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Historia 58534 — capítulo 22
El cuarteto salió al patio de la escuela, mientras verificaban que zonas cubrirían, el resto de alumnos estaban en sus posiciones y los profesores Diamonderan seguidos de un lugar a otro por los alumnos seleccionados, las chicas eran las más felices.
Ron aun no se decidía entre usar su escoba o la de Krum, hasta que finalmente le dio la saeta de fuego a Eeve, bastante cariño le había agarrado a su barredora.
Caminaron hacia el patio y se dividieron, Jenne se fue con Rony Eeve se quedo junto con Harry, quien montó su escoba y espero a que la chica hiciera lo mismo, ella, muy delicadamente se subió a la escoba de Krum pero no de la manera tradicional, y como traía falda se sentó en la escoba, no la montó y así se elevó más rápido que Harryquien miraba con asombro que la chica era muy ágil para ello…
Y la brisa jugaba con su hermoso cabello y levantaba su falda mostrando parte de sus torneadas piernas que compaginaban con sus coquetas botas y... ¿en que estaba pensando Harry, sacudiendo la cabeza, acaso no era suficiente con volar con la hija de Snape?
-La vista esta perfecta - decía Eeve mientras sobrevolaban los alrededores - aparentemente no hay indicios de que alguien quisiera atacar el colegio. Pero si Proteusdetecta peligro, nos lo dirá.
-Pero no podemos confiarnos...hace un poco de frío... ¿tu no tienes?
-Bueno, pues si me da, me abrazas ¿a que no?
-¿Qué?...
-Relájate - sonrió la chica y a él le pareció que tenia los labios preciosos.
Pasaron así un buen rato, hasta que Jenne les avisó que era la hora de comer y que fueran primero para que al regresar les tocara a ellos. Harry se moría de hambre así que aceptó, aparentemente Ron la estaba pasando muy bien con su compañera, y pensaba que si Hermione los veía, se molestaría aún más.
Llegaron al gran comedor y solo unos cuantos comían, en la mesa Gryffindor se encontraban ParisconHermione y Nevillecomiendo y platicando muy animadamente, el profesor sonreía y ella lo veía tontamente, pero Eeve lo arrastró hacia una esquina en donde apenas y el saludo brevemente a los chicos y al profesor.
Se sirvió todo lo que pudo y la chica hacía lo mismo, por lo menos suspiró que los elfos domésticos continuaran con sus labores e hicieran platillos tan deliciosos, sin embargo era un tanto incómodo con Eeve quien siempre que le decía algo, le susurraba al oído y eso hacia que su piel se pusiera chinita, pero ahí no acabó nada, después de haber terminado, la chica lo arrastró hacia su habitación, alegando que debía ponerse unos pantalones para evitar el frío, así que Harry tuvo que seguirla hacia las mazmorras.
La habitación era pequeña y cálida, la chica busco entre el baúl de la ropa que recién había adquirido y encontró unos pantalones de lana que se pondría, así que sin decir al chico que se saliera, se quitó la falda en un segundo quedando únicamente en shorts ajustados muy cortos
Harry se puso colorado hasta las orejas, y se volteó de inmediato muy abochornado y sintió que las manos le sudaban, ¿acaso las chicas de Durmstrang acostumbraban a vestirse y desvestirse delante de los chicos? pero su idea no pudo ir mejor…
Frente a el había un espejo mediano y que reflejaba a la chica quien primero inspeccionaba el pantalón verde y podía admirar la singular figura de la chica, trató de voltearse y estaba decidido a salir, pero ella se puso los pantalones y la falda encima rápidamente.
Así salieron de las mazmorras y se dirigieron de nuevo al patio, Harry aún no salía de su asombro y sus mejillas continuaban sonrosadas, en cambio ella parecía tan fresca. Ron y Jenne se acercaron al verlos llegar, ambos estaban cansados después de haber volado por varias horas y ya tenían apetito.
-Menos mal que no tardaron mucho - sonrió Ron - ¿te pasa algo Harry?, te veo nervioso y asustado.
-Es cierto, sí mi prima te hizo algo...dímelo.
-No... No...nada - y de solo recordar el momento vivido minutos antes, hacia que la coloración de sus mejillas aumentara, ya siendo muy tímido por naturaleza, aquello le parecía demasiado.
-Vamos chica - sonrió Eeve - ¿por qué piensas que le hice algo al niño?
-¿Niño? - Pensó Harry - ¡si la chica no le llevaba mas que uno o dos años! ¿Cómo se atrevía a decirle niño? El tenía dieciséis años y era mucho más alto que ella.
-Bueno. Vale, vamos a comer Jenne- la jaló Rony salieron rumbo al interior de la escuela.
Harry y Eeve subieron a sus escobas y sobrevolaron de nuevo el colegio, desde la entrada en donde vieron a los dragones que vigilaban y echaban bocanadas de fuego y mordisqueaban el aire, también Hagridy su medio hermano Grawp andaban por el bosque prohibido con ayuda seguramente de algunas criaturas del bosque.
Así también en las torres del castillo se observaban a los de séptimo año, que echaban chispas con sus varitas identificándose, Harry hizo lo mismo, por el patio se veían a los prefectos acompañando a un grupo de alumnos quizá a hacer algún deber.
El cielo se veía tranquilo, sin señales enemigas, volaron también el campo de quiddicht y regresaban a los alrededores, la habilidad que la chica tenía era sorprendente y dejaba asombrado al propio Harry.
La chica en verdad era un estuche de sorpresas. Entrada la noche, se tomaron un par de horas para bañarse, cambiarse y cenar algo, el comedor estaba casi vacío, pero la cena era exquisita, los elfos se habían esmerado en preparar algo sustancioso para los alumnos que vigilaban, pudiesen permanecer despiertos.
Aunque la señora Pomfrey que era la única que no había abandonado el colegio y ayudaba a los alumnos en las crisis nerviosas, había preparado con ayuda de Samsara, una poción para que no les agarrara el sueño. Los chicos se turnaron para las vigilancias, acondicionando un salón para dormir tres horas mientras dos vigilaban.
Después de que Harry y Eeve terminaran su ronda, Jenne arrastró a Ron, medio adormilado para sobrevolar, el frío aumentaba así que ya los esperaba en el salón una bandeja con té bien caliente y bollos de miel y sándwiches.
-Hace frío - susurraba Harry, pero veía a Eeve muy tranquila. Aunque recordaba que de donde ella venía, hacía frío.
-mmm...los bollos de miel están deliciosos - suspiraba la chica. Cuando terminaron Harry se tendió en su saco de dormir y se dispuso a cerrar los ojos, no sin antes quitarse los anteojos y dejarlos a su lado.
Pero dormir no iba a ser tan fácil, de pronto sintió que la chica desplegaba su cama pegada a la suya, y se acomodaba juntito a el, aunque con la separación de las camas
El abrió los ojos sudando frío y la chica estaba ahuecándose el cabello, cuando lo vio con los ojos abiertos, acercó demasiado su rostro al suyo, tanto que Harry podía ver su propia imagen reflejada en las negras pupilas de la chica.
-Tienes unos ojos muy bonitos - sonrió Eeve - es una lástima que tengas que utilizar anteojos - y sin decir agua va, se acurrucó cerca de él y le paso un brazo alrededor de su pecho.
-Eh... - Harry estaba dispuesto a protestar.
-Estoy acostumbrada a dormir abrazando a una almohada, espero no te importe - dijo ella sin dejar que el hablara, cerrando los ojos durmiéndose al instante, pero a el le costaba mucho trabajo, el brazo de la chica era tan cálido y el roce de sus dedos le provocaba calosfríos agradables, pero finalmente pudo dormir.