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La pequeña Hermione y los lobos — capítulo 1
Erase una vez, una pequeña niña llamada Hermione Granger. Ella vivía en una pequeña casita, a las afueras de Inglaterra. Sus padres eran dos muggles dentistas que solían viajar a recorrer el mundo y la pequeña Hermione, se quedaba sola. Aburrida y sin nada que hacer, más que leer y leer. Pero a la pequeña Hermione, eso no le molestaba. La pequeña Hermione adoraba leer y muy pronto, se convirtió en toda una erudita de los saberes y deberes. Ella conocía cada página, cada letra y párrafo. Su pasión era leer y eso sabía hacer. Pronto había descubierto nuevos mundos, nuevas tierras lagos y mares. Había descubierto tantos secretos que ansiaba compartirlos con el mundo y sus rincones. Pero de pronto, descubrió algo más. Descubrió que tenía un pequeño poder especial. Descubrió un destino mágico en uno de esos libros que le dijo lo que realmente era ella. Le dijo lo que realmente se escondía en su interior y que era tan hermoso como un cristal. Ella era una bruja. Una joven y lista bruja. Y muy pronto, ella iba a conocer a sus semejantes y podría intercambiar ese conocimiento que había adquirido. Podría intercambiar sus habilidades con otros y podría comprender lo que aquellos libros estaban citando. Podría verlo con sus propios ojos. Ver castillos, dragones y hechiceros. Doncellas y caballeros. Ver el mundo desde los ojos, no de un tercero, sino de sus propios ojos. Estaba fascinada con ese sueño. Esperando la noche anterior; que se le volviera realidad. Que antes de salir el sol, todo se revelara ante sus ojos. La pequeña Hermione, tenía un sueño que volver realidad.