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Historia 54187 — capítulo 2
La llegada de Elizabeth
Un taxi, paró enfrente de una casa a las afueras de California. La muchacha que iba en la parte trasera del taxi, miró por la ventanilla. Fuera de la casa, habían un hombre y una mujer. Tendrían, aproximadamente treintaiocho años o quizás unos cuantos ñaos más, pero no muchos.
Elizabeth, recordaba haber hablado con su tío Drake hacía unos días. Drake le había ofrecido quedarse en su casa, aunque realmente no había sido una oferta, ya que no tenía más familia. Elizabeth, no había visto nunca a su tío, y mucho menos a la mujer de este o a cualquiera de sus hijos.
Drake se acercó a la ventanilla de Elizabeth y sonrió, cuando esta bajó la ventanilla.
—Hola, Elizabeth.—la saludó.
—Hola, tío Drake.—se le hacía extraño llamar ''tío'' a alguien que ni siquiera conocía.
—Baja del taxi y entra en casa,¿vale? Ya me encargo yo de tus maletas.—indicó Drake abriéndole la puerta del taxi.
Elizabeth se fijó en su tío y vio que era realmente atractivo. En el entierro de sus padres, había ido totalmente de negro, y con unas gafas de sol que le habían impedido ver la mayor parte de su rostro. Elizabeth miró los ojos de su tío: eran azules, como los ojos de su madre. Pero no era exactamente el mismo azul, ya que era un azul como de mar. Eran los ojos de su madre pero... ¿perfeccionados? Sí, esa era la palabra: perfeccionados.
La mujer no se había movido de su posición pero sonreía mostrando sus blancos dientes. La chica era igual de atractivo que su tío. Parecían hechos el uno para el otro. Su cabello era castaño, algo ondulado.
Elizabeth bajó del coche y se dirigió al maletero.
—No te preocupes, tío Drake, ya me encargo yo de las maletas...—murmuró Elizabeth abriendo el maletero y viendo una enorme maleta, acompañada de dos neceseres de color negro—. Además, pensan mucho...
Drake se acercó al maletero después de cerrar la puerta del coche. Cogió la maleta como si fuera una mochila vacía. A ella le hubiera costado mucho levantar aquella maleta. Elizabeth cogió los neceseres, ya que si su tío cogía la maleta, no iba a dejar que cogiera las demás cosas.
Se acercó a la posición donde estaba su tía. No recordaba su nombre... Entonces su tío habló.
—Kate, ¿puedes avisar a los chicos de que su prima ya está aquí?—preguntó Drake.
¡Kate! Ese era el nombre de su tía. Vio como la mujer asentía sin dejar de sonreir y se echaba a un lado, dejándola pasar. Elizabeth sonrió timidamente y se acercó a la entrada de la casa. Entró la primera y la miró de arriba abajo.
Realmente, la casa era elegante y bonita. Además, tenía vistas a una playa. Sonrió cuando dio unos pasos dentro de la casa. Escuchó unos pasos y unas voces en el piso superior. Kate se apoyó en la barandilla de las escaleras y miró hacia arriba.
—Chicos, ¿podeis bajar?—preguntó con una voz normal, sin alzarla.
—¡Ya vamos!—gritó una voz femenina.
Alguien comenzó a bajar las escaleras, justo cuando Drake cruzaba el umbral de la puerta. Se había entretenido pagando al taxista, ya que Elizabeth no había llevado dinero. Miró a las escaleras y sonrió.
La primera en bajar, fue una muchacha cuyo color del cabello era castaño, con unos ojos verdes que resaltaban. El rostro de la joven era un tanto pálido. Miró a su tío y a su tía y vi que ellos también eran pálidos... La muchacha era algo más baja que Kate, casi de la misma altura que Elizabeth. Parecía tener unos dieciseis años...
El siguiente en bajar fue un joven, que tenía el mismo color de pelo que la chica, aunque algo más brilante. Los ojos del joven, eran de un castaño brillante que llamó la atención de Elizabeth, ya que eran del mismo color que los ojos de Kate. Eran realmente idénticos. El chico también era pálido, parecía estar a la orden del día en aquella casa. El joven tendría unos catorce o trece años, no tendría muchos más.
Después del chico del cabello castaño, apareció un chico rubio, de ojos verdes- castaños. Parecía que un momento los tenía verdes cuando al siguiente eran marrones. El chico era un tanto más alto que Elizabeth y la chica castaña. Más o menos de la estatura de su tío, pues superaba a su tía. El chico era aun más atractivo que su tío, a ojos de Elizabeth. Debería de tener diecinueve años. El chico se quedó mirándola un momento y en sus ojos vio algo como... ¿furia? Elizabeth desvió la mirada cuando todos estubieron abajo, excepto el último joven.
Un chico de pelo negro, y ojos azules, todavía más perfeccionados que los de Drake, aunque Elizabeth notó que sus ojos eran... ¿azules, tirando a grisaceos? El chico era igual o más atractivo que el anterior. Era algo más bajo que el chico rubio, pero parecía ser de la misma edad... Aunque advirtió que era algo más mayor que él. Llegó junto a la primera chica que había bajado y miró a Elizabeth con una fría mirada azulada.
—Bueno, Elizabeth, ellos son Lily —señaló a la única chica que había—, Lucas —Drake señaló con la barbilla al chico menor—, Jacob y Hugo. —miró a los últimos chicos que habían llegado.
—Encantada.—dijo Elizabeth algo tímida.
—¿Se va a quedar?—preguntó Jacob cruzándose de brazos.
—Por supuesto; como bien sabeis, mi hermana... mi hermana murió y su hija se quedará a vivir con nostros.—anunció Drake.