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Historia 53552 — capítulo 1
*Disclaimer: nada me pertenece.*Los personajes son propiedad de Jean Austen.
Dedicado a la añorada Silvia
MariSeverus.
Estaba parado a su lado, daba vueltas de un lado al otro. Sostenía su mano y la soltaba al mismo tiempo. Estaba desesperado y no atendía a uso de razón alguno. Su esposa Marianne, estaba enferma y embarazada. No dejaba de moverse de un lado al otro y la fiebre subía grados. Unos tras otros. Comenzaba a preocuparse. La salud de su hija y su esposa, estaban en juego.
— ¡Coronel Brandon! Escuchó la voz de uno de sus mensajeros, traía una carta entre sus manos y miraba a Marianne con mucho pesar. Apenas la tomó, simplemente la rasgó y la leyó apresuradamente.
El doctor vendría cuanto antes pudiera. Miró a su esposa con preocupación y se sentó a su lado. Sostuvo su mano, la besó tantas veces como pudo. Estaba cálida, su temperatura no dejaba de subirle y lo mantenía preocupado. Colocó otra compresa de agua fría sobre su cabeza y la miró temblar en silencio.
¿El destino de todas sus esposas, era morir enfermas? Miró a Marianne, mientras ella no dejaba de sacudirse. Inspiró y se acercó a su frente, apartó sus cabellos de ella y la contempló.
Pero a ella no la perdería. No la vería morir, así tuviera que perder su vida en ello. Y su dinero. La miró, cuando colocaba sus labios sobre su frente. Sofocaba su temperatura. Perdería a su hija.
— Coronel. ¿Necesita algo más?
— ¿Qué haces allí parado? ¡Busca al doctor inmediatamente!— gritó. Realmente él no solía perder la paciencia. Con una sonrisa nerviosa, asintió, haciendo una reverencia pequeña y corriendo hacia el pasillo.
Ella era todo lo que tenía y no podía perderla. No podía verla morir.
Aff... Mi padre insiste en que me vaya del computador. Luego les traigo más.
Respuesta al reto: Brandon y Marianne. Las mil cosas que pueden enfrentar.