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Lo que una chica puede soportar — capítulo 19
-Pues quizás seré una zorra pero por lo menos no soy un maricon cobarde que dejo abandonada a una chica buena y virgen a merced de alguien como tu amiguito Julián, y que sepan tus nuevos amiguitos que fuiste tan cobarde que por culpa tuya me violaron y por eso ahora tu me llamas zorra-dije furiosa, causando que por un momento el me mirase con la culpa reflejada en su rostro y en sus ojos.
-Sabes que Raúl no vales la pena, que estúpida fui al enamorarme en ese entonces de ti, ojala y hubieras luchado mas en esa ocasión por mi-dije en tono triste.
Mire como él quiso hablar pero no le di tiempo, empecé a alejarme de ese lugar con la vista nublada por las lagrimas que amenazaban por salir de mis ojos. Cuando sentí que alguien me agarraba suave pero firme mi mano, me gire ya con algunas lagrimas corriendo por mis mejillas y lo mire, era Raúl, con uno de sus dedos limpio mis lagrimas, se acerco lentamente a mí y me beso, cuando nos separamos de aquel beso me susurro al oído un perdóname debí haberte defendido, y mas sabiendo lo que te pasaría, me rendí fácilmente, te amo, pero soy yo quien no se merece a una buena chica como tú que aunque tu cuerpo fue profanado tu mente, y tus sentimientos siguen siendo puros. Y se perdió entre la multitud, dejándome solo con aquellas palabras y aquel beso, para jamás verle de nuevo.
Esa noche no podía dormir pensando en Raúl solo deseaba verle de nuevo pero eso ya nunca ocurrió…
Alondra un día llamo a casa pidiéndome ayuda para dejar las drogas, recordé que tenía una maestra que antes había trabajado en la correccional juvenil femenil así que primero pedí la autorización de Alondra para hablar con la maestra y pedirle un consejo de cómo ayudarla y sobre todo de cómo hacérselo saber a la familia de Alondra sin que estos la maltratasen.
Al día siguiente durante el descasó decidí hablar con la maestra a solas claro con el permiso de Alondra…
-Maestra María puedo pedirle un consejo, pero le suplico que no le diga a mis padres, hasta que yo misma pueda decirles las cosas-dije con nerviosismo y mirando al suelo.
-Si Katia, sabes bien que te aprecio mucho y que te quiero como si fueras mi hija-Me respondió con cariño.
-Vera es que tengo una conocida que se droga, fuma y toma desde los 12 años y me pide ayuda para dejar las drogas, quisiera saber cómo ayudarla, que me aconseja-Pregunte mirándola a los ojos los cuales me reflejaron decepción, angustia y sorpresa.
-Lo primero es alejarte de ella…
-¡Pero así como la puedo ayudar!-Dije angustiada, algo me decía que había sido un completo error.
-Mira cielo a la edad que ambas tienen ahora es muy probable que te arrastre con sus problemas y tu eres una buena niña, no crees que ya bastante problemas tienes con los tuyos como por ejemplo estudiar, subir tus notas, preocuparte por si le gustas algún muchachito y cosas de las niñas buenas como tú y no tener que preocuparte por cosas tan fuertes como ese tema de drogadicción que te pueden jalar fácilmente y destruir tu vida, desde mi punto de vista ese asunto debe enfrentarlo ella con su familia y tu mantenerte al margen y lo mejor es decirles a tus padres
-Gracias-dije mirándola furiosa-por nada-susurre al final para que no escuchara que estaba sumamente molesta y me sentía engañada por el ser en quien más confiaba de los adultos.
-Salí furiosa del salón y me fui al centro de computación a jugar una partida de solitario, me llevaba de maravilla con el profe quien era el maestro más guapo de tooooda la escuela y por quien todas las alumnas y maestras suspirábamos, inteligente, guapo de físico atlético, labios que se antojaban besar una sonrisa que derretía, unos bellos ojos marrón que hipnotizaban y buen trasero que se antojaba agarrar y sobre todo era el profe mas buena onda y divertido de toda la escuela el rara vez se enojaba, en refrigerio se ponía a jugar con los chicos tanto de secundaria como de preparatoria básquet, y pues a algunas alumnas nos daba permiso de entrar a su salón a jugar un rato en las computadoras o a practicar lo visto en clase, en fin XureItza estaba haciendo una de las practicas y al mismo tiempo una de las tareas que había olvidado por una salida con Alex jajajaj ese niño la traía en las nubes y completamente enamorada, cuando ella termino sus asuntos salió a la mini papelería que había en la cafetería donde por una buena cantidad te imprimían tus tareas de emergencia, así que me quede sola en el salón, después de un rato entro Saúl me llevaba bien con ese chico, algo medio amanerado pero simpático a Itzá no le agradaba, decía que se le figuraba que tenia doble cara y que la mayor parte del tiempo mostraba la buena falsa cara…y vaya que esa niña tenía razón ya que ese mismo día lo descubrí…
-Hola K-saludo Saúl-Que cuentas, sabes conozco a un amiguito tuyo y me dijo unas cosas de ti que jamás imagine-Dijo al tiempo que me tomaba del cuello y me obligaba a hincarme.
-Pero que te pasa, suéltame me estas asfixiando, de que amigo hablas-pregunte apenas en un susurro de voz ya que me costaba trabajo respirar mientras que veía con horror y asco como se bajaba el cierre del pantalón dejando al descubierto su cosilla.
-Pues me han dicho que eres una perra y que te encanta hacerlo y que eres buenísima en esto, el nombre de nuestro amiguito es Julián, te suena muñeca-Me dijo en tono burlesco, yo solo atine a sonreírle y a fingir que haría lo que él quería, en cuanto me soltó esperando a que le hiciera aquello sin que él se diera cuenta cerré mi mano en un puño y le di un golpe en sus partes reproductivas haciendo que se doblase por el dolor dándome tiempo de levantarme y echar a correr maldiciéndome internamente por haberme sentado hasta la última fila y maldije aun mas cuando sentí su mano de nuevo en mi cuello estampándome en la pared y metiendo su mano libre por entre mis piernas tratando de tocar mis partes nobles mientras que con una de mis manos trataba de detenerle y con la otra trataba de que él me soltase el cuello mientras trataba de no llorar para no darle el gusto de verme débil, no señor yo lucharía, quise gritar para que alguien viniese en mi ayuda pero al hacerlo él me apretó mas fuerte el cuello evitando que saliera algún sonido.
-¿Pero qué rayos pasa aquí?-Dijo una voz masculina la cual identifique como la del profe Ángel el maestro de computación, fue entonces que de la vergüenza mis lagrimas salieron, no el no debía verme así, porque como podría decirle que le amaba si el llegase a verme como una basura humana.
El profe me miro y su rostro se puso rojo, avanzó hasta donde estábamos y de un solo golpe tumbo a Saúl…
-Si hablas algo malo de Katy te juro que hare que te pudras en la cárcel por violador-Le dijo con furia el profe a Saúl quien salió del salón rojo de coraje.
Yo me quede helada, quería salir corriendo pero mi cuerpo no respondía era como si me hubiera fundido en la pared, solo pude agachar la cabeza para no ver al profe y que él no viera mi vergüenza, pero un cálido abrazo me hiso reaccionar y comencé a llorar violentamente y a todo pulmón, el solo me soltó y cerró la puerta del centro de computo evitando así que los que estaban afuera escucharan mis llantos, regreso hasta donde yo estaba me levanto del suelo ya que yo me había dejado caer y me encontraba sentada recargando mi espalda en la pared y abrazaba mis piernas contra mi pecho, y me puso en su regazo y sin decir nada me consoló, cuando mi llanto se calmo un poco se levanto y me sentó en su lugar, se puso en cuclillas para estar al nivel de mis ojos y me levanto la cara con uno de sus dedos el cual lo puso en mi mentón…
-No llores mas, eres una buena niña, ese chico está enfermo pero yo me encargare de que te deje tranquila pero ya no llores, que no ves que eres muy bonita y si lloras te vas a ver fea-Dijo secando las lagrimas que aun bajaban por mis mejillas, no sé que me paso en ese momento pero no pude resistir mas y le bese