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Eva Monte & Alec Vulturi — capítulo 23

Tenía ganas de atravesar ese pequeño cristal y abrazarla, ella era lo más preciado que tenia en este mundo. Me sorprendió levemente el percatarme que me preocupaba más de ella que de mi hermana.

Al fin y al cabo Jane era un vampiro y Eva… una chica humana, hija de Cayo y estaba en una camilla de hospital debatiéndose entre la vida y la muerte.

-tienes que salir, no puedes estar más tiempo.- Carlisle me llevo sujetó por los hombros.- Lo siento.

-No te preocupes, no es culpa tuya sino mía.- fui consciente de la mirada de pena que me lanzo antes de irme con Edward en el coche.

(Carlisle)

-Doctor- en la puerta estaba mi enfermera.- ¿se va ha quedar esta noche?

-Sí, Mariana, he decidido que me quedaría ha vigilar la evolución de Eva.

-Ah! La chica que has traído.- asentí.- ¿es de tu familia?

-Supongo que ahora lo es, es la amiga de mi hijo menor Alec, la adoptamos.

-Ya… si necesitas cualquier cosa… llámame…- el doble sentido de sus palabras llego alto y claro.

-de acuerdo.- salió bastante frustrada.

Me quedé leyendo un rato en mi despacho con la puerta abierta.

-Hola- levanté la cabeza, ante mi estaba un chico joven.

-¿puedo ayudarte?- entró y cerró la puerta por toda respuesta.

En el acto su olor cambió por completo.

-Sí que puedes, ¿Dónde esta Eva?- me levanté.

-Supongo que tu eres Lucas ¿no?- asintió a la vez que se acercaba.- me temo que no puedo ayudarte, Eva esta demasiado grave para que se la lleven. Dile esto a Aro de mi parte.

-No vengo de parte de Aro, vengo por mi propia cuenta.

-Ya…- me acerqué.- ¿quieres verla?

-Sí.

Le guié hasta cuidados intensivos, al llegar abrí la puerta y le indique que entrara.

-No puedes pasar a donde esta ella pero puedes verla desde aquí.-asintió y entro despacio.

Se quedo helado cuando la vio, su cuerpo se quedo rígido a la vez que apoyaba las manos en el cristal.

-¿Cómo esta?

-Muy grave, puede que  no viva.

-¿Qué se puede hacer por ella?- suspiré.

-Esperar a ver como evoluciona.

-De acuerdo pero quiero entrar.

-No puedo…- me agarro del cuello

-Voy ha entrar y tu no vas ha hacer nada para impedirlo.- me soltó y entró.

Camino despacio hacia la camilla, el amor que sentía se palpaba con cada paso que daba, la verdad es que me daba mucha lastima el que la viera así. Se dejó caer de rodillas a su lado y le agarró la mano.

-Puedes estar poco tiempo yo me voy a vigilar que no venga nadie.- asintió sin mirarme siquiera.

(Lucas)

-Mi pequeña… ¿pero qué pasó para que acabaras así?- le acaricie la cabeza con cuidado pues estaba llena de tubos.

Suspiré <>. Por mucho que lo intentara sentía un dolor agudo donde antes había latido mi corazón. El hombre que me había ayudado no tenia la culpa de lo que había pasado, había sido muy injusto con él.

Me levanté despacio y le dí un pequeño beso de despedida en la frente. Salí por la puerta antes de arrepentirme y ceder al impulso de convertirla ahora mismo.

No me despedí del Doctor, me sentía mal por como lo había tratado pero tenía mi orgullo. Salí por la puerta y me dirigí a la ciudad para pagar mi frustración con algún pobre infeliz.

La velocidad me alejaba de ella y de esos sentimientos, por mucho que lo intentara ella siempre me había visto como a un hermano mayor, bien que lo sabía pero era imposible el no enamorarse de ella.

Su inocencia, su dulzura, su belleza… a… era todo lo que podía desear un hombre, ese era el problema había encendido una luz en medio de la oscuridad para demasiada gente. Eso la había puesto de lleno en el punto de mira.

Sentí sus esencias incluso antes de darme cuneta, mis músculos se pusieron tensos listos para un ataque inmediato.

-¡Salir si queréis!- un leve susurro sonó detrás de mi.

-Parecías distraído, ¿Qué trae por aquí a un Vulturis, sin ser de la guardia personal?- Jane estaba en el centro de la formación, Félix y Demetri estaban cada uno a un lado.

-¿qué trae por aquí a la guardia personal de Aro?- me sonrío de lado.

-Eso a ti no te in…- me agarró del cuello- ¿Dónde esta esa cría y donde esta mi hermano?

-Ella esta en un hospital luchando por su vida y Alec supongo que estará en casa de los Cullen.- me tiro contra el suelo de espaldas.

-¿Le has hecho algo a ella y a mi hermano?- su dulce voz sonaba en mi oído con un siseo que me recordó a una víbora.

-Nada, ni si quiera me he acercado a tu hermano. Sólo la quiero a ella.- se aparto despacio.

-Yo también vengo a por ella, supongo que quieres que te cuente lo que sé.- se sentó de rodias apoyada en sus pies.

-Sí, no estaría mal.

-Jane…- Félix se calló en cuento le miró.

-Ella es importante para los maestros, ella es…- se aclaró la garganta.- la hija de Cayo.

-¿qué estas diciendo? Eso es imposible aunque… por otro lado eso explicaría el que Aro me mandara a su casa…- la miré y ella asintió.

-¿por qué esta en un hospital?- suspiré.- se calló por una pendiente hasta el río que pasa cerca de la casa de los Cullen.

-A bueno si solo es eso, dentro de poco despertará como si no hubiera pasado nada. Su organismo se ha bloqueado para… regenerar todo.

-Comprendo… entonces…- se levantó.

-Tenemos una oportunidad de llevárnosla sin que Alec se de cuenta.- frunci el ceño.- él no dejaria que nos la llevaramos, nos atacaría nada más vernos apacer.

-Entiendo, ¿cómo lo haremos?- nos colocamos en circulo.

(Alec)

No me apetecía nada asistir al instituto, Eva seguía inconsciente en el hospital y sentía que si ella se iba yo me iría con ella. Ahora comprendía lo que había echo Edward por Bella.

Yo también me veía capaz de matarme por culpa del amor. Sonreí.

<< ¿No te parece irónico lo qué a pasado?>> Edward me miró por el retrovisor u sonrío de medio lado a la vez que agarraba la mano de Bella para depositar un leve beso.

Eso fue como un puñetazo en el estomago.

-Lo siento, no lo he hecho para que te sintieras así.- miré por el retrovisor.- Alec ten en cuenta que Eva no querría que te sintieras mal.

-Lo se no te preocupes.- habíamos llegado al aparcamiento, tomé aire antes de dibujar una leve sonrisa en mi cara.

No hacía ni un micro segundo que había cerrado la puerta del coche cuando Jessica ya estaba a mi lado.

-¿Qué tal te va?- Me aparte de ella y puse cara de susto. <<Cómo si no te hubiera visto venir, Lo ultimo que me faltaba hoy. >>

-Jessica me has asustado,- sonrío y enroscó su brazo en el mío.

-Lo siento, ahora tenemos español. ¿Te quieres sentar conmigo? Es que necesito ayuda con esa lengua.

-A… yo… esto… me iba a sentar con Alice… pero hoy.- pegó un pequeño gritito.

-no sigas ya se que vas ha decir,- había alzado una mano.- pero hoy no importa que no me siente con ella.

-Yo no…

-Ya veras cuando se lo diga a Laurent, va ha flipar.

-Esto… Jessica…

-Ya estoy viendo su cara de envidia…- me soltó y se fue corriendo, justo cuando aparecía el coche de Alice por el aparcamiento.

Al bajar se echo a reír.

-No te ha dejado ni responder.- puse mala cara y me apoyé en el capo de Edward.

-Creo que estoy enfermo…- Alice me cogió del brazo y me llevó hasta la puerta del Edificio tres.

-No cuela Alec, haz como si no hubiera pasado nada, no conveniente que se enteren de que Eva esta en el Hospital.- pasar por la taquilla de Jessica me saludo con la mano.

-¡Nos vemos en clase!- gruñí por lo bajo.

-Tranquilo es un poco pesada pero hay que aguantarla.- suspiré.

La clase de español fue una autentica tortura, nunca se me había echo eterno nada antes pero se me paso por la mente la idea de que Aro la contratarse para torturar a sus prisioneros. Descarte esa idea al pensar que la tendría más cerca de lo humana e inmortalmente soportable.

Por fin toco el timbre y me apresuré a salir de la clase.

-¡Alec!- mire atrás venia corriendo para hablar.

-La madre…- se puso a mi altura.

-¿Vendrás a la barbacoa que organizo el Domingo?

-Creo que iré pero no lo sé ya te lo dije.

-Bueno si me das tu número de telefono te llamo y me lo confirmas.- miré a Alice a lo lejos y me asintió imperceptiblemente.

-Claro…- se lo apunte en su agenda y me arrepentí en seguida.


siento haber tardado tanto en escribir, se me rompió el ordenador y tarde en recuperar los capítulos