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Historia 58534 — capítulo 30

Los regalos de sus amigos eran similares, Ron había recibido aparte de muchos dulces por parte de ella, unos preciosos zapatos de fina piel que se limpiaban solos y no se manchaban con nada.

Neville había recibido dos enciclopedias de Herbología en pasta de oro, esos libros aparte de costosos, no se encontraban tan fácilmente, pues eran pocas y exclusivas ediciones.

El último regalo era mas pequeño, no traía nota alguna, pensó por un momento que era de Lupín, pero no estaba seguro, lo abrió y el contenido lo hizo palidecer, era el trozo de pergamino que le había enviado al profesor Lupín, muy arrugado y pegado con cinta adhesiva en las partes rotas, junto a el había otro mensaje que decía:

" Harry, Niño Querido:

Me debes una explicación. Te veré después de tu castigo. No huyas. También te envío tu capa invisible de regreso de la casa de los gritos.

Atte . Eeve ".

Esto hizo que palideciera, el mensaje era muy comprometedor, seguramente le reclamaría el que la haya puesto en evidencia delante de los malos. Pero eso no era todo, debajo de los pergaminos se encontraba bien envuelta su capa invisible

Y también había un regalo, un corazón que parecía un diamante color púrpura con bordes plateados, el cual se abría a la mitad y era un portarretrato pequeño, pero no tenía ninguna foto.

Escondió de inmediato los pergaminos y el regalo, para su suerte, Ron no se había dado cuenta, pues estaba entretenido con sus zapatos y las golosinas. Así que durante el día no disfrutó el delicioso banquete y trató de distraerse visitando a Hagridy jugando con los chicos con las bolas de nieve.

Después de la cena, no tuvo mas remedio que ir a la sala de trofeos en donde Filch, lo esperaba con los elementos para la limpieza, y lo vigiló durante dos horas mientras veía como le sacaba brillo a los trofeose inclusive hizo que le sacara brilló doce veces a la copa del Torneo de los Tres Magos, misma que Cedric y el ganaran, claro que no era la misma de hacia dos años, ya que esa había resultado ser un traslador, era una nueva que el Ministerio de Magia había enviado después y tenía grabado el nombre de Cedric y de Harry, como ganadores.

Claro que eso no era todo, ya que le estuvo recordando a Dolores Umbridge todo el tiempo y de lo maravilloso que hubiera sido que estuviera como directora. Casi se ampollaban sus manos y daban las doce de la noche, por lo menos Filch no estaba, pues su gata, la flacucha señora Norris había llegado de inmediato, tal vez avisando que Peevesestaba de insoportable, rompiendo cosas.

Dando las doce en punto, espero un poco mas, pero Eeveno apareció, así que salió del cuarto de trofeos, limpiando sus manos, que estaban brillosas por el limpiador, cuidando de unas ampollas bastante dolorosas, pero al pasar cerca de una estatua alguien lo llamó y vio que había una puerta pequeña, se asomó muy cauteloso, pero la vio ahí, era ella, se veía un poco mas delgada, pero continuaba bella, como siempre. El entró y cerró la puerta, estaba muy nervioso, en ese diminuto cuarto solo había un sillón y otra pequeña puerta al fondo.

-Te estaba esperando - sonrió la chica y le tomó las manos, estaban ampolladas - te pusieron un duro castigo ¿eh?

-No importa, tú...estabas más herida que yo.

-Si y parece que me quedará una cicatriz - le dijo y se bajó la manga de la blusa de un hombro, se veía una herida cicatrizada, pero Harry no veía tanto la herida, si no el bello hombro de la chica.

-Lo siento - respondió y ella sonrió nuevamente.

-Así que recibiste mi obsequio... - le decía, mientras le ponía un ungüento en sus manos, y maravillosamente las ampollas parecían desparecer, así como el olor a limpiador.

-Si, bueno, yo quisiera explicarte muchas cosas - habló el - no quise exponerte, no pensé... ¿cómo obtuviste la nota? - preguntó curioso.

-Cuando invocaba la magia oscura vi el papel arrugado y tirado, pero en ese momento no lo levanté, tenía que concentrarme, así que hace dos días regrese a buscarlo, afortunadamente aún se encontraba.

-Este...bien, mira, lo que dice...yo...

-No me expliques nada, de echo, se tenían que enterar pero no podrán tocarme...pero eso no me interesa mucho - y se aliso el cabello mirándolo de un modo que hizo que Harry se sintiera un tanto incómodo - te traje aquí para darte un regalo de navidad.

-Ya... me diste uno...

-¿El portarretrato? - Volvió a mostrarle su hilera de dientes blancos y perfectos - ese solo es un detalle, el regalo es personal y privado.

-¿C...cual? - preguntó con cierto miedo, ella se acercó y le quitó los lentes, a Eeve le gustaban mucho los ojos de Harry.

-¿No adivinas? - y lo que hizo dejo a Harry helado, cuando la blusa de la chica cayó al piso, no tenia nada debajo.

-¿Qué... qué crees que haces...? - gimió con dificultad, cuando mas prendas cayeron al piso, el no podía moverse, sus pies parecían de plomo y la visión que tenía delante de sus ojos...

-Esta noche Harry Potter...serás mío - y lo que siguió a continuación no se puede describir y él no puso mucha resistencia, pero cerca de las dos de la mañana, Harry entraba a la sala común (no supo ni como paso delante del cuadro de la señora gorda sin que le dijera un solo reclamo)

Sentándose en un sillón, con la mirada perdida, el cabello alborotado, mucho más que antes, el uniforme bastante desarreglado, sin corbata ni suéter, los traía en la mano, y las gafas en el bolsillo de la camisa.

Estuvo ahí por algunos minutos hasta que reaccionó y se dirigió a su cama, solo Ron se encontraba roncando, en donde, después de ponerse la pijama, se tumbó en la cama y cerrando los ojos recordó lo vivido hacía una hora y se sonrojaba

...ella había obtenido lo que quería y el había experimentado nuevas cosas en ese plano, tal vez ninguno de sus amigos había echo tal cosa aún, claro que con eso le demostraba a Eeveque no era un niño, ya era un hombre, y pensando esto quedó profundamente dormido.

Por lo menos su humor mejoro esa mañana, comía abundantemente y comentaba cualquier situación y volvía a burlarse de Crabble y Goyle que tenían que hacer lo que Jenne les ordenara, ante la mirada de resignación de Malfoy el cual en verdad se portaba mejor con Jennequien presumía una hermosa pulsera de cuentas brillantes que el le había obsequiado y ya casi no la dejaba sola (para rabia de Parkinson, quien cada día era tan obvio que la odiaba más y ahora con que Eeve se sentara ahí y se la pasara fastidiándola)

Así que ya no era muy posible hablar con ella sin que Draco estuviese presente, pero cada vez que sus miradas se cruzaban y sin que ella se diera cuenta, se miraban con odio, Harry pensó que se lamentaba que los aliados de Voldemortno lo hubiesen matado, y que seguía vivo para su mala suerte.

Sin embargo esa noche continuaba su castigo, a las ocho en punto se encontraba en los baños, y tenía que lavarlos a mano, Filch lo dejo con una jerga y una cubeta, burlándose como nunca del pobre chico, quien hizo una mueca, no acabaría a las doce, el trabajo era demasiado, pero comenzó a lavar los pisos y las letrinas, cerca de las diez de la noche no iba ni a la mitad siquiera y eso lo consternaba, pero no podía usar magia.

Y sus manos ya comenzaban a ampollarse y los brazos ya le dolían junto con las rodillas, pues estaba fregando los pisos, el sudor comenzaba a nublarle la vista y a empañarle los lentes.

Pero de pronto, una suave mano le tomo las suyas y levantó la vista, era Eeve, quien estaba de rodillas en el piso y lo miraba con ternura, el se sonrojó.

-Esto no es para ti - le dijo y se sentó en el mosaico, Harryhizo lo mismo - mi padre se paso con el castigo, pero no puedo decirle nada, ya sabes, para no restarle autoridad - se acercó a él y le acarició el cabello suavemente, tomó un pañuelo que llevaba en la bolsa de su falda y le limpió el rostro sudoroso así como las gafas.

-Voy a terminar tarde - suspiró - el baño es enorme y el olor no es muy agradable...si termino antes del amanecer será ganancia.

-¿Bromeas? - Protestó Eeve -no lo puedo permitir...yo contaba con la noche de hoy, bueno, entonces tendré que ayudarte.

-No puedo usar magia...

-Tu no, pero yo sí.

-¿Y Filch? - preguntó el chico.

-Peeves lo tendrá bastante ocupado - sonrió - así que no me preocupa, y el Barón Sangriento prometió no llamarle la atención. No tengas miedo Harry, lo tengo todo planeado.

-¿Por qué haces todo esto?...ni siquiera hemos tenido la oportunidad de hablar sobre lo que paso anoche, tengo dieciséis años y...

-Y yo solo te llevo un año - lo interrumpió - escucha esto, tu vida, mi vida son complicados y especiales, el día de mañana podemos amanecer muertos, pero por lo menos ya habremos vivido ciertas situaciones, tu y yo no estamos para dejarlo todo al futuro...no estoy muy segura que lo tengamos.

-Es cierto - respondió, su vida por lo menos estaba en constante peligro, y como bien decía, un día podía amanecer muerto - pero aun así, no se lo que esperas de mí, es que jamás lo imagine de la hija de la persona cuyo odio es mutuo...

-Bueno, yo no te odio - y le besó los labios - yo te deseo, así que - chasqueó los dedos y de las paredes salieron fantasmas que Harry no conocía, eran un poco desagradables - bueno amigos, ya saben, todo limpio, son varios así que terminarán luego.

-Si señorita Snape- dijeron y Harry vio como unos tomaban jergas y las comenzaban a pasar por los pisos, otros a los inodoros, paredes y lavabos.

-Vámonos - lo jaló, pero el chico no estaba convencido.

-¿Y si pasa tu padre?

-Cariño - gruñó - ¿con quien crees que hablas? Mi padre me tiene sin cuidado, tiene el sueño profundo el día de hoy.

-Bueno, está bien - de todos modos, lo peor que le podría pasar, sería que le quitaran puntos.