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No necesito mirar — capítulo 34

POV Jacob

No sé cuanto tiempo llevaba aquí, pero desde que escuche las palabras del doctor, a pesar de mi alta temperatura, sentí como todo se congelaba a mi alrededor, sentí mi corazón romperse, pero tenía que pensar positivo, después de todo ella era la fuerte de los dos.

Cerré los ojos esperando encontrar un poco de valor, aunque no sabía como si ella era mi fortaleza, la que con una sonrisa lograba que todo se viera más fácil, pero ahora estaba dentro de un quirófano luchando por vivir.

-Ella es muy fuerte - sentí los brazos de Bella, en mis hombros - ambos sabemos, que esto lo va a superar.

-Me voy a morir, si ella no sale de aquí - susurre - Samantha es mi vida, si no vive, yo tampoco lo haré.

-Lo va a superar - sentía mis ojos picar, pero no deseaba llorar - después de todo, yo lo hice.

-¿De donde saco fuerzas? - una lagrima se escapo - si ella era la fuerte aquí.

-Solo piensa en que ella no piensa dejarte - me acaricio el brazo - mejor dime, recuerdas como nos conocimos.

-Como olvidarlo - sonreí levemente.

Odiaba que mi padre, tuviera que obligarme a convivir con niñas, después de todo yo siendo un niño, no podía estar con alguien que oliera tanto a flores y esas cosas que decían que eran cosas femeninas o lo que sea, que mis hermanas me habían dicho.

-Vamos, Jake - escuche a mi hermana Rebecca que iba a mi lado - tal vez una de las niñas, te guste.

-¡Iug! - exclame, haciendo una mueca de asco - jamás me van a gustar las niñas.

Mis dos hermanas se soltaron a reír, al igual que mi padre, no entendían que para mi las niñas, no eran más que unas criaturas horribles, que lo único que sabían hacer era hablar de cosas cursis y solo usaban el color rosado, enserio que yo jamás iba a sentir un gusto por ellas.

No volvieron a mencionar, a las hijas de Charlie Swan, un gran amigo de mi padre y por tal tenía que convivir con ellas, pero hoy iba a hacer un día horrible, después de todo tendría que pasarlo en la playa rodeado de niñas. En cuanto llegamos a la playa, mis hermanas se bajaron corriendo, felices de que podrían divertirse con las nuevas monstruos.

-Jake - levante mi vista y mi padre me veía seriamente - nada, de ser grosero con las pequeñas.

-Mientras ellas no se me acerquen - eleve los hombros.

-Billy - en cuanto escuche aquella voz, giré mi vista y vi a un hombre de cabello castaño, que llevaba de la mano a una niña, que no era más alta que yo - en verdad estabas tardando.

-Bueno, tener que alistar a tres niños no es fácil - se disculpó - pero quien es esta hermosa damita - la niña no parecía muy feliz, su rostro mostraba seriedad y sus ojos azules se clavaron en los míos con irritación.

-Sam - llamo el hombre - debes saludar.

-Hola - dijo con indiferencia.

-Perdónala - la disculpo su padre - no quería venir, estaba encantada escuchando música, de hecho quiere que compre un piano.

-¿Tocas el piano?

  • pregunto mi padre, solo asintió - seguramente serás una gran pianista, de grande.

Ella sonrió emocionada, ante aquello me pegue a mi padre y jale su pantalón, mientras veía que ellos se alejaban.

-¿Qué pasa? - pregunto, agachándose para quedar a mi altura.

-¿Ella es una niña? - enserio no podía creer que lo fuera - porque si lo es, me agrada.

-Enano - sonrió, y sin más me despeino - ve y juega con ella.

Eche a correr hacia ella, mientras mis hermanas se alejaban con una niña más grande, que no presté atención, ya que mis ojos estaban clavados en los que hacía ella, su cabello castaño lo llevaba suelto.

-¿Quieres jugar?

  • pregunte con cierto nerviosismo, su mirada se clavo en mí sin decir nada - podíamos jugar a…

-El último que llegue aquella piedra, es un caracol - dijo, antes de echarse a correr.

Me quede unos segundos atontados, y en cuanto entendí, emprendí la carrera, pero fue un poco tarde ya que ella llego primero.

-Te gane - sonrió ladinamente.

-Hiciste trampa - le espete.

-Yo no hago trampa - arrugo la nariz y colocó sus manos en la cintura.

-Si la hiciste - le saque la lengua.

-Sam - llamo su padre, ante eso simplemente paso por mi lado, también sacándome la lengua - canta un poco de la canción, que te enseñaron en la escuela.

Camine hacia ellos enojado, por la trampa que había hecho la niña, era por eso que no me agradaban, porque además de odiosas también eran tramposas.

Estrellita, ¿dónde estás? Me pregunto qué serás. En el cielo y en el mar, Un diamante de verdad. Estrellita, ¿dónde estás? Me pregunto qué serás.

Ante aquello todo lo que tenía en la mente se me fue, jamás había escuchado a un ángel, pero en ese momento estaba seguro que lo había escuchado.

Escuche los pasos del doctor, fue en ese momento que abrí los ojos, necesitaba saber que Sam estaba mejor, me levante de un brinco al verlo caminar hacia Charlie.

-¿Cómo esta? - pregunto el hombre, antes de que el doctor Cullen dijera algo.

-Hubo una complicación en la cirugía - ante aquello sentí una opresión en el pecho -  perdió más sangre de la que pensé y tiene bastante daño interno y sufrió un paro respiratorio.

-¿Qué significa eso?

  • la voz de Charlie fue temblorosa.

-Esta muy mal, no sé si logre salir - admitió, ante aquello sentí que mi mundo se derrumbaba.

-¿Puedo verla? - las lágrimas de Charlie ya salían.

-Sí - contesto, y llamo a una enfermera para que lo guiará, cuando se fue clavo su mirada en mí y en Bella - debemos hablar.

Ambos caminamos detrás de él, esperando que dijera algo que hiciera que mis esperanzas, de nuevo se fortalecieran, también el chupasangre nos siguió, nos guió fuera del hospital.

-Samantha, en verdad esta mal - su voz apenas fue audible - no quise decirlo delante de Charlie, pero no creo que pase de esta noche.

-Debes hacer algo - no podía dejar que ella muriera.

-Antes de entrar al quirófano despertó - en ese momento fijo su vista en mí - y dijo, que tomarás la decisión, que lo que tú decidieras iba a hacer lo mejor.

Ante eso, sentí un nudo en la garganta, no podía haber dejado su vida en mis manos, porque en estos momentos lo único que me importaba era que ella estuviera aquí, no me interesaba su aspecto ni su naturaleza, solo la quería conmigo.

-Necesito verla - fue lo único que salió.

-En cuanto Charlie salga, puedes entrar - me aseguro.

De nuevo entre, mi mente era un caos, estaba pensando en lo mejor para mí, pero llego a mi mente los ojos azules de mi pequeña, ella no merecía que solo pensará en mí, tenía que tomar la decisión de acuerdo a lo mejor para Sam, y sabía cual era, pero esperaba que ese momento no llegará, porque iba a hacer demasiado doloroso decir mi decisión.  

Capitulo dedicado a: KiKaDiGgoRyginnyharry123DaniiBlack****FELIZ NAVIDAD