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Historia 55210 — capítulo 5
Capitulo 5- Me las pagaras
Despertó, aun estaba obscuro, abrió los ojos lentamente, estaba completamente empapada, así que decidió ir a darse una ducha, se dio cuenta que el sueño ya no la aturdía, estaba mas despierta que nunca, así que se vistió, un shorts, unas zapatillas negras y un blasón que llegaba a sus caderas, el cabello recogido en un moño, cargo con un paraguas y enzima se puso un abrigo que le cubría hasta las rodillas siendo las 5:00am y salio directo hacia el lugar de su descanso.
Caminaba disfrutando de los hermosos y frescos olores que había por la mañana, adoraba que fuera domingo, podría descansar, todo el día, en la puerta del lugar suspiro -Hermoso- pensó y su sonrisa volvió, sintiendo todos esos olores que tanto amaba, que tanta paz y tranquilidad le devolvían a su vida, entro pero aun era muy temprano y Kathy aun no abría, supuso que estaba descansando así que subió escaleras arriba y se topo al señor Thomas, pidiendo lo mismo de siempre, este solo asintió, con una sonrisa, -¿Se encuentra bien, señorita Hermione?- pregunto el hombre -Si, porque lo pregunta Thomas- contesto la chica -Es solo que, ese brillo, esa esencia suya, ya no esta, pero, talvez sea solo mi imaginación- afirmo el señor y ella asintió con una sonrisa, dejando ver un aire de tristeza mientras el se marchaba, noto que el día seria diferente, al parecer estaba igual que ella, ya que el cielo gris que daba paso al amanecer, le demostraba que se aproximaba una tormenta, y así termino su café y camino por las calles, entonces la lluvia la alcanzo, agradeció haber llevado su abrigo, y un paraguas, para cubrirse del frío y la lluvia.
Haci, pasaron las semanas, no era la misma Hermione, pero ella le llamaba "Proceso de restauración" solo se arreglaba para acudir al ministerio, la mayoría de los días ya no tomaba café, seguía siendo muy eficiente, pero al salir del trabajo, caminaba sin aquella sonrisa, llegaba a su casa y se paseaba por esta con una taza de café, que ahora ella preparaba, cuando se aburría se sentaba en el balcón a observar a las personas y cuando no quería llegar a esta, caminaba lentamente por el callejón Diagon, tratando de esquivar la tienda de los Weasley, aunque no lo hacia seguido por miedo a que se topara con alguno de sus amigos ya que ante alguno de ellos o conocidos actuaba igual, pero la soledad era la única que sabia quien era realmente Hermione Jane Granger, y al final del día siempre agradecía no toparse a aquel rubio, de ojos grises que le hiciera darse cuanta de alguna otra realidad.
Ya hacían casi dos meses que no la veía, y ahora la culpabilidad lo torturaba de nuevo, en verdad nunca pensó ver a Granger llorar y mucho menos sentirse miserable por eso, recordó lo mal que la paso esa noche de la boda, no pudo pegar un ojo, a la siguiente semana todo se le olvido. Pero después, recordó que tenia que ir al ministerio en unas horas y vaya vendita memoria que tenia, que todo se le venia a la mente, aunque tenia que admitir, que le había encantado ver a la sangre sucia caer, después de todo ella tambien se las debía, de épocas escolares -Pero, vaya inmadures te cargas Malfoy- se reprocho a si mismo, en el espejo de su gran cuarto de baño,-¿Porque si la sangre ya no le importaba, le gustaba ver sufrir a Granger?- Si, esas cosas de la sangre, mestizos, muggles le parecían insignificantes, ya no estaban en esas épocas y el sobre todo hacia tratos con todo tipo de gente, porque le agradaba ver caer a la sabelotodo, unas manos recorrieron su espalda y su pecho, haciéndolo salir de sus pensamientos -Hola, Cariño- decía una morena, semidesnuda dueña de aquellas manos que lo rodeaban -¡Jade!- dio con una sonrisa torcida, pero el rubio volvió a sus pensamientos, que seguían rodeados de preguntas, que ni se inmuto con los roces de la chica, en sus espalda.
Por milésima vez, en la semana, Harry aparecía en su oficina -Hermione, ¿que te pasa?- preguntaba el chico dudoso, ya que su grandiosa amiga Ginevra, le había metido en la cabeza que Hermione tenia algo*-Ginny, si que me conoce-* decía la chica en sus pensamientos -Por milésima vez, No me pasa nada Harry!- afirmaba la chica, dejando unas cartas a un lado y mirando a su amigo con una sonrisa *-Sabes, al principio creí que Ginny, exageraba, pero ahora que lo pensé, es cierto Hermione, ya no vas a cenar a nuestra casa, sales del ministerio como si alguien te estuviera siguiendo, Te siento, distante, fría, y bloqueada. No quieres salir a comer, estas ojerosa, mas delgada, te vez cansada, desvelada, hasta con dolor en el rostro si te observan bien, y me preocupa. Es mas hasta Ronald que es un distraído, lo ha notado,¿Quieres decirme que pasa?-*dijo el chico tomando, la mano de la castaña sobre el escritorio, con esa mirada protectora que tenia hacia ella, pensó que rompería en llanto, pero pudo controlarse, casi dos meses, aprendiendo como controlarse en verdad aprendió como controlar sus sentimientos -Estoy bien Harry, te lo aseguro, no tienes que preocuparte- afirmo la chica, con una sonrisa, lo suficientemente convincente para que Harry desistiera -Muy bien, te creo, pero en verdad Hermione, si necesitas hablar con alguien no dudes en llamarme a mi o a Ginny, recuerda que no estas sola, ¿entiendes?- decía el chico mientras se encontraba parado en la puerta, ella asintió con una sonrisa el se la devolvió y salio de el lugar, a la castaña se le formo un nudo en la garganta al recordar la frase de su amigo -Recuerda que no estas sola, ¿entiendes?- pero entonces agacho la cabeza, y se dio cuenta que eso solo eran palabras, ¿porque?. Porque tenían que verla mal para acercarse, si Malfoy en un segundo había descubierto todo y no tenia años de conocerla. Apretó los ojos y lanzo un suspiro, entonces continuo con su trabajo, alguien toco la puerta -Adelante- exclamó la castaña sin levantar la vista *-Hermione, mi jefe quiere verte-*afirmo Blaise, que se encontraba ahí *-Por favor, lleva todos los documentos recientes -*Claro, ya lo tengo preparado desde hace días- afirmo la castaña con una sonrisa *-Vaya, que eres eficiente, bueno te esperamos en la oficina del ministro-*dijo el moreno y ella asintió.
Caminaba en dirección, ala oficina del ministro y por algún motivo, sin saber cual se sentía mal, nerviosa desorbitada, talvez porque no quiso salir a comer, pero ya estaba por llegar así que tomo una bocanada de aire y entro. Sintió morir, el cielo se le vino abajo, tanto esfuerzo por tratar de controlar sus sentimientos había sido en vano, y se habían derrumbado esas paredes solo con una silueta, trato de mantener lo poco que le quedaba de valor y saludo -Buenas Tardes- sus piernas flaquearon y su cuerpo se erizo, al tener la atención de cierto rubio y otros dos acompañantes. -Malfoy es el jefe de Blaise, vaya suerte la mía- penso para si misma -Señorita Granger, que bueno que ha llegado, ¿ha traído todas las actualizaciones?- pregunto el ministro -Claro señor aquí, están- afirmo la castaña, extendiéndole las carpetas de papeles, y así hablaron un rato sobre los sucesos actuales, Harry, Blaise y Draco, platicaban animadamente, mientras ella leía uno que otro papel *-Señorita Granger, ¿tiene libre esta noche?-*continuo el ministro -Claro señor, ¿necesita algo?- pregunto la chica y los asistentes se quedaron en silencio -Si, necesito que cheque unas nuevas leyes, que serán presentadas mañana si alguna de ellas no le parece, por favor no dude en anularla- afirmo el hombre -Perdone, que le deje este trabajo, pero tenemos una reunión con el
Wizengamot- afirmo el hombre mirando a Harry y a Malfoy *-No se preocupe, yo me encargo-*afirmo la chica con una sonrisa -Bien, es hora de irnos señores, Malfoy, Potter- decía el hombre y los tres salían seguidos por Blaise, mientras que Hermione tomaba los papeles -Bueno, Hermione te veo el lunes- afirmo el moreno y Hermione le despedía con un beso en la mejilla.Caminaba, acompañado de dos hombres, y aun así se hundió en sus pensamientos -Esta, mas delgada, se ve desvelada, triste, cansada, es un "desastre", ahora entiendo porque no la he vuelto a ver en aquel café, se ha escondido, del mundo, ¿Que le ha pasado? ¿Tanto daño le hecho con mis palabras?, Esa sonrisa, esa mirada dulce, ya no esta, y la extraño, ¿Y...? ¿Y que diablos me importa, se lo merece, por…? La verdad no hay un motivo para merecer ser tan infeliz, Pero aun así, me da alegría que este así, no se porque se lo merece, pero si le esta pasando eso es por algo.-Sonrío para sus adentros y continuo con la platica de sus acompañantes.
Por algún motivo, quería seguir trabajando, en verdad despejaba su mente, corría alrededor de la una de la mañana y ella aun estaba en el ministerio, que por supuesto se encontraba vacío, así como ella lo quería sin nadie que la viera, estaba a punto de irse, pero decidió quedarse ahí unos minutos sin moverse, sus ojos se cerraban, los días de desvelo le estaban cobrando factura en ese momento.
Un joven rubio, caminaba por los pasillos del ministerio, cansado de un largo día de trabajo y de una mas de las escenitas de su prometida -¿Como, puede ser tan, condenadamente, estresante, fastidiosa y caprichosa?¿Como una mujer asi puede ser mi prometida?- se preguntaba el rubio masajeando sus sienes, en ese momento, una cabellera castaña se asomo por una de las puertas, los zapatos de la misma ,resonaban en el pasillo en penumbras, una sonrisa en su rostro le hizo ver que podía descargar su coraje, pero antes observo a su presa, tan inocente, tan solitaria, tan distraída, tan condenadamente deseable por el hecho de ser prohibida, el quería ver el rostro de la chica estallar de rabia, quería divertidse un rato y que mejor que con la sangre sucia, una sangre sucia enojada. Una orgullosa sonrisa se dejo escapar -Granger- dijo el con la voz fuerte y melodiosa que lo caracterizaba, ella se roto, débilmente para descubrir quien le llamaba, y se detuvo en el pasillo, mientras el le alcanzaba, se puso frente a ella, y entonces lo reconoció -Malfoy- dijo casi en un susurro, y con voz cansada, el sonrío al notar que se divertiría mas, al hacerla estallar estando cansada, ella comenzó a caminar, con el a su lado*-¿Con que sigues sola?, he!-* pregunto el rubio, con una sonrisa de satisfacción *-Malfoy, lo que se ve no se pregunta-*afirmo la chica, mirándole a los ojos, el chico se sintió ofendido al quedarse sin palabras -Pues, creo que me tendré que acostumbrar, a mirarte así por un rato, no creo que alguien con un poco de cordura, sea capaz de enredarse contigo-afirmo el rubio escupiendo las palabras, y ambos llegaron a los elevadores, las puertas de uno de ellos se abrieron -Si se fijaron en ti, que eres un huron, engreído y mimado, yo tendré muchas más posibilidades- afirmo la chica, con toda la tranquilidad del mundo y sonrío, entrando al elevador -Desearías, tenerme a tu lado Granger- dijo el chico, con un aire de coraje y superioridad, mientras el elevador se cerraba -Ni en mis peores pesadillas, Huron- grito la chica dejando a un rubio completamente furioso-Maldita, sangre sucia, las pagaras - decía el chico descargando su furia con un golpe a las puertas del ascensor, ella le había terminado de fastidiar el día, con toda la tranquilidad del mundo.
400 Lecturas :') en verdad no puedo ser mas FELIZ!
Espero que sigan comentando amo sus comentarios, en verdad que si, cualquier cosa que no les guste porfavor aganmelo saber, espero que esten bien bueno ya para irme les digo que seran alrededor de 10 a 15 capitulos, no me gusta darle mucha vuelta al asunto :D pero bueno cuidence
LAS AMO LECTORAS"