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¿13? — capítulo 1

¿Qué pasaría si a 6 y 2 les persiguiese un sádico sexual?               Corría a más no poder, estaba demasiado agotada, estaba aterrada, completamente aterrada ante la posibilidad de que él la alcanzara.

Sus batatas punzaban de dolor, ya no daban para más. No quería sentir nuevamente las manos de ese sucio ser sobre su cuerpo, se había atrevido a besarla, se había atrevido a tocarla y se hubiese atrevido a más si ella no le hubiese dado una fuerte patada en su entrepierna. Después de mirarlo en el suelo había empezado a correr como loca.

No había notado que su cara estaba húmeda, no había notado que estaba llorando y que sus bellos ojos verdes como la esmeralda, se encontraban nublados a causa de las lágrimas, pues, sólo estaba empeñada en huir, sólo huir.

Todo el flequillo se le había ido hacia atrás a causa de la velocidad que llevaba. Su ropa estaba completamente desordenada. Magdalena sabía que si ese hombre la llegase a alcanzar, no dudaría en hacerle daño; no dudaría en hacerla sufrir.

Había visto la determinación en su mirada, en sus ojos marrones, en sus abusivas manos y al recordarlo su corazón se aceleraba más aún, su respiración se hacía más agitada.

Iba corriendo tan rápido que no diferenció quién se había puesto a correr a su lado y por eso pegó un grito de susto.

-Vamos Maggie, no soy tan fea- le dijo Lucía mirándola con socarronería - ¿Por qué corremos?- agregó entrecortadamente pues al correr no se le hacía muy fácil hablar.

  • ¡Tú sólo corre, Luu, corre!- decía Maggie quien no quería que la pequeña fuera alcanzada por ese bastardo animal.

Luu le hizo caso sin preguntar nada más, poco a poco Maggie fue disminuyendo el ritmo de sus piernas y aligerando su respiración, parecía que no correrían más peligro. Aún seguía trotando y volteaba aterrada a menudo para cerciorarse de que ese patán no las estuviera siguiendo.

-Ahora si Maggie, me dirás por qué estamos corriendo- Aseveró Lucía con la respiración un poco más calmada.

-Un… hombre me… quería hacer daño… y vengo huyendo de él.- Le dijo ya sin rastro de lágrimas en sus ojos.

  • Ahh… - Dijo Luu un poco más calmada -¿Y se veía bien?- preguntó haciéndose la inocente.

"¿Qué si se veía bien?"- ¿Qué si se veía bien?- No pudo evitar gritar y al instante se arrepintió de haberlo hecho, no quería darle su posición al sádico ese- Lucía el hombre casi abusa de mí¿Me vas a preguntar si se veía bien?-

La pequeña se encogió de hombros y pasó un brazo alrededor de su amiga -Tranquila, Maggie, yo entiendo lo que te sucede, he pasado por lo mismo una y otra vez.

Magdalena se impactó ante las palabras pronunciadas por Luu y una gran preocupación por su amiga pequeña la embargó - ¡Qué tristeza, Luu! Lo siento tanto-se detuvo en seco y la miró a los ojos, no sabía que más decirle.- cuentas conmigo, te ayudaré con eso.

-¡NO!- Gritó la rubiecita.- ¡Gabriel es sólo mío, sólo yo lo puedo acosar!

-Ah, te refieres a eso- Maggie puso sus ojos en blanco y exclamó algo que Luu no pudo oír. Pero al ver hacia atrás pudo notar que el hombre aparecía y su cara se empalideció por el terror.

-¡Es él! Luu, corre- dijo y tomó a la pequeña del brazo y empezó a correr. Luu miró hacia atrás al hombre que las perseguía y una rabia terrible la invadió por completo "¿Cómo se atrevía?"

-¡Alto, Maggie!- Le dijo y al ver que la chica seguía corriendo, que no le obedecía le atravesó su pie derecho haciendo que ambas cayeran al suelo estrepitosamente. - Es mi Papá- dijo mirando fijamente a la chica - ¿No te he dicho que no persigas a mis amigas?- le gritó al rubio y Maggie no pudo evitar pensar "De tal palo tal astilla"