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Cuaderno (la vida fragmentada de una escritora) — capítulo 21
Últimamente me han pasado muchas cosas, una de esas es que no puedo escribir en tercera persona, en este momento de mi vida me siento más yo que nunca, es como si tuviera que sentirme, como si una parte en mi hubiera despertado, algo nuevo, diferente y reconfortante, algo que necesitaba desde hace algún tiempo.
No sé si existió un tiempo en concreto donde me di cuenta que no estaba viviendo por mi, me di cuenta que la máscara que me había puesto hace tiempo se estaba volviendo mucho más fuerte y real que mi yo real, esa máscara ahora era dueña de mi vida y yo la dejaba ser, dejaba que la transformación fuera dolorosa. Pero pasó bastante rápido porque ni me acuerdo cuando pasó, simplemente algo muy fuerte me despertó.
Llega un momento en que tienes que parar porque simplemente no hay camino, no hay abismo, no hay nada y tienes que parar. Ese momento llego hace mucho más de lo que imaginaba, pero yo como una estupida me lo negaba, mi maldita máscara no me dejaba ver porque hasta mis ojos ya los estaba cubriendo.
Pero logre quitármela y ver que mi camino estaba en otro lado, no sabía con exactitud en qué lugar, pero sí estaba segura que ahí no estaba. Respire, llore y me mire al espejo y desconocí a la persona que me devolvía la mirada, esa no era yo, esa mirada sin brillo y esos labios sin vida no eran míos, lo único que reconocía eran las lagrimas saladas. Hablé un rato con la persona que tenía al frente y llegamos a una conclusión "cambio AHORA" en eso estábamos totalmente de acuerdo.
Hace menos de una semana que pasó eso, hace menos de una semana que me enteré que me enfermé por causa (no me gusta la palabra culpa) de alguien, y me di cuenta que había llegado al límite, no, el límite lo había pasado, ahora estaba en las consecuencias. Hace menos de una semana que entendí que si no pensaba diferente podría llegar al punto que alguna vez quería, pero que ahora que lo pienso es una idiotez (digna de mí obviamente).
Esto que escribo no se trata de ti, esta noche no, esta vez y de aquí en adelante se tratará de mi y es obvio que no te voy a sacar de mi vida porque no quiero y no puedo, pero la posición que antes tenias ya no es la misma que ahora tienes.
Ahora que pienso realmente en lo que quiero con mi futuro veo que mi mente necesitaba respirar y me pedía a gritos que la escuchara, mis pulmones llenos de aire me reconfortan y me recuerdan que la vida pasa frente a mí y depende de mí si respiro como una autómata o si respiro para mí.
Me gustaría escribir las cosas que he pensado:
·Necesito perderme. Sí, mucha gente vive buscando la felicidad, busca sus metas, busca la vida, yo necesito perderme para buscarme, necesito estar sola, valerme por mi, ser un punto en un mapa y que el mapa me consuma; aprender a recorrer caminos de piedra baja un sol de verano, que me hablen en otro idioma, respirar otro aire. Necesito perderme porque quiero encontrar a mi verdadera yo, sin máscaras y sin espejos, ponerme una mano en el corazón y sentir que esos latidos sí son míos.
·Quiero poner mis metas en papel, quiero que mis ojos vean un objetivo, que mi cerebro visualice ese objetivo y que mi corazón me guíe.
·Mi vida es mía, así que viviré por mí.
·Los miedos son buenos, algún día los superaré y vendrán otros, al final les voy agradecer.
·Soy una espectadora de la vida, quiero fracasar, quiero vivir y ser lo que sea que tenga que ser.
·Quiero ser escritora, no sé si lo seré pero para eso respiro y si está en mi destino serlo, quiero ser la mejor, no por el mundo, no por hacer un libro exitoso, no por la editorial que me contrate, solo por mis manos y mis ojos, ellos son los que hacen esto posible.
·Dicen que la felicidad es solo una cara de la ilusión, quiero no tener miedo a ilusionarme.
·Quiero mirar una noche al cielo y no sentir nada. Estoy cansada de hacer cosas por sentimientos creados, no sentidos; quiero algún día mirar el cielo y solo ver lo que hay, nada más.
·Pasé lo que pasé con mi vida, lo que más quiero es que después de la muerte pueda verlo.
·No le tengo miedo a la soledad.
·Le tengo miedo a la compañía.
·Soy tan egoísta y egocéntrica que me voy a dedicar un libro.
·Quiero perderme en Italia.
·Tengo miedo de perder a mi ángel guardián.
·Le debo mi cordura a una persona.
·Aunque haya mil razones para dejar de respirar (no, no voy a salir con la típica "hay mil y una para hacerlo") quiero encontrar otras mil más.
·Creo que soy una persona pesimista, dramática, exagerada y probablemente fatalista, creo que me pueden mirar como una perdedora, fracasada o resignada, pero yo no quiero ser del tipo de personas que se llevan la vida por delante, cumpliendo todas sus metas sin derramar una gota de sudor o lágrimas, yo quiero sufrir cada día de mi vida, quiero vivir mi vida, quiero pasar por la vida y que ella no pasa por mi, quiero ser una persona con fracasos y quiero superarlos, quiero sonreír al final del día porque puedo con los retos. Puede que me vean como una perdedora, pero desde que yo me sienta una luchadora, todo va estar bien.
·Quiero llevar mi vida lo más normal posible por que según los médicos "no hay terapia genética".
·Quiero tomar toda una noche y que al otro día no me acuerde de nada.
·Tengo miedo que algún día mis manos se nieguen a escribir.
·Quiero confiar en mí.
·Sé que puedo confiar en mí.
·Yo no busco mi palabra, busco mi historia.
Son demasiadas cosas en sólo dos hojas de Word, es una vida resumida, un proyecto. Sólo palabras para algunos y mucho material para escribir para otros, yo me voy por la segunda.