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Historia 56158 — capítulo 2
La estación de King's Cross, estaba llena tanto de padres, como de niños y jóvenes que irían a Hogwarts, los padres venían a despedir a sus hijos, después de todo estarían sin verlos mínimo tres meses, hasta que regresarán a casa para Navidad.
Una pequeña de unos once años, temblaba debido a que esté sería su primer año en ese Colegio, su madre le sonreía tratando de animarla, pero parecía que no funcionaba, ya que sus ojos cafés demostraban el terror que tenía de separarse de su madre.
-Nos veremos pronto - le aseguro la mujer - ya verás, como el tiempo se te irá volando.
La pequeña simplemente le sonrió nerviosa, su madre le acaricio el cabello tratando de tranquilizarla, era negro como el de su padre, algo que no le agradaba, pero que en ella simplemente amaba.
-Claire - al escuchar la voz del hombre detrás de ella, se sobresalto - no quiero que te metas en problemas, - gruño el hombre - porque sabes que pasará si recibo una carta en la que me digan de tu mal comportamiento, nos arreglaremos en casa.
-Sí, padre - sintió que un escalofrío recorría su pequeño cuerpo.
-Y ya deja a tu madre - le dijo secamente - pareces una bebita, recuerda que ya tienes once y un Bode jamás se comporta como un miedoso - le aterraba aquel hombre - ve y sube al tren.
-Adiós mamá - susurro la pequeña, abrazando a su madre por última vez - adiós papá - y sin el menor intento de abrazarlo camino hacia el tren.
Con el enorme baúl, que le dificultaba caminar, después de todo era bastante debilucha, pero su padre no había podido subirlo como a los demás niños, claro que no, Fergus era un hombre sin sentimientos, de hecho que fuera niña había sido una decepción para él, que esperaba que su primogénito fuera un varón.
Un digno Bode, un lava cerebros, que siempre tuviera ese porte egocéntrico de Fergus, temido y sobre todo que supiera defenderse. Y sin embargo había tenido una niña, insignificante, temerosa, inútil, que lo único que sabía hacer era esconderse bajo las faldas de su madre.
Era igual a ella, a su madre, Verity una mujer débil ante los ojos de su marido, que ni siquiera era buena para darle hijos, ya que después de Claire la mujer jamás volvió a quedar embarazada, había aceptado los insultos de su marido sin replica alguna.
Era una digna dama, ante aquel pensamiento la niña soltó una débil risita, su madre solo lo hacía porque después de todo en las familias puras se debía mantener la pureza, así te casarás con un ogro, tu deber era permanecer a su lado sin decir una palabra, por la alcurnia de una familia que la había vendido al mejor postor.
-Creo que necesitas ayuda - ante aquella voz, levanto la vista y unos ojos grises la observaban con curiosidad.
Bajo la mirada sonrojada, después de todo jamás un niño le había hablado, bueno sin insultar. Su voz parecía no querer salir, se sintió patética por no poder decir nada, después de todo su padre tenía razón, no era más que una inútil.
-No te avergüences - repuso el niño - soy Sirius.
-Claire - dijo en un susurro.
-No te escuche - se disculpo el pequeño.
-Claire - repitió un poco más fuerte.
-Un gusto - le sonrió, haciendo que las mejillas de la pequeña se encendieran más - eres rara.
Ante aquello, sintió sus ojos arder, ya sabía que un niño no podía estar sin insultarla.
-Y eso me agrada - ante aquello sus ojos se abrieron por la sorpresa - ven, nos sentaremos juntos.
La pequeña solo siguió al ojigris, que llevaba su baúl, entraron a un compartimiento del centro, en donde se encontraban dos chicos más, uno de cabello negro y ojos avellana que se escondían detrás de unas gafas, y un chico castaño de ojos miel.
-Ellos son James - señalo al morocho - y Remus - el chico de ojos miel, le sonrió tímidamente - y ella es Claire.
-Hola - saludo James.
-Hola - su voz estaba vez fue audible.
Después de eso sentó junto a la ventana y se dedico a observar el paisaje, después de todo eso le encantaba, sonrió mientras veía los árboles y las montañas pasar. Escucho como los chicos comenzaban a hablar, no les presto atención, después de todo en ese momento podía ver que iba a estar lejos de Fergus, ese hombre que solo la maltrataba.
-Claire - al escuchar que la llamaban, dirigió su vista al moreno y notó que el compartimiento estaba lleno de estudiantes de su edad - no nos has dicho tu apellido.
-Bode - susurro con un deje de dolor.
-Sangre limpia - repuso un niño rubio de hermosos ojos azules - soy Andros Greengrass.
Ella le sonrió levemente, mientras Sirius observaba la escena con una ceja elevada.
-¿En que casa piensan quedar? - pregunto James al aire.
-Toda mi familia a estado en Slytherin - comento Sirius.
-Y ya que comenzabas a caerme bien - repuso el moreno con una media sonrisa - yo quiero quedar en Gryffindor como mi padre - y simulo que traía una espada.
-Pero tal vez rompo la tradición - respondió Sirius observando divertido al chico - ¿tú Remus?
-No lo sé - elevo los hombros - creo que cualquiera es buena.
-¿Peter? - un pequeño niño, que era más enano que el resto, sus ojos negros y pequeños se clavaron en el piso.
-En donde me acepten - el pobre chico en verdad parecía intimidado.
-¿Claire? - la niña jugo con sus manos.
-Mi padre espera que quede en Slytherin - respondió sin mirarlo - pero creo que estoy con James, Gryffindor sería mejor.
-Ya eres una leona - repuso James abrazándola - bienvenida a la familia Gryffindor.
La chica se puso más roja de lo que había estado en las últimas horas, pero por primera vez se sintió cómoda con alguien, en ese momento la sonrisa que apareció fue la más sincera de los últimos momentos.
El tiempo en el tren fue lleno de chistes y bromas, por parte de James y Sirius, Claire por fin parecía abrirse un poco más con ellos. Después de todo los dos eran muy amables con ella. Cuando por fin llegaron a Hogwarts.
James, Sirius, Remus, Peter y Claire estaban en grupo, estaban tan despistados como el resto, la chica se había pegado al ojimiel que era el más cercano a ella, el chico sonrió, mientras tomaba su mano, tratando de hacerla sentir mejor. Después de todo él también estaba nervioso, claro que no tanto como ella.
-¡Los de primer año! - se escucho la voz de un hombre - ¡Los de primer año! ¡Por aquí!
En ese momento notaron que un hombre como de cuatro metros, que sobresalía de todas las personas se acercaba, los cinco chicos caminaron hacia él. Claire y Sirius subieron con el enorme hombre, mientras que los otros tres chicos subieron en la barca de atrás.
-Espera - ante aquella interrupción gire a ver a Fred - ¿Cómo sabes que su padre la trataba mal?
-La adopte como mi hermana - lo mire con una ceja elevada - es claro que supiera eso.
-Además no importa - replico Ginny - ¿Sirius, puedes continuar?
Di un sorbo al vaso con agua, que Molly había traído, ahora también estaban los señores Weasley escuchando, creo que si Claire estuviera aquí, ya habría reprochado algo.
Espero ke les guste el siguiente capitulo n.nU
Capitulo dedicado a:
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