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Lo que una chica puede soportar — capítulo 38
-Eso no puede ser, tu físico es como ya de un muchacho de 20-dije levantándome de mi lugar como un resorte mirándolo incrédula-Eres muy alto, fornido, tus músculos están firmes y marcados pero no están exagerados se miran trabajados pero no se marcan feo como los que se la viven en el gimnasio, y tus facciones bueno mejor dicho tu rostro se ve mayor a alguien de 17, yo tengo…
-Tu aparentas unos 13 años, tu piel es suave y tersa, tus facciones aun son algo aniñadas pero tu físico ya es de una chava de buen ver-dijo sin morbo en su timbre de voz.
-Pues para tu información tengo 15-dije en tono de niña caprichosa.
-jajaja eres un año mayor que mi hermano.
-Eres el mayor.
-No, somos 3 hermanos y 3 hermanas somos Jimena, Emilia, Perla, Antonio, yo y por ultimo Sergio, a decir verdad él es el sabelotodo de la casa es como una biblioteca andante y no me llevo mucho con él, es el preferido de mis padres, bueno no me llevo con mis hermanos, pero si con mis hermanas.
-Lo lamento pero tengo que irme-dije al mirar el reloj en su muñeca marcando las 7 de la noche.
-Te acompaño.
-No-dije preocupada de que algún conocido de mis padres me vieran con él.
-Mira la parada de camiones está bajando y la calle está muy poco iluminada y te podría pasar algo y no me lo perdonaría, aun eres una niña.
Suspire, sabía que no desistiría a acompañarme y al mirar la calle me di cuenta que era mejor que me acompañara, así que asentí.
Cuando llegamos para mi suerte el camión que me llevaba a casa estaba ahí.
-Mira ese es el camión que agarro para ir a mi casa-dije al tiempo que le quitaba mi mochila.
Pero sin esperarme a que el dijera algo, en cuanto fijo su mirada en el camión que yo le señale me gire y comencé a caminar sin mirar atrás, pero cuando estaba por subir el primer escalón sentí que alguien sujetaba mi mano y al girarme sentí como me besaban en los labios haciendo que abriera de par en par mis ojos lo más grande que los podía abrir y mas porque era él quien me besaba, y sin darme tiempo a que le renegara se marcho con una sonrisa en su rostro y diciéndome adiós al subirse al camión que estaba atrás del mío.
No podía reaccionar aun cuando me subí al camión, su beso me había causado un shock que me resulto agradable ya que me hizo sentir en las nubes y deseando verlo de nuevo.
Al llegar a casa recibí un fuerte regaño de mis padres pero sus voces me sonaban tan lejanas que solo oía un bla bla bla, esa noche me mandaron a dormir sin cenar pero solo pude abrazar mi almohada y sonreír pensando en aquel muchacho del acuario y al sorprenderme pensando en el volví a sonreír para después quedarme dormida.