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Historia 53096 — capítulo 1

Ehhh este es un regalo para la persona mas especial en mi vida qu ehoy esta cumpliendo años (así que no valen los publicados ayer, ok). Te amo mi amor. Espero te guste. Es un vistazo al futuro, a nuestro futuro.

Tensión en el aire a más no poder, nervios de un lado y de otro al escuchar por los altavoces la voz que decía:

-Vuelo procedente de la Cd de México con número 527 esta pronto a arribar a Costa Rica.

Cuatro corazones saltaron al unísono, pero un par en especial sentían que el sueño largamente acariciado por fin llegaría a materializarse…risas nerviosas.

-¿Por qué no se descuelga con un paracaídas? -bromeó Majo para aligerar el momento que a ella igual tenía con las manitas (seee esas manitas lindas) empapadas de sudor y con las uñas casi deshechas.

-Porque sólo a vos se te ocurre, ¡Está tan chiquitica que se nos atora en el primer árbol que cruce! -se escuchó una voz varonil que pertenecía a un chico alto y que estaba en las mismas y volvía la cabeza hacia la puerta de entrada con gesto impaciente.

-¡Majo deja esa vara, me enchichas! -sentenció un nervioso Villa al ver que la tica de ojos miel volvía a morder sonoramente sus uñas.

-Mae, tengo pere de seguir esperando. Vea: dijeron que hace una hora llegaría y mire -señaló su reloj- ¡llevamos casi dos aquí sin comer nada!

-¡Pues de aquí no nos movemos hasta que Arle llegue!, Deje de pensar en la jama, ¿Oyó José?

-¡Ahí viene! -interrumpió el vampiro haciendo que Majo se levantara de un salto y que Villa se quedara estático en su asiento. Había deseado mucho verla, pero el momento y la emoción lo obligaba a permanecer inmóvil por un momento. Los otros dos avanzaron a pasos agigantados por la bruma de gente que llegaba en el vuelo sin percatarse que su amigo no los seguía.

-¡Arle!- habló Majo mientras la aludida se le iba encima con un abrazo enorme y con cara de felicidad al estar en territorio tico por fin.

-¡Majo, mi Majo! -decía la mexicana con voz entrecortada por la emoción -¡Mi vampiro!, ¿Y Chris? -exclamó al darse cuenta de la espigada figura masculina que esperaba su turno para ser abrazado con unas sonrisa en el rostro.

-¡Qué chiva conocerte, mi luz de media noche!, Chris no pudo venir, pero ya lo conocerás más adelante, te lo prometo. -fue la respuesta sincera de Frank al estrecharla fuertemente.

De repente notaron que faltaba alguien, la recién llegada volteaba para todos lados y con una mirada angustiante preguntó:

-¿No vino, verdad?, ¿No pudo estar aquí?, ¿está en Taras, en la Universidad, en el Terramall? ¡Voy a donde esté!

Ambos chicos se miraron el uno al otro sin comprender en donde estaba el susodicho y alrededor no se veía rastro de él.

-¡Ese pulg…lobo estaba aquí esperando con nosotros! -exclamó Majo con una evidente preocupación.

-No Majo, no sentí que se pusiera de pie cuando nosotros -secundó el chico alto levantando la cabeza en dirección a la sala de espera.

-¿Vino? -fue la respuesta ansiosa de la chica de cabello castaño y ojos miel al escucharlos.

-¡Claro que vino!, nos tiene aquí desde hace horas y sin comer, ni modo que llegues y se regrese a Taras!

-¡Está sentado ahí el muy…pulgoso!

-¡No le digas así Frank! -replicó frunciendo el ceño la mexicana.

-Arle, no deberías defender a quien no se levanta como nosotros para recibirte, ¡Y él es el más interesado!

Pero la chica no les escuchaba más, recorría a toda velocidad la distancia que la separaba de la sala de espera y de él. Con el corazón latiendo rápidamente se acercaba cada vez más mientras a lo lejos se oían los gritos de:

-¡Espéranos Arle!

-¡Juepu… estará chiquitita pero corre a mil por hora Ferb!

De sus dos amigos corriendo entre la gente tras ella. A escasos metros de él se detuvo en seco y lo vió: con jeans oscuros, tenis y una gorra que cerraba el conjunto. Así lo había imaginado, así lo había soñado por meses y ahora lo tenía enfrente y la voz simplemente se le iba y las piernas no le respondían más para acercarse. Él estaba con las manos sobre la barbilla y con semblante nervioso y la mirada perdida en algún vacío. El pie izquierdo se movía en señal de impaciencia, pero no era capaz de mover un solo músculo más por la tensión.

Ella quería decir algo, pero una frase coherente no se articuló jamás en sus labios y solo se quedó ahí, mirándolo, mientras un par llegaba tras ella con semblante cansado y jadeantes por la persecución.

-Miralos, tanto correr para que uno este como ido y la otra como tonta viéndolo en silencio.

Al escuchar la voz de Majo, Villa se volvió de inmediato y los ojos café oscuros se encontraron con los ojos color miel. Fue un momento en que ambos no pudieron pensar ni ri más allá, solo sentir a través de la mirada del otro el amor que se había guardado por meses y que estaba a punto de desbordarse entre el silencio que amenazaba ya con ser roto a besos…

-¡Es hoy, es hoy, es hoy! -se escuchaban los gritos de un pequeño de tez similar a la canela, de cabello rizado que correteaba en ropa de dormir por la recámara infantil y daba brincos por todos lados.

  • Sí,llevas una semana con lo mismo, Carlos Abraham, ¡Déjate vestir o no respondo!

-Mamá es que yo soy guapo de todas maneras, lo dice mi tata -respondió el chiquillo con aire idéntico a quien le enseñó tales cosas.

-No, la bonita soy yo, me lo dice mi tío Frank a cada rato -replicó una nena similar al pequeño y se acomodaba mientras el cabello castaño al tiempo que con sus manitas se frotaba los ojos miel, parecidos a los de su madre.

-¡Pues mi tía Majo también piensa que soy un hit! -peleaba el pequeño mientras su madre intentaba meter por la cabeza una camisetita roja con la leyenda de: ¡FELICIDADES PAPA!

-¡No, no, no, a mí me quiere más mi papi! -gritó Danna con la misma camiseta puesta y haciendo una mueca similar a las de su madre- ¡Soy su mini terca!

-¡Y yo soy su mini Carlos! -se le plantaba el nene con aire amenazante así que la madre tuvo que aminorar los ánimos con la voz levantada:

-¡A los dos se les quiere igual! -dijo llenándolos de besos a ambos entrerisas juguetonas de los tres.

-Pero es que es mi papa…-replicó Carlos Abraham con voz entrecortada.

-Y los adora a ambos.

-Me adora a mí- se burló la nena acomodándose la ropa y leyendo lo que decía: ¿Tú crees que le guste nuestra camiseta mami? -preguntó inocentemente.

-Le va a encantar, linda y  traigan sus regalos que ya no debe tardar en llegar -Sentenció Arle recordando lo mucho que le había costado mandarlo a hacer cualquier cosa fuera de casa tan temprano y que él salió refunfuñando porque era su cumpleaños.

-¿Qué vaya a dónde?

  • A ver a Lébado que toda la noche chilló y chilló, se me hace que está enfermo ese perro y además llamó Diego que le urge que vayas a verlo.

-Mi perro te lo paso, voy a verlo, ¡Pero a Diego, amor!

-Es tu amigo y te necesita.

-¡Es Diego! ¿Qué puede querer de mí? Y además es mi cumpleaños, ¡No voy a ir hasta que me llame y me felicite!

-¡Sea necio Villalobos! -dijo ella con la mirada amenazante, mirada que él adoraba quitarle a besos pero algo le decía que esa vez iba a ser complicado usar ese método por lo que decidió levantarse muy a su pesar y disponerse a hacer lo que se le pedía.

-¡Terca! -refunfuñaba mientras se ponía en camino y su esposa hacía una misteriosa llamada.

-¿Diego?, ya va para tu casa, porfa entrétenlo media hora por lo menos en lo que yo alisto a los nenes.

-Mujer, no tengo idea de qué decirle -mintió entre risas la otra voz al teléfono.

-¡Lo que sea Diego!, solo tenlo ahí media hora, ¿Ok? - Y cortó la llamada corriendo a despertar a los niños.

Tiempo más tarde se oyó el picaporte de la puerta y tras eso apareció la figura morena que era tan esperada en esa casa que ahora parecía estar envuelta en el silencio. Villa se extrañó de no escuchar la algarabía de sus hijos ni la voz de su esposa riñendo a los nenes, así que rápidamente pasó a la cocina y no vio a nadie. Con el corazón en la mano y temiendo una barbaridad subio las escaleras de tres en tres y al detenerse en la puerta cerrada de los niños pidió con los ojos cerrados y con toda su fe que todo estuviera bien ahí dentro. De un tirón la abrió y al hacerlo…

-¡Papi! -se escuchó la voz de Danna María, quien seguida de Carlos,se abalanzaba sobre él con un abrazo y miles de besos que no lo dejaban reaccionar más que con sonrisas.

-Ya decía yo que esta nena me iba a desplazar- pensaba la mamá al ver la escena, pero reía al mismo tiempo que se ponía feliz de ver a sus hijos llenando de cariño al hombre con quien años atrás se atrevía a formar un hogar lleno de amor.

-¡Mira nuestras camisetas!, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! Gritaban los nenes al unísono y mientras mostraban su ropita y entregaban los presentes hechos con sus propias manitas: una carta  garabateada de Carlos Abraham y un portarretratos decorado por Danna en donde se veía la foto de ambos niños y su madre, sonriendo felices para su padre.

-Esta foto la vas a poner en tu oficina papi -pidió Danna con la vocecita que usaba cuando no quería que algo le fuera negado por su padre.

-Sí mi terquita, lo que vos pidas -respondio el aludido con una gran sonrisa- ¡Pero si salieron muy guapos!, iguales a mí.

-Lo agrandado no se te quita jamás amor -replicó una voz femenina.

-Y así me amas vos

-Así te amo, tienes toda la razón.

-Tenés, se dice tenés, recordá que estamos en Tiquicia, no en México, es vara, procuncia como queras -ella rió ante la ocurrencia de su esposo y se acercó a él lentamente.

-Niños, creo que es hora de almorzar -decía al tiempo que besaba a su esposo en los labios, gesto que hizo que los niños se apartaran algo molestos por haberles quitado la atención de su padre. Danna fruncía el ceño y Carlos los miraba muy serio

-¡No te comas a mi mamita! -replicó el varoncito después de un rato al ver que el beso no terminaba.

-¡Ni tu a mi papito! -secundaba Danna jalando el brazo de su padre.

-¡Ya, ya, ya! -dijo entonces Arle separándose con pesarde su esposo, ¡A la mesa!

-¿Hay pinto mami? -preguntó Carlos con mirada encendida

-Sí.

¡Yo te gano Danna! -corrieron veloces los niños escaleras abajo hacia el comedor mientras los dos adultos los veían con una sonrisa que se transformó en mirada cómplice.

-Feliz cumpleaños mi amor -dijo ella abrazándolo de nuevo y de nuevo los besos y las caricias llegaban incontrolables. Ella se hizo fuerte para liberarse de los brazos de su esposo.

-Más tarde amor, tu regalo tendrá que esperar a que los niños se duerman.

-¿Qué?, ¡Ah no!, es mi cumpleaños y lo quiero ya.

-Será más divertido, te lo prometo y además, necesitamos espacio -dijo ella sonriendo pícaramente y tomándolo de la mano para conducirlo al comedor.

-¡No quiero! -refunfuñaba el "festejado" mientras bajaba las escaleras con su esposa.

Después del almuerzo, los niños fueron a la escuela y convinieron en que los padres de Villa cuidaran de ellos para que la pareja pudiera celebrar, pero la verdad era que irían a la fiesta sorpresa que los Merodea…TICOS preparaban para el cumpleañero, una vez ahí, el relajo se armó:

Frank hizo un baile exótico que Chris aplaudió a mas no poder, similar al de cierta tarde años atrás en casa de Villa.

Majo divertida con la escena, pero más viendo corretear a sus sobrinitos tras Daru y Cass, intentando morderlas como dictaban las sabias enseñanzas de ella y Frank, cosa que aún ponía de los pelos al lobo al simular ser vampiros.

Al final, los nenes se quedaron dormidos y Daru se empezó a poner romántica con cierto colombiano que llegó de último momento, así que armaron su mundo aparte mientras Cass contemplaba golosa una botella de Smirnoff al lado de Makoto, Itza, Sole, Alba Potter, Steph Potter y ¿Clau? (Quién la invitó), al tiempo que charlaban animadamente recordando anécdotas de Villa

-¿En que piensas Arle?- preguntó una voz femenina y conocida.

-En lo feliz que espero que él sea, Diana.

-Mi hermano lo es.

-Ojalá.

-Míralo y dime si no -señalaba a un sonriente Villa que disfrutaba de las ocurrencias de Frank y sus demás amigos, las carcajadas de Majo y Sole que contaban chistes ticos para ticos al calor de unos cuantos tragos y la alegría desbordante de ese momento. Y sí, la fiesta estuvo divertidísima con los mero y compañía…

Ambas mujeres recordaron nostálgicas el inicio de todo, la polémica boda en que Frank embriagó al papá de la novia, y donde la hermana de Arle perdió 500 euros a manos del novio, la discusión del par de tercos al decidir si vivir en Poás o Taras, para terminar en Cartago con una hermosa casa diseñada por Villa y que era más que eso, era un hogar.

Recordaron también la llegada de los nenes hacía casi tres años, gemelos para dicha del padre, las discusiones constantes por los retrasos de Villa y la platina que hacían que algunas veces Arle fuera a parar a casa de los Villalobos Meza más que enojada con su marido y éste aparecía minutos después para tranquilizarla, llevarla a casa y reconciliarse . En fin, una vida juntos en donde todos los ahí reunidos tenían una parte especial que contar.

Al finalizar el festejo Villa se acercó amoroso a la de ojos miel que lo esperaba con los nenes en el auto.

-¿Te divertiste amor?

-Bastante mi terca, pensé que no me querían esos caraebarro

-Te adoran todos

-¿Todos? -la miró con duda y picardía mezcladas y ella sonrió y lo besó tiernamente en los labios.

-Yo en especial te amo.

Suponiendo lo que le esperaba en casa, Villa apuró la velocidad del auto y cuando estuvieron ahí acostaron a los nenes y se retiraron sigilosamente para no hacerles ruido. Esos traviesos reaccionaban al menor susurro de la casa y despertarse a esa hora llevaría a cancelar la "celebración".

Antes de entrar a la recámara, empezaron los besos y las caricias, las palabras de amor,las risas entrecortadas y demás…

Un beso…

Dos…

Tres…

El iba a abrir la puerta cuando la mano de ella lo detuvo.

-¿Recuerdas lo que siempre has deseado como tu mayor fantasía? -preguntó con una sonrisa que dejaba ver que esa noche sería especial.

-Sssí -contestó el sin estar seguro de lo que ella ocultaba, pero deseando en el fondo "¡Porfa, porfa, pooooorfa!"

-Feliz cumpleaños amor- susurró Arle entreabriendo la puerta y ahí había una silla, un par de esposas y un uniforme de policía colgando del perchero.

La noche era larga y…Lo demás a la imaginación.

…………….