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Historia 54306 — capítulo 2

De pronto, un ruido proveniente de la ventana llamó su atención, desató la pata del ave y tomó la carta.

Su sorpresa fue grande al leerla.

...

..Hermione..

Las manos me temblaron, mi boca se secó, los ojos se salieron de sus orbitas ¿qué significaba todo esto? ¿Acaso era una broma? ¡Tenía fecha de hace meses!

Sangresucia:

Espero no te moleste que te llame así, puesto que no sé como llamarte después de todo este tiempo odiándonos, y después de todo, es lo que eres.

No sé como decirte lo que he querido durante un tiempo acá, la guerra cada vez está más fuerte, y tengo miedo de perderte, hay una batalla ahí afuera pero no se compara con la que se desata en mi cabeza, como quisiera poder sólo odiarte, y no sentir esto que estoy sintiendo hacia ti.

Si llegase a morir en la guerra, lo único que quiero que sepas, es que te deseé con todas mis fuerzas, porque no sé como llamar a lo que siento, si no muero, la única razón para seguir viviendo serás tú, será el sentimiento que está latente en mí, será tu sonrisa, porque me bastó verla para saber que yo quería ser la causa de ella.

Porque durante este tiempo en el que me dedique a fijarme en ti, supe cual era mi verdadero motivo de vivir.

Draco Malfoy.

Se me llenaron los ojos de lágrimas, era imposible que Draco Malfoy sintiera algo por ella, no... Entonces recordó la última vez que lo había visto, en el wizengamot.

Él me miraba con una expresión sombría en su rostro, pero en el fondo de esos ojos grises podía ver una arrepentimiento y deseo de morir.

¿Sería verdad? Escribí rápidamente una nota, y se la mandé con Pig, Ron me la había prestado para poder comunicarme en vacaciones.

-No regreses aquí.- le dije al ave.- para cuando llegues, estaré en la madriguera, ve directamente allá.

Tomé el baúl de mi escuela y bajé las escaleras, mi madre me esperaba en la puerta con las llaves del auto en las manos, me dejaría cerca para yo poder desaparecerme con tranquilidad.

..Draco..

Miré la carta que el pequeño animalito me dejó, el corazón me latía a una velocidad inigualable, y mis manos temblaban.

-Hey, compañero.- me dijo Blaise que acababa de llegar.- ¿cómo va tu venganza con respecto a Granger?

-No tan bien como yo esperaba...-susurré para mí mismo.- Muy bien, Blaise.

-Ya...- me quitó la carta de las manos.- a ver que dice la sangresucia.

-Dame eso Blaise.- mi tono de voz debió sonar muy duro y amenazante, porque el me miró con los ojos abiertos y me la entrego.

-Vamos, tranquilízate, es sólo la impura...

Si fuese sólo la impura... daría lo que fuera porque ella sólo fuera la comelibros de Granger.

OoOOoO

..Primero de septiembre..

..Estación Kings Cross..

..Hermione..

Me encontraba junto a Ron y Harry, Ginny ya había entrado, pero yo no podía concentrarme en caminar, había resbalado ya cuatro veces, pensaba.

Pero ese no era el problema, si no en quien pensaba. Porque por los mil demonios, no me podía sacar su carta de la cabeza, él no respondió a la que yo le hice.

Me comía las uñas de las manos mientras entraba detrás de mis mejores amigos, y no me separaba de ellos, parecía su sombra. No es que me estuviera ocultando, para nada. Sólo no quería encontrarme de lleno con él.

Pero como la vida es injusta, así fue.

Allí estaba él, tan radiante y hermoso... jamás había notado lo lindo que luce su cabello cuando le pega el sol, parece ser de oro.

Aunque lo quisiera negar, el chico es apuesto, endemoniadamente apuesto, maravillosamente apuesto.

Me miró fijamente sin expresión en los ojos, no había nada, era como si estuvieran vacíos, pero no había odio, ni asco. Como si estuviera en una especie de transe.

-Hey Malfoy, que aún no sabemos traspasar paredes, ni animales.- dijo Ron con tono burlón, aunque yo apenas y lo escuche, estaba ensimismada en esa mirada gris y perdida.

-Cállate Weasley-be, nadie pidió tu opinión.

Se hizo paso entre ellos, y pasó, daría lo que fuera por no haber estado allí, porque al pasar me rozó una de mis manos, y pude sentir ese frío contacto calentar mis mejillas.

-¿Mione? Te sientes bien, te noto un poco... tibia...- me dijo Ron tocándome la frente, ¿tibia? ¡No!

-¡Para nada Ron! - Le dije.- ¡alucinas! Yo estoy bien.- huí de allí y me encerré en un compartimiento sola.

Y quise jamás haberlo echo, porque al levantar la mirada me encontré con el ser que más odié en este planeta, pero el que me había echo suspirar con tan sólo escribir un para de frases hermosas en una carta.