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Historia 53621 — capítulo 16

Acababa desalir del último examen de fin de curso, lo que indicaba que estaba oficialmente de vacaciones.

-¡Ya me queda un año menos hasta terminar el instituto! - exclamé feliz cuando llegué ante Bella, Nessie, Max, Alice y Jackie que estaban en el estacionamiento.

-Felicitaciones - dijo Max dándome un beso.

-¿Tienes algún plan para este verano? - me preguntó Alice.

-Si así fuera lo sabrías, pero no, ningún plan salvo sacar la licencia de conducir. - le dije.

-Yo me voy a La Push - anunció Ness - nos vemos luego.

Jackie y yo volvimos a casa, mamá había salido, probablemente de caza. Ahora que yo ya sabía toda la verdad, nuestra convivencia era muy tranquila, yo aceptaba sin preguntar nada cuando ella decía que tenía que salir. Mis dos preocupaciones habían desaparecido: ahora yo ya sabía que ella volvería, y que no le ocurriría nada.

Mi hermano me ofreció una lección de manejo, así que tomamos el coche y salimos. Yo ya me desenvolvía bastante bien en la ciudad, mis únicos dos problemas eran la carretera y el estacionamiento. Practicamos estacionar un par de veces y luego Jack me ofreció que fuéramos a la autopista. Era difícil conducir despacio ese coche, pero se sentía tan seguro que no me asustaba en absoluto. Llegamos a Port Angeles y volvimos, estaba oscureciendo por lo que decidí darle el auto a mi hermano, no me animaba a manejar de noche con mi poca experiencia.

-Eres muy buena en esto - señaló Jackie.

-Gracias - mi teléfono comenzó a sonar. Miré la pantalla y atendí - Hola mi amor.

-Maia, - la voz de Max sonaba extrañamente compungida - ha habido un problema, tengo que irme ya mismo a Alaska, volveré en unos días.

-¡¿Qué?! Max ¿Qué pasó?

-Carmen acaba de llamar desde Denali - dijo - un vampiro ha atacado a casi toda mi antigua familia humana, la única que se ha salvado es mi hermana pequeña, Angie. Como es menor de edad, y no tiene otros familiares, la van a dar en adopción. Tengo que ir y verla, Carmen me ha ofrecido adoptarla ella y Eleazar y luego de que estén los papeles hechos, que ella venga a Forks.

-Espera un momento ¿Ella sabe que fueron vampiros quienes atacaron a tu familia?

-Sí, estaban todos en casa. Tanya y Kate sintieron un efluvio desconocido y lo siguieron para ver a donde los llevaba, llegaron a tiempo de salvar a Angie y la llevaron a su casa. Allí había una foto mía, y ella me reconoció, entonces Carmen me llamó.

-Jackie ¿Cuánto es el menor tiempo en el que me puedes llevar a lo de los Cullen?

-Diez minutos

-Max, espera diez minutos, voy contigo.

Llegamos a lo de los Cullen, Jackie no había apagado aún el motor cuando yo prácticamente salté del coche. Entré a la casa y abracé a Max.

-Lo siento mucho - le dije. En ese momento, cuando observé mi reflejo en el vidrio del ventanal, me di cuenta de un pequeño problema. Estaba por salir a Alaska en remera manga cortas, shorts y sandalias.

-Alice ya ha subido tu maleta al coche de Max, y llamó a tu madre para avisarle. - dijo Edward.

Ya no quedaba nada por hacer, entonces. Subimos al coche y Max salió disparado por la carretera.

-Gracias por acompañarme, Maia - dijo mirándome con una sonrisa forzada.

-No tienes que agradecerlo - dije. Luego pensé en algún tema de conversación - ¿Qué edad tiene tu hermanita pequeña?

-Ya debe tener dieciséis - dijo con cierto tono nostálgico.

-No es tan pequeña, tiene mi edad - dije simulando estar ofendida.

-La última vez que la vi, ella tenía diez, era toda una niña. Y no me había dado cuenta de que tiene tu misma edad… - luego de un silencio - entonces el año próximo podrá ir a nuestro curso, y ustedes seguramente serán muy buenas amigas.

-Seguro que sí - hubiera querido preguntarle a Max si tenía otros hermanos, pero no era el momento apropiado, además, seguramente me daría cuenta cuando escuche hablar a los dos hermanos en Denali.

El paisaje comenzó a cubrirse de blanco rápidamente. Cuando llegamos a la casa, miré el reloj del coche, eran las tres de la madrugada, Max había conducido mucho más rápido de lo que lo había hecho mi hermano la última vez que vinimos a Denali, pero yo ni me había dado cuenta. En parte mejor, ya podría reencontrarse con su hermana.

-Hola chicos - saludó una mujer a la que yo no había conocido la última vez, debía ser Carmen - Tú eres Maia, tienen razón Tanya y Kate, eres igual a Lisa. Max, tu hermana está durmiendo en el antiguo dormitorio de Jack. Pasen.

El interior de la casa estaba realmente agradable, Carmen me presentó a Eleazar y a Garret, la pareja de Kate. Yo los saludé tímidamente. Se formó un silencio, yo observé a cada uno de los vampiros que estaban en la sala pensando algo para decir, pero la primera que dijo algo fue Tanya.

-Debes estar cansada, Maia. Ven te llevaré a dormir.

La seguí escaleras arriba hasta que abrió la puerta de una habitación. Allí había una cama, un placard, un escritorio y una repisa. Me sorprendí al ver las fotos de la repisa. En una de ellas estaba mi madre, hacía diez años conmigo sentada en su falda. En mis manos yo tenía un par de agujas de tejer y un ovillo rosa, le había pedido que me enseñe a hacer una bufanda.

-Tu madre dormía aquí - dijo Tanya al notar que estaba mirando la foto.

La vampira salió del cuarto y cerró la puerta tras ella. Yo observé un rato la habitación que había sido el refugio de mi mamá durante todo un mes, y posiblemente también el lugar en el que nació mi hermano. Me metí en la cama y me dormí enseguida, eran las cuatro de la mañana y estaba muy cansada.

Al día siguiente, me despertó un chirrido de la puerta al abrirse. Del otro lado había una chica que seguramente era la hermana de Max, aunque yo no veía lo de pequeña. Era más alta que yo, por lo menos unos diez centímetros más. Su rostro era delgado y alargado, sus ojos de un verde claro estaban rodeados por unas profundas ojeras. Su cabello rubio ondulado estaba despeinado, y llevaba una bata. Parecía bastante dormida.

-Lo siento - murmuró reprimiendo un bostezo - estaba buscando el baño.

-La izquierda es para el otro lado - dijo detrás suyo la voz de Max.

-Disculpa - repitió

-No hay problema, me estaba por levantar - dije. Ella salió y se dirigió al baño. En ese momento, Max entró al dormitorio.

-Mentirosa, estás súper dormida - acusó.

Y tenía razón, un segundo más tarde volví a quedarme dormida. Cuando me levanté, miré mi reloj ¡Las dos de la tarde! Me habían dejado dormir bastante. Me abrigué y bajé a la sala, Kate me condujo a la cocina en donde Max estaba cocinando algo.

-¿Perdón? - exclamé sorprendida - ¿Estás cocinando?

Una risita me hizo notar que había alguien más allí, volteé la cabeza y vi a Angie, ya más despierta, con menos ojeras, un suéter verde y el cabello recogido.

-Creo que no me he presentado adecuadamente, soy Angie, la hermana de Max. - dijo tendiéndome la mano. Yo se la estreché y me presente.

-Maia.

-Tu mano no es fría - dijo sorprendida.

-Porque ella es humana, como tú, Ange. - dijo Max mientras me ponía un café con tostadas delante de mí.

-¿Le has dicho… - preguntó clavando sus ojos en su hermano.

-Sí, sabe que soy vampiro, al igual que el resto de los que viven en esta casa. - explicó Max.

-Edwin Max Fisher, no te entiendo en absoluto, es ridículo. - dijo Angie molesta. Yo no entendía por qué le molestaba tanto que yo supiera la verdad, o tal vez simplemente estaría celosa de que yo saliera con su hermano.

-¿Qué quieres que te explique?

-No necesitabas estar alejado de los humanos, si pudiste estar este tiempo con Maia ¿No? ¿Qué ocurrió realmente? ¿Preferiste a ella antes que a todos nosotros? ¿Antes que a tu familia, que a Claire…

-No, hubo un tiempo en el que sí tuve que estar alejado de los humanos, por eso me no volví, hubiera hecho lo mismo que ocurrió antenoche, Angela.

-¿Al menos avisar algo? ¿Sabes lo que hemos sufrido? ¿Sabes lo que ha sido para mamá? ¡Jamás lo superó! ¡Eras su niño adorado, su hijo mayor, el perfecto en clases, el chico bueno y desapareciste! ¡Creíamos que habías muerto! Papá jamás dejó de buscarte, quería saber qué ocurrió contigo. Claire repitió el curso, todo ese año estuvo con los ojos brillosos, llevaba una foto tuya en su billetera siempre. Nos abandonaste a todos como si hubiéramos muerto.

-Angie, debes comprender que fue como si yo hubiera dejado de existir.

Yo tomé mi taza de café y salí a la sala para dejarlos discutir entre ellos. Angie estaba planteando a su hermano las mismas cosas que yo le había planteado a mi madre cuando volvió. Entendía a la perfección que a ella le molestara que yo supiera la verdad, después de todo, su hermano había desaparecido sin dejar rastro hacía seis años, y volvió el día en que mueren sus padres. La confusión de la chica era más que lógica, y posiblemente fuera yo quien más la entendía. También me había sentido abandonada de ese modo.

La discusión de la cocina iba subiendo de volumen, ya desde la sala se hacía perfectamente entendible para mí, y por ende también para el resto de los oídos de la casa.

-¡Entonces hazte cargo de verdad, estúpido! Ve a la policía, di que has regresado de la nada, que eres Max Fisher y hazte cargo de mí como mi hermano mayor, de veintiún años, no como un desconocido. - gritaba la chica.

-¡Te importa más tu vida fingida en Forks que la real de aquí! ¡Nunca fuiste Max Hale! ¡Hace seis años que tenías quince! - bramó enojada, abrió la puerta de la cocina, y en voz baja, con los ojos llenos de lágrimas le dijo a Max - ¿Sabes qué? Mejor vuelve a Forks, con tu vida fingida y tu novia que sabe todo sobre los vampiros y déjame a mí seguir siendo yo, si desapareciste no vuelvas a aparecer.

Max se quedó en la cocina mientras Angie subía las escaleras corriendo. Luego de un minuto se oyó un portazo en una de las habitaciones de arriba.

-Tal vez ella tenga razón, tal vez no me preocupé suficiente en buscar la manera de volver con ellos - musitó Max mientras yo entraba a la cocina y lo rodeaba con los brazos.

-No te preocupes, ya lo va a entender, tienes que darle tiempo. - le dije.

-Te quiero mucho - me dijo mientras me besaba.