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Historia 54159 — capítulo 1

El teléfono sonaba, pero nadie contestaba. Volvió a sonar varias veces, pero por lo visto no había nadie en la casa. Sonó por última vez. La voz de una niña se escuchó en el segundo piso.

-¡Mamá!

Pero nadie le respondió. Se escuchaban gritos, gemidos, pero no había nadie más en la casa que esa niña. ¿Por qué nadie la escuchaba?

-¡Mamáááá! -gritó de nuevo, con una voz ensordecedora, que cualquiera hubiera escuchado, pero a ella no

Era de noche, y su mamá trabajaba siempre a esas horas. Su hija siempre se quedaba sola en aquella casa, totalmente alejada de la ciudad.

Su hija, le tenía miedo a esa casa, a la oscuridad que la rodeaba cada noche, y sobre todo, al monstruo del armario de su habitación.

Sí, ella le tenía un miedo intenso a ese monstruo, odiaba quedarse sola con él.

Su mamá la cuidaba, sí, eso debía aceptarlo, pero la dejaba sola mucho tiempo. No la dejaba salir, y no la dejaba jugar con otros niños.

La madre de ella, siempre veía moretones en el cuerpo de su pequeña. A veces, también aparecían algunos rasguñados en su pálida piel. Pero ella siempre pensaba que se los hacían en la escuela, aún cuando su hija le respondiera "Me lo hizo el monstruo del armario"

Una noche, la pequeña había quedado sola de nuevo. Ella corría por toda la casa, buscando un lugar en donde esconderse, porque ese monstruo la perseguía de nuevo.

Gritaba, pero vivía en una casa solitaria, cerca de un páramo, por lo que nadie escuchaba sus gritos de ayuda.

Al cabo de unas horas, los gritos habían cesado. El monstruo había conseguido lo que quería, mientras que la pequeña lloraba en su cama.

Su mamá regresó casi al amanecer. Dormía una hora, luego se despertaba, preparaba el desayuno y a su hija para la escuela. La dejaba ahí y luego, regresaba a casa para dormir un poco más. Eso pasaba todos los días, de lunes a viernes. Los sábados y domingos vuelta, la dejaba que durmiera todo lo que quisiera, y la dejaba sola en la noche.

La niña, noche tras noche, era perseguida por ese monstruo. A él le daba placer ver como esa niñita se desesperaba. Gozaba al verla caer por las escaleras cada vez cada vez que le hacía ¡Buu!

Sí, el monstruo se divertía cada noche.

Una noche, especialmente tormentosa, la mamá de ella decidió quedarse, no le iba a ser posible conseguir un bus con aquella tormenta. La pequeña estaba feliz, por fin no se quedaría sola esa noche.

Pero aún tenía miedo del monstruo.

El teléfono volvió a sonar, como las noches anteriores. La chiquilla miró el aparato por unos instantes, hasta que su mamá contestó

-¿Diga?

-¿Aló?

-¿Hay alguien ahí?

Y asentó el teléfono, claramente irritada

-¿Quién era, mamá?

-Una persona que no tiene nada que hacer, por lo visto

-Mamá….

-Espera un momento -la silenció ella, con un dedo entre sus labios- tengo que hablar con tu profesora. Ya es hora de saber porqué tienes tantos morados en tu cuerpo

-Mamá…. -dijo ella en un susurro- en el armario hay un monstruo que me hace daño cada noche…

-Los monstruos no existen hija -le respondió, mientras esperaba que le contesten- eso es sólo un invento de tu imaginación

-Pero mamá, mira el armario -su madre la miró, mientras su hija señalaba con un tembloroso dedo el viejo armario

-Está bien -se rindió ella, al ver a su hija tan asustada.

Asentó el teléfono, y se dirigió al viejo armario de la habitación. Vio a su hija taparse con las sábanas para no ver. Tomó una bocanada de aire, y abrió el armario

-¡Oh, por Dios! -chilló ella al ver lo que había adentro- ¡Hija! ¡¿Qué te ha hecho?!

-¡Él es el monstruo, mamá! -gritó ella, asomando un poco la cabeza de entre las cobijas

-¡Auxilio! ¡Policía! -gritó la señora, lo más alto que pudo

-Nadie las va a escuchar -respondió una voz ronca, desde adentro del armario

-¡Usted, usted! -dijo ella, mientras lo reconocía- Usted es el del….

-Sí, soy del bar de mala muerte en donde usted trabaja. Como no me diste lo que quería ahí, vine aquí, pero al no encontrarte, decidí que tu hija sería una diversión hasta que llegaras

-¡Maldito!

-No te preocupes -dijo él, tranquilamente- ya la estaba entrenando para tu profesión

-¡Mi hija! -chilló ella, al darse cuenta de lo que se refería- ¿Cómo has sido capaz de hacerle eso a un ser inocente?

-¿Envidia? No te preocupes, ahora haré eso….contigo

Aquel hombre, la violó y torturó por días, igual que a la hija de ella.

Dos años después, unos niños se aventuraron a aquella casa, que estaba abandonada.

Ellos encontraron dos cadáveres, uno de una mujer y otro de una niña.

Llamaron a la policía para que investiguen el asesinato, pero hasta el día de hoy, no encontraron más pistas que una hoja escrita con un crayón, que decía: "El monstruo del armario nos secuestró. Nos quiere matar…."

De ahí, la hoja estaba rota. La otra parte tampoco se encontró

Hola! ya sé, talvez esta historia no es de su agrado, pero debía escribirla para plasmar que los niños no solo le temen a las cosas de su imaginación, sino también a las de la realidad. Hay que creer en ellos. Espero un comentario a favor o en contra. Kiss