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Historia 57699 — capítulo 6

Para la hermana de Lillian_Cullen (lo siento pero no sé su usuario).

Era el padrino de la boda de mi mejor amigo. Los divertidos días en los que James hacía hasta lo imposible por atraer la atención de la pelirroja Lily Evans habían quedado totalmente en el pasado. Y en realidad, eran historia pasada. Lily parecía estar tan enamorada de James como él de ella.

Observar a mi amigo en este momento era algo sumamente divertido. Mientras esperaba que Lily llegara del brazo de su padre para convertirse en su esposa, él parecía tan nervioso como Peter antes de un examen de Transformaciones.

Había algo más que hacía que Lily y James estuvieran tan felices por esta fecha. Una semana antes de la gran fiesta, la pelirroja de ojos verdes le había dicho a su futuro marido que en ocho meses serían padres. Sin dudas, era el mejor momento de sus vidas.

Lily apareció tomada del brazo de su padre, se realizó la ceremonia y ya estaban casados.

La comida fue traída por mozos para no asustar ni sorprender a los parientes muggles de la flamante esposa.

Unas horas más tarde comenzó el baile. Lunático, Peter y yo nos quedamos observando a quien podríamos invitar. Entonces la vi.

Percusión, cuerdas, viento, letra

Ella esta, hay sentada frente a ti

no te ha dicho nada aun pero algo te atrae.

Estaba sentada en la mesa que estaba justo al frente nuestro. Llevaba un vestido azul con flores blancas y un moño en la tirilla que sostenía el busto. Su cabello era castaño claro largo y ondulado. Su cara era delgada y algo alargada, los mismos ojos que Lily. Hablaba con una mujer adulta y se reía alegremente de algo con una sonrisa que me hipnotizaba. Se dio cuenta de que la estaba mirando, clavó sus ojos en mí y sonrió. Parecía una chica de unos diecisiete o dieciocho años. Era extremadamente hermosa.

Sin saber porque te mueres por tratar de darle un beso ya

Si

la quieres

si la quieres

mírala

-¿Qué hacen los tres parados como guardias de seguridad? - preguntó riendo Lily que se había acercado a nosotros de la mano de James.

-¿Quién es la chica castaña que está sentada ahí al frente? - pregunté yo mientras Cornamenta reía. Me conocía demasiado y ya sabía mis intenciones.

-Mi prima, se llama Elizabeth. - Respondió Lily.

-Creo que la invitaré a bailar. - me decidí.

Como si fuera algo bastante complejo, atravesé los metros que me separaban de la mesa en la que estaba aquella dulce criatura.

-Señorita, soy Sirius Black y me encantaría bailar con usted - dije tratando de hacerme el serio. - Ella soltó una risita, se acomodó un mechón de su flequillo y tomó la mano que yo le ofrecía.

-Ya vengo - le dijo a la otra mujer.

Ya estábamos en la pista de baile, ambos disfrutando de un pegadizo tema de música muggle.

mirala y ya veras no hay qué preguntarle

no hay qué decir, no hay nada que decir y ahora besala

La canción acabó y los novios iban a cortar la torta. Todos nos acercamos hacia donde estaban Lily y James con un gran cuchillo sobre el pastel de bodas. Elizabeth seguía a mi lado, tomada de mi mano. Recibimos nuestras porciones y nos fuimos a sentar al lado de una fuente de agua. No dijimos nada mientras comíamos la torta. Yo me dediqué a observarla, era muy atractiva, tenía una sonrisa especial. Sus movimientos eran muy delicados. Imaginé que mi madre me veía en ese momento, pensando en besar a una muggle. Sería muy bueno, así le da un paro cardíaco y muere. Pero este no era momento de pensar en la vieja arpía de mi madre, sino de pensar en Elizabeth ¿Me cachetearía si la besaba? Una vez en el colegio me había pasado eso, y no iba a darle como regalo de bodas a James una anécdota para que se riera de mí de por vida. Imaginé que Cornamenta tenía cuarenta años y le contaba entre carcajadas a su hijo de veinte la vez que había intentado besar a la prima de Lily en su boda y ella me dio una cachetada. A los ochenta podría repetir la anécdota contándosela también a sus nietos.

Canten conmigo

chalalalalala que pasó, el no se atrevió

y no la besará

chalalalalala que horror que lastima me da

ya que la perderá

Un reflejo de luminosidad en el horizonte indicaba que el amanecer estaba próximo. Parecía increíble que ya se hubiera pasado la noche, pero evidentemente así era. La noche llegaba a su fin, y posiblemente con ella la fiesta también. Algunos invitados ya comenzaban a marcharse ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que la mujer que estaba sentada con aspecto aburrido en la mesa que antes había ocupado Elizabeth le dijera a su hija que era hora de irse? Probablemente no mucho ya que sus ojos comenzaban a cerrarse.

el momento es, en esta laguna azul

pero no esperes más, mañana no puedes

no ha dicho nada, y no lo hará si no la besas ya

Tenía entonces dos posibilidades. O le decía algo a Elizabeth, la invitaba a bailar un tema más, le declaraba lo hermosa que me parecía, combinaba para salir con ella algún otro día, le pedía su dirección… Cualquiera de esas cosas, o me olvidaba de ella para siempre.

La mujer que estaba sentada a la mesa, se levantó, tomó su cartera y miró entre la gente en busca de su hija.

chalalalala no hay porque temer no te va a comer

ahora bésala

clalalalala sin dudar no la evites más

ahora bésala

chalalalala por favor escucha la canción

ahora bésala

-¿Bailamos otro tema? - le pregunté aprovechando que no había notado que su madre la buscaba.

-Claro - dijo ella volviendo a sonreír.

Nos dirigimos a la pista de baile y la tomé por la cintura. La melodía era lenta y la letra romántica. De reojo observé cómo la madre de Elizabeth hablaba con Lily. La pelirroja también comenzó a buscar entre la gente que bailaba.

-¿Cómo te llamas? - le pregunté, ya que era Lily no ella quien me lo había dicho.

-Elizabeth - respondió.

chalalalala es mejor que te decidas ya

ahora bésala

bésala

bésala

bésala

bésalaaaa

La miré a los ojos, le sonreí y lentamente acerqué mis labios a los suyos.