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Historia 53072 — capítulo 1

El Piccadilly Circus era un hervidero de gente a esas horas de la noche. El cielo estaba completamente negro, la contaminación lumínica de Londres no dejaba disfrutar de las estrellas que seguro estaban observándoles ir y venir desde allí arriba. Los carteles publicitarios extendían su luz por toda la extensión del lugar, hipnotizando a los turistas que pasaban por allí y no dejaban pasar la ocasión de fotografiarse junto a ellos.

Ron Weasley estaba allí, parado junto a una boca de metro, viendo pasar a la gente despreocupada. Nadie se fijaba en él, parecía que cada cual tenía sus propias preocupaciones; no les interesaba pensar en las de los demás. Ni siquiera él mismo sabía exactamente porqué se encontraba allí. Necesitaba desconectar por unas horas del mundo mágico, descubrir cosas nuevas sobre los muggles. Quizá su padre le había contagiado esa curiosidad ante aquellos que no eran como ellos, aquellos que no tenían nada mágico en su interior. Tal vez sólo así podría descubrir la razón por la que Hermione Granger se había ido de su lado hacía ya tantos años.

Recordó en aquel instante como ella se había ido un día, sin dar muchas explicaciones, y le dejó solo con millones de preguntas. Ya no quería recordar sus años en Hogwarts, incluso hacía tiempo que ni siquiera se tomaba la molestia de intentar contactar con su amigo Harry. Había perdido la ilusión desde que la nacida de muggles le dejó tirado, tan tirado como los envoltorios de golosinas y las colillas que se estaban arremolinando frente a él en aquellos momentos.

De pronto vio pasar una figura que le llamó la atención. Una chica de un rubio clarísimo tropezó levemente con una de las baldosas del suelo, pero ese contratiempo no minó su paso claro e hipnótico: cualquier hombre que estuviera cerca de ella tenía que dirigir sus ojos a su ser cautivador. A Ron le recordó a Fleur, su cuñada francesa. Aquella por la que perdió la cabeza cuando la conoció en el Torneo de los tres magos, cuando Hermione acudió al baile de navidad con Krum. Entonces su mente se expandió un poco más allá. Recordaba perfectamente la prueba del lago, en la que él mismo era a quien debía rescatar Harry de sus profundidades. Pero no solo le rescató a él, también lo hizo con la hermana de Fleur.

-¿Gabrielle? -Ron llamó a la muchacha sin muchas esperanzas de fuera ella, pero la cabeza rubia se volvió contrariada hacia él-. ¿Eres Gabrielle?

-¿Quién eres tú? -Preguntó ella a modo de respuesta con un marcado acento francés.

-Soy Ron, Ron Weasley. El hermano de Bill.

-¡Qué sorpresa! No te había reconocido, desde la boda de nuestros hermanos que no nos vemos. Y ya han pasado siete años desde entonces.

-¿Qué te trae por Londres?

-Pues… venía a darle una sorpresa a mi hermana y, no sé porqué, pensé que hacerlo al estilo muggle, viajando en avión y todo eso, sería divertido.

-¿Y no lo ha sido?

-No, ha sido todo un caos. En el aeropuerto han perdido mi maleta, y en ella estaba todo mi dinero. Así que me he aventurado por Londres para encontrar el Callejón Diagon, necesito ir a Gringotts urgentemente. Además, necesito un lugar para pasar la noche.

-¡Oh! -Exclamó Ron haciendo aspavientos con las manos-. Por eso no te preocupes, puedes quedarte en mi casa el tiempo que necesites. Al fin y al cabo, somos familia.

-No quiero causar molestias…

-Nada, no causarás ninguna molestia. Además, así puedo aprovechar yo también para ir a visitarles, hace mucho que no les veo.

Dicho esto, ambos comenzaron a caminar hacia un lugar que estuviera poco transitado por los muggles. Así podrían desaparecerse tranquilamente hasta la casa de Ron, la cual se encontraba en el Callejón Diagon. Y de esa forma, Gabrielle también podría aprovechar para ir a Gringotts.