo siento si se os hace largo de veras.
besos a todos/as
Harry dormía plácidamente hasta que un rayo de sol impactó en su cara, emitió un débil gruñido, lentamente abrió los ojos esmeralda, se los frotó con sus manos y se desperezó, cerró los ojos con fuerza y los volvió a abrir, aunque al no llevar sus gafas veía borroso.
"Menuda pesadilla" pensó el ojiverde " que tonto mira que soñar que un bichito me tiraba dentro del espejo del oesed"
Explotó en una gran carcajada, al recordarlo, " que sueño más ridículo, el ser ese ni siquiera existe…creó que hasta tenia nombre y todo"
-Midna- murmuró y volvió a emitir una carcajada. De repente como de la nada una mancha negra apareció frente a él, provocando que diera un bote.
-¿Qué quieres humano?- habló la mancha negra, Harry asustado buscó a tientas sus gafas por una mesita de noche blanca que había al lado de su cama, Midna las cogió y se las puso haciendo que sus ojos se vieran muchos mas grandes, realmente se veía graciosa - ¿buscas esto? Para ser el ser más puro estas un poco cegato.
Harry cogió las gafas en un manotazo, que sin querer estampó a Midna contra la cama, cuando se puso las gafas, el chico apreció que se encontraba en una habitación con las paredes azul claro, era amplia, tenía un gran ventanal sobre la cabecera de la cama, a su derecha había un gran escritorio blanco lleno de papeles y trastos a conjunto con su silla, al lado de esto un enorme armario blanco y justo enfrente una puerta blanca al lado de la cual había un perchero de metal, con unas cuantas prendas de ropa colgadas.
-¿Aún estoy dormido?- se asustó Harry buscando a Midna, que lloriqueaba en la cama- ¿dónde estoy?
-Me has hecho daño…-lloriqueó Midna- yo quería divertirme jugando con tus gafas y me lastimaste..
Harry miró a la pobre criatura llorar, la cogió con sus manos y la levantó hasta ponerla a la altura de su cara.
-Lo siento…¿Midna?- dijo Harry- no era mi intención estamparte contra el colchón, fue sin querer…
Midna seguía llorando cuando alguien golpeó en la puerta, y empezó a abrir, Harry rápidamente escondió a Midna debajo de las sabanas cuando un niño pelirrojo con el pelo liso , vestido pulcramente con un vaquero corto y una camiseta de manga corta verde que aparentaba unos seis años entró en la habitación, ponía cara de enfado y sus ojos marrón avellana hacían contraste con las pequitas que tenia debajo de los ojos y su tez palida.
-Mama dice que bajes a desayunar- el niño puso los brazos en jarra- ¡en cinco minutos!
-Pero…-empezó Harry mirando al niño desconcertado- yo…
-¡Nada de peros!- se quejó el niño entrecerrando los ojos con cara de pena- hoy vamos a la playa y por tu culpa llegaremos tan tarde que no podré encontrar un buen sitio para hacer un castillo de arena.
-Es..Esta bien -dijo Harry, y el niño con altaneria salió de la habitación dando un portazo.
Harry sacó a Midna de debajo de las sabanas, la pobre criatura, ahora tenía el pelo revuelto, y los ojos aún mas llorosos,
-Me volviste a lastimar- se quejó Midna- eres malo humano
-Lo siento Midna- se lamentó Harry - no era bueno que te viera ese niño..
-Ohh es verdad- saltó Midna poniéndose de pie sobre las manos de Harry, y secándose unas lagrimillas verde esmeralda de los ojos con sus manitas- gracias humano ahora dime ¿Por qué me llamaste?
-¿te llamé?- preguntó Harry- bueno da igual, el caso es que ¿dónde estoy?¿quién eres?
-Humano curioso- se quejó Midna y se sentó en las manos de Harry- A ver te explicaré un resumen, soy la guardiana del espejo de oesed, y tu eres el ser puro al que elegí para cumplir tu deseo, dime ¿Qué es lo que veías cuando te mirabas al espejo?
-A mi...con mis padres...-balbuceó Harry- como si Voldemort nunca hubiera existido..
-Pues se te concedió el deseo, ahora estás viviendo en un mundo en el que ese tal condemort no existe- informó Midna
-Pero… ¿qué clase de ser eres?- preguntó Harry sin poder creerlo- ¿por qué me elegiste a mí?¿ que se supone que tengo que hacer ahora?
Midna se exasperó ante tanta pregunta, iba a responder cuando alguien tocó a la puerta y desde fuera se oyó una voz femenina
-Tres minutos antes que la pequeña bestia exploté Harry, date prisa- después de esto se oyeron unos pasos alejándose por lo que parecía un pasillo.
Midna miró a Harry con una sonrisa traviesa, mientras Harry suspiraba.
-Te esperan humano- dijo la pequeña criatura- y yo también debería irme a cumplir mi tarea, debo lustrar con mi magia el espejo del oesed, cuando me necesites, solo tienes ponerte frente a un espejo y llamarme, en tu mesita hay uno mágicamente curioso… Hasta pronto humano, disfruta tu deseo.
Midna fluctuó de la mano de Harry hasta la mesita donde se encontraba un pequeño espejo redondo, y se metió dentro de él como si su superficie fuera de agua. Harry lo cogió rápidamente, y enseguida lo reconoció, el espejo de doble sentido de Sirius, curioso tocó la superficie, aunque esta estaba dura y fría.
No podía creer lo que Midna le había dicho, osea que cuando saliera y bajara se econtraría con sus padres… ¿y que les diría?
-Maldita sea Potter- se oyeron nuevamente golpes en la puerta y una voz femenina nuevamente- ¡Harry por Merlín baja ya!
-Ahora …. Ahora salgo- exclamó Harry levantándose y corriendo al armario- dos minutos me estoy vistiendo!
Oyó un bufido proveniente del exterior y nuevamente pasos alejarse, suspiró y miro el interior del armario, parecía un dia caluroso, el niño que había entrando había mencionado algo acerca de la playa, así que cogió un bañador y se lo puso como pantalón, después se puso la primera camisa que vio, y unas chanclas que estaban delante de la cama finalmente salió de la habitación.
Se encontraba en un pasillo largo en el que había varias puertas, y algunos retratos colgados en las paredes, al final del pasillo se podía ver unas escaleras, avanzaba casi con temor, al fin llegó a las escaleras, y una a una lentamente fue bajando, con un nudo en el estomago.
Al fin llegó al final de la escalera, que daba a un amplio salón, al lado opuesto de la barandilla, había una pared, en la que estaba una puerta abierta, de la cual salía bastante ruido y un agradable olor a comida.
Las piernas empezaban a temblarle, cerró los ojos y demostrando ser un gran gryffindor entró en lo que parecía una cocina, era amplia, en un lado había una gran mesa cuandrada al lado una barra que dividia la estancia,al otro lado de la barrá, una cocina de los mas muggle.
Harry abrió los ojos de golpe, y palideció,allí en la mesa, leyendo el profeta había un hombre, que se le parecía mucho, tenía el pelo revuelto, y de un tono azabache casi como el suyo.
Por un momento Harry quedo sin respiración, no podía creer lo que veía, ese hombre era ni mas ni menos que James Potter.
-¡Harry cielo!- exclamó una voz femenina desde la otra parte de la cocina, Harry se giró y vió a una mujer preciosa, era pelirroja, tenía los ojos esmeralda igual a los de él, su tez pálida aún no presentama ningún signo de edad, y su esbelta figura caminaba hacía él, esa era Lily Evans- ¿estás bien?
James se giró al oir esto, ahí en la puerta estaba su hijo, blanco como la tiza, y su mujer, con cara de preocupación iba hacia él.
-Harry ni que hubieras visto a un muerto- sentenció James- ¿Qué te pasa?
Harry solo abrió la boca de par en par, tanto tiempo imaginando la voz de ese hombre…y ahora la podía oir, Lily se acercó a Harry y le puso la mano en la frente, su tacto era suave.
- No tienes fiebre- sentenció Lily, quitándole la mano de la frente
-estoy…estoy…-empezó Harry pero aun no había terminado cuando alguien lo empujo para pasar, sacándolo de su estado de shok
-estoy hambrientaa- exclamó una joven enérgicamente, que entró como un huracán en la cocina corriendo a sentarse a un lado de James, llevaba una camiseta rosa con un corazón enorme en medio y un pantalón cortito vaquero.
-¡Oye!- exclamó Harry molesto por el empujón, ante lo cual la niña le sacó la lengua
-¡Lys!- exclamó Lily poniendo los brazos en jarra-no vuelvas a empujar a tu hermano.
Harry sonrió así que tenía una hermana, miró a la niña, realmente se parecía a James con su pelo azabache largo aunque no rebelde, si no liso,como lily y sus ojos color avellana igualitos a los de su padre aunque debajo de ellos se podían apreciar pecas como las de lily, a simple vista la chica aparentaba unos quince años, aunque Harry no estaba del todo seguro
-vaya Harry parece que has recuperado el color- dijo Lily mirando a Harry analizadoramente- venga siéntate y os daré el desayuno.
-¿papii dónde está la pequeña bestia?-preguntó la chica, fue entonces que Harry reconoció la voz, era la chica que le había tocado a la puerta de la habitación. James se rió sonoramente, mientras que Lily desde la cocina les lanzaba una mirada de reprobación.
-no es una bestia, es tu hermano, y se llama Charlus- sentenció Lily mientras dejaba una jarra de zumo en la mesa junto con un plató lleno de tostadas y se sentaba con sus hijos y su marido.
-Bueeeno- dijo Lys-¿dónde esta Charlus?
-en su cuarto preparando sus cosas para la playa- informó Lily mientras servia zumo a James que dejo a un lado el periódico.
-Te amo- dijo James a lily cogiendo su baso de zumo, y dándole un rápido beso apasionado a su mujer, Harry contemplo la escena con ternura, aunque no pudo evitar soltar una carcajada, cuando su hermana, que comía una tostada hacía como que vomitaba al ver la escena.
James y Lily se separaron, y Lily miró a su hija con el ceño fruncido, mientras que Lys le miraba con una sonrisa angelical de no a ver roto nunca un plato.
-jajajja- rió James al ver eso
-Por favor iros a un hotel- bufó Lys ante la risa de su padre.
-¡Harry!- exclamó Lily-¡come!
Harry salió de su ensimismamiento, aún no había comido nada, se había dedicado a observar, fue entonces que su barriga rugió provocando que este se ruborizara y cogiera una tostada.
-Hijo, estas raro…-empezó James- no has hablado en todo el rato ¿Seguro qué estas bien?
-¿Eh? Si claro papa.- exclamó Harry y esta última palabra le gusto como sonó- solo que…que aun estoy medio dormido.
Lily volteó los ojos, James se rió.
-Ni que lo digas, dos veces he tenido que ir a tu habitación- se quejó la morena, negando con la cabeza- no se a quién te pareces Harry, yo no doy tanta guerra para levantarme, ni Charls tampoco...
-Jovencita- dijo Lily mirando a su hija- te recuerdo que te he despertado con un aguamenti.
La chica se ruborizó y bajo la mirada al suelo.
-Ay princesita cuando haces eso te pareces a tu madre cuando iba a Hogwarts- sentenció James- menos mal que ni tu ni Harry habéis heredado ese carácter tan mandón y…
Lily carraspeó y James calló enseguida al darse cuenta que estaba metiendo la pata, por lo que Harry y Lys rieron por lo bajo.
-por desgracia son igual de revoltosos que tú James…- sentenció Lily mirando a los niños con reprobación pero con mucho cariño.
El resto del desayuno termino con tranquilidad, con Lys quejándose por tener que cambiarse el traje de baño, pues había tardado en bajar por eso, por que el que llebava a James no le gustaba desmasido, y con Lily diciendole a James que su hijo menor llevaba en pie desde las ocho de la madrugada..
Una vez acabó, Harry fue corriendo a su cuarto, ya que su madre le había dicho que cogiera una gorra, en el elféizar de la ventana, había una lechuza, que el chico concocía muy bien, emocionado corrió a abrirle la ventana, para que le entregara el pergamino que llevaba engachado a la pata...
Realmente podría acostumarse a ese mundo, tan diferente pero tan igual al suyo, por una vez en años, Harry sonrió feliz...
gracias por leerespero que dejéis vuestra opinión
ya sabéis que los comentarios animan a escribir =)
y en el próximo capítulo...
un dia en la playa con los Potter
sabremos de quién es la lechuza
y Harry recibirá una no muy agradable visita