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Historia 56728 — capítulo 1

Trinity School

Disclameir: Trinity School y todos sus personajes me pertenecen, pido amablemente que los nombres, lugares, personajes y demas no sean utilizados si no es con mi permiso.

Personaje Principal: Maia Torres

Genero: misterio/fantasia

Recomendaciones antes de Leer: ninguna

Advertencias antes de Leer: una o dos escenas pueden no ser aptas para menores de 13 años

Autora, Dueña y Creadora: Artemis K. Wolf


La Carta

El banco donde Maia Torres tenia que pagar la colegiatura de la prepa era grande, tenia las paredes blancas impecables, sin ninguna mancha o imperfección en la parte delantera superior a la ventanilla de pago habia un letrero en color dorado anunciando "Caja" y el numero que le correspondia, en total 7 cajas para pagar sin necesidad de tener Tarjeta, que era lo que Maia iba a hacer, pagar la suma que la escuela le pedia cada semestre y sin embargo estaba tan lejos de la Ventanilla, pues aunque con 7 ventanillas para aquella fila, solo 3 estaban en funcionamiento y la fila comprendia mas o menos de unas 25 personas, de las cuales 20 estaban por delante de Maia y su madre, aquello era una tortura por donde se le viera.

Maia bufo cansada y hambrienta, deseando con todas sus fuerzas que aquella espera terminara pronto, que los demas trabajadores llegaran pronto o que algo aullentara a las 20 personas frente a ella, pero nada de aquello sucedió.

  • Ma…Tengo hambre - dijo Maia con tono cansado

  • Ya me di cuenta- le contesto su madre de mala manera, enojada por estar tanto tiempo esperando.

  • Tal vez deberiamos de venir mañana - sugirió Maia en voz baja, esperando la reaccion de su madre que no se dio a esperar.

  • Ya estamos aquí Maia, hay que tener paciencia - le recrimino su madre masajeandose las sienes con cansancio.

  • Claro…- dijo Maia y se giro para ver a las personas a su alrededor, todas tan molestas y desesperadas como ella ¿y como no molestarse si hacia ya una hora que hacia fila? Sacudio aquellos pensamientos de su mente y se concentro en ver a las personas que caminaban fuera del Banco, una mujer con sus hijos, una joven pareja a la espera de un bebé, estudiantes de la universidad, cada uno con una playera distinta y el nombre de la carrera grabado en la manga derecha, un muchacho con uniforme curioso, una familia que volvia de hacer las compras, otra vez el muchacho de cabello castaño y uniforme curioso, un grupo de amigos y de nuevo el muchacho del uniforme raro. Curiosa Maia lo siguió con la mirada, paso unas cuantas veces mas frente al banco, como quien esta buscando a alguien, era guapo y eso Maia no temia aceptarlo, con su curioso cabello castaño oscuro y sus ojos color verde, de piel clara y rostro concentrado, y entonces, en una de esas veces que paso frente al banco, volvio la vista hacia el interior de el, y sus ojos se posaron sobre ella, Maia desvio la mirada al verse atrapada observandolo.

La puerta del Banco entonces se abrio, dejando entrar al muchacho de curioso uniforme color celeste y azul que camino directo hacia la fila donde estaba Maia.

  • ¿Disculpa? - dijo cuando estuvo cerca de ella - Entrega especial, firma aquí por favor - dijo el muchacho extendiendole una hoja sobre una carpeta abultada.

  • ¿Qué?- alcanzo a decir Maia cuando el muchacho le ponia la pluma en la mano Izquierda y no pudo hacer mas que firmar, y entonces saco una carta de su mochila color blanco, se dio y agrego un - Un gusto Conocerla - y se fue rapidamente, para no solo sorpresa de Maia y su madre, si no tambien de toda la gente del Banco ¿Desde cuando iban a dejarte la correspondencia a donde estuvieras?

  • "Únicamente para Maia Torres" - leyo su madre extrañada y busco el remitente o un par de estampillas, pero la carta no tenia nada de eso, solo tenia escrita aquella frase en una caligrafia muy bonita.

Maia le dio la vuelta al sobre y se encontro que estaba sellado con cera, algo bastante anticuado, sin embargo aquella cera parecia mas sangre que cera y aquello a Maia no le gusto nada, rompio el sello y saco la carta con cuidado, dentro encontro el siguiente texto.

Estimada Señorita Torres:

Antes de Continuar permitame Presentarme, mi nombre es Lesath Fomalhaut, Director del Colegio Alioth Fomalhaut, me dirijo a usted, para informarle aunque tardiamente, por lo cual le debo una disculpa, que esta cordialmente invitada a asistir a nuestro Colegio, con todos los gastos de viaje pagados y sin necesidad hacer ninguna clase de pago a nuestro colegio, para sus estudios, esto debido a su excelencia academica.

Se le adjunta, un mapa de nuestro colegio, información sobre nuestras instalaciones y demas datos que usted y su familia estaran interesados en saber, ademas de un boleto de avion.

Sin mas para decir, me despido deseando que su respuesta sea positiva a nuestra oferta. Reitero mis Disculpas por la Tardanza.

Profesor y Director General del Colegio Alioth Fomalhaut.

Lesath Gerion Natanael Kras Upsilon Fomalhaut d'Scorpii

Maia releyo las palabras de la carta varias veces como esperando que en cualquier momento fuese a leer otra cosa que no fuese lo que acababa de leer, decir que aquello era alucinante era decir poco, muy poco, era una sorpresa que no se hubiera puesto a gritar como loca.

  • Dejame ver Maia - le dijo su madre y le paso la hoja donde habia escrito el director, y se puso a revisar lo demas que traia el bastante grueso sobre ahora que lo notaba.

  • Madre, eh oido hablar de este colegio - murmuro Maia, viendo a todos lados, esperando que nadie la oyera - ¡Solo personas selectas pueden estudiar ahí!- dijo Maia con jubilo y su madre parecio meditarlo.

  • Un poco tarde es decir poco - dijo refunfuño la mayor comenzando a Salir de la fila, para deleite de varios que estaban detrás de ellas - ¿mañana aun podemos pagar verdad? - pregunto una vez que estuvieron fuera del Banco.

  • Si - Dijo Maia emocionada por que su madre hubiera considerado aquella oportunidad.

  • Bien…- dijo medio ida y comenzaron a caminar hacia el estacionamiento.

  • ¿Lo consideraras? - pregunto Maia Señalando la Carta del Director.

  • Lo estoy considerando, investigare un poco para ver que no sea falsa - explico abriendole la puerta a su hija.

  • Gracias - dijo Maia antes de entrar en el auto y su madre rodeo son mucha energia el medio de transporte, se sento en el asiento del Piloto, encendio el viejo chevy color plata y se puso en marcha hacia su casa.


Maia no era fea y de eso estaba segura, aunque tampoco podia decir era bonita, pues iba contra sus principios, seria demasiado engreido ir por el mundo pensando que era bonita, preferia que eso lo decidiera el resto del mundo no ella. Maia desde su punto de vista, tenia un cabello castaño claro bastante comun y tan liso que tiraba todos los ganchos que se le ocurria ponerse, asi que mejor dejarlo tranquilo y ser como quiera, sus ojos tambien le resultaban normales, nada fuera de lo normal, de color café oscuro, casi llegando al negro, y su piel, su piel si que la consideraba normal, mas que normal, clara con un leve tono acanelado, nada sorprendente. Aunque desde el punto de vista de Violeta, la mejor amiga de Maia, Maia tenia un hermoso cabello Castaño claro con reflejos dorados naturales, lacio y domable para cualquier clase de peinado, en especial si se contaba con un poco de fijador o espuma modeladora, sus ojos eran cafes oscuros, relucientes espejos de las expresiones de su amiga, tenia una piel hermosa, delicada y difícil de cuidar, unas uñas perfectas para decorarlas (aunque Maia nunca le permitia decorarlas), unas pestañas largas y rizadas naturalmente, una nariz respingada y unos labios delgados y sonrosados sin necesidad de ningun producto, y es que Violeta siendo hija de su madre, siempre veia lo positivo y no lo negativo.

  • ¡basta violeta! - dijo Maia quejandose por como la aludida jalaba su cabello de lado a lado intentando, desde su punto de vista por supuesto, hacer una tarea imposible: peinarla.

  • vamos que iras a un lugar de gran alcurnia - le dijo violeta acomodando un mechon de cabello sobre la rizadora.

  • violeta, solo iremos a comer con uno de los representantes del instituto, no voy a casarme - se quejo desviando la vista del espejo.

  • ¡ay maia por favor! - dijo Violeta con una gran Sonrisa de oreja a oreja - el dia que te cases no te hare bucles, te hare un peinado majestuoso, ¡te hare lucir mas bella que nunca! - dijo emocionada con los ojos llenos de ilusion viendo una imagen que Maia no lograba figurarse.

Maia suspiro, viendo de reojo como su amiga enrollaba el ultimo mechon de cabello en aquel aparato que nunca le habia gustado, observo su rostro, limpio de imperfecciones, sus hermosos ojos ambarinos, su largo y dócil cabello castaño claro, casi rubio, Violeta no necesitaba de ningun producto para verse bonita, ella ya era bonita.

  • Maia - llamo la madre de la aludida desde la planta baja.

  • ¡ya voy! - grito y violeta le solto el ultimo mechon de cabello.

  • ¡listo! - dijo en tono triunfal y entonces hizo mala cara, como si hubiera visto un mechon que no habia enrollado y retorcido en la rizadora - debimos ponerte el vestido primero - dijo arrugando el entrecejo

  • no importa, ire con…- "esto" fue la palabra que la castaña no pudo decir por que la oji-ambar puso una cara que a Maia no le gusto para nada.

  • ahora tendras que ponerte el vestido strappless - dijo con falso enfado y Maia se levanto de su lugar

  • ¡oh no! ¡nada de vestidos! - se quejo pero antes de decir algo mas, su madre la llamo por su segundo nombre, algo que no hacia muy a menudo y que significaba que estaba llegando al limite de su paciencia.

  • ¡Jezabel! - grito y tubo que aceptar ponerse el vestido, el famoso vestido color carmin, de corte en desnivel.

  • ¡ya voy! - grito y se puso los primeros zapatos que encontro

  • ¡oh no! - dijo Violeta perversamente desde la puerta, sosteniendo entre sus blancas manos un par de zapatillas de color negro.

  • ¡vamos, vi, eso no! - rogo pero violeta no cedio.

Dos minutos mas tarde, Maia salia de su cuarto, con el vestido carmin, las zapatillas negras, perfectamente maquillada y con un delicioso olor a perfume.

  • que linda, cariño - dijo Elisabeth, la madre de Maia sonriendole a su hija al verla, vestida con un vestido color negro y largo hasta los tobillos que se ajustaba perfectamente a su figura.

  • gracias - dijo avergonzada, bajando las escaleras junto a una orgullosa Violeta, que la veia como a una obra de arte. - tu tambien estas muy bonita -

  • gracias, vamos - dijo su madre ofreciendole una mano cuando estuvo abajo y caminaron juntas hasta la puerta principal, donde las esperaba el chofer de la limosina que estaba aparcaba frente a la casa, en su mano tenia un paraguas negro que abrio al verlas.

  • Gracias - dijo Maia y el hombre las cubrio con el paraguas hasta que subieron a la limosina.

El Trayecto hasta el Restaurant de lujo, que quedaba casi en las afueras de la ciudad y en el que no se permitia la entrada a las personas que no fueran vestidas "adecuadamente", fue silencioso, su madre no dijo palabra y ella se entretuvo viendo a la gente pasando rapidamente por la calle, observando las tiendas, parques y demas lugares de la ciudad, cuando se fueron acercando al restaurant el paisaje alrededor cambio un poco, ya no habian pequeños comercios, alrededor del restaurant habia un gran jardin y un poco mas alla un hotel con Alberca, palapa canchas de tenis, futbol y básquetbol al aire libre.

  • señorita - dijo el chofer extendiendole la mano a Maia para ayudarla a bajar del auto y salio de sus pensamientos para volver a la realidad.

  • gracias - dijo tomando la mano enguantada del chofer y salio del automóvil, frente a ella se erguia un restaurante de dos pisos, que en vez de paredes tenia cristales perfectamente limpios y pilares blancos que sostenian el techo, inevitablemente Maia quedo sorprendida.

  • cierra la boca, cariño - dijo su madre amablemente, acostumbrada a lugares como aquel, pues tan solo unos años atrás habia sido una exitosa cantante que se habia presentado incluso en Europa, pero que habia dejado todo aquello atrás por ella y su hermanito pequeño. - no te dejes sorprender y no te quedes atrás -

  • si - dijo obedientemente, cerro la boca y la siguió.

El restaurante era hermoso por dentro, si desde afuera Maia habia pensado que era de lo mas elegante y bonito, estando ya dentro podria asegurar que era calido, elegante y hermoso, con pequeños adornos de flores, mesas de madera pura, sillas acojinadas, lustroso piso de Mármol y brillantes focos blancos.

  • ¡Elisabeth! - dijo el hombre que acomodaba a las personas en las mesas con emocion y cariño.

  • ¡Joseph! - correspondio la aludida en aquel mismo tono de sorpresa y cariño y abrazo al hombre con familiaridad.

  • ¿Vuelves a Cantar? - le pregunto Joseph cuando se separaron de aquel abrazo.

  • no, una reunion - explico y empujo a su hija un paso adelante - te presento a mi hija, Maia - dijo señalando por entero, el hombre sonrio y abrazo a Maia.

  • Un gusto, Maia - dijo cuando se alejo de ella, pero no pudo contestar por que su madre hablo primero.

  • venimos con el señor Bergen Bingham - dijo tras un momento de silencio y Joseph se quedo estatico un momento por la sorpresa.

  • De inmediato - dijo retomando su tono profesional y las guió hacia una mesa alejada de las demas, donde se encontraba sentado un hombre vestido con un traje formal que hizo a Maia sentirse menos fuera del lugar.

Elisabeth lo midio con la mirada, era varios centímetros mas alto que ella, tenia el cabello negro perfectamente peinado para atrás, los ojos escondidos tras unos lentes de sol cuadrados y delgados, una nariz recta y respingada, su piel se veia excesivamente blanca, pero de inmediato supuso que se trataba de la luminacion que lo hacia ver aun mas blanco de lo que era en realidad, sus facciones eran serias, pero sin llegar a ser toscas.

  • Buenas Tardes, Señora Del Bosque -dijo el hombre dirigiendose a Elisabeth -Señorita Torres, es un placer - añadio viendo a Maia, con media sonrisa que a su madre no le gusto para nada, de hecho aquel hombre no le caia nada bien, tenia algo que no le gustaba en lo mas minimo.

  • Buenas tardes, Señor Bingham - dijo la madre de Maia seriamente y Bergen hizo un ademan invitandolas a sentarse, cosa que de una u otra manera pensaban hacer.

  • Buenas tardes - murmuro Maia medio cohibida por toda la elegancia del lugar, sintiendo que estaba por completo fuera de tono.

  • Les gustaria pedir algo de comer, el colegio paga - ofrecio amablemente y alzo la mano, a los pocos segundos un mesero se acercaba para tomar la orden.

  • Café negro dos cucharadas de azucar, nada de sustitutos de azucar - dijo Elisabeth como imponiendose frente a Bergen, molesta por aquella actitud tan…prepotente.

  • ¿señorita? - pregunto el mesero viendo a Maia, que parpadeo torpemente y nerviosa.

  • chocolate caliente - dijo desviando rapidamente la mirada hacia el paisaje cercano, sin ver como el muchacho la veia con una sonrisa y se alejaba hacia la cocina

  • es hermoso - dijo Bergen y Maia se estremecio - el paisaje - añadio como dandose a entender y Elisabeth no pudo evitar hacer una mueca de fastidio.

  • si - dijo vagamente Maia.

  • pero bien, digame Señora Del bosque - dijo volviendose hacia Elisabeth, que seguia enojada, preguntandose internamente por que aquel hombre no se quitaba las gafas y la veia a los ojos ¿acaso no sabia que era de mala educación usar lentes mientras se habla con alguien? - ¿cuales son sus dudas? - dijo y el hombre se acomodo las gafas negras sobre su larga nariz palida.

  • quiero saber si esta carta es autentica, y en todo caso de que lo sea ¿como pueden enviarla tan tarde? ¿Por qué justo ahora?¿Porque Maia? - pregunto rapidamente como si quiesiera acabar lo mas rapido posible con aquello, que era justo lo que queria.

  • siento interrumpir - dijo alguien y Maia, que habia permanecido viendo hacia el exterior con curiosidad se giro para ver quien interrumpia la sesion de preguntas de su madre - Tio…- era un muchacho.

  • ¡oh! Icarus, Señora del Bosque, señorita torres les presento a mi sobrino, Icarus Kieve - dijo señalando al muchacho y Maia no pudo evitar sonrojarse, Icarus Kieve era algo asi como el muchacho mas guapo que habia visto en su vida, era alto, algo asi como una cuarta mas alto que el, tenia el cabello rojo oscuro que dedujo tendria que ser pintado por que jamas habia visto un cabello rojo natural tan oscuro pero que relucia con destellos rojizos ante la luz, tenia unos hermosos ojos celestes, su piel era blanca como la porcelana, no tenia ni una sola imperfección en el rostro.

  • siento llegar tarde - dijo el muchacho y tomo asiento junto a su tio, de frente a Maia, que evitaba verlo por mucho tiempo para no ser obvia. - es un gusto por fin conocerte - dijo con una pequeña sonrisa a Maia y le extendio una mano cortésmente.

  • ¿por fin? - pregunto extrañada e imito aquel gesto amistoso, extendio la mano y cuando la sostuvo con la suya sintio una oleada de calor recorrerle el cuerpo, pero no fue una oleada de calor comun y corriente, Maia bajo la mirada y vio fuego encenderse sobre su brazo desnudo, y lo vio avanzar rapidamente por todo su cuerpo, giro la vista hacia su madre sorprendida.

  • ¿Maia? - dijo Elisabeth extrañada viendo como su hija la observaba expectante, esperando que dijera algo, pero no sabia que queria su hija.

Maia bajo la vista, intentando avisarle a su madre del peligro, pero cuando bajo la vista a su brazo ya no habia fuego, solo su brazo unida a su mano por su muñeca, y seguia sosteniendo la mano de Icarus.

  • hablan maravillas de ti - contesto Icarus ignorando por completo que su mano seguia sostenida por Maia.

  • ¿Quiénes? - pregunto Maia extrañada por el asunto del fuego, tal vez la laca le habia llegado hasta el cerebro, entonces volvio a la realidad y solto la mano de Icarus - Lo siento - dijo avergonzada soltandole la mano y escondiendola bajo la mesa, esperado que en cualquier momento hiciera combustión.

  • esta bien - dijo Icarus volviendo a sonreir y la sangre de maia corrio hasta sus mejillas, como queriendo estas mas cerca del palido Icarus - el director principalmente - dijo contestando a la pregunta de Maia - dice que eres una excelente alumna -

  • vaya - dijo Maia sorprendida por aquellas palabras, el director del Colegio fomalhaut iba por ahí diciendo que era una excelente alumna, era extraño, ella ni si quiera lo conocia.

Berger sonrio al ver que Maia respondia bien ante la presencia de su sobrino, estaba mas tranquila, casi comenzaba a tenerle confianza, golpeo suavemente a su sobrino con el pie y este se levanto de su lugar.

  • ¿te gustaria bailar? - pregunto caballerosamente, extendiendo una mano a Maia, que no contesto, volvio la vista a su madre, que hasta el momento habia estado hablando con el Señor Bingham y sonrio de modo positivo.

  • claro - dijo y tomo la mano de Icarus, ahora estaba fria, fria como una noche de Diciembre, de inmediato su cerebro creo posibles soluciones, explicaciones del por que su mano estaria fria, por haber tocado hielo, por tocar el cristal frio, por ser un vampiro, fue la ultima y entonces oyo la musica que estaban tocando, era un valse, ella jamas habia bailado un valse, cuando habia cumplido los 15 años no habia pedido tener una fiesta extravagante, simplemente se habia deleitado con una reunion familiar, con una alegre fiesta pequeña.- nunca he bailado un valse - declaro apenada, bajando la mirada al suelo.

  • no es difícil - dijo y comenzo una explicación de cómo bailar, le enseño los pasos lentamente y ahí frente a los ojos de los demas comensales, maia bailo un valse siendo sostenida por las frias manos de Icarus, siendo guiada por sus graciles pies, siendo cuidadosamente movida de lado a lado, siguiendo la suave musica. - ¿lo ves? - pregunto cuando ella se habia acostumbrado a los movimientos correctos de los pies.

  • si - dijo avergonzada evitando pensar en la cercania de Icarus, en la cercania de la boca del frio muchacho a su cuello.

  • Maia, ¿alguna vez te haz sentido…diferente? - pregunto Icarus débilmente, dudando en decir la ultima palabra.

  • todo el tiempo - acepto ella - ¿Por qué? - pregunto extrañada por la pregunta, ¿se sentiria el diferente?

  • solo es una duda - dijo Icarus sonriendo ampliamente por primera vez, sin poder ser visto por los curiosos ojos cafes de Maia - es que siento… - comenzo a decir Icarus suavemente - que eres diferente -

  • fuego - dijo Maia y sintio como Icarus se tensaba en su lugar, como si lo hubiese llamado por el segundo nombre que odiaba.

  • ¿disculpa?- dijo Icarus volviendo un poco el rostro para ver a Maia a la cara - ¿Qué haz dicho? -

  • Cuando tome tu mano hace un rato, cuando te presentaron y nos tomamos de la mano - comenzo a explicar Maia y la idea de Icarus de que Maia era timida y torpe desaparecio por completo, su mirada expresaba seguridad y sus palabras sonaban como verdades absolutas e irrefutables - senti…- dijo recordando aquella sensación de calidez y poder sobre su piel - como si, como si hubiera fuego sobre mis brazos, como si fuego se extendiera desde tu mano hasta la mia - explico viendo de reojo donde su mano se tocaba con la de él.

  • yo…- dijo sorprendido Icarus, repentinamente sintiendo que su cuerpo ardia como mil infiernos, de repente una llama roja aparecio sobre su hombro, aunque el no lo noto.

  • lo siento, seguro estoy diciendo puras tonterias - dijo riendose de si misma y volviendo a evitar la mirada de Icarus entonces sus ojos se posaron en aquella forma flamígera que habia sobre su hombro. - fuego - dijo e Icarus la vio a los ojos y en ellos vio reflejado a la perfeccion la llama que iba creciendo sobre su hombro.

  • demonios - dijo golpeando la llama con la mano, parando de bailar y concentrandose en apagar el fuego "tranquilizate, tranquilizate" se decia a si mismo en su mente, pero el fuego comenzaba a acrecentarse, del otro lado del restaurante a un mesero que preparaba un platillo "flameado" la flama se le salio de las manos y se acrecento a un tamaño descomunal.

  • ¡Icarus! - grito horrorizada Maia, viendo como el fuego se extendia por todo el cuerpo del muchacho.

  • ¡Icarus! - se oyo otra voz, la voz de Berger, pero no sonaba preocupado, sonaba enojado.

  • No, no soy yo - dijo Icarus en tono pasivo ante el horror de los demas comensales que comenzaban a huir del restaurante, sus ojos se posaron en Maia, que seguia horrorizada pero no se movia de su lugar.

  • ¡oh por dios! - se oyo el grito de Elisabeth viendo que el fuego ahora estaba en las manos de su hija, que seguia estatica junto al tranquilo Icarus.

Maia podia sentir el fuego sobre ella, pero no quemaba, no sentia ni el mas minimo dolor, por el contrario, sentia que tenia poder sobre aquel fuego.

  • ¡Maia! ¡Maia! - comenzo a gritar su madre y se giro para ver como comenzaba a quemarse y a gritar horrorizada por el fuego sobre ella, que la quemaba poco a poco, desfigurandola.

  • ¡no! - grito con toda su fuerza pero el fuego lo unico que hizo fue acrecentarse, moverse mas rapido.

  • ¡Maia! ¡MAIA! - oyo un grito de la boca de su madre y fue como si la escena se quemara ante sus ojos, como una fotografia o papel ante una vela.

Maia abrio los ojos de golpe y lo primero que vio fueron los ojos castaños de su madre, que le transmitian furia pura.

  • ¡Demonios Maia vine a hablarte a las ocho de la mañana y aun no te levantas! - grito contra su rostro, pero antes de que pudiera seguir regañandola Maia la abrazo con fuerza y comenzo a llorar - ¿Maia? - dijo preocupada, pero no sorprendida, ya no le sorprendia que Maia tuviera pesadillas, que se levantara todas las mañanas buscandola como comprobando que su pesadilla no habia sido realidad.

  • estas viva…- le oyo decir entre sollozos y no pudo mas que acariciar su largo cabello castaño, confortarla, siempre era lo mismo, siempre se levantaba viendo que estuviera viva, siempre desde que su padre habia muerto justo como ella habia soñado.

  • Maia, Maia son solo sueños - le aseguro pero ni ella misma podia tragarse esa mentira, demasiadas veces Maia habia acertado, en el pronostico del tiempo, en la muerte de sus abuelos y su padre, habia algo mas en ella, lo sabia y temia que cualquier dia Maia se levantara y descubriera que la pesadilla era real.

  • lo siento - dijo secandose las lagrimas de los ojos y Elisabeth la solto. - sera mejor que vallamos al banco - dijo cambiando su expresión de tristesa y restregandose un ojo con la mano - a eso de las 11 ya va a estar lleno.

Elisabeth suspiro cansada y le señalo el reloj a Maia, decia 10:14.

  • apurate - le dijo y Maia asintio, salio corriendo hacia el baño y volvio a su habitacion 10 minutos después, chorreando agua del cabello, se giro hacia el ropero y vio el pantalón y la blusa que habia llevado puestos durante su sueño, por supuesto que no iba a ponerselo, nunca se ponia lo mismo que en sus sueños, seria hacerlos realidad y era lo ultimo que queria.

Cuando ambas estuvieron listas salieron hacia el Banco, Maia vio la fila y reconocio al hombre parado de ultimo, no habia logrado cambiar aquello, la fila parecia igual de interminable que en su sueño.

  • ma - dijo mientras una mujer de cabello rubio y rizado, ambos trabajos de alguna buena estilista se paraba detrás de su madre. - ¿puedo ir por algo de comer? - pregunto y volviendose un poco hacia la puerta de cristal vio pasar por primera vez al muchacho del correo.

  • bien - dijo su madre y saco de su bolsa de mano un par de billetes - pero traeme algo - añadio y Maia asintio al tiempo que se iba corriendo tras el chico del correo, el chico guapo del uniforme azul y celeste.

  • ¡disculpa! - dijo cuando estuvo cerca, el muchacho se giro y sus ojos se iluminaron - creo que tienes un paquete para mi - dijo jadeando por haber corrido hasta donde estaba él y habia que aceptar que el muchacho caminaba rapido por que Maia estaba cansada y siendo ella del equipo de atletismo era difícil cansarla.

  • ¡Maia Torres! - dijo el con jubilo y Maia sonrio un poco apenada y el le puso en la mano el lapicero - un gusto conocerla, firme aquí - dijo señalando una linea donde Maia sabia que debia escribir su nombre completo y firma. - excelente - dijo y le entrego la carta que Maia bien conocia.

  • disculpa…- dijo Maia antes de que el muchacho se fuera - ¿Cómo te llamas? ¿y hace cuanto que me buscas para entregarme esta carta?- pregunto recordando que lo habia visto antes, en sus sueños, en mas de uno, desde que habia entrado a la preparatoria.

  • Silver Quick y desde… desde hace año y medio - dijo haciendo memoria y Maia se golpeo con la frente con la palma de la mano, llevaba bucandola desde que habia entrado a la preparatoria - pero eres alguien muy escurridiza, las Moiras me han guiado y sin embargo, nunca habia logrado encontrarte - explico extrañado por las preguntas.

  • ¿las moiras? - repitio Maia sin entender, habia escuchado aquella palabra antes, pero no sabia donde, quiso preguntarle a Silver, pero cuando volvio la vista hacia donde se suponia que estaba el aludido, el simplemente ya no estaba, se giro hacia todos lados buscandolo con la vista, pero el simplemente habia desaparecido.


Comentarios Finales: Pues espero que les haya gustado y que dejen un comentario, diciendome lo que les nazca sobre la historia, si la ven rara, si les gusta, si no les gusta, dudas, sugerencias, lo que ustedes quieran, si desean contactarme pasen por mi bio y ahí aparece mi correo, por si quieren contarme, sin mas me despido.

Artemis K. Wolf