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Historia 54037 — capítulo 3
¡Que mala leche tenía! Allá por la una del medio día dejamos las maletas abajo, en la recepción del hotel, y decidimos a gritos si comer en el o hotel o no. Al final acabamos comiendo en un restaurante que estaba justo delante del hotel… ¡Penoso! Otra discusión para nada…
Después a las dos y media vino un coche por parte de sus padres a buscarnos para llevarnos a nuestra nueva casa, la cual estaba en la afueras de Bath, una tranquila ciudad donde me iba ha aburrir como una ostra.
Nuestra nueva casa era preciosa, me recordaba a la típica casa de las historias de Jane Austen, ¡pero más light, claro!
Al entrar había un pasillo en medio del césped que te llevaba hasta la puerta de entrada de la casa y después otro pasillo entre el césped, mucho más ancho, que te llevaba hasta la puerta del garaje. La casa constaba de dos pisos y era blanca con dos columnas en la entrada, lo cual le daba un aire de templo griego.
Al entrar a esta se podía ver un gran recibidor, aun que con una alfombra que daba miedo, ¡era tétrica!, pronto la cambiaría. Desde este recibidor se podía llegar a la cocina al pasar por un pasillo el cual las paredes estaban pintadas de color naranja melocotón y eso me encantó. También desde el recibidor se podía llegar a un salón, que estaba situado en la parte izquierda de la casa, y un gran comedor con la mesa más larga que había visto en mi vida, situado en la parte derecha de la casa. En esta primera planta también había una puerta de cristal que te llevaba al jardín y unas escaleras que te llevaban al segundo piso.
El segundo piso constaba de cuatro habitaciones: una era 'la nuestra', que constabade una cómoda, una cama, dos sillones, una chimenea, dos armarios y una puerta que te dirigía un baño solo para los dos. La segunda era una habitación situada en lado extremo izquierdo de la casa que constaba de lo más básico: cama, cómoda, un sillón, un armario, chimenea y un pequeño baño. La tercera constaba de dos camas individuales, supuse que para niños, dos escritorios y un gran armario. Y por último la cuarta era una habitación de lo más simple con una cama individual, un armario, un pequeño escritorio y una chimenea. Después en este segundo piso también había otro baño de medida normal y por último un despacho, que claramente era para Mark.
En toda la tarde no nos volvimos ha ver las caras. Mark decidió, nada más llegar, ir a la ciudad para ver como era y conocerla. Yo, en cambio, decidí quedarme y ver como era nuestra casa aun que no vi los jardines ya que debía hacerle la cena. El señorito quería bistec con espárragos fritos, así que cenó lo que me dio la gana, merluza. Se pasó toda la cena mirándome mal y malhumorado, no soportaba que yo le llevará la contraria. El muy idiota debía pensar que su matrimonio sería perfecto, pero yo no se lo iba a poner fácil y aun menos cuando me trataba así.
-Mañana iremos a ver a los Price.-me dijo mientras ponía bien sus cubiertos sobre el plato.
-¿Quiénes?-pregunté sin saber quienes eran.
-Los Price.-dijo obviamente.- Son los vecinos, nos han invitado a comer. Mañana iremos allí a la una.
-¿Son muy mayores?-pregunté curiosa, ya que prefería encontrarme con una pareja joven y poder hablar de forma más fluida.
-No, tranquila.-dijo mientras se levantaba.-Me voy al despacho, nos vemos después.
-Vale…
¡Mierda! ¿Eso debía querer decir algo o simplemente para darme las buenas noches o para conversar sobre como ha ido el día? Eso de nos vemos después no me hizo mucha gracia ya que estuve como dos horas nerviosísima paseando por el salón y intentando leer un libro que, por cierto, era de lo más aburrido.
Cuando ya me dio sueño decidí subir a la habitación y me cambié. El aun debía seguir trabajando ya que no estaba ni en la habitación ni en el baño.
Justo cuándo ya me estiré en la cama y decidí cerrar la luz, a los pocos segundos entro el. Pude ver como se desabrochaba los botones de su camisa y su cinturón, después decidí hacerme la dormida. ¿Y si me pillaba mirándolo?
Al día siguiente desperté con alguien zarandeándomele una manera algo exagerada.
-Pero, ¡¿Qué pasa?!-grité mientras abría los ojos y apartaba las manos que me zarandeaban.
-Tienes que despertarte, ¡ya!-me dijo algo estresado.
-Y eso, ¿por?-pregunté mientras me sentaba en la cama.
-Ayer, en la cena, se me olvidó avisarte de que hoy vendrían las tres candidatas para cuidar de la casa.-explicó.
-¿Las sirvienta?-aclaré.
-Sí.-respondió secamente. Odiaba que lo corrigieran.
-¿A que hora estarán aquí?-pregunté ya apartándolo de al lado mío y poniéndome mi bata de ir por casa.
-Ya están aquí…-y después de eso se marchó escaqueándose de una buena discusión.
¡Segura que lo había hecho aposta! Seguro que seguía resentido por la merluza de anoche…
¡Espero que os haya gustado! Como siempre, lo siento por si hay faltas de ortografía, soy muy despistada... u.u
¿Como serán los Price?
¿Como serán las sirvientas?
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