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Historia 57885 — capítulo 9

El día: ¡¿Sorpresa?!

-¿Por qué no se aparecieron en casa, Rose? -Preguntó Ron.

Rose lucía bastante nerviosa, Hugo estaba a su lado.

Toda su familia, los veían desde adentro de la casa. Scorpius estaba esperando cerca de un árbol.

Hermione parecía algo aliviada.

Rose suspiró y bajó la cabeza. Ron se sintió mal.

La cara de Hugo se iluminó de golpe y adoptó una expresión indiferente.

-¿Por qué no se han aparecido aquí, papá? -Preguntó.

Rose lo miró confundida, y Hermione disimuló una sonrisa.

-Pues porque pensé que… iríamos a descansar.

Hugo sonrió.

-No porque tú seas flojo, significa que los demás igual, ¿sabes? Anda, tenemos que ir adentro, la lluvia está algo fuerte… además, tengo hambre. ¿Rose?

Rose quería abrazarlo en ese momento, pero se aguantó las ganas. Caminaron juntos hacía la casa. Ya nadie los estaba viendo por la ventana.

Scorpius se acercó a ellos, rápidamente y Ron evitó resoplar o hacer cualquier gesto de disgusto.

Les abrió la puerta, y, segundos después, quedó cubierto de harina, de pies a cabeza.

Ron, Hugo, Hermione y Rose se empezaron a reír de Scorpius. En realidad, todos lo estaban haciendo. El grito de 'Sorpresa' quedó silenciado por las risas.

Albus, aún tenía algo de harina en la mano.

Después de unos segundos, Scorpius se rindió y se empezó a reír. Tomó algo de harina de la bolsa, y se la aventó a Albus, quien se agachó, y fue a dar a la cara de Aline.

Aline tomó harina y se la lanzó a Scorpius de regreso, pero el rubio se quitó y le dio a Rose.

La guerra había empezado.

Todos se lanzaban harina, incluso Marie, Dora y John, estaban participando.

Las risas inundaban La Madriguera, y, por un momento, Ron pensó que tampoco era tan malo estar con su familia completa.

Tampoco tuvo que fingir haberse sorprendido.

…

El pastel sabía bastante rico, de hecho. Rose pensó que lo había arruinado por completo, la noche anterior. Pero Scorpius se encargaba de recordarle que estaba exquisito.

Ambos estaban sentados en los columpios. John, Dora y Marie jugaban en el arenero. Aline y Albus platicaban con Lucy y con una embarazada Dominique. Los demás, estaban jugando quidditch. Y, la mayoría de los adultos estaban dentro, platicando. Los únicos desaparecidos eran Hugo y su novia.

-Voy al baño, no tardo… -avisó Rose. Scorpius asintió y le dio su plato vacio, después de que Rose le tendiera la mano para que se lo diera.

-Aquí te espero -dijo.

Vio como Rose entraba a la casa y cerraba la puerta tras de ella.

Sintió como alguien ocupaba el lugar de Rose, volteó para ver quién era y se topó con su suegro. Al que, secretamente, admiraba, y quien parecía odiarlo.

Le sonrió levemente, nervioso. Ron le devolvió la sonrisa.

-Gracias -dijo Ron.

Scorpius volteó a verlo de inmediato, no entendía por qué le agradecía.

-Por la fiesta, a eso me refiero…

Scorpius temió.

-Dejaré de leer tus pensamientos, lo siento.

Suspiró aliviado. Ron sonrió, burlón.

-Todos los Malfoy, en el fondo, son cobardes, ¿no? -Dijo.

Scorpius frunció el ceño y abrió la boca para reclamar.

-Supongo que a todos les aterra la idea de que lean sus pensamientos, señor.

Ron asintió.

-No lo dije como ofensa, muchacho. Tu padre y yo… pues, ya no nos llevamos tan mal. Nos respetamos. Pero… siempre lucen como si nada les importase, como si a nada temieran… pero en el fondo, lo hacen, ¿no?

-Tenemos sentimientos, claro.

-Sé que ayudaste a Rose con la fiesta… gracias.

-No hay de qué…

-En realidad, nunca me habían hecho una fiesta sorpresa, lamento haberla descubierto antes…

-¿Quiere decir que usted ya sabía de la fiesta, señor?

Ron lo miró incrédulo.

-¿Me dirás que no lo sospechabas?

-Se lo juro.

-Rose… está muy feliz. ¿Ya cuánto tiempo tienen…?

-Ya casi…

-¡Bah! No me importa, la cosa es que desde ese día Rose no ha parado de sonreír, hay excepciones, claro.

Scorpius sabía que se refería a cuando peleaban, lo cual era muy seguido, pero las verdaderas peleas, se daban, por lo menos, una cada mes… al principio, eran cada semana.

-Yo quiero mucho a Rose, señor. Se lo juro.

Ron asintió, dándole a entender que quería que siguiera con su discurso.

-Sé que mi padre no fue de lo mejor con usted, sus amigos, su esposa y su familia…, pero le aseguro que cambió. O eso es lo que dicen; conmigo siempre ha sido cariñoso y bueno… lo admiro mucho.

Ron se sintió algo mal, pero no dijo nada.

-Sólo quiere que sepa, y le quede claro… que no todos los Malfoy somos como alguna vez mi abuelo y mi padre fueron.

-Lo sé. Me lo has demostrado, hijo…

Scorpius se heló. Nadie, además de sus padres, le decían así.

Se sintió bien.

Porque sabía que las palabras eran sinceras.

-Esto no significa que deba llamarlo, papá o padre, ¿verdad? -Preguntó Scorpius.

Ron rió. Y negó con la cabeza, después, se puso completamente serio.

-Ni se te ocurra, Scorpius… Y, nosotros, jamás tuvimos esta plática.

-¿Qué platica, señor?

-Exacto… -sonrió Ron.

Antes de alejarse completamente, volteó.

-Cuídala mucho, y ni se te ocurra hacerle daño. Mira que somos muchos Weasley, y todos, tenemos suficiente fuerza para mandarte al hospital… y más.

Asintió lentamente con la cabeza.

Sabía que su suegro hablaba enserio.

Sonrió por eso.

Rose tenía una muy buena familia.

Pero, aún así, no tenía nada que envidiar.

…

Rose entró a la casa y se fue a la cocina a dejar los platos sucios. Su madre entró justo cuando ya se iba.

Rose le sonrió, pero Hermione se veía algo temerosa.

-¿Qué pasa, mamá? -Preguntó.

-No digas nada, pero mira… -recorrió la cortina, y señaló hacia los columpios donde, minutos atrás, ella estaba.

Vio cómo su padre y Scorpius hablaban civilizadamente, y hasta reían.

-¿Qué se trae papá, mamá? -Preguntó Rose.

Hermione la miró y le sonrió.

-No creo que tu padre esté tramando algo, tal vez le quiere agradecer por haberte ayudado en la fiesta…

-Tal vez, pero… ¡Mamá! ¿Cómo qué por haberme ayudado? -Preguntó Rose.

Hermione se mordió el labio. Ya le había explicado a Ron que Scorpius también había ayudado en todo, y siempre había estado ahí para Rose. Pero no estaba en sus planes que Rosie se enterara.

-Yo… es que… mira, Rose. Tu padre…

-¿Él ya sabía de la fiesta? -Preguntó.

Hermione asintió, sonriendo tristemente.

-¿Tú se lo dijiste? -Preguntó Rose.

-¡Claro que no! Tu padre nos conoce demasiado bien, ¿sabes? No es tonto…

-Tiene sus momentos, entonces -sonrió.

-¡Rose! -Exclamó Hermione, ante la ofensa.

-Bueno, es que… casi nunca me descubre y…

-Eso es lo que tú crees, jovencita -dijo Hermione.

-Merlín y Circe -murmuró Rose, mordiéndose el labio -. Pero… si el ya lo sabía, ¿por qué no se ha aparecido aquí? -Preguntó.

-Pensó que la fiesta sería en casa -mintió Hermione. Rose lo supo, entonces.

Tomó un vaso con agua que estaba en la cocina y salió de la casa en busca de su padre. Hermione fue tras ella, rápidamente.

-¡Sorpresa, papá! -Exclamó Rose, arrojándole el agua en la cara.

George estaba de espaldas, viendo jugar a los hijos de Teddy y Victoire. De pronto sintió como alguien le tocaba el brazo, llamando su atención. Volteó y después quedó empapado de agua.

-Creo que me has confundido, pequeña, y créeme, me ofendiste.

-Lo siento, tío George. Pensé que era papá y…

-Tu padre está detrás de ti, pequeña.

-¿Quieres dejar de decirme pequeña, por favor? -Pidió Rose.

-Claro, señora Malfoy.

-¡Oye! -Exclamaron Ron y Rose a la vez.

Rose volteó de inmediato y miró a su padre.

Ron evitó sonreír, Rose era la copia idéntica de su madre. No es que no se hubiera dado cuenta antes, pero ahora parecían la misma persona, salvo por el cabello pelirrojo y los ojos azules.

-No puedo creer lo que me hiciste, papá.

-¿Qué te hice, si se puede saber? -Preguntó Ron, aunque lo sabía perfectamente.

-¡¿Cómo que qué me hiciste?! -Gritó.

-No me levantes la voz, jovencita. Y no pienses así.

-¡Quedamos en que no usaría legeremencia conmigo, papá!

-Apenas la acabo de usar, cálmate.

-De seguro así lo descubriste, ¿no? -Dijo Rose. Ron suspiró y tomó a su hija del hombro.

-Yo no uso legeremencia contigo, confío en ti, Rosie. Sólo que fuiste algo… obvia.

-¿Ah, sí? -Preguntó Rose- ¿Con qué?

-¿De verdad quieres que te lo diga? -Rose asintió -Bueno, primero que nada, no te diste cuenta que fuimos al pueblo mágico al que quería ir desde no sé cuándo. Cuando llegamos a la casa, estabas muy nerviosa, además, se te pasó enviarme una invitación, Rose. Luego, cuando estábamos en Goghfire llegaste con harina y demás en el cabello y… ¿Una foca, Rose? ¿De verdad Scorpius tiene una foca de peluche que encantaste para que se viera casi como una de verdad?

Rose suspiró y evitó la mirada de su padre, según ella no había sido obvia, y ahí estaba su progenitor echándole en cara todos su fallos, como se lo había pedido.

De pronto sonrió con autosuficiencia y llamó a Scorpius. Éste llegó casi de inmediato.

-Scorpius sí tiene una foca peluche que parece casi de verdad, papá. Enséñasela, amor -dijo, para hacer enojar a su padre.

Scorpius hizo un movimiento extraño de varita y, segundos después, apareció una foca pequeña, de peluche que aplaudía y emitía soniditos, como si fuera una foca de verdad.

Ron se quedó atónito. Tuvo muchas ganas de reír pero se las aguantó, para no hacer enojar más a su hija.

-Está bien… tal vez eso sí, pero lo demás no, hija. Lo siento mucho.

-No me importa que lo haya descubierto, papá. ¿Por qué te apareciste en casa? -Preguntó.

-En realidad… no es que te quisiera arruinar la fiesta, linda. Es sólo que te quería acordar que dejaste todos los regalos encima de la mesa. Iba a hacer cómo si no hubiera visto nada, alegando que se me había olvidado, y luego nos vendríamos aquí, Rose…-explicó Ron.

-¿Se me olvidaron los regalos encima de la mesa? -Preguntó, incrédula. Ron asintió, lentamente.

Scorpius se tuvo que voltear para reprimir la carcajada que rogaba por salir de su garganta.

Rose rodó los ojos, su padre le iba a decir algo para subirle el ánimo, pero Rose empezó a reírse cómo nunca.

Scorpius, George y Ron que eran los que más cerca de Rose estaban, se hicieron para atrás, temiendo por la salud de la pelirroja.

…

Ya había oscurecido y la fiesta seguía. Scorpius, Rose, Albus y Aline estaban platicando debajo del árbol. Dominique se había ido a su casa con su esposo, Frank. Louis, Lucy, Roxanne y Molly estaban ayudando a recoger la basura que había en el piso. Fred y James en algún lugar alejado con Sussie y Alice, respectivamente. Y Hugo de la mano con su novia, caminando y platicando.

Ron y Hermione estaban cerca del lago, abrazados.

-¿Te divertiste? -Preguntó Hermione.

-Después de todo, sí -sonrió Ron.

-Me alegro -dijo Hermione, dándole un fugaz beso en la nariz.

-¿Sabes? Ese Scorpius… no es tan malo, pero no se lo digas a nadie -dijo Ron. Hermione sonrió enternecida.

-Tu secreto está a salvo conmigo, Ron.

-Lo sé… -murmuró Ron - La fiesta está yendo bastante…-gruñó.

-¿Qué pasa? -Preguntó Hermione.

Como no encontró respuesta, volteó para ver qué había visto Ron, que lo había hecho dejar sonreír. Evitó reírse al ver a Viktor Krum acercándose a saludar a Molly y Arthur.

-¡Papá! -Exclamó la novia de Hugo. Hugo se puso pálido y caminó hacia su suegro aún tomando la mano de su novia.

-Vicky, ¿cómo te fue hija? -Preguntó.

Ron resopló y Hermione ya no pudo aguantar la risa. Ron resopló una vez más, pero luego sonrió.

-¿No pudo ser más original, acaso? -Preguntó. Hermione rodó los ojos - Vicky… es que, ¡Por, Merlín! Vicky Krum, se pasó, Hermione, acéptalo.

-Será mejor que te calles y te pares, viene hacia aquí.

-Que se siente si quiere hablar conmigo, entonces… -murmuró.

-¡Ron! -Exclamó Hermione.

Ambos se levantaron, rápidamente. Viktor se acercaba con un paquete en manos. Le tendió la mano a Ron y lo saludó.

-Ron -saludó. Ron le sonrió, forzadamente.

-Viktor, ¿cómo has estado? -Preguntó.

-Muy bien, gracias -dijo-. Feliz cumpleaños, toma… que ir hasta Goghfire para poder conseguirlo.

Rose suspiró frustrada y Scorpius le abrazó, compadeciéndola. Era el mismo regalo que Rose le tenía a su padre.

-Oh… ¡Muchas gracias! -Exclamó y lo abrazó.

Hermione disimuló una pequeña sonrisa, al igual que todos. Todo mundo sabía que una playera oficial de los Chudley Cannons, autografiada por todos los jugadores, y con dos entradas para el mundial de quidditch, sería el regalo perfecto para Ronald Weasley.

-Bueno, me alegro que te haya gustado, nos vemos. Adiós -estrechó la mano de Ron y se despidió de Hermione, con un beso en la mejilla.

Ron ya se estaba arrepintiendo de haberle abrazado y agradecido.

Victoria se acercó a Ron y Hermione, les besó la mejilla, felicitó una vez más a Ron, besó los labios y Hugo y se fue platicando con su padre.

-¿Por qué mis hijos tuvieron que escoger a los hijos de mis rivales, Hermione, dime?

Hola, gente :D

Es el final u_u'

Síp, decidí que esa frase sería perfecta para acabar el fic xD De verdad, me alegra que les haya gustado tanto como a mi el fic.

Les agradezco todos los comentarios que dejaron. Todas la veces que cliquearon el link para leer el Fic. Y... a todos los que se tomaron la molestía de seguirlo, enserio. No saben cuánto lo aprecio.

No pensé que fuera a recibir tantos comentarios, la verdad. Fueron 808 lecturas, 31 personas que agregaron el Fic a Favoritos  y 28 comentarios en sólo 9 capítulos.

Espero les haya gustado el Fic, enserio. Y pues... éste es el regalo para mi papá :D

También aquí está tu sopresa Vicky, saliste como novia de Hugo :D Te presté a mi hermanito, ¡Eh! xDD

Me pondré sentimental, así que mejor acabo rápido.

No tengo palabras para agradecerles la molestía que se tomaron, las sonrisas que me sacaron por cada comentario, por cada lectura, por TODO, enserio, muchas gracias.

Me duele terminar el fic, enserio, pero bueno.

Nos leeremos en otro Fic, espero :D

Los quiero, cuídense mucho.

Mel