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Historia 58534 — capítulo 26

Avanzó entre la espesura un poco, cuando vio a una figura conocida, sentada sobre un tronco, era Eeve con unos libros en el pasto y leía uno. Por un momento pensó en hablarle, pero aun no sabía que le había echo Jenne, así que se limitó con mirarla y la sola visión lo entretenía, hacia frío y había nieve por todas partes, pero ella se mantenía fresca y lozana, demasiado bella.

-¿Qué haces aquí Harry? - dijeron en voz baja a sus espaldas, era Hagrid.

-Yo...este...

-Ven conmigo, no hagas ruido - y lo jaló con suavidad hacia fuera del bosque.

-¿Pasa algo?...

-Harry, Eeve ahora no se encuentra bien...

-¿porqué?

-Lo ignoro, solo supe que su prima estaba muy molesta por algo y como ella no le hizo mucho caso, le lanzó la maldición imperio...

-¿Qué dices?...

-Y ahora se la pasa leyendo todo el tiempo. Jenne me la encargó, así que yo la cuido, pero mientras esté bajo el hechizo, ella aún no quiere quitársela, dice que Eeve es muy impetuosa y no respeta...al profesor Snapeno parece afectarle...

-Pero...pero... ¡Es una maldición prohibida!

-Harry, ellos son hechiceros tenebrosos, usan esas maldiciones tan naturalmente que no les afecta en lo mínimo.

-Pues no me parece justo - dijo entre dientes y muy molesto salió hacia donde los alumnos se encontraban, sus ojos echaban chispas y furia, se acercó hacia donde Jenne y Malfoy se encontraban, inclusive él pensó que le reclamaría algo pero...

-¿Qué quieres Potter? - preguntó Malfoy.

-Jenne, quiero hablar contigo... ¡AHORA! - casi gritó y ella lo miró seriamente y el resto de alumnos se quedó en silencio y con la boca abierta.

-¿Qué te pasa Potter? - Le dio Malfoy un empujón - ¿por qué le gritas?

-Ah...vienes del bosque prohibido...ya te diste cuenta...

-¿PODEMOS HABLAR? - exigió mas molesto.

-Bueno - sonrió con tranquilidad - no te preocupes Draco, yo me arreglo con el...ya se lo que quiere. Vamos Harry...

Caminaron hacia un lugar apartado donde nadie los podía escuchar, ella sonreía y eso hacía que Harryse pusiera de pésimo humor, para el no era gracioso que hubiese echado una maldición imperdonable a su prima.

-Bueno, dime...

-NO... Dime tú porqué le hiciste eso a tu prima... no me parece justo.

-No te preocupes, eso no la daña.

-¿Por qué lo hiciste? ¡Espero que no haya sido por mí!

-Te estaba molestando demasiado y le advertí que dejara de hacerlo, que no se metiera contigo pero no me hizo mucho caso y no me quedó mas remedio.

-Quítale el hechizo...

-¿Por qué? Si se lo quito ahora no aprenderá y continuará acosándote ¿o acaso eso quieres?...Eevees muy persistente y algo quiere de ti que no te lo puedo decir, aunque sería lo mejor para que te asustes, pero prometí no decirte - Harry parpadeó sin comprender - bueno...es tu decisión...aunque como ya son muchos días así, pues tal vez ya no te moleste...

**-Jenne...**yo...no es justo... déjala libre...

-Bueno, pero no digas que no te lo advertí ¿eh? De todas maneras le diré que no te moleste más y tu no la busques, porque si no...Va a tener lo que quiere de ti.

-¿Y que es lo que quiere?...

-Ya te dije que no te lo puedo decir... ¿en serio que no te lo imaginas?...me resultaste mas inocente de lo que pensé, otro hubiera sido... en serio Harryeres demasiado tierno y dulce, por eso no quiero que ella te malee, pero bueno, yo haré lo que me pides, ahora vuelve a la clase y ni una palabra a tus amigos. Ellos no tienen porque enterarse de ciertas intimidades.

-Está bien - contestó, aunque se sentía un poco insultado, ya no sabía si ella le había llamado ingenuo, tierno y dulce por no decirle simplemente idiota.

-Yo voy con Eeve- sonrió y se perdió de su vista.

El regresó a su clase ante la mirada de reproche de Hagridpor haberla dejado sin pedir permiso, pero al final le pidió una disculpa y salió huyendo hacia la sala común

En dónde una vez en la habitación se acostó en la cama y cerró los ojos recordando a Eeve y la manera tan singular que tenia para besarlo... ¿eso era lo que lo tenía tan molesto?, no era el hecho de que Voldemortquisiera matarlo, más bien por no tener lo que comenzaba a desear…

Los días siguientes, el humor de Harry no mejoró, continuaba insoportable y prefería estar solo, así que evitaba estar todo el tiempo posible solo, pensando en lo enmarañado que estaba su vida, los exámenes lo atormentaban

El que su vida estuviera en constante peligro y ahora eso, estar pensando y ver la cara de la hija del profesor de pociones todo el tiempo (el rostro de Cho Chang había quedado en el olvido), y en las noches, con solo cerrar los ojos, solo recordaba todos los besos que ella le había dado, sentía una necesidad de verla que se reprimía y su mal humor aumentaba

Sus amigos no podían siquiera mencionar que era lo que le molestaba, ya que de inmediato se daba la vuelta y los dejaba con la palabra en la boca. Su desesperación era tanta, que haciendo caso omiso de enviar correo vía lechuza, fue directamente a la lechucería

Pero no envió a Hedwigy ésta le dio un picotazo en señal de protesta, ya que tenía mucho tiempo que no enviaba ningún mensaje, tampoco utilizó a Pig, ya que la ventisca era fuerte y ella era demasiado pequeña, así que buscó otra y envió un mensaje al profesor Lupín

Deseaba que alguien con experiencia le dijese que hacer o por lo menos le dijera que no había futuro con ella, le parecía muy tonto, pero necesitaba hacerlo, de estar su padrino vivo, le pediría el consejo a él.

Finalmente regresó a la sala común, donde de muy mala gana comenzó a hacer sus deberes, así al menos ya no pensaría en tonterías y esperaría la contestación.

Se acercaba el día de Navidad y pocos alumnos se atreverían a salir para pasar las navidades con sus padres, pero todos estaban concientes y cada casa hacía sus preparativos para estar de fiesta, inclusive se hablaba de un posible baile para celebrar año nuevo

Ron y Hermione esperaba que esas fechas animaran a Harry. Pero finalmente, obtuvo lo que quería, estaban en el comedor cuando aparecieron las lechuzas atravesando el techo encantado del colegio para dejar correspondencia y paquetes

Una lechuza desconocida atravesó la mesa de Gryffindorhasta llegar al lugar de Harry, tenía una nota atada a la pata, supuso que era la respuesta del profesor Lupín

Así que tomo el pergamino, pero no lo leyó delante de sus amigos como era costumbre, salió del comedor y ellos le lanzaron miradas de reproche que él no advirtió. Una vez fuera del comedor, en el pasillo, abrió el pergamino:

"Querido Harry :

Estoy plenamente convencido de que debemos de hablar seriamente sobre tus sentimientos para con esa chica, por ello te pido que nos veamos en la casa de los gritos el día de mañana a las cinco de la tarde. Es muy importante que acudas y que hablemos, te estaré esperando.

Atte. Remus Lupín ".

-Perfecto- suspiró - por lo menos tendré un consejo sensato.

-¿Qué pasa Harry? ¿Alguna mala noticia? - salieron Ron y Hermione.

-No...Nada, solo algo que necesitaba saber... - y escondió el pergamino de inmediato para que ellos no lo fueran a leer.

-Bien...entonces vuelve al comedor, para cenar.- le indicaron un poco decepcionados por la actitud, la cual seguía igual que días antes y que aun no habían podido averiguar que lo tenia tan mal.

-No tengo hambre, me voy a la sala común, los veo luego.

-Harry- le llamo Ron.

-¿Qué? - dijo un poco enfadado.

-Sabes que puedes contar con nosotros ¿verdad? Que somos tus amigos y que te ayudaremos en lo que sea...incondicional...

-Lo sé - respondió sintiéndose culpable, por un momento dudó en decirles lo que pasaba, pero tuvo vergüenza y guardó silencio, intentó sonreír, pero le salió breve y sin gracia

Se dio la vuelta y continuó su camino hacia la torre, dejando a sus amigos con un mal sabor de boca, estaban desesperados, no tenían idea de lo que le pasaba y no sabían como ayudarlo.

Al día siguiente caminaba de un lugar a otro, mientras se acercaba la hora, se perdería las clases de encantamientos que era doble y en la tarde, pero no le importaba, después se excusaría con el profesor, buscando la manera de perderse de sus amigos y buscando la manera de escapar.

Por fin lo logró al decir que había olvidado unos pergaminos, así que acudió de nuevo a la sala, pero en busca de su capa invisible, buscando la estatua de la bruja tuerta y dando un golpe con su varita (¡Dissendio!) ésta se abrió y se metió rumbo a la salida que era la bodega de Honeydukes

Minutos después llego y para su suerte no había moros en la costa y pudo salir sin que nadie se percatara, sin embargo la nieve estaba con unos treinta centímetros de espesor y le costaba mucho caminar tapado con la capa mágica, pero si se la quitaba y alguien lo reconocía era peligroso.

Y para subir a la colina donde se ubicaba la casa de los gritos aún faltaba mucho, verificó la hora, aun faltaban unos minutos para la hora señalada, pero se preguntó si el profesor estaría ya esperándolo.