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Historia 54877 — capítulo 1
Hermione sonreía, mientras estaba sentada sobre el regazo de su esposo. Severus estaba en silencio, acariciándole el cabello. Esperaba que esa fecha, cumpliera con las expectativas que ambos sostenían con respecto a su matrimonio. Su aniversario número cinco y hasta ahora, Severus no había fallado ninguno de esos días. Siempre había estado atento. Era bueno para recordar cosas malas y también, para cosas buenas. Y ese día, Hermione guardaba un secreto. Un secreto alrededor de esa fecha. Preparada por Ginny, por supuesto. Mientras estaban en silencio, ella escuchó el rasgar de la ventana por unas largas uñas. Era la lechuza de Ginny. Ya Severus la conocía, así que podía dejar a su esposa que la leyera tranquila. La soltó cuidadosamente y la miró caminar hacia la ventana para abrirle paso. Hermione leyó con una sonrisa tonta. Ginny ya había preparado la sorpresa y muy animada, le indicaba que todo estaba culminado. Esa noche, tenía que distraer a Severus de todas las formas que pudiera. Más sin embargo, no era la única festividad que había. El cumpleaños de Lily, el número nueve, estaba cerca. Ella y Severus, tenían que discutir el regalo que comprarían. — ¿Qué le compraremos a la hija de la Sra. Potter?— dijo Snape, con tedio— ya que insistes en comprarle algo. — No lo sé. Creo que esta tarde lo podemos discutir. ¿Qué tal un par de muñecos que se iluminen? Esos que vimos el día de ayer. — ¿Ya no es grande para esas cosas? Considero que son un poco escalofriantes. Y pocas cosas me asustan. Sinceramente. — A mí me pareció agradable el oso gris que saltaba. Se apaga si aplaudes. — Yo fui quién aplaudí cuando te diste la vuelta. Estaba comenzando a darme dolor de cabeza, su canción. Hermione se echó a reír, mientras Severus acomodaba la cama para irse a dormir junto a ella. Al día siguiente, sabía que no habría tiempo para respirar. Estaría muy ocupado. Escuchándola hablar e ir y venir. Odiaba las fiestas, por ese tipo de situaciones incómodas. Pero si se casaba con Hermione, se casaba con toda la familia. — Bueno... ¡Buenos días, le daremos inicio a la piñata de nuestra hija! Será mejor que todas la rodeen para esperar por los caramelos. Los niños se arremolinaron junto a la pequeña Lily, mientras Ginny colocaba el palo de madera en sus manos. Le vendaron los ojos y dieron vueltas con ella, hasta marearla un poco. Con una sonrisa, Ginny veía como los niños le pegaban a la piñata. Estaba por romperse y en poco tiempo, eso fue lo que hizo. Cuando se rompió por uno de sus lados, Harry la tomó entre sus manos y la abrió cuidadosamente. — ¡Oh no! Hermione miraba con estupefacción, lo que tenía en sus bolsas de regalo. Bien no era precisamente lo que esperaba. Aunque sí iba a ser un aniversario muy "dulce". — ¿De qué tanto te ríes, Hermione? — Pues... ¿recuerdas la sorpresa que te tenía? ¿De la que te hablé? — Sí. — Pues mira. ¡Canta! Esa terrible y endemoniada música. Este terrible y endemoniado oso y muchos caramelos envueltos en papel de regalo. ¿Por qué creía ella que él era un niño? ¿Acaso se mofaba de él o algo por ese estilo? — Mami ¿qué es esto? — No creo que lo entiendas. Ropa muy sensual. Un par de cosas extra... El más extraño cumpleaños jamás visto. Sí, su hija ya estaba creciendo... Pero no para tanto. Y se volvió una de esas anécdotas que en las reuniones, siempre se comentaban entre ellos. Qué gracioso error de cálculos.