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Eva Monte & Alec Vulturi — capítulo 6

Entonces cuando salí del baño Alec se me quedo mirando y pareció evaluarme con la mirada.

-Eva, sabes que ese pijama me gusta, ¿verdad?- me dijo mientras en sus labios se formaba una sonrisa picara.

-no, no lo sabía pero siempre es bueno que me lo digas así cuando planee una fiesta de pijamas no me lo pondré para deleite tuyo.-le respondí siguiéndole el juego y con voz… "seductora", al oír el tono de mi voz me miro con sus ojos rojos llenos de humor.

-umm, una fiesta de pijamas… no creo que viniera más que nada para no dar falsas expectativas a mi nueva amiga- me dijo esto mirándome con una sonrisa enorme en los labios, a pesar del daño que me hacia el pensar que solo era mi amigo y que el beso del lago no había cambiado nada, le devolví la sonrisa.

Me dirigí hacia la cama ya que me sentía muy cansada, debía de ser por el frio que había pasado tras salir del agua. La verdad era que no sabía cómo había salido lo siguiente que recordaba era oír la voz de Alec llamándome desesperado. Recordar esto me hizo preguntarme como había salido. Alargue la mano para taparme con la manta pero no la tocaba. Me incline hacia la derecha para encender la lamparita que tenía en la mesilla. Vi las mantas a mis pies y también vi a Alec sentado en el borde de la cama. Decidí que me taparía y pondría voz de dormida para que pensara que le preguntaba el motivo solo por hacer algo antes de quedarme dormida. Así lo hice. Me tape con la manta y fingí un bostezo. Él, no paraba de mirarme, así que desvié mi mirada hacia el despertado que había en mi mesilla. Vi que eran las 5:30 am. ¿Cuánto tiempo había dormido? No lo sabía pero no me preocupo, solo sabía que a las 7:30am sonaría el despertador para dirigirme hacia el instituto ya que era lunes. Solté un gemido por lo bajo pero Alec pareció oírlo y se irguió en la cama.

-¿estás bien? ¿Te pasa algo?-parecía preocupado denuedo.

  • no, no me pasa nada solo estaba recordando que mañana es lunes o más bien hoy y dentro de dos horas tengo que levantarme para ir a mi infierno.- suspire.

Se relajo y me miro como mira un hermano a otro para intentar comprender mi reacción.

-y… ¿Cuál es tu infierno?- parecía verdaderamente interesado en saberlo así que, para que no pudiera verme la cara apague la luz y me senté en la cama.

-mi infierno es el instituto- me miro sin comprender- puesto que estoy en un pueblo en el que ser gótica no está bien visto.

  • lo siento pero no lo entiendo, ¿Qué tiene que ver eso con que sea tu infierno?-

-pues que como consecuencia los chicos y chicas te insultan y te hacen el día y la vida imposibles de soportar. Con mi hermano no se meten mucho puesto que es alto y fuerte y además sospecho que tiene novia así que ahora le aceptaran más pero yo seguiré siendo la rara y la mala.-

-comprendo. Eso te hace daño por lo que puedo apreciar en vos.-

Me di cuenta de que sus ojos parecían brillar en la oscuridad. Me miraba como si pudiera sentir lo que me pasaba cada vez que tenía que sufrir el martirio de asistir a clase. Intente desviar tu atención de ese tema.

-Alec, ¿Dónde estudias tú? No te he visto nunca en el instituto.- aparto la mirada de mi cara y la fijo en el suelo.

  • yo… no voy al instituto… a mi… me dan clases particulares en casa-

No pude decir nada por un momento me sentí feliz por estar con él pero cuando me dijo eso fue como si me clavarán estacas ardiendo en el pecho y me faltar la respiración.

(ALEC)

Soltó un gemido por lo bajo y yo me erguí en la cama de inmediato.

-¿estás bien? ¿Te pasa algo?-me había olvidado por completo del estado en el que se encontraba. ¿Cómo se me había olvidado? Podía dolerle algo.

  • no, no me pasa nada solo estaba recordando que mañana es lunes o más bien hoy y dentro de dos horas tengo que levantarme para ir a mi infierno.- suspiro.

Me relaje y la mire. Sentía un profundo desconcierto pero quería entender su reacción.

-y… ¿Cuál es tu infierno?- estaba verdaderamente interesado en saberlo así que, ella, para que no pudiera verle la cara apago la luz y se sentó en la cama.

-mi infierno es el instituto- la mire sin comprender- puesto que estoy en un pueblo en el que ser gótica no está bien visto.-

  • lo siento pero no lo entiendo, ¿Qué tiene que ver eso con que sea tú infierno?-seguía sin compréndela.

-pues que como consecuencia los chicos y chicas te insultan y te hacen el día y la vida imposibles de soportar. Con mi hermano no se meten mucho puesto que es alto y fuerte y además sospecho que tiene novia así que ahora le aceptaran más pero yo seguiré siendo la rara y la mala.-lo entendí de golpe era como me sentía cuando decían que no tenia respeto alguno por la vida humana. Vale, así era pero ahora ya no era así y podía sentir como se sentía.

-comprendo. Eso te hace daño por lo que puedo apreciar en vos.- ¡mierda! me había vuelto a salir en vocabulario de mi siglo. Esperaba que no lo hubiera notado

Me miro a los ojos y parecía que me veía pero no era así. Eso me entristeció. Me dolía el modo en que se sentía cada vez que tenía que ir a clase. Deseaba poder estar con ella y que no se sintiera tan mal. Intento desviar mi atención de ese tema.

-Alec, ¿Dónde estudias tú? No te he visto nunca en el instituto.- aparte la mirada de su cara y la fije en el suelo.

¿Cómo iba a decirle que no me había visto en su instituto porque era un vampiro y llevaba estudiando más de 3 siglos?

  • yo… no voy al instituto… a mi… me dan clases particulares en casa- me sentí fatal por no decirle la verdad pero si conocía mi asistencia la pondría en peligro mortal, la amaba demasiado para hacer eso. Entonces… ¿Por qué me odiaba a mi mismo por protegerla? ¿Es que acaso tendría que sentirme bien por decirle la verdad y que corriera el peligro de morir?

No dijo nada y su semblante se entristeció al instante y empezó a ahogarse. Me puse nervioso de inmediato.

-¡Eva! ahora sí que te pasa algo y no me digas que no.-

Me levanté y rodee la cama hasta llegar al otro lado. Me puse de rodillas en el colchónal lado de ella.

-mírame, por favor- le había cogido la cara entre mis manos y permanecía con los ojos cerrados - por favor, dime qué te pasa.

Tenía bien claro que esa reacción era por algo que había pasado pero no sabía el que. Estaba desesperado tenía que saber que la pasaba y casi le estaba suplicando. Abrió los ojos y estaban anhelados en lágrimas.

-solo deseaba que esto fuera real, deseaba que por algún milagro alguien como tu estuviera conmigo, y…- se le quebró la voz y me abrazo.

Sentía las lágrimas cayendo por sus mejillas hasta mi camisa. Le acaricie el pelo y le di un beso en la cabeza. Era tan vulnerable en mis manos. Su olor me atraía de manera sorprendente y la sed empezó a arder en mi garganta sin saber lo que hacía me había apartado de ella y me miraba con sus lagrimas cayendo mas y mas. Me partió el corazón pero no quería hacerla daño.

-quédate conmigo, por favor. No te vayas- rompió a llorar mas y mas. ¿Cómo era que tenía el poder de hacerme sentir tan mal y la necesidad de tenerla cerca de mi fuera insoportable?

Me acerque y la abrace de nuevo pero esta vez la bese en los labios. Ella enrollo los brazos alrededor de mi cuello entre sollozos, sentía el sabor de sus labios mezclado con el de sus lagrimas. Me separe despacio de ella pero la deje entre mis brazos. Me volvió a besar tomando la iniciativa esta vez, se giro hasta quedar de rodillas enfrente de mí. Yo me tumbe suavemente con ella entre mis brazos. Paro de besarme y me miro con su aliento acelerado golpeándome en la cara. Hundió su cara en mi pecho y comprendí en ese mismo instante que…

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Hola, me alegro de que sigais mi historia. este capitulo queria dedicarselo a una amiga mia que se llama Sonia y es mi fiel seguidora.

Gracias a todos los que leeis esta historia y porfavor dejar vuestros comentarios!!!!

Un beso.