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Historia 54050 — capítulo 3

El lunes después de comer Harry y Ron fueron a hablar con el ministro de magia para ver las nuevas medidas de seguridad y los juicios de los seguidores de voldemort que estaban pendientes. Hermione estaba sentada en la mesa de la sala de reunion de aurores, la puerta del despacho de sirius estaba abierta y él estaba dentro en su mesa. Más de una vez Hermione le sorprendió mirándola fijamente, pero él apartaba la mirada y la dirigía a la ventana, girando su silla. Pocos minutos después ella volvía a sorprenderle. Pasaron así más de cuarenta minutos.

Ella se levantó de la silla y se dirigió a su despacho. Se apoyó en el borde de la puerta.

  • Sé que me miras.

  • ¿Y? Tú también lo haces.- dijo él girándose y mirándola.

  • Sirius, ya te he dicho que yo no soy la del árbol.

  • Sí, claro...- hizo una mueca burlona.

Con esas ladeó la cabeza y miró de nuevo por la ventana.

Ella volvió a la sala de aurores y se sentó en su sitio. Dos minutos más tarde levantó la vista y ahí estaba Sirius, mirándola de nuevo fijamente desde su mesa. Ella le miró también, pero esta vez él no apartó la vista.

En ese momento entró Harry levantando los papeles que les hacia falta para los juicio

  • ¡Lo tenemos! ya podemos iniciar con los juicios  - gritó

  • Bingo- chilló Sirius- ya podemos irnos a casa, llevaselos a remus todavia no se porque tardaron tanto. Buenas tardes, me voy a casa.

  • ¿A este qué le pasa?

Ella levantó los hombros fingiendo no saber nada. En ese momento entró Ron en la sala.

  • ¿Harry, tienes los papeles al fin?

  • Sí, llegas tarde. Sirius ya se los mandoa Remus.El se va a encargar de todo.nos vamos a perder de la diversion.

Sirius comenzó a besarla. Estaban en casa de Hermione desde que habían salido de trabajar. Ella le alcanzó en el garaje y se ofreció a llevarle a casa, pero luego cambiaron el rumbo.

Ella estiró las manos sobre la colcha de la cama y las tensó. Sirius sentía cómo no le dejaba profundizar en ella, su boca estaba cerrada y su cuerpo parecía una tabla. Deslizó la mano por debajo de su camisa y rozó uno de sus pechos con sus dedos. Hermione dio un pequeño brinco y separó su boca de la de él.

  • No estas preparada- dijo él alejándose de ella.

Ella miró al suelo avergonzada.

  • Lo siento, perdóname.

Él la besó en la frente.

  • No pasa nada.

Se levantó sin decir nada y se fue al baño.

  • ¡Sirius!- grito ella desde la cama.

Pero él no contestó.

  • ¡Sirius!- volvió a gritar.- ella se acercó a la puerta del baño.- ¿estás enfadado?

  • No, Hermione, déjame.

  • Perdóname... No tengo derecho a...

  • Hermione ¡déjame en paz!

Ella se alejó de la puerta y se sentó en la cama. ¿Pero qué le pasaba? No era capaz ni de darle lo que mas deseaba, sexo, era solo sexo y era incapaz. Él se lo merecía. En esos momentos se merecía todo.

Sirius salió del baño y la vio llorando.

  • ¿Pero qué te pasa¿Por qué lloras? No pensaba que besaba tan mal.- dijo él rascándose la parte trasera de la cabeza, extrañado.- Además, ten en cuenta los sentimientos de los demás, he perdido la práctica.

  • ¿No estas enfadado?

  • ¿Por qué iba a estarlo?

  • Me has echado.

  • Hombre, cuando me hago el amor me gusta tener mi privacidad.

  • ¿Me estas diciendo que estabas...?

  • ¡Sip¿Que pensabas? Dios mio, Hermione ¡estaba como una hoguera!

Ella sonrió y le acaricio la cara. Espero que no tengas que volver a hacerlo por mi culpa.

  • Me han dicho que te mueres por verme.- entró Sirius diciendo en el despacho de moody-

  • sirius, necesito a Hermione.- dijo moody cortante.

Él hizo un gesto de sorprenderse y se llevó la mano a la oreja fingiendo que no había entendido.

  • ¿Cómo, sr Moody?Todos la necesitamos, pero controlamos nuestros instintos.sexuales ¡Faltaría más!

El miró al cielo como pidiendo paciencia.

  • Los del departamento de misterio están con un estudio sobre algo que no debes saber. La necesitan. .ella es muy audaz e inteligente. es capaz de ayudar mucho al ministerio

Sirius puso mala cara y asintió.

  • Hay que joderse. - suspiró y se acercó más a la mesa de su jefe- ¿Es indispensable?

  • Lo es- contestó El.

  • ¿Tanto como los expertos del departamento del ministerio que se creen los grandes poruqe solo hacen los que saben mas que el resto del mundo??

  • Tanto.- respondió el sin inmutarse.

  • ¡También lo es en mi grupo!- gritó él, con una sensación que no había sentido en mucho tiempo. Estaba celoso.

  • Sirius, puedes pasar unos días sin ella.

¿Eso tenía doble sentido¿Sabía Moody algo?

  • Dile a Hermione que tiene que ayudarles.

Sirius abandonó el despacho de Moody cerrando la puerta con mucha fuerza y bronca

En pocos días Hermione estaba ayudando en el departamento de misterios y Sirius no podía con sus celos. La necesitaba, necesitaba verla sentada en la mesa, necesitaba su voz en el departamento de aurores. .

  • La necesito. Ahora.- se dijo mientras se levantaba de su mesa .

Salió por la puerta como una exalación, golpeando a ForHarry y a Ron, que entraban en esos momentos con unos sandwich. Los dos se miraron cuando le vieron pasar tan rápidamente, prácticamente corría.

  • Algo le pasa a este- afirmó Ron.

Nadie le contestó.

Hermione estaba en la biblioteca. Se encontraba de espaldas a la puerta. En ese momento sintió cómo alguien la agarraba por la cintura. Una respiración caliente se acercó a su oído y una voz suave susurró:

  • Te echo de menos.

  • Sirius, estoy trabajando.

  • Te echo tanto de menos... en mi departamento. Vuelve.- siguió susurrando.

  • Sabes que no puedo, no hasta que termine el estudio.- ella se movió a la otra mesa. Él la siguió. Se volvió a acercar a ella por detrás y le mordió el lóbulo de la oreja.

  • ¿Es que no me echas de menos, todo el día en esta biblioteca?

  • Mucho.- respondió ella conteniendo la respiración. Quería hacerse la fuerte, a pesar de que le temblaban las piernas y de que el estómago le había subido a la garganta. En realidad, le gustaba eso de mantener una relación secreta con uno de los aurores más odiados y más deseados del ministerio

  • ¿Entonces?- preguntó él.

  • Ya recuperaremos el tiempo perdido en casa, no te preocupes- Se recostó sobre él y le besó en la mejilla.

  • ¡Yuuuupiiii!- gritó él como si fuera un niño.

En esos momentos vio a Remus aproximarse a la puerta.

  • ¿Qué haces aquí, Sirius? Ahora ella está a mi cargo, no la distraigas.- preguntó al entrar por la puerta.El tambien habia sido necesitado por el departamento de misterios ya que tenia una mente mas seria y dedicada que sirius.

  • Solo he venido a consultarle al... estamos muertos sin granger- hizo una mueca de fastidio.

Remus no podía verlo porque Sirius tenía el hombro pegado al de Hermione, pero por detrás de sus cuerpos su mano levantó la bata de ella, se introdujo bajo su camiseta y acariciaba su espalda desnuda. Hermione miraba hacia abajo intentando concentrarse en el libro que leia, pero no podía. Sentía su cuerpo estremecerse y su estómago revoloteaba.

  • Hermione, luego subes al departamento de misterios, por favor. Queremos consultarte algo- dijo Remus.- Quiero consultarte algo.

  • Yo me voy- dijo Sirius

  • Yo también- dijo Remus- no lo olvides, Hermione.- Ella asintió y se sintió aliviada cuando Sirius apartó su mano de su espalda. Suspiró.

Los dos amigos salieron de la biblioteca. Sirius tenía una sonrisa desconocida en la cara.

  • Qué amigos se han  hecho desde aquella noche¿no?- le preguntó Remus, quizá sin saber verdaderamente por lo que preguntaba.

Sirius no respondió. Se giró sobre sí mismo y comenzó a andar por el pasillo.

  • ¡Sirius!- le gritó su amigo.

Y él, desde lejos, levantó la mano  en señal de que se callara. WRemus lo miró con resignación y se dirigió a su despacho.

  • Siéntate, por favor. - le dijo Remus cuando ella entró por su puerta.- Estoy muy contento con tu trabajo, estamos avanzando mucho gracias a ti.

Ella sonrió.

  • Supongo que estarás exhausta después de la semana que llevamos.- comentó él, sin dejar que ella dijera nada.

  • Sí, estoy cansada. Necesitaría relajarme.

Él se levantó y se puso tras su silla. Le agarró los hombros y comenzó a masajeárselos lentamente. Hermione se extrañó de la familiaridad con la que a trataba. Remus no solía comportarse así con ella; así se comportaba con "sus" aurores a mando , con sus chicas,desde que termino con To

  • ¿Crees que tú y yo podríamos... relajarnos?- preguntó Remus en voz baja, sin dejar de masajear sus hombros.

Ella se quedó paralizada.

  • Me refiero a un simple acercamiento, una cura para el estrés, sin nada más de por medio. No necesitamos involucrarnos. Tú estás cansada, yo estoy cansado. Una ayuda mutua.

Ella se levantó súbitamente del asiento y le miró sorprendida.

  • Vamos, ya lo hiciste con Ron.- le dijo Remus sin acabar de entender su reacción.

  • sabes que lo mio con Ron termino

  • Es cierto- contestó él- Pero tampoco te estoy pidiendo algo imposible, es solo sexo, Hermione.

  • Remus, no. No puedo... ni quiero. No puedo.

Y salió por la puerta.

Ella entró en el despacho de Sirius, solo estaba él allí. Se acercó y le dio un beso en la mejilla.

  • Te quiero- dijo ella.- Recuérdalo. Siempre.

Se marchó. Sirius no supo cómo reaccionar. ¿Qué significaba eso?

Remus y sirius comían juntos en la misma mesa de la cafetería. Sirius le miraba de reojo, estaba muy callado. Al fin Remus habló.

- Hermione me ha rechazado.

  • ¿Que te ha qué?- preguntó Sirius con una sonrisa.

  • Que me ha rechazado. Le he propuesto un... acercamiento para relajarnos. Sabes que lo hago constantemente. Y me ha dicho que no podía.

  • Ya...- Sirius bajó la vista al suelo.

  • No lo entiendo, era solo sexo. ¡No le estaba pidiendo que se casara conmigo! No poder no es una excusa.

  • ¿No lo es?- preguntó Sirius conteniéndose la risa- Hermione no es de esas, quédate con tus aurores.

Sirius se levantó, miró a su amigo y rió.

  • Al todopoderoso Casanova Remus Lupin  le ha vencido un ex presidiario.- dijo entre risas

  • ¿Qué estás diciendo?

  • Ya me has oído- y se fue riéndose de la cafetería.

Remus miró cómo se alejaba dando vueltas a su varita en el aire. Sirius estaba contento, estaba pletórico, pero Remus no entendía nada.

Cuando Sirius llegó a casa abrió la puerta y tiró su mochila al suelo. Encendió las luces. Un aroma conocido le llamó la atención. Era un aroma de mujer que conocía, un aroma que le había vuelto loco durante mucho tiempo, que le seguía volviendo loco. "Hermione" dijo con un hilo de voz, casi imperceptible, y se giró para mirar. Ella estaba en el sofá, esperando.

  • Siéntate conmigo. Quiero que te sientes.

Él se quitó la cazadora y la colgó del perchero. Cojeó hasta el sofá y se sentó. No podía dejar de sentirse extraño, ella tenía una mirada distinta, más profunda, más sincera, más abierta.

  • ¿Cómo mierda has entrado a mi casa?- preguntó él al igual que ella le había preguntado unos días antes.

  • Una aprendiz de maestro nunca revela sus secretos- dijo quitándose la chaqueta que llevaba puesta y tirándola al aire. Le sonreía maliciosamente. Por un momento Sirius pensó que se la habían cambiado, no conocía esa faceta de ella, tan tremenda, tan pasional.

En ese momento ella se abalanzó sobre él y comenzó a comerle la boca.

  • Ehhh, ehhh, franquila. ¿Fonfe ha quedafo lo que haflamos afer?- ella no le dejaba articular palabra, tenía sus labios aprisionados. - Hermione¡fieta!

Ella se separó un momento de él atendiendo a sus peticiones.

  • Sé que te lo ha contado- dijo ella de repente.

  • Contarme qué y quién- preguntó él.

  • Lo sabes perfectamente, le respondió ella acercándose de nuevo.- Te prefiero a Remus. Vamos.

Ella tiró de su brazo y le llevó por el pasillo hasta la habitación. Al llegar se tumbó en la cama, con los brazo hacia atrás y apoyada en los codos. Él la miraba desde la puerta.

  • Desnúdate.

Él tardó segundos en despojarse de toda su ropa y en menos de un minuto estaba de pie completamente desnudo. Ella le miró fijamente y levantó las cejas.

  • No está mal para tus años.- y rió.

Él se acercó a la cama y se recostó junto a ella. Hermione se echó sobre su espalda con el pelo extendido. La acarició, acarició su pelo, la tocó y la desnudó. La desnudó lentamente, como quien desviste a un muñeco, sin que ella opusiera resistencia. Unos minutos después Hermione yacía completamente desnuda sobre la cama. Él se puso encima de ella y la besó en la frente.

  • ¡Oh, Sirius, por favor, que no eres mi padre!- él se sorprendió. Hermione seguía ardiente y pedía a gritos con los ojos que la quisiera, pero ya no estaba agresiva. Tenía en la cara una expresión de dulzura que Sirius había visto pocas veces. Decidió cambiar los papeles.

Sirius la miró desde arriba, sus ojos azules se encontraron, él sonrió con malicia y se abalanzó sobre ella. Comenzó a comerle la boca intensamente, como si fue a la primera vez que la besaba. Ella sentía su ardiente lengua en su boca, pidiendo paso. La dejó entrar. Tras unos minutos explorando sus bocas él bajó hacia su cuello. Sus labios se fusionaron con la piel de ella y Sirius sentia todo su aroma en su interior.

Él miró hacia arriba de nuevo y preguntó:

  • ¿Te hacía tu padre algo parecido?

Ella negó con la cabeza. Aún tenía los ojos cerrados y se sentía ligera como una pluma, se sentía flotando en los brazos de Sirius.

Él se incorporó y se sentó en la cama, tiró de sus brazos hacia él para que ella también se sentara. Solo con tocar sus caderas ella le entendió. Lo entendió de la misma manera que se entendían siempre, casi sin palabras.

Se levantó y se situó sobre él, déjandole entrar. Sirius gimió profundamente y ella se abrazó a él, escondiendo su cara en su hombro. Comenzaron a moverse rítmicamente, él acariciaba todo su cuerpo con manos temblorosas mientras ella continuaba moviendose abrazada a él. Ella le agarraba tan fuerte que él no era capaz de alcanzar un centímetro de su piel que no fuera de su espalda.

  • No me digas que tu padre te hacía esto.

Ella rió y comenzó a moverse aún más rápido. Él sintió el mundo en sus manos, la tenía abrazada, podía mantener su cuerpo entero asido sin perder un solo centímetro. Estaba con ella y dentro de ella.

-Hermione- le susurro él al oído. Ella fingió no sorprenderse. No podía verle la cara, quizá mejor así.

Ella continuó moviéndose hasta que notó cómo el placer llegaba a su punto máximo y se sujetó fuertemente a su cuello sin emitir ningún sonido.

Él la siguio poco después.

  • ¡Hermione!

Gritó el mientras sufría constantes espasmos.

Ella se separó y los dos se tumbaron de costado. Segundos después cada uno se encontraba sobre su espalda mirando al techo. Así se mantuvieron varios minutos.

  • Mejor que con una puta¿eh?

  • Diferente. Ellas no se ponen tan nerviosas.

Ella le dio un codazo en el costado.

  • Mejor.

Unos momentos después ella se giró y se abrazó a su pecho. Él estaba con el brazo bajo la cabeza y el otro alrededor de la cintura de ella. Besó uno de sus bíceps y miró hacia arriba.

Pasaron abrazados en la camaa diez minutos más. A ella le venció el sueño y sus párpados comenzaron a cerrarse. Él le pellizcó en el brazo para espabilarla.

  • ¡Auuuu!- gritó ella.

  • Ya estoy listo para el segundo round, Hermione.