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Historia 56658 — capítulo 5
Y la selección dio comienzo.
Varios alumnos, todos ellos con los nervios a flor de piel, fueron subiendo al taburete, incluida Susan, que fue a parar a Hufflepuff.
Antes de lo que me esperaba, oí las palabras de la profesora Mcgonagall:
-Granger, Hermione.
Subí tan fugazmente que apenas se me vio, supongo que por los nervios del momento.
-Mmmm…-comenzó el ajado Sombrero-Veo inteligencia, oh, sí, una mente brillante…También poder, mucho poder, y una sabiduría innata…Digna discípula de Ravenclaw serías, oh, sí…Aunque tal vez te encontrarás mejor en…¡¡¡GRYFFINDOR!!!
La mesa de la derecha estalló en vítores, y enseguida fui a reunirme con mis nuevos compañeros.
-¡Felicidades!-dijo un muchacho pelirrojo que me resultó familiar-Me llamo Percival Weasley, pero puedes llamarme Percy.
-Yo soy Hermione.-contesté, con una sonrisa.
Según Percy, me resultaba familiar porque había conocido a su familia en la estación de King's Cross.
La mujer que me había ayudado a cruzar no era otra que su madre, la señora Weasley.
Pero las palabras de la profesora Mcgonagall detuvieron nuestra conversación.
-Malfoy, Draco.
No faltó mucho para que mis sospechas se confirmasen:
Apenas había tocado su cabello rubio, el Sombrero Seleccionador clamó el nombre de Slytherin, y el chico se dirigió entre aplausos a su nueva mesa.
-Vaya, otro Malfoy…
-¿Qué ocurre con ellos?- pregunté.
-Bueno, digamos que no tienen muy buena relación con mi familia.-contestó Percy, con un tono amargo- Detestan a los muggles, y nosotros les mostramos simpatía. No te acerques a él.
No contesté.
Tenía puestos todos los sentidos sobre la mesa de Slytherin.
Allí estaba, con sus "guardaespaldas" particulares (porque, sinceramente, era eso lo que parecían), devorando algo parecido a una costilla de cerdo.
De pronto, giró la cabeza, como notando mi mirada clavada en su nuca, pero yo tuve los suficientes reflejos de volver a mi charla con Percy.
No quería que viera la expresión de mi cara.
No quería que notase mi curiosidad por él.
No quería que supiese que una niña tonta llamada Hermione Jane Granger se había enamorado loca y perdidamente de él.