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Historia 54142 — capítulo 9

Capítulo 8: El Gran Banquete Dumbledore se encontraba en su despacho, sentando tras su alargado escritorio mientras el fénix de fuego a su lado, tenía apoyado su cabeza en sus pies. Encima del escritorio, se encontraba el viejo y desgastado sombrero seleccionador.

-¿Est á s seguro que es lo mejor?-le preguntó dudoso el sombrero.

-Sí, así evitaríamos algún escándalo -dijo el director.- No solemos recibir muchos nuevos alumnos a no sea que sean transferidos de otros colegios, y hasta en esos casos muy raras veces pasa.-dijo mientras apretaba sus lentillas de media luna.-Es mejor que sea discreto, dejando así a los alumnos de primero como protagonistas de la selección.

-Sí, puede ser.-murmuró el sombrero.

Justo entonces se oyeron unos leves y a la vez, fuertes golpes en la puerta. Dumbledore supuso al instante que debía ser Hagrid trayendo a Diane.

-¡Pasen! -dijo con tranquilidad.

La puerta se abrió dejando ver tras ella a una Diane nerviosa, mientras miraba el lugar asombrada, y al guardabosques de Hagrid.

-Siento la tardanza profesor, pero tuve que pasarme por Cabeza de Puerco para dejar el paquete.-murmuró Hagrid con cierto rubor mientras se rascaba la cabeza avergonzado.-Se me había olvidado hacerlo antes...

-No te preocupes querido Hagrid, llegas justo a tiempo. -dijo con una amable sonrisa el director.

Diane miraba la bonita y espaciosa habitación circular, sorpresa e impresionada. Había unos cuantos instrumentos plateados sobre una mesa de una sola pata, emitiendo pequeños soplidos de humo. Las paredes estaban cubiertas por retratos, que supuso que eran de antiguos directores y directoras, los cuales dormían gentilmente en sus marcos.

-Bien, entonces sino me necesitáis me retiro -anunció Hagrid.-Este año los de primero andan muy intranquilos, y a la profesora McGonagall se le está haciendo imposible controlaros.

-Esta bien, te veo en el banquete, Hagrid.-le dijo el director.

-Nos vemos, Diane. -repuso con una sonrisa, la cual ella correspondió, y tras eso se fue.

-Ven, acercate y toma asiento. -le dijo amablemente Dumbledore.

Ella asintió y se sentó delante del escritorio, en una de las sillas que Dumbledore había señalado.

-Me gustaría preguntarte si habías tenido un cómodo viaje en el tren, aunque me informaron de lo sucedido y supongo que no fue tan cómodo -dijo inexpresivo y con cierto desagrado. Enseguida substituyó su inexpresividad por una calurosa sonrisa.

-No sabía que existían... tal seres -comentó Diane sintiendo un escalofrío, al solo pensar en ellos.

-Son demasiadas las cosas que no conoces del mundo mágico, tantas que hasta te sorprenderías. -Diane soltó un suspiro, mientras su mirada captaba la de unos ojos oscuros y pequeñitos, que la miraban con cierto interés.

La respiraci

ón se le cortó cuando vio a un magnífico pájaro rojo, del tamaño de un cisne, con una gran cola dorada, y pico y garras del mismo color, cerca de la silla de Dumbledore.-¿E-es un fénix? -preguntó aún sin poder creérselo.

H

abía oído hablar de ellos, mas bien leído de ellos en los libros de Snape y la habían fascinado esas criaturas.-Si, se llama Fawkes. -dijo amablemente mientras le acariciaba el lomo.- Y bueno...-prosiguió el director.-Centrándonos a lo que viniste aquí, era para que hagas la selección de las casas...

Diane lo miró algo confusa.

-Mira Diane, te presento al sombrero seleccionador. -dijo Dumbledore señalando al sombrero desgastado que se encontraba encima del escritorio, y del cual ella, no se había percatado antes. Diane lo miró con cierta sorpresa, mientras este, arrugaba la frente.

-Esto.. ¡Hola! -dijo algo incomoda. Dumbledore soltó una pequeña risita melodiosa, mientras a ella le pareció ver como el sombrero fruncía el ceño.

-Pasarás la selección aquí, es mejor que sea algo íntimo, ya que este año no recibimos muchas trasferencias de nuevos... -empezó a explicar Dumbledore. Diane asintió sintiendo un gran alivio por un instante. Hermione le había dicho que lo más probable era que hiciese la selección delante del todo el colegio, y eso no le hacía mucha gracia.

El director se levantó y cogiendo el sombrero con delicadeza en sus manos, se lo puso en la cabeza, al tiempo que ella soltaba un largo suspiro, para intentar calmar sus nervios. No sabía que casa le tocaría, y estaba algo impaciente por saberlo.

"Hum... una cabeza reconfortante, y diría que se me hace muy familiar..." -murmuró una vocecita en su cabeza, que por un instante creyó ser su imaginación."Astuta como una Slytherin, inteligente como una Raveclaw, tienes la lealtad de un Hufflepuff, y dispuesta a arriesgarte por lo que quieres, lo que te hace valiente como una Gryffindor... " hizo una pausa en la que murmuró algo tan bajo que ni siquiera llegó a oírle. "Tengo mis dudas, pero la decisión está tomada... ¡Gryffindor!"

-Theo, te he notado algo distante desde que llegamos ¿Ocurre algo?- le preguntó Pansy preocupada una vez que estuviesen en su mesa, esperando el comienzo de la selección de los de primer año.

-No, no me pasa nada.-le dijo dirigiéndole una sonrisa para tranquilizarla.

-A mi no me engañas, se cuando ocurre algo. -insistió ella, mientras Draco levantaba la mirada y la centraba en Theo.

-En serio, no me pasa nada.

Pansy asintió no muy convencida.

-Te vi antes con la Weasley, y aún no me dijiste que hacías con ella. -comentó recelosa.

-Realmente te pones muy cansina a veces...-resopló él ruidosamente mientras se pasaba una mano por la frente.

-Supongo que por eso me llaman Pansy. -repuso la pelinegra encogiéndose de hombros divertida, a lo que Theo rió.

-Sí, yo también lo creo...-asintió él, mientras ponía su mano en la cabellera de la chica en un intento de despeinarla.

-¡Eh! -se quejó ella tratando de zafarse, divertida.

-Supe lo de tu padre, ¿cómo está? -le preguntó entonces Draco, quien había estado observado su conversación en silencio.

-Asimilándolo, él es muy orgulloso a veces y ya te imaginas como debe de estar con una silla de ruedas...-suspiró.

Había pasado poco después de la resurrección del señor tenebroso. Su padre había sido llamado por la marca, al igual que todos los mortífagos el día de su resurrección. Por más que a Theo no le gustaba la idea de que su familia perteneciera al bando mortífago, cuando el señor Tenebroso les mandó en una misión, su padre se les unió sin dudarlo.

No le había explicado nada sobre esa misión, solo volvió una noche con la ayuda de Snape y Lucius Malfoy a casa, herido, ya que no quería ir al hospital. Siempre los había detestado y hasta prefería morir en su casa que ir en uno.

A Theo, le dijeron que había caído desde un grande piso y se había roto una pierna, con la cual no podía caminar, y a su padre le aconsejaron que llevara una silla de ruedas para poder desplazarse más fácilmente.

-Ya me imagino al señor Nott como debe de estar ahora. -comentó Pansy rodando los ojos.- La última vez que lo vi, mas bien, siempre que lo veo anda de mal humor... -Theo rió ante su comentario y hasta Draco sonrió.

-Solía ser menos agresivo cuando éramos pequeños, recuerdo que hasta nos llevó un día de pesca. -dijo Draco con una media sonrisa mirando a Theo.

Él asintió.

-Sí, es verdad, y recuerdo que fue tu primera vez y te pusiste muy feliz al pescar después de dos horas sin descanso, tu primer pez. -Draco no pudo evitar soltar una pequeña risita.

Pansy los miraba con una sonrisa y con cierta preocupación. Era amiga de Draco y Theodore, desde que era pequeña y sabía lo unidos que ellos siempre habían estado de pequeños, al igual que sabía lo mucho que los dos también sufrieron entonces.

-Nunca me contasteis eso. -repuso ella, con un deje de ofensa, que enseguida substituyó por una sonrisa. Los dos se quedaron en silencio sin decir nada, mirándose directamente en los ojos y al parecer pensando en lo ocurrido de aquel día.

-Supongo que no se dio la ocasión...-suspiro Nott volviéndose para mirarla.

Pansy los miró extrañada, sabiendo que le estaban ocultando algo, aunque prefirió no decir nada al respecto.

Diane se dirigió junto a Dumbledore en dirección del gran comedor, caminando silenciosamente por los grandes pasillos de Hogwarts, donde no se veía ni un alma en pie, ya que como era de suponer, se encontraban en el Gran Comedor, donde pronto daría comienzo el banquete.

-Espero que Hogwarts sea de tu agrado. -le dijo con una sonrisa Dumbledore, sacándola de sus pensamientos.

-Sí yo también. -murmuró.- Aunque...-dudó unos segundos en hablar.-No sé, si de verdad valgo para esto...-confesó casi en múrmuros.

-¿Por qué dices eso?-le preguntó extrañado el director.

-No sé, podría haberme defendido con aquellos seres y sin embargo, a pesar de todo lo que el profesor Snape me enseñó no supe hacerlo...-dijo tristemente, bajando la mirada.

-¿Un caramelito de limón? -le preguntó el director, mientras le ofrecía uno. Diane lo miró confusa ante el repentino cambio de tema.

-Esto... no, gracias. -El director se encogió de hombros.

-Son mis favoritos, tienen un gusto muy diferente al de los otros caramelos -empezó a decir tranquilamente, mientras se llevaba uno en la boca y empezaba a saborearlo. -Y bueno, ¿Dónde estábamos? ¡ah sí! Ya recuerdo... -añadió mientras seguía caminando por los pasillos. -Eso no era tu culpa, Diane -empezó a decir Dumbledore amablemente.-Es difícil enfrentarse a ellos, hasta para el más sabio de los magos y si Snape no te enseño ese hechizo, es porque de momento no lo encontraba necesario.

Diane suspiró, no muy convencida, aunque prefirió no decir nada más sobre el tema.

-Adelántate hacia el comedor, que antes tengo que hacer algo... -le dijo Dumbledore enseñándole la gran puerta que supuso que era del gran comedor, la cual se encontraba al final del pasillo. Ella asintió y después de despedirse del director, se dirigió nerviosa hacia la gran puerta, sintiendo como en su estomago se formaba un gran nudo.

Cuando estuvo delante de la puerta, dudó unos segundos al entrar. Sus manos empezaron a sudar, y su corazón empezó a latir con fuerza.

Tragó saliva y abrió la puerta nerviosa.

El comedor estaba perpetro de murmullos que ahogaban el comedor. Gente hablando impacientes y emocionados, mientras que los nuevos se encontraban, delante de la mesa de los profesores, quienes conversaban tranquilamente entre ellos, esperando impacientes pasar su selección.

Se alegró que la mayoría estuviesen tan centrados en sus conversaciones, que no muchos se percataron de su presencia. Aunque era verdad que hubo algunas miradas, que la miraban curiosas preguntándose quien era.

Buscó con la mirada la mesa de Gryffindor, la cual no tardó en encontrar, gracias a los gritos de Hermione, dirigidos a Ron, quien la escuchaba aburrido.

-¡Deberías tomar más en serio tu trabajo, que para algo te eligieron como Perfecto!-le decía casi en gritos, irritada.

Diane sonriendo para sus adentros, se acercó a ellos, y Hermione al verla, levantó la vista curiosa y algo sorpresa.

-¡Diane! -dijo sonriendo.-Pronto empezará la selección debes...

-No hará falta, ya pasé la selección...-la interrumpió con una sonrisa de oreja a oreja. La verdad se alegraba mucho de que le tocara en Gryffindor, puesto que al menos, allí conocía a gente.

-¿Quieres decir que te tocó...? -preguntó señalando sorpresa la mesa. Diane asintió sonriendo, mientras ella contenta saltó para abrazarla.-¡No sabes como me alegro! La verdad siempre lo supe, tenias aires de quedar aquí...

-La vas a asfixiar a la pobre. -le reprochó Ron riendo. Hermione la soltó, mientras se volvía para fulminarlo.

-¡Felicidades Diane! -le dijo Harry sonriendo.- Que bien que te haya tocado en esta casa...

-Es verdad, felicidades y bienvenida -le dijo un chico moreno, de ojos marones sentado al otro lado de la mesa, mirándola con una sonrisa. -Por cierto, yo soy Samuel Finnigan. No sabía que este año habrá más nuevos...

-¿Es que acaso hay más? -preguntó Ron confuso, mientras cogía una alita de pollo y se la llevaba en la boca.

-Bueno, los transferidos, aunque es verdad que no hay muchos. -explicó encogiéndose de hombros.

Justo entonces se dio el inicio de la selección de los del primer curso, la cual los alumnos siguieron en silencio. Diane se sentó junto a Hermione y a Ginny, quien parecía algo aburrida con la selección.

Se quedó observando el techo del comedor, donde se veía una hermosa noche de luna llena, con las estrellas brillando con fuerza, algo que la sorprendió, porque hubiese jurado que antes de llegar al castillo estaba nublado y apunto de llover. Hermione se percató de que lo observaba y le explicó que era un hechizo que el director había hecho para que se viera así de hermoso.

Tras terminar la selección, Dumbledore se levantó de su asiento. Enseguida la sala se puso en silencio, y todos centraron su atención en él.

-Bienvenidos sean todos a nuevo año en Hogwarts...-dijo con una cálida sonrisa extendiendo las manos-Ahora… a nuestros nuevos estudiantes, bienvenidos, a nuestros antiguos estudiantes, ¡bienvenidos de regreso! Otro año lleno de educación mágica los espera…

-A veces este discurso del primer día se pone aburrido.-le dijo Ron a Diane haciendo una mueca, a lo que ella sonrió.

-No tanto, lo que pasa es que él lo exagera todo. -dijo Hermione fulminándolo, a lo que él le sacó la lengua.

  • … Y el Sr. Filch, nuestro conserje, me ha pedido que les diga que habrá castigo a todo poseedor de cualquier artículo adquirido en una tienda llamada Sortilegios Weasley. Aquellos que deseen jugar en los equipos de Quidditch de sus casas, deberán dar sus nombres al Jefe de su Casa como de costumbre. También estamos buscando un nuevo comentarista de Quidditch, quien debería hacer lo mismo. Estamos muy complacidos de recibir a un nuevo miembro en el equipo de maestros, el Profesor Slughorn

-Slughorn se puso de pie, su calva brillaba con la luz de las velas, su gran barriga formaba una sombra sobre la mesa -Es un colega mío que ha accedido a reasumir su puesto de Maestro en Pociones.

  • ¿Pociones?

  • ¿Pociones?-preguntó Ron levantándose inconscientemente de la mesa, y no era el único.

La palabra causaba eco por todo el Comedor, cuando los alumnos se preguntaban si habían escuchado bien.

-¿Pociones?- repitió Hermione al mismo tiempo, volteando a ver a Harry. -Pero tú dijiste…

-El Profesor Snape, mientras tanto -siguió Dumbledore, alzando su voz para acallar los rumores. -Tomará el puesto de Maestro de Defensa contra las Artes Oscuras.

-¡No! -dijo Harry tan alto que muchas cabezas voltearon hacia donde estaba. No le importó, estaba mirando fijamente a la mesa de los maestros, furioso. ¿Cómo pudo haber logrado obtener después de todo este tiempo la clase de Defensa contra las Artes Oscuras? ¿Acaso no era bien sabido que Dumbledore no confiaba en él para hacer este trabajo?

-¡Pero Harry, tu dijiste que Slughorn iba a enseñar Defensa contra las Artes Oscuras! -dijo Hermione.

-¡Eso creí! -dijo Harry, buscando en su cerebro el recuerdo en el que Dumbledore le había dicho esto. El director le había contado algo sobre el nuevo profesor Slughorn, ese día en el que fue a recogerlo a casa de los Dursley, pero ahora que lo pensaba, no podía recordar a Dumbledore diciéndole qué materia enseñaría Slughorn.

-¿Te había dicho algo a ti, Diane? -le preguntó Hermione.

-No, de hecho, casi nunca hablábamos...-respondió, aún sin entender la reacción de todos ante aquella noticia.

Snape, quien estaba sentado a la derecha de Dumbledore, no se paró cuando mencionaron su nombre, apenas levantó su mano con el reconocimiento de un vago aplauso de la mesa de Slytherin, y pudieron detectar una mirada de triunfo.

-Bueno, hay una cosa buena de todo esto -dijo fieramente. -Snape se irá al final del año.

  • ¿A qué te refieres? -preguntó Hermione.

-Ese puesto está maldito. Nadie dura más que un año… de hecho, Quirrel murió haciendo ese trabajo… Personalmente, voy a cruzar mis dedos para que ocurra otra muerte.

-¡Harry! -dijo Hermione impresionada y reprochándole.- Diane estuvo con el durante casi el resto del verano, tampoco es que le pasó algo...

-¡Es diferente! -dijo él.- Dumbledore lo estaba vigilando y claramente que no podía hacerle nada.

-En serio, Snape no es tan malo como creéis -dijo Diane de manera inconsciente a lo que la atención de sus amigos se centró en ella.

-Las apariencias engañas ¿te lo habían dicho alguna vez? -le preguntó Ron haciendo una mueca.- Y claramente que contigo iba a mostrarse algo amable, porque...

-Pero quizás no lo conozcáis realmente. -dijo Diane.

-Mira Diane, tu apenas lo conoces y claramente que contigo se mostró algo... compasivo -Diane frunció el ceño molesta.

-Chicos, dejadlo -suspiró Hermione, justo al ver como Dumbledore trataba de volver a llamar su atención.

Ellos no habían sido los únicos que habían empezado a hablar, el Comedor completo había explotado en un embrollo de conversaciones con la noticia de que Snape había obtenido por fin el puesto que deseaba con todo su corazón. Aparentemente sin notar lo sensacional de la naturaleza de la noticia que acababa de dar, Dumbledore no dijo nada más sobre los maestros, pero esperó unos cuantos segundos para asegurarse que había silencio absoluto antes de continuar.

-Añadiéndole a todo esto, quería dar otra noticia...-dijo mientras la miradas nuevamente se centraban en él curiosas.- Ahora, como todos en este Salón sabemos, Lord Voldemort y sus seguidores están una vez más ganando fuerzas.

El silencio pareció afianzarse mientras Dumbledore hablaba. Harry miró a Malfoy, siempre sospechó de él de convertirse en Mortífago, tal como su padre siempre fue. Malfoy no miraba a Dumbledore, pero suspendía su tenedor en el aire con su varita, como si las palabras del Director no fueran dignas de su atención.

-No puedo enfatizar lo suficientemente fuerte qué tan peligrosa es la situación presente, y qué tanto cuidado debemos de tener cada uno de nosotros en Hogwarts para mantenernos a salvo. Las protecciones mágicas del castillo han sido reforzadas durante el verano, estamos protegidos de formas nuevas y más poderosas, pero aún así debemos cuidar escrupulosamente el descuido por parte de cualquier estudiante o miembro del equipo docente. Los instamos por tal motivo, a obedecer cualquier restricción de seguridad que sus maestros les impongan, por más irritante que parezca… en particular, la regla de que no deben estar fuera a deshoras. Les ruego, si se percatan de cualquier cosa extraña o sospechosa dentro o fuera del castillo, repórtenlo a un miembro del personal inmediatamente. Confío en que se conducirán siempre de la mejor manera para su seguridad y la de los demás. -Los ojos azules de Dumbledore miraron a sus estudiantes antes de que volviera a sonreír. - Pero a pesar de ello, el consejo estudiantil de magia, de Alemania, pidió a nuestra comisión de hacerles una visita allí... -los murmullos se elevaron en la sala, mientras la gente intercambiaba miradas unos confusos otros ilusionados ante la idea.

-¿Un viaje? -preguntó Ron emocionado, mientras Hermione le hacia un ademán con la mano para que se callase y así poder escuchar más atentamente.

-Siento informar, que no será posible de hacer la visita todo el colegio, si no alumnos seleccionados... -prosiguió. Los alumnos empezaron a maldecir por lo bajo al entender lo que tendrían que hacer. -El viaje se hará a principios de Noviembre y se elegirán solo las personas que hayan pasado el examen seleccionador, que tendrá lugar el 28 de Octubre aquí en el Gran Comedor, y los resultados se emitirán por la mañana del 31 -hizo una pausa en la que tragó aire. -Se seleccionaran los alumnos que los profesores creen que merecen ir, y que pasen el examen con buena nota...

-¡Bien!-dijo Hermione aplaudiendo por lo bajo emocionaba.

-Demasiadas noticias para un solo día. -comentó Ron haciéndose el mareado.

-Mañana en las clases se os dará más información sobre el examen, donde entrara todo lo que habéis aprendido hasta el momento... -prosiguió el director, la gente empezó a bufar.

-¿Y pretenden que nos acordemos? -preguntó un muchacho del séptimo cuso de Slytherin, a lo que varios compañeros de su casa le dieron la razón. Draco miraba sin decir nada.

-Pero ahora, sus camas los esperan, tan cálidas y confortables como las podrían desear, y yo sé que su máxima prioridad es el estar bien descansados para sus lecciones de mañana. Entonces, permitámonos decir buenas noches.-finalizó el director.

Tras eso, todas las bancas se movieron hacia atrás, con el usual rechinido ensordecedor y cientos de estudiantes se enfilaron para salir del Gran Comedor hacia sus dormitorios.


¿Qué os ha parecido? ¿Me merezco alguna maldición? Porque la verdad yo creo aue me merezco uno, por mi tardanza y por este captulo tan desastroso poraue lo sé, quedó desastroso :S

Hubo varias cosas que no me convenceron en este capítulo, y la verdad dudaba si publicarlo o no, pero en fin lo traí porque no os mereceis más tardanza, y también porque vosotros ya me direis que os pareció jeje :) Os habreis fijado que en el discurso de Dumbledore, hay cosas sacadas de los dscursos de los libros, lo se, me llamareis poco original, pero queria que quedase bien y bueno... tampoco  es que lo copie todo tal para cual, lo modifiqué a mi manera, solo me basé en el libro jeje

Espero que no encontreis molesto eso :S Gracias a: LadyMoon, FerdYyY, GiseAlas-Negras, Jackadictas, Nessie Ashley Cullen, Anito Gryffindor y Devii =) Por sus hermosos comentarios, por alegrarme el dia con ellos y porque gracias a vosotras estoy siguiendo este fic jeje

Realmente hay veces que dudo con lo que escribo, tengo miedo de decepconarles y al hacerlo, tambien decepcionarme a mi misma, y realmente se aceptan crticas, opiniones, sugerencas y cualquier cosa que podria ayudarme a mejorar el fic :)

Y bueno, dándoles un adelanto del próximo capítulo, os diré que será algo centrado en las clases, y bueno que casi lo tengo hecho así que no creo que tarde mucho en traerlo =)

Bien, sin mas que decir me despido :) Un abrazo gigante para todos vosotros los que me seguis :) Os quiere,

 Ange =)