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Cuaderno (la vida fragmentada de una escritora) — capítulo 25
Cuando estas terminando te maldices una y mil veces por no hacer las cosas a tiempo, te sientes frustrado y sientes rabia contra el mundo (cuando sabes perfectamente que laculpa es tuya) pero no importa, el mundo es el culpable. Sólo me hacen falta tres días para terminar este año, me voy a esforzar al máximo y le pediré a los cielos que baje un fantasma de la edad media y me ayude con mi parcial. A veces pienso que Europa me odia (se que es difícil de entender esto) pero sí, todo un continente me aborrece. Pero yo lo amo con locura y no dejaré que se arruine nuestra relación literaria por un par de números.
A veces me pregunto qué clase de escritora quiero ser.
La casa gigantesca hacía que el ambiente cálido no se concentrara en ningún lugar, la luz entraba por los ventanales que daban del techo al piso, la vista desde allí era hermosa, el bosque le susurraba frases relajantes a su subconsciente, su vista se deleitaba con los enormes árboles que rodeaban su casa, sin duda era una casa de ensueños. Ella estaba en el jardín, debajo de una tela que cubría su cara del sol agonizante. Un mac y una taza de té sobre la mesa y a su lado estabas tú, pintando el hermoso atardecer con acuarelas, definitivamente en tu mundo no había la palabra orden, tenías todo regado y en tu cara habían una pequeñas manchas de colores. Era una tarde perfecta.
El apartamento estaba oscuro y frío, una libreta sobre la mesa le lanzaban una mirada fría y desafiante, mientras una taza de café se enfriaba, tus ideas se esfumaron mediante las estrellas se apagaron. Es triste vivir en una ciudad que consume la belleza de los astros, la luz de aquellos luceros nocturnos se extinguían mientras la cuidad revivía entre el murmullo de carros que no te dejan escuchar ni tus propios pensamientos. Escribes de vez en cuando, tus creaciones, no son nada malas y mantienes a tu editor feliz, te gusta escribir, es obvio que era tu destino. Sólo sabes hacer dos cosas en tu vida, escribir y estar junto a ti. Al contrario de mi, tu aprovechas cualquier paisaje urbano para hacer tu arte, es hermoso todo lo que haces, no sé que haría sin ti. Es una noche perfecta.
No importaraque clase de escritora sea, si tomaré té o café, si escribiré de día o de noche. Siempre llego al mismo punto, no importa lo que haga o cómo lo haga, sólo necesito estar a tu lado para que las frases queden escritas en un mac o en una libreta. Siempre seré yo, siempre estarás conmigo. Las páginas dirán cosas diferentes pero el sentimiento es eterno. Escribiré historias sin finales, los finales los brinda la imaginación. Sé que más de uno odiará que no termine mis historias, pero creo que es mi estilo.
Aunque no estoy segura si mi estilo es no terminar algo o no tengo estilo, fuerza ni imaginación para escribir un final digno de ser leído. Tal vez si escribo el final daño la obra, la obra debe quedar abierta porque la escritora no la pudo terminar, tal vez mirando el atardecer y tomando una taza de café o tratando de concentrarse en medio de la noche iluminada artificialmente, acompañada de un té, se me ocurra un final, o miles. Por esto les prometo que jamás leerán un final en alguno de mis libros, mis últimas páginas estarán en blanco esperando por ti.
Hola, pocas veces hago esto, pero los invito a que lean mi nueva historia "Caballero, noble o hechicero" se me ocurrió mientras leía La danza de la muerte y estudiaba la hermosa literatura medieval. Gracias por leer. Cuídense.