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Historia 53817 — capítulo 1
La guerra había terminado para siempre, hace un año ya, que estaban todos viviendo la armoniosa paz que inundaba el lugar.
Era un hermoso día soleado en la madriguera.
Una joven permanecía serena sentada en el verde y húmedo césped, utilizando como apoyo el frondoso árbol, cuya parte frontal daba a la ventana de la cocina de la madriguera.
Ella usaba un vestido blanco, que junto con su largo cabello castaño, se mecían con la suave brisa.
Apoyando la cabeza en las piernas de aquella chica, se hallaba un pelirrojo dormitando en silencio, disfrutando tan solo de las caricias que le eran proporcionadas en la cara.
Ambos permanecían con los ojos cerrados, Hermione besó dulcemente la nuca de su ojiazul, como se atrevía a llamarlo ahora. El sonrió dichoso.
Tan solo se permitían vivir la alegría de no tener que huir de nadie ni de nada.
Desde la ventana de la cocina una regordeta mujer pelirroja, de rostro amable miraba la escena sonriente, aunque con un deje de recelo.
Nadie le había comentado que ellos estaban juntos. Predecía que la relación de su hijo con la castaña, algún día progresaría y la amistad no sería un estado lo suficientemente amplio para cubrir sus sentimientos.
Pero si mal no recordaba, antes de que se marcharan en busca de los horrocruxes, la forma en que se trataban no había sufrido ningún cambio considerable.
Escucho pasos cerca de la puerta, alcanzo a divisar a Harry y a su hija que iban abrazados y riendo.
-Harry, Ginny - La señora Weasley con el paño de cocina en la mano se asomo por la puerta. Sopló un mechón pelirrojo que había escapado del moño que con rapidez logró elaborar en la mañana.
Ambos chicos se dieron vuelta sobre sus talones dispuestos a marcharse, a lo que ella les respondió con un gesto, que por lo visto los incitó a devolverse de inmediato.
-Lindo día, ¿no señora Weasley?- Harry miro hacia todas las direcciones, viendo por donde podía escapar.
-Despampanante, cielo.- Murmuró Molly dulcemente.
-Mmm Ginny, cariño, creo escuchar que tu padre me llama, y no sería prudente hacerlo esperar, así que si me disculpan.
-Creo que Arthur no tendrá problema en que me los robe un rato- La madre de los pelirrojos volvió a su tarea de lavar los platos, que a pesar de poder usar magia, prefería hacerlo al estilo muggle- Necesito que me den una explicación.
-Mamá ya estamos bastante grandes para tomar decisiones solos, además ya saben que Harry no es de esos chicos, el me apoya y…- La señora Weasley se volteo levantó la ceja confundida.
-¿De que rayos hablas?- Puso los brazos asemejando una taza. Sacudió las manos mojadas, para luego secarlas con un paño.
-¿No, de que explicación hablas tú? - Ginny había metido la pata. Se mordió el labio y rogó que su madre hubiera ignorado lo antes dicho.
-De Hermione y tú hermano, por supuesto. Pero me da la impresión de que debes informarme de algo, ¿O no estoy en lo correcto?- Molly miró de reojo a Harry.
-Créeme que te enteraras pronto. A no ser de que te quedes ciega unos nueve meses -Esto último lo agregó en un susurro tan poco audible, que solo Harry fue capaz de oír.
-Más vale. Bueno, no nos desviemos del tema- Molly apuntó levemente hacia la ventana. Ambos chicos lograron divisar a Ron y a Hermione acurrucados cariñosamente.
-¿Y? ¿Qué hay con ellos?-Dijo Ginny sonriendo levemente mientras miraba por la ventana.
-¿Como que qué hay con ellos? ¿Qué no ves que están muy acaramelados allá afuera? Como es que yo nunca me entero de nada. Menos mal soy su madre.- Harry soltó una carcajada contagiado por la de Ginny.
-Y que esperabas mamá, el pobre de Ron es lento, pero no tanto. Eso creo. Oh a Hermione le va a tocar duro- Molly le lanzó una mirada fulminante- Ya se, ya se. No hables mal de tu hermano Ginny, estuvo muchos meses lejos y no se merece que lo molestes.- Dijo imitando a su madre.- Sabes mamá, con la edad te estas convirtiendo en una vieja chismosa. Déjalos vivir tranquilos ahora que tienen tiempo de sobra.
-Perdón, como es que le dices vieja chismosa a tu madre jovencita. Los adolescentes están perdiendo el respeto por sus padres, en mis tiempos no se…- Ginny y Harry aprovecharon el discurso de La señora Weasley para escabullirse hasta la habitación de la pelirroja.
Mientras, aprovechando los restos del sol de ese día de verano, Ron y Hermione salieron de su trance y se acomodaron el uno junto al otro.
-Mi amor, creo que ya es hora de entrar, mis padres no me perdonaran si no les envió una respuesta a su última carta- Ron la miraba ensimismado, como si ella fuera la cegadora luz del sol.
-Re- repite lo que dijiste- Le dijo el acariciando la sonrojada mejilla de ella.
-¿Que mis padres no me perdonaran?- Pronunció Hermione sin entender a que se refería.
-No, antes de eso. La parte en la que me dijiste mi amor- Dijo observándola con sus penetrantes ojos azul cielo.
-Aa eso, yo creí que no era la primera vez que te lo decía, pero si no te gusta…- La chica se encogió de hombros y se acomodó mejor en el suelo. El pelirrojo la tomó por la cintura y la sentó sobre su regazo.
-¿Quién a dicho que no me gusta?, pensé que eras un poco más inteligente, amor- Ron le puso a Hermione un mechón detrás de la oreja.
-Ya, es suficiente, ¿Qué pensaran tus padres, Ron? Al menos ay que decirles que estamos saliendo- La castaña trato de escapar de los fuertes brazos del pelirrojo, pero le fue imposible. El pelirrojo se apegó más a ella, dejando sus rostros a unos cuantos centímetros, por lo que la castaña le sonrió y le besó la nariz.
-Te dejo ir, pero con una condición- Le dijo al oído, provocando que a la ojimiel le diera un revuelco en el estomago.
-¿Y la condición seria?- Dijo levantando la ceja divertida.
-Que me pague peaje, señorita.- Hermione iba a abrir la boca para reclamar pero Ron la interrumpió- Es eso o te quedas aquí toda la noche conmigo.
-¿Sabes?, me esta empezando a gustar más esa idea. Bueno, acá va el peaje señor.- Lo beso intensamente y Ron solo se dejo llevar. El pelirrojo, luego del beso, cumplió su trato y la soltó, pero ella no se movió ni un centímetro. - No me voy sin mi vuelto, Ronald.- La castaña se acercó nuevamente a los labios de el para unirlos en un dulce y pasivo beso.- Ahora si nos tenemos que separar- Ron le puso ojitos de cachorrito y ella le besó la frente- No me mires así, no sabes todo el tiempo que tenemos todavía. Y yo jamás te voy a dejar, porque te amo como a nadie.
-Yo también te amo y quiero que algún día casemos y tengamos una casa grande para que quepan nuestros hijos. Me parece que no te vas a poder separar de mí muy fácilmente.
-Ni aunque quisiera. Ya me estoy yendo- Hermione corrió hasta la entrada de la madriguera, pero en su trayecto, notó que más de una persona miraba por la ventana de la cocina. Volvió sobre sus pasos para echar un vistazo, pero todos habían desaparecido.
-Creo que empiezo a parecerme a Sybill Trelawney, no, ni Merlín lo quiera- Se percató del enorme silencio en sus alrededores- Esto no es normal.- Entró sigilosamente y estaban las luces de la sala apagadas. Se acercó al interruptor, pero alguien lo presionó antes. Era Ginny.
-Así nos vamos Hermione Granger, no puedo creer que ose llamarte mi mejor amiga, cuando ni siquiera tienes la dignidad de decirme que sales con mi hermano.- Hermione se cruzó de brazos- Nada de gestitos, ni creas que no me había dado cuenta, porque si crees que puedes ocultar eso en mi casa, estas completamente equivocada. Así que o me cuentas todo o van a haber serios problemas por aquí- Hermione se golpeó la frente con la palma.
-Merlín, ni que estuvieras embarazada Ginevra Weasley- La pelirroja sin poder evitarlo dejo escapar una sonrisa picarona, Hermione abrió los ojos lo más que pudo- No me estarás diciendo que… estoy significa que tu… Harry y tu van a- Ginny asintió lentamente con la cabeza. Hermione soltó un gritito- Pero son muy jóvenes y, bueno al menos los dos han terminado sus estudios.- Hermione la abrazo fuertemente- Felicidades, linda. Esto es genial- La castaña soltó una lágrima- Ay me has hecho llorar- Ginny lloró también- Es grandioso.
-¿Qué es grandioso?- Pregunto George Weasley, quien acababa de entrar a la sala- ¿Qué vas a tener un bebé?
-¿Quéeee?- Dijo la señora Weasley. Ginny se mordió el labio, Hermione tragó saliva y George soltó una carcajada.
Continuará…