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La Batalla Final — capítulo 4
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Capítulo 4
La batalla
(Y, para todos los que quieren leer acción: ¡Las hostilidades!)
La pelea empezó. Primero, atacó Voldemort, quien lanzó una maldición llamada Impacto, que dio en el blando, e hizo que Harry cayese al suelo. Sin embargo, no fue pequeña la sorpresa de Voldemort, al percatarse de que Harry Potter se levantaba de nuevo segundos después.
· Mi turno -dijo Harry, agitando la varita.
De la varita de Harry, salió el hechizo Frizio, que consistía en un poderoso rayo de hielo. El hechizo dio resultado: Voldemort quedó atrapado en el hielo. Harry sonrió, pero cambio su expresión al notar que el hielo se resquebrajaba. Instantes más tarde, Lord Voldemort estaba libre de nuevo.
Las horas siguientes, los dos magos pasaron lanzpandose conjuros, y maldiciones a granel. Cada uno decía la que se le venía a la mente.
· Crucio
· Impedimenta
· Expelliarmus
· Filipendo
· Imperio
· Impacto
Por cada ataque certero de Harry, Voldemort le respondía con otro ataque, que tampoco fallaba. Y cada vez que Voldemort evadía un ataque, Harry también lograba esquivar la maldición que Voldemort le lanzaba.
La noche había llegado hacía ya dos horas. En el despejado cielo, que podía observar a la Luna, coronada con las más bellas estrellas. Pero ni a Harry ni a Voldemort le interesaba lo bella y radiante que estaba la noche. Estaban luchando a muerte, desde hacía más de dos horas, y ninguno de los contendientes lograba sacar alguna ventaja. Esa era en realidad, una batalla muy, pero muy reñida.
Continuó el tiempo, y las maldiciones iban aumenteando gradualmente en gravedad. Voldemort lanzó a Harry un tornado de fuego, que ni siquiera le hizo cosquillas, porque se protegió con un poderoso campo de fuerza. Siguieron así por una hora más, hasta que Voldemoer acertó a Harry con una maldición muy poderosa.
· Domin
Harry quedó bajo el total poder de Lord Voldemort. Los ojos de Harry, cambiaron de un color verde brillante, a un rojo sangre. Voldemort sonrió triunfalmente.
· Tú dices que no mataste con intención. Pero dicen que ni aún controlándote bajo conjuro pueden obligar a tu cerebreo a renunciar a sus prioridades. Lo que te quiero decir es que si los mataste, es por que en lo más profundo de tu ser, realmente deseabas hacerlo, ¿verdad?
Harry no respondió, estaba en una lucha interna, tratando de zafarse del encantamiento.
· Ah, ¿con que ahora tratas de resistirte a mi maldición ¿Eh?. Veamos si lo puedes hacer mejor que la última vez. Mmmm... a ver, tírate desde ese precipicio, hasta el suelo.
Esta no era como la maldicion Imperius. Harry no escuchó una voz que le hablaba por detrás de la cabeza. En vez de eso, tuvo un sentimiento extraño, como si sus amigos estuviesen cayendo, y él tendría que salvarlos.
Comenzó a caminar como robot hacia el precipicio. Desde la cima de la montaña, los árboles se veían como puntitos. En conflicto con la primera sensación, tuvo otra, un sentimiento, de que si se tiraba, moriría, y no haría pagar a Voldemort sus fechorías.
Estaba a tres metros del abismo, y el primer sentimiento estaba dominando al segundo. Harry continuaba caminando hacia la muerte. Dos metros... Voldemort ya casi cantaba victoria. Un metro... Harry no se detenía. Y cuando le que daba un paso para el abismo.
("DETENTE"), le dijo una voz. No era la voz de Voldemort. Más bien sonababa como ¡la voz de su padre!. Harry se detuvo en seco, a un solo paso del precipicio, y se dio la vuelta. Voldemort se quedó con la boca abierta: Harry Potter rompió el maleficio Domin, de Lord Voldemort.
Harry caminó hasta su lugar original de nuevo. Voldemort no cabía en sí de su asombro y enojo. Entonces, sopresivamente, hizo el encantamiento de desarme Expelliarmus. La varita de Harry, salió volando de su mano, pero no llegó hasta Lord Voldemort, sino que cayó en el medio de los dos, como si una fuerza contraria al Expelliarmus estuviese atrayendo la varita, de nuevo hacia Harry.
Entonces, Voldemort hizo el Accio, para atraer la varita, pero esta se quedó suspendida en el aire, como luchando entre ir hacia él o hacia Harry, quien concentraba cada célula de su cerebro en que su varita vuelva a su mano.
Finalmente, la varita de Voldemort se zafó de su mano, y fue a chocar contra la de Harry, y las dos varitas cayeron en el medio. Tanto Voldemort como Harry corrieron para agarrar sus varitas. Las asieron. Y, al mismo tiempo, se apuntaron a la cara. La varita de Voldemort estaba a tan solo un centímetro de la cara de Harry, y la de éste rozaba la cara de Voldemort. Permanecieron en esa posición durante cinco minutos, lanzándose miradas asesinas, y sin que ninguno se atreva a lanzar un solo hechizo.
-
Bien –dijo Voldemort-. Veo que este es un empate. Ninguno se atrevería a lanzar una maldición. Así que debemos alejarnos lentamente, sin movimientos bruscos.
-
Estoy de acuerdo –aprobó Harry-. Sin trucos.
Se alejaron lentamente uno del otro, caminando hacia atrás, y sin darse la espalda, ni dejar de apuntarse con la varita. Cuando estuvieron a cinco metros el uno del otro, ambos dijeron, exactamente al mismo tiempo:
- ¡Avada kedavra!
Y como las lanzaron al mismo tiempo, sus maldiciones chocaron, y se formó el priori incantetum. Las varitas de Harry y Voldemort empezaron a vibrar. Cada uno se concentraba en que los guijarros de luz vayan hasta la varita del otro, pero éstos se quedaban en el medio.
Y fue tanta la fuerza que aplicaron, que ambas varitas explotaron. Fue un gran estallido que lanzó destellos de color rojo hacia el cielo, que cayeron hacia la tierra como lágrimas de fuego.
La onda explosiva, hizo que Harry chocase contra uno de los cuatro pilares, con una fuerza, que lo dejó inconsciente por unos cuantos minutos.
Cuando abrió los ojos, notó que el lugar estaba completamente destruido: los pilares estaban caídos, y el suelo de mármol brillante tenía unas cuantas grietas en su superficie. Miró en todas direcciones, pero no pudo encontrar a Lord Voldemort por ningún lado. Trató de levantarse, y notó que tenía la pierna rota. Después se miró la remera, y vio que estaba teñida en sangre, que le manaba del brazo izquierdo.
- ¡Rayos! –se dijo, enojado consigo mismo-. ¿Cómo cuernos se supone que voy a regresar a casa?. Sin la varita, y con este estado, no tardaré en morir. Bueno, pensaré en eso más tarde. Primero quiero descansar, aunque sólo sean cinco minutos.
Cerró los ojos, y empezó a descansar. La última batalla, lo dejó completamente agotado. Tenía que reponer fuerzas.
Repentinamente, Harry sintió como unas manos rodaban su cuello, y comenzaban a apretarlo con fuerza. Abrió los ojos rápidamente, y vio a Lord Voldemort, quien parecía bastante herido por la explosión, estrangulándolo con saña.