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Charlie — capítulo 1
Mis dos perros...
Hace unos días, le pedí a mi madre si podía tener un cachorro, ya que nunca había tenido uno y ansiaba hacerlo. Pero ella, se negó rotundamente, se excuso diciéndome que… "No recordarás darle de comer, y yo no estaré allí para hacerlo por ti; ese perro estará mejor donde esté que aquí".
Esta situación se repitió deliberadamente durante todo un mes, porque definitivamente no iba a darme por vencida con tan solo un "NO", aunque me lo hayan dicho 40 vecesmás.
-Liz, hija, tienes doce años y mucha imaginación ¡Invéntate uno! Oh, y llegaré tarde de la oficina - Respondió mi madre a otra de mis tantas peticiones.
-¡Claro! Por que es muy fácil para mí… -Contesté enojada.
Entonces, me recosté en mi cama, a trazar un plan para que me compren uno. Tal vez lloraría o diría que me sentía sola; pero una cosa trajo a la otra y comencé a imaginar un perro compuesto con partes de basura o tornillos y cosas así.
Seguí imaginándomelo ydecidí que se llamaría Charlie y terminé de pensar que estaría hecho de cartones blancos y negros; orejas de plástico y piernas de goma.
Debo decir que fue muy divertido imaginar a un perro tan fuera de lo común y sin darme cuenta me encontré dos horas pensando en aquello, sin embargo para mi fueron como 5 minutos. Miré la hora y bajé a la sala de mi casa, donde me senté en el sillón a tomar una gaseosa, imaginarme tantas cosas locas, me dio mucha sed.
Al cabo de media hora,llegó mi padre con la cena y me dijo que esperaríamos a mamá para comer, que entonces fuera a bañarme.
Y así lo hice, terminé de tomar mi gaseosa y me fui a bañar.
Estuve una hora haciéndolo, hasta que la voz de mi madre me ordenó que terminara pronto, porque tenían una sorpresa para mí. Terminé rápido de bañarme y bajé a toda prisa ya cambiada.
Y allí estaba la sorpresa, al lado de mi madre;
-¡Taran! - Dijo mi madre, como si esto fuera un espectáculo de circo y nuestra sala sería un escenario.
Me había regalado, por fin, mi propio cachorro.
-Sabemos lo que deseabas tener uno de estos animales, y con tu padre decidimos darte la sorpresa; ¿Te gusta? ¡Di algo!
Era un golden retrieves precioso, y lo único que dije fue:
-¡Genial! ¡Gracias! Ahora Charlie tendrá alguien con quien jugar.
Fin