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Historia 53277 — capítulo 2
Capítulo II: El comienzo
Mimi lego cansada a su casa en total silencio, cerró la puerta tras de sí, comprendiendo lo que acababa de suceder unos minutos antes…, se había entregado a Matt, ¿Por qué a él? Llevaba años sin verle, y nunca le había caído excesivamente bien…, ¿entonces por qué? Reconocía que era un chico guapo, puede que más que guapo, pero en su vida otros muchos chicos lo habían intentado, incluso alguno podía ser más guapo que el rubio… se dejo caer tras la puerta y entonces noto una leve molestia en cierta parte de su cuerpo, cerró los ojos y trago saliva, ¿Cómo iba a decírselo a Sora? ¿Cómo se suponía que tenía que actuar delante de Matt? Apoyo la cabeza en la puerta y miro al techo… iban a ser tres meses muy largos…
Matt arrojo las llaves sobre la mesa, y se dirigió a la cocina, abrió la nevera con la mirada sombría y cogió una botella se zumo de naranja, dio un trago cerrando la puerta de frigorífico. Y se dirigió al salón, se sentó en el sofá y entrecerró los ojos… ¨¿Qué demonios había hecho? Lo que había empezado por un ataque de ira contra Sora se le había ido de las manos al besar a la castaña, todo en ella era tan dulce, tan tierno…, mierda, se podría haber controlado si ella no hubiera salido detrás de él, necesitaba aire, y al verla ahí parada frente a él, totalmente sonrojada, ¿qué esperaba? Él era un hombre, y ella era una de las chicas más guapas que había visto en su vida…¿Cómo iba él a imaginarse que alguien con ese
cuerpo era virgen? ¿Por qué no se lo había dicho antes? Suspiro ¿por qué la echaba la culpa a ella? Ella había estado perfecta, era él el que tenía que a verse controlado, y para ser sincero aunque ella le hubiera dicho que era virgen, dudaba de que hubiera podido detenerse. Dios, había sido el mejor polvo de su vida, ella era como un guante, era perfecta, era como hecha aposta para él, encajaban , ella era todo dulzura, y luego tenía ese punto de pija gritona que le encantaba…
Sacudió la cabeza ¿pero en que estaba pensando? Ella seguía siendo Mimi Tachikawa…, su amiga de la infancia, y él era Yamato Ishida, Mimi y Matt… eso nunca funcionaria… Además ya había aprendido la lección las amigas de la infancia y el amor no casan bien…
Solo que ¿qué se suponía que haría ahora? Esperaría ella algo… algo así como amor eterno…, mierda, mierda, mierda, volvió a dar un trago al zumo, solo eran tres meses y luego ella desaparecería de nuevo… aunque pensó tristemente iban a ser tres largos meses…
El rubio sonrió a su hermano mientras echaba un trago a la cerveza que le acababan de servir.
-¿Y bien cómo te va todo?¿De qué querías hablar?
TK bebió de su naranjada, y miro ceñudo a su hermano.
-Quería cercieorarme de que estabas bien.
Matt elevo una ceja tras sus gafas de sol.
-¿Por qué lo dudabas?
TK se encogió de hombros.
-Bueno desde la fiesta de Mimi hace quince días no te hemos vuelto a ver el pelo, y ese día ni siquiera te despediste.
Matt se atraganto y tosió para pasarlo, era cierto que los había estado evitando, bueno más bien evitaba a cierta castaña, no es que no quisiera darle la cara o algo así, era más bien que no sabía que decirla, ni como se
lo tomaría ella, él se había comportado como lo peor… y lo sabía, pero no sabía que se suponía que tenía que hacer…
-Lo siento. Debí haberme despedido.
-No te preocupes Mimi nos explico…
Yamato frunció el entrecejo y miro a su hermano intrigado.
-¿Qué os explico exactamente?
TK parecía no darle importancia.
-Que cuando Sora llego tú te enfadaste y saliste a fumar un cigarro, luego ella salió por que se encontraba indispuesta y que tú te ofreciste a llevarla a casa.
Matt abrió los ojos sorprendidos, vaya con la princesita, si que tenia imaginación… aunque era mejor así, sin duda mucho mejor que la verdad, le dolía mentir a TK pero si se lo contaba seguramente pondría el grito en el cielo, más que eso, seguramente le obligaría a ir en penitencia hasta su casa y pedirla matrimonio.
-Ya veo…
-Lo que no entiendo, es por qué esquivas quedar con nosotros desde ese día… nadie te va a echar nada en cara…
Porque no sabéis la verdad. Pensó matt.
-No os esquivo- mintió- Es solo que estoy ocupado…
TK lo miro sin convencerse.
-Te conozco Matt, soy tu hermano, sé que me ocultas algo , algo por lo que nos esquivas…¿Es por Sora? Porque si es eso, es una tontería, eso es pasado, no sé qué pasaría el día de la vuelta de Mimi, pero podemos quedar un día con uno y otro con otro, la pobre Mimi solo viene aquí muy de vez en cuando, se merece estar con sus amigos Matt.
Matt casi rio ante la inocencia de su hermano, ¿pobre Mimi?. Pobre él, que llevaba dos semanas intentando no ver a la castaña en sus sueños,
por algún motivo que se escapaba a su entendimiento, solo podía pensar en la pequeña princesita…
-Estoy ocupado TK, eso es todo, si hubiera otro motivo yo…
-¡Takeru!
Matt volvió la cabeza hacia el grito, y se quedo de piedra al ver a Yolei, Kairi y …MIMI . La castaña se había quedado igual que él, Yolei casi la tira para que volviera a caminar y llegar donde estaban los dos chicos.
-¡Hola estrella del Pop!- Matt ni se molesto en corregirla y se limito a asentir con la cabeza- Veo que acabáis de pedir ¿os molesta si os acompañamos?
-Bueno la verdad es que…
-Genial.
Yolei cogió una silla y se sentó a la mesa de los dos hermanos. Matt la miraba con rabia, mientras Mimi observaba la escena desesperada… parecía como si ella tuviera las mismas ganas de salir corriendo que él… ¿y eso por qué?
-Mimi siéntate. Aquí preparan unos batidos geniales.
Mimi miro a la hermana de Tai con resignación y se sentó en la única silla que quedaba libre al lado de Yamato. Cuando lo hizo este pudo notar su colonia, sonrió, era dulce hasta en su perfume… pestañeo y fijo la vista en su hermano que estaba al frente, no podía seguir pensando esas tonterías de Mimi, Mimi era… Mimi, y lo que había pasado había sido simplemente un impulso, aunque… había sido el mejor impulso de toda su vida.
-¿Te pasa algo?
Matt pestañeo palideciendo a la pregunta de Hikari.
-¿Por qué dices eso?
-Tenías la vista perdida…
-Estaba pensando en mis cosas.
La chica pareció contenta con la respuesta y se encogió de hombros. Matt suspiro, tenía que arreglar eso, huir no servía de nada, si seguían así al final alguien se acabaría dando cuenta… Se acerco al oído de la chica al dejar el vaso.
-Tenemos que hablar.
Pudo notar como el frágil cuerpo de la castaña se tensaba, como su vello se erizaba, así que seguía sin serle indiferente, cerró los ojos con desgana y luego los abrió enfadado consigo mismo, ella tampoco le era indiferente a él, nada indiferente.
-Voy al baño.
Matt observo como la chica se ponía de pies y se dirigía dentro del local, no sería mala idea hablar ahora, si lo dejaba para luego, si quedaban solos, no se fiaba mucho de sí mismo y de sus instintos cuando se refería a esa pequeña llorona…
-Yo también voy, queréis que os pida algo más de paso.
Todos lo ignoraron negando con la cabeza y siguieron en su conversación. Entro en el local buscando con los ojos a la chica castaña que acababa de pasar, pero no la vio diviso la puerta del cuarto de baño de las chicas y se acerco allí, esperaría, no tenía nada mejor que hacer.
Dos minutos después la chica salió del baño y se sorprendió al verlo allí.
-¿Qué quieres?
Matt se cruzo de brazos.
-Creo que deberíamos dejar algo claro.
La chica asintió.
-Si yo también lo había pensado…¿pero aquí?
Matt frunció el entrecejo.
-¿Qué habías pensado?
Mimi se apretó las manos.
-Bueno que había algo que quería decirte.
Ya esta, pensó el rubio, ahora dirá que me quiere, que siempre estuvo enamorada de mi… normalmente eso pasaba…, aunque sorprendentemente se sentía molesto cuando se lo decían e intentaba huir , esta vez una parte de él estaba ¿ilusionada?, negó con la cabeza, era solo por que se trataba de una amiga solo podía ser eso…
-Las damas primero.
Mimi cogió aire, como recogiendo valor de alrededor.
-Bueno Matt yo… creo que será mejor que no repitamos lo del otro día, fue un momento de debilidad, una tontería, pero espero que sigamos siendo buenos amigos.
La sonrisa nerviosa de la chica contrastaba con los fríos ojos del rubio, que podía notar como cada adjetivo se materializaba en un puñetazo en su estomago y en su orgullo, ¿momento de debilidad?¿tontería? ¿Seguir siendo amigos? ¿Pero qué demonios? ¿Por qué le dolía? ¿Por qué se sentía como si le acabaran de dar calabazas? Era lo que siempre había querido… nada de problemas, de ataduras, simplemente sexo… pero lo de aquella noche no había sido sexo…ellos… hombre no habían hecho el amor…porque para eso había que estar enamorados, pero… era algo muy parecido…
-¿Y tú que querías decirme?
Matt miro a la chica con los ojos oscurecidos, maldita sea.
-Iba a decirte lo mismo que tú.
Apretó los puños.
Mimi se encogió de hombros.
-Bueno entonces si no hay más que decir será mejor que volvamos.
Al pasar por su lado Matt no pudo evitarlo, simplemente no pudo, la agarro por los hombros, y la beso ferozmente, con posesividad, como si a cada segundo que no la besara se le escapara algo. Eso era una locura, se
separo de ella y ando hasta la mesa de los demás, tenía que irse de allí, pero si lo hacía levantaría sospechas, mierda, maldita Mimi, ¿por qué lo estaba volviendo loco?
Mimi tenía los ojos fijos en el techo, aquella noche no había podido dormir nada, le había resultado imposible, cada vez que cerraba los ojos pensaba en la posibilidad de que sus sospechas fueran ciertas, dios mío no permitas que eso pase, rezo en silencio. Volvió la cabeza y miro el reloj 7:06 Seria mejor ir levantándose, Izzy llegaría en poco tiempo, por alguna extraña razón le había pedido a él que la acompañara a recoger los resultados, por su puesto el pelirrojo no tenía ni idea de que resultados se trataban, él pensaba que iba a recoger una analítica, cosa totalmente normal teniendo en cuenta que en los últimos quince días no había parado de tener mareos y vómitos.
Dios solo había pasado allí la mitad de sus vacaciones, se toco los labios desde aquel beso en el bar solo había coincidido escasas veces con Matt, y cuando lo habían hecho habían sido correctos, lejanos, como extraños…
Mimi volvió a mirar el reloj cuando sonó la puerta, las 8:30. Sonrió Izzy seguía siendo igual de puntual que siempre…
-Voy yo.- grito al servicio. Abrió la puerta y abrazo a su amigo, provocando que este se sonrojara.- ¡Que bien! Vamos, vamos. Contra antes vallamos antes volveremos.- Y antes saldré de dudas…
Izzy asintió en silencio y ambos se dirigieron al coche.
-¿Mimi?- Mimi miro a su amigo que la miraba preocupado.- ¿Puedo pasar contigo?
Los ojos de Mimi se llenaron de miedo. NO. pero si le decía que no sonreía descortés.
-Es solo recoger unos resultados, no tienes por qué entrar si no quieres…
Izzy la miro con las cejas en alto.
-Pero sí quiero.
Mierda, Izzy siempre era así… no había manera de que el no entrara… muy bien solo tenía que recoger el sobre y salir corriendo antes de que el médico hablara…
-¿Tachikawa Mimi?
Mimi se levanto de un respingo y se dirigió a la consulta detrás de la enfermera. El médico parecía estar leyendo un papel, al verlos entrar sonrió abiertamente.
-Enhorabuena señorita Tachikawa está embarazada.