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Lo que una chica puede soportar — capítulo 25
Desperté muy temprano y llame a Itzá quien de nueva cuenta contesto adormilada, si que esta chica es una dormilona bien dice su madre que no se acuesta a dormir, se acuesta a morir o como bien dice J.A, Itzá es una osita invernando.
Tal como quedamos, ambas nos encontramos en la parada de camiones, yo traía unos pantalones grises de mezclilla y una blusa roja de mangas cortas, una media cola, tenis negros y maquillaje.
Itzá traía una falda entallada azul de mezclilla con una cadena agarrada de una presilla a la otra una blusa turquesa de tirantes y unas zapatillas de tacón corto en color blancas, traía suelto el cabello largo que le llegaba a la cintura y lacio y con un poco de maquillaje.
Al subirnos al camión todos los varones se le quedaban mirando como una jauría de lobos hambrientos, pero como siempre ella tan despistada ni cuenta se dio, y solo seguía platicando conmigo y de lo bien que la paso cuando Alex llego al final de la fiesta de graduación y durante todo el trayecto mientras que yo miraba de manera asesina a los tipos en el camión ella seguía con el tema de Alex para acá, Alex para allá y bla, bla ,bla Alex.
Cuando bajamos del camión me sorprendió su comentario.
-Oye Katia…deberías simplemente ignorar a los tipos de los camiones, es lo que yo hago, ya que aun cuando vistamos hábitos de monjas ellos siempre seguirán mirándonos como si fuésemos carne en exhibición en una carnicería.-dijo y al final sonrió con inocencia.
-Itzá tú no tienes remedio-dije devolviéndole la sonrisa y ella solo se encogió de hombros restándole importancia al asunto.
-Hey Katia y si vamos por un pastel al restaurante y por una malteada mientras me platicas lo que me querías decir-dijo jalándome como si ella fuese una nena pequeña jalando a su madre a la juguetería.
Cuando entramos al restauran Itzá busco a Luis, un amigo de ella el cual yo solo conocía de vista, ya que su hermana Cecilia a mi no me caía muy bien y esta siempre andaba pegada a los pantalones de su hermano.
-Mira Katia-dijo señalando en dirección a la pastelería-Quiero el de chocolate
-XureItza, recuerda que debemos esperar a que nos den mesa.
-Y que tal que se acaba y me quedo con las ganas-dijo cruzándose de brazos como si fuese una niña.
En eso unos brazos varoniles la rodearon por la espalda causando que ella se asustase.
-¡Luis! Me asustaste menso-dijo dándole de manotazos en el hombro causando las risas en el.
-Jajaja debiste haberte visto la cara jajajaja te veías chistosa.
-Sí que simpático hee, a por cierto-dijo al tiempo que se giraba a donde estaba yo-Te presento a Katia mi amiga, vecina y la quiero como si fuese mi hermana.
-Hola soy Luis mucho gusto-me extendió su mano a modo de saludo y con una bella sonrisa que me cautivo y me dejo embobada, causando un extraño brillo en la mirada de Itzá.
-E…El…gu…-no podía articular mas palabras y me comenzaba a regañar mentalmente por no poder hablar, hasta que Itzá me dio un discreto pisotón-El gusto es mío-dije al tiempo que le respondía el saludo agarrando su mano.
-Bueno chicas yo seré su mesero así que Itzá espero una buena y generoso propina de tu parte-
-Yo solo quiero esa rebanada de pastel de cho-co-la-te, o si me traes una rebanada más grande-dijo al tiempo que se saboreaba-te pichare hasta la cena si tu quieres-dijo con una sonrisa sin dejar de mirar el pastel.