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Historia 53821 — capítulo 3
Un día más, sin él, un día más que se había ido temprano, no entendía porque si trabaja en un bar en la noche, pero era mejor no averiguar, porque como dicen "el que busca encuentra" y la verdad yo no quería sufrir si llegaba a enterarme de algo.
-Mami - la voz de Camille me saco de mis pensamientos, giré a verla - ¿papi, vendrá a comer?
-Tiene mucho trabajo - respondí con una media sonrisa - pero hoy iremos a comer con tía Rose y tío Emmett ¿te parece?
-SI - grito emocionada - así podre jugar con Alyson.
Simplemente mi sonrisa se ensancho, era lo único que podía mantenerme feliz aunque fuera un poco, mi pequeña Camille era lo único que me alegraba la vida, me apretó más la mano, sabía que quería correr para llegar más rápido con su prima.
Emmett era mi hermano, y por tanto Rosalie era mi cuñada, era el matrimonio McCarty. Creo que debo poner un poco de todo mi pasado.
Bueno Emmett es mi hermano mayor, aunque se podría decir que es mi medio hermano, mi madre una mujer que es mejor no recordar, se iba a acostando con cualquier hombre que se le cruzara en el camino y le jurara amor eterno. Pero todos terminaban dejándola.
Es un año mayor a mí, pero ninguno conoce a su padre biológico, solo sabemos que fuimos producto de una noche de copas, cuando cumplí los dos años y Emmett los cuatro, nuestra madre alcohólica fue a dejarnos con mi abuela, una mujer un tanto seca.
Pero que nos dio un techo y comida, siempre le estaré agradecida a Maggie que a pesar de todo, siempre tuvo un momento para nosotros, claro que su edad y las preocupaciones que le daba Mary pues no vivió mucho, cuando cumplí los catorce, mi abuela murió de un ataque al corazón.
Me dolió y mucho, porque lo que creí una familia se vino abajo, no había nadie más que cuidara de nosotros, fue así como Emmett entro a trabajar a un bar de mesero y pues yo de niñera, claro que mi hermano me obligo a estudiar, mientras él apenas si termino la secundaria.
Emmett se autoimpuso como mi padre, jamás falto nada en casa, siempre hubo comida, tuve con que vestir y sobre todo tuve un techo, gracias a él, bueno después de que la abuela murió, ni aun cuando se caso con Rosalie cuando cumplió los diecinueve me hizo a un lado.
Adoraba a mi hermano y le agradecía todo lo que había hecho por mí, de hecho por él termine la carrera de Diseño y Artes Visuales, a pesar de que cuando me embarace de Camille apenas iba en el primer semestre de la carrera, creo que fue la única vez que vi a Emmett decepcionado.
Me dolió tanto ver los ojos aceitunados tristes y desilusionados, supe que había traicionado la confianza de la persona más importante en mi vida, que él había dejado todo por darme un mejor futuro a mí, y a su modo de ver lo había tirado a la basura.
Pero estaba enamorada de Edward, desde que lo conocí en el colegio, fue amor a primera vista, esa pose intelectual y bueno los ojos verdes terminaron enamorándome yfui completamente suya, cuando lo escuche tocar el piano, aunque con la guitarra también era bueno.
Él soñaba con ser un gran pianista, pero los dos contábamos con diecinueve años cuando Camille llego a nuestras vidas, no era el mejor momento, ninguno de los dos tenía la experiencia requerida para trabajar en algo decente, ambos dejamos nuestros sueños.
Ya no podían ser, no si la queríamos a ella, ambos sabíamos que nuestras vidas se veían un tanto limitadas con la llegada de un bebé, no teníamos nada, absolutamente nada, sus padres trataron de apoyarnos, pero debíamos contar que el salario de un médico no es muy bueno y menos cuando Carlisle era humanitario, era algo que me gustaba de él.
Que no importaba que no hubiera dinero, él ayudaba, todos los médicos debían ser como él, pero por tanto no estaban muy bien económicamente, además de las dos hermanas de Edward, Elizabeth la pequeña de la casa que contaba con trece años en ese momento y Tanya que contaba con veintidós años y bueno la enfermedad de la chica pues también absorbía la mayoría del sueldo de Carlisle.
Le habían detectado Lupus a los quince años, recuerdo que ese día Edward llego devastado, su hermanita tenía una enfermedad incurable, y bueno los tratamientos eran muy costosos.
Necesitábamos mantenernos, y claro al bebé también, recuerdo que cuando le dije a Edward sobre el embarazo, me dijo que estábamos juntos en esto, dejo su sueño de ser pianista y se dedico a buscar trabajo, pero claro no quiso dejarlo al cien por ciento y lo entendí, fue por eso que Jasper el hermano de Rosalie y dueño de un bar le dio trabajo de cantante.
Creí que nos iría bien, pero por favor el sueldo de un músico esta por los suelos, apenas nos alcanzaba para comer, mientras que todo lo demás o salía del bolsillo de mi hermano o de su padre. Sabía que ninguno de los dos podían estarnos manteniendo fue por eso que decidí comenzar a trabajar, cuatro años atrás.
De nuevo de niñera, ya que no deseaba descuidar a Camille, estuve así cerca de dos años, en los cuales Emmett me obligo a terminar la carrera, claro que Edward jamás estuvo de acuerdo con ello, fue por eso que lo hice a escondidas, termine en los dos años y fue cuando decidí dedicarme a eso.
Nuestra vida comenzó a mejorar, ya que había varia gente loca, que le encantaba tomarse fotografías, creo que eran modelos frustrados, no iba a decir que ganaba la gran cosa porque no, pero vivíamos bien, no con lujos, pero si con lo necesario.
-Mami - al escuchar la voz de Camille salí de mis pensamientos - quiero un helado.
-Ahora no amor - repuse jalándola para seguir caminando
-Pero yo qu…
-No traigo dinero - le dije - lo deje todo en casa.
Comenzó a sollozar, eso era algo que me hacía vulnerable ante ella, pero no esta vez, así que sin importarme su falso llanto, pero en verdad si me hacía sentir mal su llanto, pero tampoco podía darle todo lo que me pedía.
-¿Por qué llora una hermosa niña? - levante la vista para ver quien había hecho esa pregunta.
-Mi mami no me quiso comprar un helado - ese era el problema de Camille que hasta con los árboles hablaban.
-Pues no tengo un helado, pero tengo galletas - el hombre que medía casi lo de mi marido, el cabello negro, piel morena casi rojiza.
-Gracias - no deje que Camille recibiera las galletas.
-Veo que te has vuelto responsable - ese tono de burla me recordó a alguien - tienes una hermosa hija Danielle.
-¿Te conozco? - en ese momento los ojos del hombre negros se clavaron en los míos.
-No puede ser que no me recuerdes - arrugue la nariz - soy Jacob.
-¿Jacob Black? - él asintió - bueno has cambiado en estos diez años que no nos hemos visto - me defendí.
-Pues creo que a ti te han hecho muy bien el tiempo - me sonrió de lado - te ves más hermosa de lo que recuerdo.
-Siempre tan caballeroso - repuse suavemente - pero a ti también te hizo bien el tiempo.
-Supongo - se llevo la mano a la nuca y se la rasco, solía hacerlo cuando estaba nervioso - pero veo que no pierdes el tiempo.
-No cambias - pero sentí que la sangre me subía a las mejillas - ella es Camille - le presenté a mi hija.
-No saco tus bellos ojos - vaya este hombre no dejaba de ser el mismo de quince años - aunque también son hermosos.
-Saco los de su padre - acaricie el cabello de mi hija que ahora se comía las galletas - de hecho se parece mucho a él.
-Creo que después de todo, lograste conquistar a Edward Cullen - sonreí levemente - debo decir que a pesar de ser un poco idiota se llevo el premio mayor sin ni siquiera buscarlo.
-Mami - la voz de Cami no me dejo responder - quiero ver a Alyson.
-Claro, cariño - le sonreí a mi hija - bueno Jacob fue un gusto verte, pero debo llevar a Cami con su prima.
-Ok - acepto con una media sonrisa - pero debemos vernos de nuevo y hablar sobre que ha pasado en nuestras vidas.
-Por supuesto - respondí - bueno nos vemos.
Sin más camine hacia la casa de Emmett y Rose, no podía creer que había encontrado a Jacob, después de tanto tiempo.
aqui esta la imagen de Camille
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