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Alan - Amor a traves de una Pantalla — capítulo 12
Al llegar al hospital Dani saludo a un par de enfermeras y las preguntó por Michell, estas le dijeron que estaba en el descanso hablando con un medico de traumatologia. Nos llevaron hasta allí y esperamos a que saliera del despacho.
Esperamos unos diez minutos aproximadamente, Dani escribia a mi padre, su jefe. Dandole explicaciones del porque estabamos en el hospital. Recibí la llamada de Susana y la dije lo que habia pasado y comenzó a llamar a Alex y a su pandilla de todo menos guapos. Alan hablaba con Gloria y Sam. Mientras que Reneé me miraba de una forma muy extraña.
Me puse de pie y me dirigi a su sitio.
-¿Podemos hablar?-la pregunté
-Si, claro-dijo y me siguio por el pasillo hast que me paré.
-Tú diras-dijo cuzandose de brazos.
-Esto no es facil, ni para ti ni para mi-comencé diciendo-Pero si realmente queremos a Alan tenemos que llevarnos bien o por lo menos intentarlo. Y antes he visto como me has protegido, por eso gracias.
-No lo he hecho por ti-dijo Reneé- Llevo enamorada de Alan casi desde el momento que le conocí, pero he visto que a mi nunca me ha mirado con los ojos con los que te mira a ti. Eres importante para mi hermano, yo solo quiero que de ahora en adelante sea feliz. Ya sea contigo o con cualquier otra, aunque no te voy a mentir habria preferido que me eligiera a mi.
- Quiero a Alan, igual o más que a mi propia vida-dije- Ahora mismo no podria vivir en un mundo donde el no existiera. Y se que va a haber momentos dificiles y momentos alegres pero en todos ellos, vamos a salir adelante, porque en eso se basa una pareja.
-¿Cuanto sabes de Alan?-preguntó Reneé
-No se, hasta cuanto me ha contado-dije- Pero creo conocerle bien.
-Alan por fuera parece un tipo duro, frio y calculador-dijo Reneé- Y una temporada fue así, pero entonces te conocio y cambio completamente. Volvio a ser el Alan de hacia años cuando le conocí, un chico, alegre, divertida y sociable.
-¿Como os conocisteis?-pregunté
-Sabes que la M.A.D. recoge a los descendiente o huerfanos de soldados alemanes-dijo Reneé
Asentí
-Alan y los chicos eran ambas cosas y por ello tenian más valor dentro de la organización y mucho más prestigio, yo en cambio tan solo era la hija de un soldado aleman y nieta de otro asi que tenia menos, pero aun así reclamaron mi presencia. Una noche antes de mi octavo cumpleaños unos hombres llegaron a mi casa y me los presentaron como amigos de mi padre, asi que crei poder confiar en ellos. Esa noche a las cuatro de la madrugada me levantaron de la cama porque se estaba quemando la casa, solo les dio tiempo de sacarme a mi, eso es lo que me dijeron. Más tarde me entere de que ellos mataron a mis padres mientras dormian y habian prendido la casa. Ese no es el caso, me llevaron a un pueblo del noreste de alemania que se llamaba Ziflau, allí me llevaron a una habitación y me dijeron que me quedara allí hasta que me avisaran de que podia salir, se fueron y me tire en la cama a esperar, entonces alguien entró en mi cuarto sin llamar.En lo primero que me fije fueron en los ojos, eran grises y era castaño, era Izan, me pidio perdón por no haber llamado y me preguntó si me importaba que él y sus hermanos se quedaran allí conmigo. Le dije que no, que así no estaria sola, me sonrió y fue a buscarlos. Al poco tiempo llegó él con otros seis chicos más. Me les presentó uno a uno, diciendome en que podia diferenciarles. El ultimo en presentarme fue a Alan y me quedé con sus ojos.
Los soldados entraron poco después de las presentaciones y comenzó a gritarles en Aleman, pero entonces Alan y Sam hablaron en el mismo idioma. El soldado les preguntó los nombres y en cuanto escucho los apellidos se achanto y pidio disculpas.- Dijo- Desde ese día Alan ha estado a mi lado, siempre se escapaban por las tardes de sus entrenamientos para venir a los mios.
-Me entristece saber que todavia te acuerdas de ese día-dijo la voz de Alan por detras de mi y al poco sentí que me besaba la coronilla.
-Tampoco fue tan malo-dijo Reneé- Os conocí y eso es bueno.
-Bueno ya basta de charlas-dijo Alan- Michaell ya ha salido. Esta atendiento a Gloria y a Sam.
-Vamos anda-dije y fui caminando por delante de ellos. Por el rabillo del ojo vi como se abrazaban y sonreí.
Tal vez fuera una amistad un poco rara, pero era una de las amistades más sinceras que habia visto en toda mi vida, Reneé era de esa clase de chicas que van de duras para que no la intenten proteger pero luego llega a su casa y se echa a llorar.