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Eva Monte & Alec Vulturi — capítulo 19

-¿cómo? ¿Conocían su existencia?- preguntó Esme.

-No lo sé, es la primera vez que leo el perfil de Lucas. Yo me encargaba de escribirlos pero este tiene la señal de Aro, lo llevaba él por eso yo no sabía que estaba dando sus servicios a Aro en la actualidad.- me dediqué a buscar en las carpetas pero de Eva no había nada.

-Creo que tengo que ir al hospital…- Carlisle se levantó pero Edward lo agarró del brazo.

-¿qué es eso que has recordado?-Carlisle me miró y suspiró.

-Es de hace unos 16 años, más o menos. Cayo me contó en una carta que Se había enamorado de una humana y que había tenido una hija con ella. La guardia personal estaba de misión en Rumania por eso no lo sabíais. La mujer cogió a su hija y se la llevó. No sabía donde estaba, intente ayudarle a encontrarla pero no encontré nada. Solo e recordado como era la niña en la fotografía que me mando.- miró a Edward.

-Carlisle sospecha que la niña es Eva.- me levanté de un salto.-Alec…

-No eso no puede ser,- me callé y recordé la redada a los rumanos. Había durado más de dos años, pues perdíamos su pista. Cuando volvimos nos habíamos encontrado con un Cayo, Aro y Marco furiosos y más sanguinarios que nunca.- como no me di cuenta…

Subí las escaleras, cuando había ido una noche a la biblioteca me había encontrado a Cayo con Marco, ellos había cambiado de tema pero vi que Cayo no llevaba su medallón vulturi.

Entré en la habitación de Eva y cogí su maleta, en su escritorio había encontrado una cajita con fotos de su madre así que la había cogido para ella.

La abrí y moví las fotografías antiguas para dar con un pequeño bulto envuelto en un pañuelo negro, lo destapé conteniendo la respiración, hay estaba. El medallón estaba como siempre pero había una notita en el fondo.

¿Quién es mi padre?

Pista.

-no creo que lo recuerde- detrás estaba Edward.-Alec…

-espero que sea así-lo tapé y lo metí en la cajita.

-ven, vamos a dar una vuelta.-me levanté- pronto será la hora de ir al instituto y Carlisle quiere que vengas para que te inscribas ya. Ella será mejor que se quede pero no te preocupes Esme cuidará de ella.

-deacuerdo- me sonrió al percibir mi renuencia a irme.

Cerré la puerta detrás de mí.

Edward y yo caminamos un rato por el bosque.

-Edward, ¿qué hacemos aquí?- me miró.

-cazar, vas a cazar animales para poder controlarte delante de los humanos.- solté un resoplido.

-Ya sé controlarme.- alzó una ceja.- ¿qué?

-tus ojos están negros como el azabache, no me tomes el pelo, quieres- me señaló un grupo de ciervos y me indico que bebiera.

Lo hice pero sin mucha gracia, comí unos ocho para que Edward estuviera más tranquilo.

-Esto, esta asqueroso.- se rió.

-Lo sé pero por lo menos tus ojos ya están dorados.- le miré con el ceño fruncido.- ya sé que suele tardar en cambiar el color pero eso quiere decir que estabas más hambriento de lo que pensabas.

-vale…- se rió.

-Sí, si que es raro que yo te dé consejos a ti dado que eres mucho más viejo que yo.

-¿Sabes que empieza a ser irritante tu don?- me sonrió- por lo menos podrías esperar a que lo dijera en voz alta.

-Ahora vamos a ir al instituto.- suspiré- vendrás conmigo hasta que recibamos tu carné de conducir, intenta no asustar a Bella.

  • no tengo nada mejor que hacer,-el sarcasmo fue muy claro.- Además quería disculparme por lo ocurrido en Volterra.

-tranquilo- me dio un pequeño apretón en el brazo.- ahora, te aviso que va a ser un poco tormentoso tu primer día porque no estas en mis clases pero sí en la de Alice.

-¿No puedo esperar a que valla conmigo Eva?- se echó a reír.

-no pero intenta coger las asignaturas que cogerá Eva para que no este sola.- asentí y me subía al volvo que esperaba en la entrada de la casa.- ¿Listo?

-ni por asomo- se rió y nos dirigimos directos a mi primer día de instituto.

(EVA)

Me desperté en una habitación muy espaciosa y elegante. Me incorporé en la cama, me había despertado la luz del sol. Sol lo que se dice Sol no había pues un manto grueso cubría el cielo y una fina lluvia caía por la ventana que hacia de pared exterior.

Me levanté y fui al baño para darme una ducha. Me puse un pantalón baquero en negro que había en la maleta y una sudadera polar del mismo color, la camiseta que escogí era blanca y de cuello vuelto. Me recogí el pelo en una cola de caballo, me senté en la cama y me calcé unas converse negras.

Abrí la puerta con timidez y miré fuera, estaba en un pasillo blanco y con el suelo de parque claro, había una escalera cerca. No escuché nada así que me atreví a bajar, por lo que vi mi cuarto estaba en la última planta ósea la tercera.

En la primera había un piano de cola en negro, a la izquierda de la escalera, un pequeño arco indicaba que estaba la cocina a la derecha. Bajé tres pequeños escalones y entré. Era enorme.

-¡Qué bien! ya te has levantado- pegué un brinco y me giré.- lo siento no quería asustarte.

-no pasa nada, es que no oía ningún ruido y pensé que no había nadie. ¿Esta Alec?- pasó a mi lado.

-No, me temo que estaremos a solas hasta la tarde pero ven a desayunar.- la seguí hasta uno de los taburetes que había en la encimera.- ¿Qué te apetece?

-Pues…- la miré- ¿tenéis cereales?

-si, espero que te gusten los de miel porque a Bella le encantan- sonreí.- que sonrisa tan bonita.

-gracias.- note que me ponía colorada. Cogí el bol y desayuné en silencio.

-¿Qué te apetece hacer?- me preguntó Esme cuando terminé.

-No lo sé, me da igual- me sonrió

-debe de ser raro para ti esta situación, me refiero a estar conmigo, como no me conoces.

-Sí, es un poco extraño pero pareces muy agradable así que… no sé.- me fue a tocar pero se lo pensó mejor y dejo caer la mano.

-¿te gustaría acompañarme a la compra?- asentí.

-me encantaría.- sonrió y volvió a intentar tocarme perono lo hizo- puedes tocarme si quieres, mientras vea que vas a hacerlo no pasa nada.

-Deacuerdo- me pasó un brazo por los hombros.- será mejor que cojamos unos abrigos.

Cuando ya los teníamos fuimos al pueblo en el mercedes de ayer, por el camino me preguntó sobre preferencias de comida y cosas sobre miforma de vestir.

El supermercado era muy grande y me lo pasé bien con Esme pues me iba contando como era cada uno de la familia.

-¿Esme?- nos giramos y una mujer bajita y regordeta vino hacía nosotras.- me había parecido verte, ¿Qué tal estas querida?

-muy bien, gracias.- me miró- Eva, esta es la señora Stanley.

-Encantada de conocerla.- le estreché la mano.

-igualmente, ¿eres amiga de la familia?- me quedé pasmada, no sabía que decir pero Esme fue muy rápida.

-No, acabamos de acogerla porque su familia ha fallecido y nuestro hijo Alec nos lo pidió ya que son muy amigos.

-¿Alec? Nunca había oído hablar de un hijo llamado Alec- me aguante el lanzarle un bote de tomate frito por cotilla.

-si bueno es que estaba en un internado en Italia, hasta ahora.- me miró con asco.

-¿no crees qué ya tenéis bastantes hijos de acogida?- Esme la miró seria.

-¿esta diciendo que debería haber dejado a Eva sola, en Italia? ¿Sin nadie ya que no tiene más familia?- puso una expresión de falso horror.

-No, no, yo no quería decir eso. Me ha malinterpretado, querida solo estaba diciendo que debe ser duro el cuidar de tantos hijos.-

-No, no es duro. Tenemos suerte de tener a unos hijos tan tranquilos.-me miró y la sonrió- me encantaría hablar con uste pero es que tenemos prisa, lo siento.

-¡OH!, no se preocupe. Hasta luego.- cogió su carrito y se fue.

-Es una mujer encantadora.- me sonrió.

-Pues a mi me a parecido una cotilla.- se rió por lo bajo.

-No sabía que hablabas tan bien el Ingles.

-Mi primera madre de acogida era profesora de Ingles.

(BELLA)

Alec se había vuelto muy majo, no se parecía en nada al chico que había visto en Italia.

Se desenvolvía muy bien en el instituto aunque no se separó de Alice en todo el día y no habló con nadie.

Antes del almuerzo lo vi por el pasillo y le sonreí en una muestra de ánimo, él había puesto los ojos en blanco y me había sonreído como diciendo <>.

Sonreí y me metí al aula de español en la que me sentaba con Jessica.

Alrededor de mi asiento había un corrillo de chicas. Me senté, justo cuando entraba el profesor y ponía orden por lo que se disipó el grupito.

Saqué mis libros, cuando me encontraba inclinada en el asiento para dejar la mochila en el suelo Jessica me clavo el lápiz en el costado.

Melevanté con un pequeño brinco.


siento haber tardado tanto en publicar así que os obsequio con dos capítulos seguidos. espero qeu os gusten :D