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Historia 57779 — capítulo 5
Gonzalo
Edmundo reviso los videos de vigilancia del motel, tal como lo pensó no se veía nada, el auto en que entro The Reaper había sido robado ese mismo día, en las cámaras no se veía su rostro ni siquiera parcialmente. Investigarían por el dueño del automóvil pero seguramente no hallarían nada, la única pista solida era Malena, la prostituta, ella conocía a The Reaper, regalos costosos, dinero….debía de conocerlo muy bien, o podía haber sido secuestrada antes de ver al misterioso novio que se llamaba Fabián, debía analizar cualquier variable.
Sam dormía en el sofá de la comisaria, Ed fiel a su costumbre no había dormido, había revisado a consciencia los videos, pero eso solo lo frustraba mas, no podía creerlo, el auto donde posiblemente había llegado The Reaper aparecía por la entrada principal pero no se distinguía nada del interior, solo se veía niebla, posiblemente humo de cigarro.
Al final fue con los peritos quienes no descubrieron huellas en el auto, ni una sola, antes de que Sam despertara se puso a leer el expediente de la droga, el que le había dado Leonardo el gerente de la farmacéutica, ahí se veían los nombres de todos los que conocían la sustancia y quienes podían haber tenido acceso a ella o a la formula.
Empezó por el primer nombre Gonzalo Hernández, quien sintetizara la droga, el hermano de Leonardo, busco registros de él en la base de datos de la policía, realmente no esperaba encontrar nada, pero para su sorpresa salieron varios reportes sobre él, robo menor, robo a mano armada, y algunos arrestos por peleas en bares.
Pero esos habían sido hace algún tiempo, al parecer se había reformado, o quizá se había vuelto el asesino. Eso lo tenían que investigar, Ed espero a que Sam despertara para ir a buscar al hombre, debía de ser quien mas supiese de la droga, había estado en el equipo que la diseño, así que tenia oportunidad y medios, faltaba un motivo.
-Ed ¿Cómo van las cosas?_ era Marian
-Él hermano de Leonardo puede ser sospechoso, estuvo en la investigación de la toxina, y anduvo en líos, voy a ir a visitarlo, nada mas que Sam despierte.
-¿Su esposa no lo recibió?
-Creo que quiso evitar la pelea y se quedo aquí, no tardara en despertar, ir por un café, unas rosquillas y después estará listo.
-Si, suerte con eso, tengo que terminar las autopsias, se me ha ocurrido que quizá pueda quedar un rastro de la droga.
-¿El sistema linfático?
-S… si, ¿Cómo supiste?
-Lo estaba pensando. Quizá los restos estuvieran en la basura (Nota: el sistema linfático es por decirlo de una forma el basurero de cada órgano, ahí es donde van lo que el sistema linfático segrega, mmm, difícil de explicar, pero ahí mas o menos se entiende, es el basurero que cada órgano tiene para su limpieza)
-Si, bueno deja empiezo, hay muchos cuerpos, muchos análisis, espero que lo atrapen pronto.
-Eso espero Marian.
-Mira ya despertó el Bello durmiente.
-¿Qué paso?_ despertó diciendo Sam, después dio un fuerte bostezo abriendo su enorme boca, era como ver el rugir de un hipopótamo, poseedores de una increíble distención en su mandíbula, aparte de sus colmillos_ ¿Ya amaneció?
-Si Sam, ya amaneció, vamos tenemos que entrevistar a unas personas…_ Edmundo se arrepintió de decir eso, Sam siempre hacia las mismas malas bromas.
-¿Entrevistas? ¿Qué somos periodistas o ya te quieres volver Clark Kent?
-Vamos_ le dijo Ed dando un pequeño golpe en la barriga de su compañero_ Tu esposa a estado llamando… ¿Quieres contestar o prefieres apurarte?
Sam de inmediato se desperezo y camino a la salida, incluso evitando el café matutino acompañado de su buena dotación de rosquillas.
Subieron en el auto de Ed y emprendieron rumbo a la ultima dirección conocida de Gonzalo Hernández, el hermano de Leonardo, quien se perfilaba como un posible sospechoso, tenia oportunidad, tenia medios, pero la pregunta era ¿Tenia motivos?
El camino es lento, el trafico en la ciudad es insufrible, a veces avanzas, a veces no, en esos momento Sam aprovecha para contar sobre su matrimonio, tema que para nada le interesaba a Ed, en esos momentos se sentía atrapado, peor que en "La autopista del sur" de Julio Cortázar, de hecho daría lo que fuera por pasar unos minutos fuera del auto sin tener que oír a Sam y sus dramáticas noches durmiendo en un sofá, lo dramático era que alcanzar a desparramarse en el sofá.
Al fin llegaron al lugar, era una zona menos que sencilla para el hijo de una familia dueña de una farmacéutica, de hecho no estaba lejos de donde vivía Carmela, la prostituta, Ed toco su bolsa, traía la orden para revisar las cosas de Malena.
-Espero que no corra_ dijo Sam apenas se estacionaron; Ed lo volteo a ver_ no he almorzado, no podría correr, sabes debimos pasar a comer algo, eso de no desayunar puede traer consecuencias….
-No te preocupes Sam, te prometo que si el intenta escapar yo lo persigo a pie ¿Ok?
-Ok.
Preguntaron al portero, este hizo un gesto indicándoles las escaleras mientras balbuceaba, "tercera puerta, tercer piso", los policías subieron por el viejo edificio, Sam caminaba temeroso de que el piso cediera bajo su tonelaje, había visto muchas películas donde eso pasaba, que las escaleras cedían dejando atorado al tipo gordo, y para su mala fortuna él era el tipo gordo.
Al fin llegaron al tercer piso, Sam sudaba, Ed no estaba seguro si por el esfuerzo o por la tensión del momento. Toco en la puerta suavemente, atento a cualquier ruido que se escuchara del otro lado de la puerta pero eso es una tarea difícil debido a la agitada respiración de Sam No atendieron a la puerta así que volvió a tocar, esta vez un poco mas fuerte mientras decía.
-Señor Hernández…_ escucho un ruido del otro lado, de inmediato llevo las manos a la pistola en caso de que fuera necesario, un instante después se abrió la puerta, frente a él apareció un hombre de unos treinta y tantos años, de apariencia descuidada, la barba crecida, el pelo enmarañado, seguramente lo había despertado.
-¿Quiénes son? ¿Qué quieren? dijo el hombre perezosamente.
-¿Usted es Gonzalo Hernández?
-Si, ¿Quiénes son ustedes?
-¿Gonzalo Hernández el hijo de Fabián Hernández, dueño de la farmacéutica Heaterpre?
-Si, si, el viejo me desheredo cuando casi llevo la compañía a la quiebra ¿Quiénes son?
-De la policía….
-Yo no hice nada_ se apuro a decir el hombre.
-Solo son unas preguntas, no lo estamos acusando de nada. ¿Podemos pasar?_ Gonzalo los vio con cierto recelo, pero les franqueo el paso. En cuanto entraron un olor les golpeo la nariz, aparte de la suciedad del lugar era el olor a mariguana, en una caja de madera que fungía como mesa había una pipa.
-eso… no es mío… es de un amigo y la olvido aquí….
-No importa, haremos de cuenta que no vimos nada, tan solo conteste nuestras preguntas.
-Claro._ contesto Gonzalo complaciente.
-¿Ha escuchado sobre The Reaper?
-¿Y quien no?
-Sabe, hemos investigado, y posiblemente el asesino use una droga para inmovilizar a las personas antes de asesinarlos, una droga que usted debe conocer.
-El z340…_ murmuro
-Si, el neuroinhibidor que usted desarrollo. ¿Sabe usted algo al respecto?
-No tengo idea, en cuanto las pruebas clínicas demostraron que no servía mi padre me hecho de ahí….
-Pero ¿Usted podría hacer la droga?
-N…no_ dijo primero Gonzalo pero después corrigió_ si, si podría, conozco la formula, pero ¿Usted cree que la haría aquí? Es una formula compleja, se necesitaría un enorme laboratorio y yo no lo tengo.
-En eso tiene razón, ¿Dónde estuvo por la noche?
-En el trabajo, llegue hace un par de horas, trabajo en un bar…. Soy saca borrachos_ dijo dando un pequeño golpe a la pared, en ella se veía su diploma de la universidad.
-Bien, confirmaremos su coartada, pero nos gustaría que no saliera de la ciudad.
-¿Y a donde iría?_ contesto irónicamente mientras Sam y Ed se retiraban.