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Historia 54069 — capítulo 6
POV Annelie.
Estaba en la cocina buscando mi pedazo de pastel que había dejado en el refri, pero no había rastro de el, sin duda era culpa de Cayo ó Jane, me daba igual ya, ambos me hacían la vida imposible al igual que Morgana, Cristin, Felicity, Clare, Chelsea, Corin y Gabriel, si, si la lista es larga.
No podía hacer nada más que aguantar, aburrida de buscar sin encontrara nada me salí de la cocina, entre al pasillo del amor, odiaba este pasillo, pero por desgracia era el único que llevaba a la torre.
Como siempre Cristin y Gabriel demostraban su devoción y su amor teniendo puro vil sexo. Odiaba pasar por hay, pero tenia que ir a la torre, el olor era asqueroso, me tape la nariz y subí corriendo.
-Por fin-dije casi susurrando, ya había llegado a la torre, entrede un golpe, cerré la puerta con llave y me deje caer.
-¿Qué haces aquí mocosa?-
-Cayo, disculpa, voy a salir-No me había dado cuenta de que Cayo estaba en la habitación, al fin y al cabo no me quedaría hay mucho tiempo.
-¿Por qué no te quedas?-
-Para que me comas, no gracias-me levante y fui directo a la ventana.
-Otra vez vas a ver a ese chico, ¿Cómo se llama?-
-Jared, yno lo voy a ver a él, por cierto deja de meter tus narices en mi vida-
-Tonta humana-
-Tonto vampiro-salí por la ventana, era muy fácil, después de hacer años esto era fácil, baje con cuidado, al fin llegue al piso.
Estaba afuera del castillo, y nadie más sabia, más que el estúpido Cayo, me valía ya, pues había logrado mi objetivo.
-Tienes que ser más rápida-
-¿Qué demonios quieres Corin?-El maldito vampiro rubio, estaba recargado en la pared.
-¿A dónde vas tan hermosa?-el vampiro me acorralo en dos segundos a la pared.
-¿Y Morgana?-pregunte, pues el tenia relaciones con ella, bueno con casi todas.
-¿Celosa?-
-Patrañas-dije con suavidad-Pero desearía que te quitaras, pues tengo que hacer algo importante-dije, el se quito enseguida.
Yo seguí con lo que tenía que hacer, me interne en el bosque, ya estaba por llegar al pequeño pueblito, era demasiado pequeño, pero era muy lindo, me encantaba estar ahí, pero ahora, las cosas cambiaron, sabia que ya no era bienvenida ahí.
Me senté un momento para observar el lugar en donde me divertía, donde encontré alguna vez a un amigo, aún amor.
-¿Qué haces aquí?-
-¡Cornelio!-me levante de un brinco, no sabia que decir-Solo estaba mirando un rato-mentí.
-Anne-dijo apenas en un susurro.
-Lo siento ya-dije un poco molesta, no sabía mentir, un maldito defecto.
-Regresa al castillo-ordeno.
-Se supone que la líder soy yo-dije en tono sarcástico, pero le hice caso, me di la vuelta y seguí el camino que me había traído a este mar de recuerdos.
De pronto una brisame refresco mientras cerraba los ojos, al abrirlos estaba pegada a un árbol, Cornelio tenia sus manos a cada lado de mi, evitando que yo me moviera.
Su rostro estaba a escasos milímetros del mío, su aliento frío me inundaba la boca, probándolo,yo sentía como poco a poco se acercaba, más y más cerca, dejando nuestros labios suspendidos en la misma línea.
-No-susurre, el se quito de inmediato.
-¿Por qué? ¿Por qué me haces sufrir?-Su cara estaba llena de tristeza, sus ojos querían llorar, pero no pudo, nunca más podrán.
-Lo siento, enserio-
-¿Sientes algo por mi? Dímelo ya-
-Yo…yo…yo…enserio lo siento mucho-mis palabras se suspendieron en el viento, yo me fui corriendo, no quería estar ni un minuto más en ese lugar.
Tenia que darle la vuelta al castillo, pero francamente tenia que entrar ya, no me quería encontrar aCornelio, subí por el árbol de manzanas hasta llegar a la primer habitación, de ahí hasta la torre.
Mis manos tocaron el borde de la ventana, ahora estaba colgando, siempre me pasaba esto, por suerte hacia ejercicio, empecé a subir más hasta que por fin tenia ya la mitad del cuerpo adentro del castillo.
-¿Te ayudo?-
-Tonto Vampiro-dije mientras caía al interior-¡AUCH!-aullé.
-Tonta- No le hice caso, me levante y salí de la habitación.
Fui directo a mi dormitorio,empecé a correr al dormitorio, no me quería encontrara a ningún vampiro.
Al llegar cerré de un portazo y le eche llave.Me tire en la cama, era tan deliciosa mi cama, ahora los nervios invadían mi cuerpo, los Cullen no debían de tardar, mis manos me temblaron por un segundo.
"Dios cálmate" dije para mi, las flores estaban hermosas,el jarrón que muy amablementeLenna me trajo, sabia que adoraba las flores, sobre todo las orquídeas.
Estaba tumbada pensando en mi transformación y en la flores, Genial, vaya que hermosos pensamientos, pero necesitaba distraerme, sabia que me tenia que sacar de la cabeza a Nico.
-El murió Anne-me dije, no podía seguir pensando en él, ya me había cansado, pero pronto llegaría mi venganza.
¡TOC-TOC!
Me levante perezosamente de la cama, apenas sentándome en el borde, me levante, abrí de par en par.
-¡Feliz cumpleaños!-grito Nessie mientras se abalanzaba.
-¡Gracias amiga!-le dije mientras ambas nos abrazábamos.
-¿Estas lista?-
-Nessie, la verdad no, pero lo estaré-
-Te veo triste-yo la jale y la metí a mi cuarto mientras rápidamente cerraba, ella me miraba con miedo, pues nunca me había visto triste.
-Cornelio trato de besarme-Ella se llevo la mano ala boca, luego una sonrisa picara se le atravesó en su lindo rostro de muñeca.
-Es tu oportunidad-yo la mire con cara de "nunca pasara"-Claro, así olvidas a Nico-
-Estas loca-dije mientras volvía a tirarme en la cama, Nessie se sentó en la salita, tomo mi pequeño libro de poesía que leía para distraerme, Volteaba cada cinco segundo a mirarme, creía que entraría en shock.
¡TOC-TOC!
-¿Estas lista?-era mi padre en compañía de mi mama y de Carlisle.
-Si- dije mientras me acostaba bien en la cama, Carlisle me tomo la temperatura y todo lo que hace un doctor, Nessie estaba aún lado mío, mi mama me acariciaba la frente mientras que Aro me sonreía.
Carlisle saco una jeringa, ya tenia la ponzoña lista, me miro y yo asentí, se acerco, mi mama se hiso aun lado para que el pudiera tener acceso a mi corazón.
-Muy bien, nos veremos en tres días-esas fueron las ultimas palabras dichas por mi padre, sentí como la aguja penetraba la piel y lentamente llegaba al corazón.
Un líquido hervía en el fondo de mí, se deslizaba lentamente por mis venas, invadiendo todo mi cuerpo, me quemaba, ardía, no sabia describir el horrible dolor que me causaba.
Sentía lengüetadas de fuego por mi cabeza, como si estuviera en un horno.
Era un mar de lava dentro de mi, el calor era insoportable, era demasiado, ahora me estaba alterando, no podía salir de ahí, mis manos y pies n respondían a lo que mi cerebrodecía.
Quería levantarme y apagar el fuego que ardía dentro, al no poder moverme, el pánico se apodero de mí, ya no soportaba, quería morir, solo deseaba morir, esto era demasiado para mi, no podía soportar más esto.
Absorbida por el pánico, pero más por el dolor solo quería que alguien acabara con mí sufrir.
No podía tranquilizarme, solo quería escapar ólo más fácil, morir.