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Historia 58336 — capítulo 1

31 de octubre, año 1981, Valle de Godric, casa de la familia Potter, 20:30 horas…

Era una noche oscura y fría. Los tres Potters acababan de cenar. El pequeño Harry estaba sentado en su sillita alta haciendo muecas a su padre y a su madre que sonreían al verlo. Ese niño era una de las pocas cosas que los hacían sonreir en tiempos tan oscuros, con tantas muertes alrededor de sus conocidos, amigos, miembros de la Orden…

El bebé soltó un bostezo y su madre decidió que era hora de llevarlo a dormir. Lo tomó en brazos mientras James se estiraba hamacándose en la silla.

-¿Sabes una cosa, Lily? - preguntó el hombre - Creo que deberíamos comprar una de esas cajas muggles para ver gente que habla y se mueve…

-¿Qué cosa? - preguntó la mujer totalmente desconcertada - ¿Cajas para ver gente? ¿De qué hablas?

-¡Tú me hablaste de ellas! ¿Cómo se llaman? ¿Tenevisores?

-Televisores - corrigió la mujer riendo - Si estás tan aburrido por qué no aprovechas que esta tarde vino Dumbledore a devolverte la capa y vas a dar una vuelta.

-No quiero dejarlos solos - dijo mirando a la mujer y al bebé.

-¡James! Las únicas personas que pueden ver la casa son Canuto, Colagusano y Dumbledore. Es ridículo temer que pueda pasar algo. - Explicó Lily.

-Bueno, tienes razón - aceptó tomando la capa de invisibilidad que estaba en la mesada - de todos modos volveré pronto. Te amo. - dijo y le dio un beso en los labios.

-Yo también te amo. - Dijo ella al separarse.

James Potter se cubrió totalmente con la capa antes de salir a la fría oscuridad de la noche. Se notaba que noviembre estaba muy cerca y que el invierno ya comenzaba a hacer acto de presencia. El aire estaba helado. El hombre caminó algunas cuadras sin pensar demasiado su rumbo. Era difícil cubrirse con la capa y no recordar las aventuras de Hogwarts vividas durante años con sus amigos. Podría ir a visitar a alguno de ellos, había luna llena y no sabía en dónde estaría Lunático, así que iría a lo de Sirius o Peter ¿Por cuál de los dos se decidiría? Iría a lo de Sirius, hacía mucho que no lo veía, últimamente intercambiaban mensajes de patronus y cartas, pero hacía un tiempo considerable que no conversaban cara a cara. Se apareció a tres cuadras de la casa de su amigo, sabía que Canuto no se molestaría si él se apareciera en la misma sala de estar, pero le gustaba la caminata y quería disfrutarla un rato más. Le llamó la atención ver las luces apagadas ¿A dónde habría salido? Llamó a la puerta, como no estaba cerrada entró. No había nadie allí. Podría esperar a que regresara, pero lo que menos ganas tenía de hacer era estar encerrado en una u otra casa. Además, era probable que estuviera en lo de Colagusano. Fue a la casa de su otro amigo, pero también la encontró vacía. Esperaría un rato, pero no demasiado, después de todo le había prometido a Lily no demorarse demasiado.

Un enorme perro plateado se acercó corriendo hacia él.

-¡Cornamenta! ¡James! ¿Estás bien? ¿En dónde estás? - preguntó la voz aterrada de Canuto. Evidentemente estaba muy alterado por algo ¿Pero por qué no iba a estar bien él?

Le envió otro patronus que decía que sí, que estaba bien y que se encontraba en la casa de Peter.

No pasó ni un minuto hasta que vio aparecer a Sirius ¿Con Harry en brazos?

-¿Por qué lo has traído? ¿Qué pasó? - preguntó Cornamenta alzando a su hijo que estiraba los brazos para ir con su padre.

Sirius observó un segundo con el rostro compungido, no se sentía capaz de responderle a su mejor amigo.

-Lo siento. Ha sido toda culpa mía. He tenido una pésima idea. Todo es mi culpa. - Dijo apresuradamente.

-¿Me puedes explicar de qué hablas, Canuto?

-Peter, los traicionó. Voldemort fue al Valle de Godric, Lily está… James de verdad lo lamento, Lily está muerta.

El rostro de James perdió todo su color, ahora podría pasar por un fantasma sin que nadie notara demasiada diferencia.

-No puede ser - fue todo lo que el hombre pudo decir con la voz quebrada. Luego volvió a desaparecer.

Apareció en la sala de estar de su casa, todo estaba tal como lo había dejado. No quería dar un paso más hacia ningún lado, sabía que en cualquier parte de la casa aparecería lo que jamás imaginó que vería, y lo que nunca hubiera querido ver… el cadáver de Lily. De sólo pensarlo sintió algo horrible que le presionaba el pecho… Lily, su Lily, el amor de su vida… Ahora estaba muerta… Y él no podía hacer nada, no había hecho nada para evitar que la mataran, había sido tan estúpido de salir en el peor momento… Si él hubiera estado… Tal vez no hubiese podido derrotar a Voldemort, pero a lo mejor lograba darle tiempo a Lily de escapar con Harry, de irse a algún lado con el niño… Sintió un ¡Crack! y descubrió que Sirius acababa de aparecer a su lado…

-¿En dónde está? - preguntó en un tono casi inaudible.

-En el dormitorio de Harry - dijo Sirius - Parece que todo ocurrió allí.

James le entregó el bebé a su padrino, subió las escaleras… Y entonces la vio… Pálida como jamás la hubiera imaginado, con los brazos extendidos como tratando de evitar el paso a alguien, con los ojos abiertos de terror, yacía en el suelo Lily… Estaba muerta…

-¡Noooo! ¡Lily! - Gritó desesperado de dolor y se arrojó sobre su mujer y comenzó a llorar desconsoladamente. Sentía a Sirius a su lado y también notó que estaba Hagrid, pero no podía ni siquiera saber qué decían… Todo lo que podía saber era que Lily había muerto.

Pasó un buen rato hasta que un nuevo pensamiento nació en la cabeza de James Potter: matar a Peter Pettigrew.