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Historia 54284 — capítulo 3
Sirius.
Tres semanas habían pasado sin que nada extraño ocurriera, mi suerte perruna aun no había decidido jugarme ninguna otra mala pasada y el asunto de Vanesa ya estaba más que olvidado. Cornamenta se casó con Lily y luego de que volvieran de su pequeña luna de miel la pelirroja comenzó a ayudar también con lo de la boda, lo cuál nos extrañó mucho a James y a mí porque a Lily no le agrada en lo absoluto Amy, no disimula que no la quiere y eso a mí no me importa mucho, no puedo obligar a la esposa de mí mejor amigo eso. James me dijo que algo se traía entre manos, aunque en lo personal no podía ver en que y estaba muy a gusto con que muy pocas veces me tocaba ver a Vanesa, como dije lo que pasó entre nosotros ya está en el olvido y ahora lo único que importa es que me voy a casar con Amy. Tenía dos semanas para prepararme para ser un hombre casado. La familia de Amy pidió que se hiciera una fiesta celebrando nuestro compromiso, porque por alguna razón no lo hicimos antes cuando yo le pedí matrimonio a Amy.
-¿No es emocionante Siri, cariño? Al fin vas a conocer a toda mí familia -me dijo Amy realmente emocionada colgándose de mí brazo. La besé en los labios de forma corta, antes de que ella se adelantara y tomando mi mano abrió la puerta de la enorme casa donde su padre vivía. Nos recibió un montón de personas que yo no conocía, pero muy pocas eran familiares de Amy, la mayoría eran personas con que mi futuro suegro tenía negocios en ese momento. Después de muchas introducciones al fin pude buscar un trago y buscar a James en medio de los invitados -allí está cariño -dijo Amy dando un brinquito -iré a ver a alguien, te buscaré en unos minutos ¿está bien? -Asiento con la cabeza y ella me besa una vez más -Gracias Siri, cariño.
Dejo que se vayan para acercarme a James y Remus -¿Qué hay chicos? -les pregunto.
James se encoge de hombros, Remus sonríe divertido -nada Siri cariño, ¿Qué tal tú? -me pregunta James sonriente quién suelta a reír después de eso.
Remus lo acompaña riendo también, pero yo guardo silencio, no es como si yo no los molestara de vez en cuando y como ya dije antes, Amy no les gusta para nada -¿Y tú flamante esposa? ¿No me digas que te dejó salir solito?
-No -me responde James pasándome un brazo por los hombros y haciéndome girar sobre mis pasos para ver hacia atrás de mí. -mi flamante esposa está allí, con tú aventura de una noche -dice James señalando a Lily que conversaba animadamente con Vanesa algunos pasos lejos de nosotros. le doy una mala mirada a James, es que de no ser por él no me recordaría ya de eso, miro a Remus, que siempre suele interceder en todos estos asuntos, él nunca deja que James hable tonterías, pero esta vez, Remus solo se encoge de hombros. James baja la voz para decirme -Sirius lo voy a decir una última vez para no molestarte, no te cases con Amy. Estoy casado, no te metas en algo que puede quedar mal.
-James solo tienes tres semanas de estar casado, eso no te hace un experto -le digo con un gruñido, James se encoge de hombros y suelta un suspiro.
-Es cierto -me dice de forma cansada -pero piensa esto, yo nO necesito acostarme con alguien más para saber que amo a Lily y que ella es la indicada en mí vida. Lo cual me hace pensar que!ella no es para ti.
Miró a Remus asombrado, es que no sé que más me tiene que impresionar mác, que James esté dando los consejos o que Remus aun lo haya dicho nada -él tiene razón Sirius, pero si aun así no cambias de opinión espero que nm estés equivocado, nosotros siempre estaremos aauí para apoyarte.
-Lo pensaré -les dije para dejarlos tranquilos, aunque yo ya lo había pensado, yo ya me había decidido a casarme con Amy. Una parte de mí pensaba que tal vez ellos tendrían razón, pero ya era mucho para retractarme, no podía no casarme después de haber dado mi palabra. Eso no era nada propio de Sirius Black. Muy en el fondo creo tener sentimientos por Amy, no creo no tener una vida con ella mala.
Me bebí muchos tragos con los chicos, perdí la cuenta de cuantos con exactitud, eso de pensar en si me caso o no con Amy me tiene los nervios de punta. Habían puesto un pequeño mini bar en el lugar y James, Remus y yo lo estábamos aprovechando al máximo. Amy andaba socializando por allí con los invitados, lo cual me facilitó para beber todo lo que yo quisiera. Fue intencional lo sé, no me di cuenta de que había bebido tanto hasta que escuché la exclamación de la esposa de mi mejor amigo.
-¡James pero que has hecho! -Exclamó Lily y cuando me giré a verla y sentí que todo comenzaba a temblar, hubiera caído en el suelo de no ser porque Remus me detuvo -James, está borracho, es su fiesta y dejaste que se emborrachara.
-Lily tranquila es que no ha parado con nada que le hemos dicho -dijo Remus salvando a James que parecía un poco temeroso cuando Lily puso sus manos en sus caderas.
-No estoy tan mal Lily -le dije tratando de defenderme, pero cuando me quise poner de pie resbalé en mí asiento y por poco caigo al suelo.
Lily rodó los ojos, James y Remus me detuvieron por los brazos y yo les sonreí levemente. Lily se masajeo la sien -salgan al patio con él, veré que puedo hacer sí.
-Es algo mandona -le dije a James mientras ellos como podían me sacaban de allí.
El patio estaba vacaó, James y Remus me sentaron en un mueble!en medio del jardín, donde recordé que había pasado besando a Amy un buej rato, reí con mi recuerdo y vi que James reí también, supongo yo que del estado en el que me encontraba, Remus negó aon la cabeza. Me recosté un poco y sentí que me quedaba dopmido.
Vanesa.
Salí al patio con Lily dirigiendo mi camino después de que había llegado hasta mí a pedir mi ayuda, era muy malo que esta pelirroja amiga mía supiera todo lo que yo hago en una boda, en especial que cuando ocurre esto con un novio soy yo la que lo animo a salir adelante y casarse. Caminé con un sentimiento extraño por aquel jardín mucho había pasado tardes cuando era niña en este jardín y los recuerdos no eran los mejores. Preferí concentrarme en la tarea que tenía adelante, que no era tampoco nada buena pero no tenía otra opción. Decidí evitar la mirada traviesa de James, Remus no me preocupaba pero dadas las circunstancias preferí no verlo de todas maneras. Al que sí no pude evitar ver era a Sirius, medio dormido sentado en la banca, que me hizo recordar demasiado rápido la noche que pasé con él, que por alguna maldita razón no puedo olvidar. Me acerco a Sirius y me inclino un poco, levanto mis manos hasta colocarlas una a cada lado de sus orejas, y chasqueo los dedos con fuerza. Sirius abre los ojos y se sienta correctamente de un solo brinco, para mí sorpresa su rostro queda directamente a centímetros del escote de mí blusa, justo con una buena visión de mis senos.
Escucho la risita de James a mí lado derecho, estaba tan sorprendida que ni el ni yo nos movimos, en su lugar miré de reojo a James reír y a Lily darle un codazo en las costillas. Remus estoy segura que no dijo nada por cuidarse de Lily. Cuando regresé la vista a Sirius me sorprendió mucho verlo sonrojado, Lily me ha estado hablando de él, Sirius nunca ha sido el hombre de una sola persona, hasta que decidió que era tiempo de sentar cabeza y comenzó a salir con Amy. Por eso me resultó muy sorprendente verlo sonrojarse solo por tenerme a mí tan cerca. Me enderecé tratando de no tomarle importancia a eso, juro que Lily y yo íbamos a tener una seria conversación después de esto, porque la vi que prácticamente empujaba lejos a James y Remus, quedándome yo sola con Sirius.
Él tenía el rostro entre sus manos, me senté a su lado, yo iba a hacer mi trabajo, sucediera lo que sucediera entre nosotros. Puse la cartera que andaba en mis piernas y comencé a buscar algo en ella, saqué una pequeña botella con agua y dos pastillas -toma -le dije entregándoselas a él, Sirius me miró dudoso pero aun así no dijo nada, solo se las bebió en silencio, junto con todo el contenido de la botella. Eso lo haría sentirse mejor en unos minutos, les dije, estoy preparada para todo, y eso incluye que el novio de la boda que organizo se emborrache por temor a casarse. Quizás para lo único que no estoy preparada es para darme cuenta de que tuve sexo con el novio antes de la boda. Saqué un par de mentas también y se las di cuando me di cuenta de que Sirius ya estaba en mejor estado.
-¿Qué era eso? -me preguntó con asombro, si todos lo hacen después de que la mayor parte del efecto del alcohol se desvanece después de unos momentos.
-No pienso decírtelo -respondí levantándome -eso es un secreto del negocio.
-No tenías porqué hacerlo -dijo Sirius con una voz tan ronca que me dio escalofríos.
Me detuve antes de irme -quizás, pero es parte de mí trabajo, no tienes porqué agradecerme en lo absoluto.
Trabajo, si eso era lo único que era Sirius, trabajo.
Sirius.
Me pongo de pie lentamente, sus drogas mágicas han funcionado porque maravillosamente ya no siento todo el alcohol que me eh bebido. Paso una mano por mi cabeza y suelto un suspiro, estoy metido en un lío bien grande y lo peor es que no tengo ni idea de cómo salir de él, no es cierto lo que yo mismo me eh hecho creer, si recuerdo cada momento que viví con Vanesa esa noche. Aun cuando la veo caminar lejos de mí, cada maldita y antojadísima curva de su cuerpo me dan ganas de recordar y de hacer mucho más. Pero es que tengo que casarme con Amy, no creo que solo porque me acosté con ella me quitan un año entero de relación con Amy, y últimamente Amy se está portando mucho mejor, ya se habla con Lily de vez en cuando.
Sigo a Vanesa de nuevo hacia la fiesta. Veo que en la entrada todos me están esperando o al menos eso creía yo, Lily estaba de la mano de James, Remus estaba junto a Vanesa, y yo me coloqué justo en medio de ellos cuando entré. Amy me cae en los brazos nada más entro al lugar, enrolla sus brazos alrededor de mi cuello y me aprieta con mucha fuerza.
-¡Siri, me dieron la campaña! ¡Iré a Paris! -dice en un gritillo que siento que hace que mis oídos dejen de funcionar por varios minutos.
-¡Felicidades amor! -Le digo, no quiero detalles y con eso basta, ya aprendí que cuando se trata de Amy y su trabajo solo una mujer puede entenderla y si ella está feliz, pues yo lo estaré.
Y de repente como si toda la felicidad de su campaña se la hubiera arrebatado se descolgó de mi cuello y miró con preocupación en los ojos -Pero no voy a regresar hasta dos días antes de la boda. ¿Quién va a terminar los detalles con Vanesa?
La pelinegra que ha estado en silencio con mis amigos mirando todo el espectáculo niega con la cabeza -no necesito ayu…
-Amy querida deja que Sirius lo haga -interviene Lily con una sonrisa dulce mirando a Amy.
-NO -gritamos Vanesa y yo en coro, obteniendo varias miradas de todos los que estaban alrededor. Veo la mirada de burla en el rostro de James, Remus mueve la cabeza con desaprobación pero aun así no dice nada.
Lily parece no importarle que nosotros hallamos gritado y estemos en total desacuerdo con ella, toma la mano de Amy como si fuera su mejor amiga y la aleja un tanto de nosotros, aun así escucho perfectamente lo que le está diciendo -deja que Sirius lo haga, a los hombres hay que encargarles esas cosas antes de la boda, si no las hacen bien entonces no vale la pena que te cases con él.
Los ojos de Amy parecieron brillar con emoción, allí me di cuenta de que ya no tenía escapatoria. Vanesa estaba a punto de saltar sobre Lily y yo pensé que se estaba conteniendo de hacerlo, pobre James con quien fue a terminar. Pero ese no era el problema, mi idea era de ignorar lo mejor que pueda a Vanesa y ahora resulta que tengo que pasar casi un mes con ella, planeando cosas de mujeres que no tienen que ver conmigo. ¿Cómo se supone que voy a sobrevivir en estas dos semanas? Recordando todo, TODO, lo que sucedió la noche en que pasé con ella.
-Siri, ¿Planearías la boda con Vanesa por mí? -preguntó Amy queriendo poner ojitos de cachorrito. Vanesa me miró amenazante, ella prefería que yo dijera que no, Lily me miraba triunfante y ni siquiera quería ver la mirada de James y Remus, que estoy seguro me dirán que yo me metí en este lío por mi cuenta. Quería con todo mi ser hacerle caso a Vanesa, pero si le decía que no a Amy haría un escándalo más grande, aun mayor del que si se enterara de que yo me acosté con su hermana.
-Está bien -respondí en un tono de voz muy bajito, Amy dio un brinquito de felicidad y me besó en los labios, con lo mismo se fue a decirle a todo el que podía sus nuevas noticias. Vanesa me miró de mala manera y luego aun peor se dirigió a Lily, podía escucharlas discutir entre ambas en susurros, James y Remus se acercaron hasta mí, con idénticas sonrisas en los labios -no digan nada -les dije y los dos se quedaron callados y nada más rieron entre sí. Estaba muerto, eso era seguro, me quedé allí parado por un buen rato, pensando en cuál era la mejor forma de salir vivo de allí, pero aun así no encontraba solución alguna, el meollo del asunto era decidir, decidir si me casaba o no con Amy. Porque no podía decidir entre Vanesa y Amy, digo Vanesa es muy guapa, bueno yo tuve la oportunidad de ver todo de primera mano, no solo es guapa, la mujer es sexy, tiene sus buenas curvas. Pero eso no significaba que solo por eso sintiera algo por ella, aunque para ser sincero, cada minuto que pasa ni yo solo me puedo explicar lo que siento por Amy, y solo por el miedo a no cometer un error es que aun no tengo las agallas de cancelar la boda.
Me distraigo de mis pensamientos cuando que escucho que la discusión entre Lily y Vanesa se ha detenido, una mujer, de alguna edad un poco ya avanzada supongo yo, pero muy bien cuidada, estaba muy bien vestida eso sí, se acercó a ellas y se detuvo mirando con enojo a Vanesa.
-¿cómo se te ocurre no mandarme una invitación para esta boda? -dice en un siseo en dirección a Vanesa.
Ella niega con la cabeza soltando un suspiro -tía yo solo diseño las invitaciones, la novia las manda.
-En ese caso -dice la mujer alzando una ceja -te ves estupenda querida -Vanesa sonríe y la mujer se da la vuelta y grita -¡Amy! -y con esa exclamación se va en la dirección en donde está mi prometida.
-¿Quién es ella? -pregunto con curiosidad.
Vanesa no despega un ojo de donde la señora rara regaña a Amy y mí prometida por todos los medios, trata de disculparse -mi abuela -me responde con una risita, ya Lily la ha prácticamente arrastrado de regreso a donde estamos nosotros. ¡Lily de verdad nos va a sacar las canas verdes! Eso si, veo como Vanesa disfruta realmente ver sufrir a Amy. Me pregunto que es lo que habrá pasado entre ellas.
-Espera…pero si le dijiste tía -dije un poco asustado cuando vi que la mujer, ya mas calmada se acercaba a mí, con Amy pisándole los talones.
Debo admitirlo que de alguna forma me preocupé cuando noté que estaba cada vez más cerca y que su mirada estaba fija en mí -Nesa no seas grosera, ayúdalo ya ha pasado por mucho en esta noche-dijo la voz de James, por eso él es mí mejor amigo.
-Bien, como si fuera el único -dijo Vanesa soltando un suspiro de resignación, al parecer su diversión se había terminado -es mi abuela, pero no le gusta que le digan así, ni señora ni nada por el estilo, solo sonríe y deja que te inspeccione -con esa última palabra me asusté aun más -para ver si te puedes casar con una de sus nietas, idiota -agregó ella un poco fastidiada y yo solté aire un poco aliviado -y por último, no dejes que huela tu aliento, si huele a menta sabrá que te di tú ya sabes qué y estarás en problemas.
Asentí, eso no sonaba tan difícil, ella se hizo a un lado, como si hubiera estado platicando con Lily todo ese tiempo, James me sonrió y se encogió de hombros, como para darme ánimos de lo que venía. La señora se colocó frente a mí y miró a Amy, supongo yo que para que nos presentara.
Amy se apresuró a tomarme de la mano y con una sonrisa dijo -abuela, Leonor él es mi prometido, Sirius Black.
Como si fuera de película, la mujer extendió su mano y me la dio a mí para que la saludara, yo la tomé y me incliné a besarla en la palma, vi que Nessa me rodó los ojos pero de todas formas a la señora le simpatizó bastante, o al menos eso creo yo, porque me miró de pies a cabeza y dijo -y yo que creía algo peor.
-Lo siento pero la cena está lista y necesito a los novios -intervino Nessa acercándose con su celular en las manos y el manos libres en la oreja.
Amy tomó mi mano y me fui con la curiosa imagen de Vanesa pasándole un pequeño papel a James a escondidas.
Vanesa.
Le di a James su pequeño discurso de padrino y le dije a Lily que se fuera con él a la cena, se supone que yo tenía cosas que hacer, pero la verdad es que quería un respiro de todo aquello y la cena ya estaba preparada, confiaba en que nada iba a surgir. Me recosté en la pared y solté un suspiro, agradecí internamente el haberme quedado sola, o al menos eso creía yo.
-Yo creí que estarías más feliz -me dijo la voz de mi abuela sacándome un buen susto, me sonrió elegantemente -estás planeando la boda de Amy, es un buen pretexto para quitarle todo el dinero que puedas a ese viejo que por desgracia tienes de padre.-No pude evitar sonreír al escucharla, es que oír a tú abuela decir esas cosas de su propio hijo te causan gracia - ¡Vamos querida! -exclamó Leonor riendo conmigo, como si me leyera la mente -no es que no sea mi hijo, es que lo creo muy estúpido por haberle dado la espalda así a tu madre, y eso que lo estoy diciendo con un buen vocabulario, hay gente presente después de todo.
-Leonor estoy feliz por eso -le aseguré con tranquilidad -esta boda va a pagar todos los gastos de mí madre y estoy segura que va a sobrar para lo que quiera.
Estoy segura que si apuesto Leonor solo se creyó la mitad de la historia, porque si hay una persona que me conoce muy bien es ella, para mi mala suerte supongo -No tendrás que lidiar con las tonterías de tu hermana, ya escuché por allí que tiene que viajar a Paris -claro todos sabían eso ya -¿qué es lo que te preocupa?
-Ella si, pero el novio no -le dije yo fastidiada, es que era en serio. ¿Qué yo no me puedo topar con ningún hombre en mí vida que no tenga dueña y quiera estar conmigo? Porque no solo es eso, en cima de que meto la pata con el prometido de mi hermana tengo que aguantarlo ahora todo el tiempo.
-Los hombres nunca han sido un problema que no puedas manejar -espectó Leonor bajando la voz y mirándome de manera acusadora, estoy muy segura que no me voy a librar de eso tan fácilmente, aun así, ella siempre estuvo para mí cuando yo la necesité, estoy segura de que va a encontrar alguna forma de ayudarme en esta vez -me vas a decir de una buena vez, o vamos a estar con rodeos toda la noche.
Me di tiempo de pensarlo por un buen tiempo, pero Leonor solía mirándome con fuerza, lo digo una vez más, esta mujer me perseguiría hasta que le dijera lo que estaba ocurriendo -me acosté con el novio -susurré solo por si acaso había alguien allí cerca que nos pudiera escuchar. Los ojos de Leonor se tonaron como dos platos, me tomó del brazo y me sacó de la casa, directo al jardín a donde había estado algunos minutos antes -yo no sabía que era el prometido de Amy -le dije para defenderme antes de que empezara a regañarme y gracias a Dios su semblante se suavizó -allí estaba yo en un bar en la noche en que yo había terminado la relación con mi novio, se acerca me invita una cerveza bueno…imagínatelo tú misma.
Leonor asintió, con una sonrisa traviesa en los labios -él chiquillo es de tú tipo, no quiero ser grosera con mi otra nieta pero, Amy siempre encuentra maneras de arruinarte la vida.
-¿Qué? -Le pregunté sorprendida -fui yo quien se acostó con su prometido, yo si lamento lo que pasé por ella en el pasado, pero eso no significa que me acostaría con él solo por eso.
-¡Por supuesto Nesa! -exclamó Leonor negando con la cabeza, sabía que eso si me lo creía -tengo mis años aunque no los quiero aparentar -me dijo calmadamente -si ese chiquillo se quisiera casar con Amy no hubiera hecho lo que hizo contigo y hay una razón justo de porqué los dos no quieren verse. Contéstame esto: ¿Te arrepientes de haberte acostado con él?
No pude evitar quedarme sorprendida cuando pensé en esa respuesta, quería decir que sí, porque eso era lo correcto de contestar en esa situación, pero la verdad es que no me arrepentía y por ello guardé silencio por varios minutos -¿Y qué se supone que haga?
-Planear la boda, por supuesto -respondió Leonor mirándome con cariño -no dejes que todo el dinero que vas sacarle a tú padre se pierda solo por este chiquillo, si las cosas salen diferentes y Amy no se casa, no tendrás remordimientos -le sonreí, quizás tenía razón. Ella enrolló uno de sus brazos con uno de los míos, como si fuéramos dos grandes amigas -ahora dime… ¿Qué tal fue esa noche con el chiquillo ese?
Reí, gracias a Dios que tenía que supervisar la cena, de lo contrario tenía que contarle todo y recordarlo también, aunque yo, yo lo recordaba todo.
Y bien? se pondrá mejor lo prometo!