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Historia 5843 — capítulo 1
Mis Sentimientos
(Harry Potter Fanfic)
Parte 1
Mi cuarto curso en Hogwarts terminó y ahora estoy en Privet Drive, en la casa de mis odiosos tíos. En verdad no sé como mi madre pudo tener una hermana como esta, Tía Petunia en todo este mes de vacaciones no me ha dejado tiempo ni para hacer los deberes que me encargaron los profesores, me ha destinado al arduo trabajo del jardín, del patio, del carro de Tío Vernon, de todo mientras que el cerdo de Duddley sigue subiendo de peso sin perder detalle de los programas de la televisión. Sé que no debería quejarme por que ellos me han criado desde que perdí a mis padres, pero en verdad cansa tanto abuso. Lo peor de todo es que he estado muy nervioso y por alguna extraña razón espero con ansiedad terrible las cartas de mis amigos, bueno no espero las de Ron como las de Hermione, muero si no tengo noticias de ella. Cuando tengo alguna de sus cartas en las manos aspiró profundamente su perfume, su olor, me pongo nervioso al ver su perfecta caligrafía y me emociono más cuando pienso en el cuidado que tuvo para escribir tan cuidadosa y pulcramente aquella carta.
No sé que es lo que me pasa pero desde que me dio aquel beso cuando regresábamos en el tren de Hogwarts al final del cuarto curso, algo dentro de mí cambio. Estoy desesperado por saber que es lo que me pasa, sin embargo no tengo a alguien con quien platicarlo y que me explique lo que esta pasando conmigo. Todas las noches sueño con ella, no es lo mismo que me causa Cho Chang cuando la veo, es algo más intenso, más profundo, más serio.
- ¡POTTER! ¡BAJA ENSEGUIDA!.-
Vaya Tío Vernon esta furioso y no sé por que, ¿Qué habré hecho mal esta vez?.- Ya bajo-
-
¿Me llamaste?.- Pregunte. ¿Qué si me llamó? Ja.
-
Sí tienes una llamada al teléfono, no sé quien demonios es pero al menos no es uno de tus amigos extraños. Sabe usar el teléfono muy bien.-
Al escuchar aquello inmediatamente le arranque la bocina del teléfono a mi tío, solo Hermione podía engañarlo y llamar como cualquier muggle.
-
Hola. Habla Harry.- Dije a la persona del otro lado de la línea.
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Harry ¿Qué tal?.- Me saludo su voz que más que nunca me pareció dulce y cálida.- Te hablaba para avisarte que los Weasley me invitaron a su casa para el resto de las vacaciones-
-
Oh, vaya, no sabía eso.- Contesté sintiendo algo realmente extraño en el estomago, era como si se me retorciera.- ¿Y por que no me enviaste una lechuza?.- Pregunte en un susurro no quería que mis tíos supieran que la persona en el otro lado era una bruja o mago.
-
Ahh es que . . . – Tartamudeó.- Bueno solo deseaba probar si pasaba por una muggle con tus tíos, ya vimos que sí.- Pude escucharle una risita nerviosa. No entendía por que Hermione se estaba comportando de esa forma. Era como si me ocultara algo.
-
Bueno gracias por llamarme, moría por escuchar a alguien que fuera mago jaja.- Sonreí torpemente, la verdad era que moría por solo escucharla a ella.
-
Gracias fue un placer, y espero puedas venir a la Madriguera más adelante, imagino que Dumbledore no dio el permiso para que dejaras la casa de tus tíos quizas por eso Ron no te invitó.-
-
Posiblemente, de todas formas diviértanse y nos vemos en el anden 9 ¾ el 1ero de Septiembre.- Dije sin ánimos, la verdad no me agradaba la idea de que Ron y Hermione estuvieran tanto tiempo juntos, en el transcurso de estos años he notado el gran interés de Ron por ella.
-
Gracias Harry, me tengo que ir, cuídate y nos vemos luego.- Dijo ella con un tono de tristeza, era como si le doliera dejar de escucharme.
-
Tú también Hermione. Saludos a los Weasley.- Me despedí y colgué. Una gran tristeza me embargó.
Subí a mi habitación, no sin antes las burlas de Duddley, tío Vernon me dio una gran reprimenda por haber dado el teléfono de la casa. Le molestaba en sobremanera que yo fuera feliz por escasos segundos.
Me tendí sobre la cama y dejé que la voz de Hermione resonara en mi cabeza hasta que el sueño me venció.
Las semanas pasaron como siempre, de mi cumpleaños los únicos en recordarlo fueron mis amigos magos, de allí en fuera todo fue tal como siempre. Trabajaba de día y de noche, por el día era el trabajo pesado que tía Petunia me tenía listo a diario y por las noches las largas tareas del colegio. Hermione y Ron me habían escrito varias veces diciéndome que estaban divirtiéndose mucho y que lamentaban el que yo no estuviera allí. Ellos no lo lamentaban más que yo.
Mis nuevos libros para mi quinto curso los compré cuando los Dursley tuvieron compras por hacer en Londres, por lo mismo no pude ver a mis amigos como en otros años. Tío Vernon me había dejado justo enfrente del Caldero Chorreante entrada al Callejón Diagon y me había dado el tiempo record de mí vida para comprar todas mis cosas; me dio tan solo 15 minutos para todo. Corrí como loco hacía Gringotts y de allí hacía todas las tiendas, milagrosamente logre comprar todo sin que faltara nada.
Pronto llegó el día 1ero de Septiembre, de mala gana tío Vernon me llevó hasta la estación. Él ni siquiera se bajó del carro me dejó a fuera de la estación de Kingcross, yo solo recorrí el camino hasta la estación 9 ¾ la verdad me sentí liberado cuando en completa soledad y calma caminaba por la estación, con mi baúl y la jaula de Hedwig.
Atravesé la barrera y ví a todos los estudiantes de Hogwarts.
- Hola Harry.- A lo lejos me saludó Lee Jordan, una gran amigo de los Gemelos Weasley, hermanos de Ron.
Yo con la mirada buscaba entre todos los demás compañeros esperando ver a Hermione y Ron por algún lugar, pero no no los veía. Sin entender por que no encontraba a los chicos subí mis cosas al tren y busque un compartimiento vació completamente. Dejé mis cosas allí y bajé de nuevo.
-
¡Harry! ¡Harry!.- Escuche que alguien me llamaba, miré y vi venir corriendo a Ginny. Mi alma respiró por fin.
-
Hola Ginny, vienen muy retrasados.- Saludé, como siempre Ginny se sonrojo al verme.
-Sí los Gemelos se han subido ya al tren, están en el compartimiento con Lee. Mis padres estan con ellos.- Dijo ella mientras le ayudaba a subir su baúl al tren.- No te importa que vaya con ustedes ¿Verdad Harry?.-
-
No claro que no, Ginny, ¿Dónde están Hermione y Ron?.- Pregunte, ya estaba desesperado de no ver a Hermione.
-
Ellos venían atrás de mi, seguro que Hermione vio a sus padres y se entretuvieron.- Me contestó ella, tenía algo raro en la mirada Ginny, era como si supiera algo que yo no.- Vamos Harry entremos, ellos subirán en un momento y nos buscaran.- Me pidió Ginny y no tuve de otra que hacer lo que decía.
La impaciencia me estaba haciendo su presa, ¿Por qué demonios Ron y ella estaban juntos?. Ginny me miraba un poco preocupada y finalmente optó por salir de dudas.
-
Harry ¿Ron y Hermione ya te escribieron acerca de ellos?.- Me preguntó mirándome profundamente a los ojos, cosa muy rara tratándose de Ginny que por cualquier cosa se sonroja conmigo.
-
¿De ellos?.- Contesté sin entender a que se refería Ginny, de pronto sentí una punzada en el estomago. Quizas un presentimiento.
-
Sí Harry, durante el verano Ron y Hermione se hicieron novios. ¿Puedes creerlo?.- Dijo Ginny feliz de poseer semejante información. Parecía que la idea no le era desagradable. Yo sentí morir en ese momento, me levanté de golpe de mi lugar y abrí la puerta del compartimiento.
-
Harry ¿Qué pasa? ¿a dónde vas?.-
-
Saldré un momento.- Dije sin mirarla y justo cuando iba a salir, choqué con Ron que llevaba de la mano a Hermione. Miré a Ron con resentimiento, me sentía traicionado, dolido y lo que menos quería en esos momentos era verlos felices y tomados de las manos. Yo no supe como tomé fuerza y salí de allí.
-
¿a dónde iba Harry con tanta prisa? Ni siquiera fue para saludarnos.- Escuche que Ron le preguntaba a Ginny. Ya no supe que contestó ella, pues me alejé muy rápido.
Era imposible, me había enamorado de mí mejor amiga y resultaba que ella estaba ahora con mi mejor amigo. ¿Cómo podré sobrevivir a eso?. No regresé al vagón donde estaban ellos, unos chicos de primer año me vieron vagar por los pasillos del tren y al reconocerme inmediatamente me invitaron a su compartimiento. Eran niños muy agradables, me hicieron tantas preguntas que por un momento me olvide de mí profundo y gran dolor. La llegada a Hogwarts no fue menos pesada, Ron y Hermione me observaban tratando de adivinar que me pasaba. Durante la cena en el castillo, cambie mi lugar y me senté con Ginny en el otro extremo de la mesa, bastante lejos de mis amigos. Fui el primero en irme a los dormitorios, pero tras de mi iba Ron.
Ron trató de hablar conmigo pero yo cerré las cortinas de mi cama adocelada y fingí dormir. Abajo Hermione lo esperaba con una respuesta a mi comportamiento. Al ver salir a Ron baje tras él para oir lo que decían.
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¿Qué pasó Ron?.-
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Esta dormido, quizas tuvo muy malas vacaciones con sus tíos. Ha de estar enfadado conmigo por no haberlo invitado a casa. Pero tu misma viste la negativa de Dumbledore.- Contestó Ron.
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De seguro ya sabe que somos novios y se enojó por que no le dijimos nada, se supone que somos sus mejores amigos.- Contestó ella con un gran pesar en la voz. Fue desde ese momento que decidí alejarme de ellos, sí ya habían comenzado una relación, no iba a ser yo quien los separara, aunque me doliera los quería demasiado como para hacerles daño.
En los días subsecuentes trate de hablarles como si nada me ocurriera, tenía que hacer un esfuerzo muy grande para ello. He de aceptar que sin la compañía de Ron todo me parecía vació y aburrido, al no tener a nadie con quien pasar las horas me metía por horas completas a la biblioteca, quizas en el fondo lo hice con la intención de ver a Hermione aunque fuera por unos escasos momentos. Sin embargo las visitas de Hermione a la biblioteca se vieron eclipsadas debido a que ahora tenía a Ron, con el que pasaba largas horas en la sala común. Neville, Seamus y Dean se hicieron mi nuevo grupo de andanzas, eran divertidos pero no era lo mismo. A dos meses ya extrañaba demasiado a mis mejores amigos.
En muchas ocasiones Hermione había querido platicar conmigo, pero siempre halle la manera para darme a la fuga y evitar las explicaciones. Ginny siendo muy inteligente comenzó a sospechar de mi actitud, trataba de estar más tiempo conmigo era como si tratara de ayudarme sin decirlo o hacerlo notar. Y se lo agradezco, su compañía me era muy grata.
Pronto ella y yo comenzamos una bella amistad, yo estaba realmente contento por que ya no se sonrojaba tanto cuando me veía, poco a poco lo dominaba.
-
Harry, ¿Qué pasó con Ron y Hermione?.- Me preguntó un día de Diciembre.
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Nada Ginny.- Dije tratando de sonar muy seguro y convencido de lo que estaba diciéndole. Ella levantó una ceja en muestra de su incredulidad.
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Vamos Harry, no soy tonta, estas enfadado con ambos. Tu nunca te alejarías de Ron y Hermione así como así. ¿Acaso son ciertos los rumores?.-
-
¿Cuáles rumores Ginny?.- Pregunté nervioso, nadie sabía de mis sentimientos por Hermione ¿Qué podrían andar diciendo de mi actitud?.
Ginny retorció la bufanda que tenía entre sus manos y se sonrojó.- Dicen que es por que estabas enamorado de Hermione y Ron te la quitó.- Cuando terminó de decir aquello, sentí un baño de agua helada. Poco faltó para que me fuera de espaldas. Mi cabeza trabajaba velozmente buscando una respuesta para evadir la pregunta de Ginny.
Sonreí como un vil tonto.- Vamos Ginny ¿Cómo puedes creer eso?. No estoy enfadado con nadie y yo no estoy enamorado de nadie, el día que eso pase tu serás de las primeras personas que lo sepan.- Solté una risita tan estúpida que no convencía a nadie. Ella dio por sincera mi respuesta pero no me creyó por supuesto.- ¿Quién anda diciendo eso de mi?.- Traté de averiguar.
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Draco Malfoy, de hecho esas cosas que ha dicho ya han causado problemas entre Hermione y Ron.- Contestó ella mientras se ponía la bufanda. Sin darme tiempo a nada se levantó y salió por el retrato de la Señora Gorda. En otro sofá Dean y Seamus platicaban de chicas.
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Vaya no sabía que Parvati fuera tan mala, mira que mandarte al cuerno así como así.- Oí que le decía Seamus a Dean.
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Sí pero ya veras que pronto regresará.- Contestó muy seguro Dean.
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¿Qué harás para que regrese?.- Realmente intrigado preguntó Seamus.
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Andar con otra para que Parvati sienta celos. Dicen que darles celos a veces funciona.-
Al escuchar aquello mi mente comenzó a imaginarse escenas donde yo ando con otra chica y Hermione muere de celos al verme, realmente me sentí a gusto imaginando aquello, pero ¿Con quien podría darle celos a Hermione?, además nunca supe que yo le gustara, como para que ella llegara a sentir celos. Sacudí la cabeza para despejar semejante idea y salí de la sala común.
Asi pasaron más días, incluso Voldemort parecía conocer mi tragedia, por lo visto se olvido de mi. Malo por que al menos el saber que me persigue me da cosas diferentes en que pensar, pero ni modo.
En Diciembre muy a mi pesar, ví irse de Hogwarts a Ron y Hermione a sus respectivas casas para pasar la navidad. Ron y Hermione eran ahora los enfadados conmigo, en los días previos a su partida me dirigieron severas miradas de reproche e incluso de fastidio. Me duele aceptarlo pero he perdido a mis mejores amigos, gracias a mi estupidez. El día 24 de Diciembre llegó alegre para muchos, para mi no. La sala común estaba desierta, y solo recibí regalos de Sirius y Hagrid, mis mejores amigos me estaban castigando por mi forma de tratarlos. Bajé a la sala común para ver si me entretenía en algo allí abajo, cuando me topé con una persona que descansaba sobre uno de los sillones cercanos a la chimenea. Camine despacio pues no tenía idea de quien fuera.