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Historia 58534 — capítulo 32

No obstante, la única clase que seguía mas pesada (después de sus clases especiales para ser Aurores) era pociones, ya que Snape continuaba con su eterna humillación con los Griffindorcuando sus pociones no salían perfectas, inclusive las de Hermione, quien evitaba mirar a los chicos y su nerviosismo era obvio al poner los ingredientes, así que le salía un poco mal para satisfacción de el profesor.

Harryen cambio evitaba mirar a Jenne quien ya se daba cuenta que ni siquiera se detenía para saludarla, el estaba muy nervioso que se diera cuenta que siempre que podía se veía con Eeve, su amigo Ron, lo comenzaba a encubrir (mas bien, mutuamente) para que nadie sospechara, al menos era un alivio para ambos.

Las clases con Lawrycomenzaron de inmediato, y era mucho mas estricto y exigente, afortunadamente para Neville que siempre era el mas atrasado, de pronto se convertía en el primero en pasar y hacer bien las cosas…

Ya que Parishabía dejado excelente referencias de él, eso lo animaba al pobre y Harryse alegraba por ello, ya que su abuela no tenía que enviar vociferadores, al contrario, siempre enviaba regalos (su recordadora parecía quedar en el olvido y su memoria mejoraba notablemente, sobre todo en Adivinación

Los chicos se preguntaban si Proteus tenía algo que ver y le haría conjuros a su cerebro); así pues, continuaban trabajando al otro lado del espejo, y Harry cada vez que veía la cabaña se recordaba los momentos vividos ahí, en pleno bosque, y con la chimenea siempre humeando

Pero mientras hacían ejercicios de un nuevo hechizo, no evitaba ver el castillo escondido entre una arboleda y montañas, permanecía oscuro y lúgubre, nunca le había preguntado a Eevesobre él, si había algo mágico escondido o por lo menos si se podía ir a curiosear

Pero por otra parte se la pasaba divertido mientras las chicas de siempre (Lavender y Parvati) se la pasaban diciendo que el profesor Lawrence Diamondera un bombón y que estaba perfecto para ellas ya que solo tenía veintidós años.

Ron enviaba unas miradas de sarcasmo a Harry, quien no se aguantaba las ganas de reír y por supuesto que también evitaba la mirada asesina de las chicas, pero a pesar de ser más estricto, era agradable y flexible.

Pero no todo continuó tan estable...una noche, Harrytuvo un sueño, el corría a través de un bosque, al principio no lo reconocía, podía ver a través de la oscuridad un sinfín de rojos y tenebrosos ojos ocultos entre la espesa arboleda, sentía un frío recorrer su cuerpo hasta introducirse a cada centímetro de su piel

De pronto, se detuvo, estaba frente a un castillo, que se alzaba majestuoso entre las montañas, el cielo estaba vacío, no había luna, no había estrellas, entonces recorrió a su alrededor, el bosque estaba atrás de él, y al fondo, lo vio y reconoció por fin el lugar, la cabaña humeante, el campo sin cosecha, el espejo flotando y se podía observar las chispas doradas que se desprendían.

Entonces se concentró en el castillo, siempre se había preguntado si era de verdad y si ocultaba algo, la construcción era de fría piedra, con una puerta enorme de madera, sin picaporte, para llegar a la puerta había que atravesar un pequeño lago, cuyas aguas parecían lodo y burbujeaban constantemente, pero había un puente levadizo, que permanecía inerte, con fuertes cadenas sujetando

No lo pensó siquiera, y no llevaba su varita, pero caminó a través del puente y sentía tambalear el piso, podía sentir ahora el calor que el lago desprendía, parecía que con cada burbuja que se rompía, el calor acrecentaba, además el olor era fuerte y le irritaba las fosas nasales, parecía chapopote hirviendo.

Al llegar a la puerta, solo tuvo que empujarla y se abrió produciendo un fuerte chillido, al entrar había otra puerta mas al fondo, que se encontraba entre hierro forjado y con una insignia grande, no había cerradura, a todo lo largo habían muchas armaduras de hierro, alzadas, brillantes, al levantar la vista, no se distinguía el techo, mas bien parecía un cielo nocturno, con un remolino de nubes grises en el centro

Al mirar a los lados, ambos pasillos parecían interminables, se acercó a la puerta, la empujó, pero ésta no se abrió, así que se asomó entre las armaduras y logró ver al fondo, era un salón enorme, casi interminable y alfombrado, en el centro habían tres espejos enormes con un marco de madera finamente tallado, el vidrio brillaba, pero nada se reflejaba en ellos. De repente parecía atrapado, sin poder moverse, la sola visión de los espejos lo tenía sujeto a algo invisible.

De pronto, alguien venía caminando por el pasillo, volteó, una persona con capa plateada paso junto a él sin verlo, atravesando la puerta, al llegar frente a los espejos, se puso de rodillas y se quitó la capa, una mata de pelo negro brillante se asomó, era Eeve

De pronto de los espejos la luz comenzó a parpadeary de pronto los espejos se volvieron humo, arremolinándose, los cuales comenzaron a salir de ellos

Formando lentamente tres figuras largas con capuchas negras, parecían dementores, los cuales hablaron a la chica sin quitarse las capas, entonces Harry comenzó a sentir mucho frío, y a temblar sin detenerse...

-"Eeve Lily Isabella Snape Ledbetter"

Habló el primer encapuchado, la voz estaba distorsionada pero entendible pero no se distinguía si era hombre o mujer

  • "ya sabes quienes somos...regimos mas allá de la vida, somos inmortales y tenemos total autoridad para con ustedes, que son de las ultimas familias que se encuentran con poderes extraordinarios y que son para hacer el mal...por lo tanto, el permiso concedido a la familia Diamond, ha sido por un año, para usar la magia en contra de su propia naturaleza, sin embargo...tu si has faltado...tu no tienes permiso... se te permitió para salvar tu vida, pero no para la de los demás"...

-Entonces solicito el permiso... - su voz tembló.

-Denegado - habló otro encapuchado de la misma manera - has actuado demasiado tarde y has cometido tus faltas cerca de aquí...

-Tu deber - decía otra voz - es estar del lado de los tuyos, haciendo lo que ellos...querida señorita Snape, ese sentimiento formado no lo puedes tener más...

-Por favor - susurró Eeve - es lo único bueno que jamás volveré a tener en mi vida...

-No te lo pido -dijo el encapuchado de en medio, alzo una manga y salió una mano normal, abriendo los dedos - te lo quito - y de pronto una luz brotó del cuerpo de la chica, quien dio un grito horrible, y una luz resplandeciente en color rosa se elevó

Y fue directamente a aquella mano, quien atrapó la luz en un objeto brillante, que de inmediato adquirió un color púrpura. Eeve, que había quedado en algo parecido a un trance, se desplomó en el piso

Harry le gritó por su nombre y de pronto sintió una fuerte sacudida el aire comenzó a faltarle y comenzó a alejarse del castillo, del bosque, de la cabaña hasta llegar al espejo y...

-¿Harry? ¿Harry estás bien? - era Ron y Neville que lo sacudían.

-D... donde...donde estoy...

-En nuestra habitación Harry, tenías una pesadilla, no dejabas de gritar y sacudirte...

-Pensamos que tenías un ataque - dijo Neville nervioso.

-Ya...ya estoy bien, duérmanse - y observó que Sean Y Dean lo miraban con miedo - es solo una terrible pesadilla - trató de sonreír y Neville volvió a su cama, pero Ron se acercó a el y le dijo muy bajito.

-Gritaste... "Eeve"... fue bueno que ellos no teentendieran.

-Tuve una horrible pesadilla - susurró - espero que solo halla sido eso.

-Duérmete de nuevo y mañana hablamos, son las tres de la mañana...

Al día siguiente, muy temprano, estuvo buscando a Eeve por todas partes, con poco éxito ya que ni siquiera entró a las clases de su padre, hasta que finalmente al cabo de un par de días la encontró sentada a mitad del patio, se acercó con una leve sonrisa y le habló, pero se detuvo en seco al ver la gélida mirada de la chica cuando el se acercaba directamente a ella.

-Hola... - dijo Harry un poco vacilante.

-¿Te conozco? - gruñó.

-Eeve...soy Harry- respondió y su corazón comenzaba a acelerarse ¿Qué le pasaba? - ... tú y yo...

-Ah, eres un Gryffindor, uno de los niños favoritos de Dumbledore - y lo observó por unos segundos y se detuvo en la cicatriz en forma de rayo que surcaba su frente, ella jamás le había echo un comentario sobre ello - así que tu eres el famosísimo Harry Potter, el dolor de cabeza de mi padre y de Draco Malfoy, tú le hiciste mucho daño y enviaste a su padre a la cárcel.

-¿Qué te pasa?...

-Que confianzas conmigo niñito idiota, no te me acerques más, todos ustedes son unos buenos para nada, la única casa que vale la pena es Slytherin.- y se puso de pie mirándolo con recelo y asco, esa mirada le recordaba a Snape.

-Eeve, tú no eras así - y le tomó del brazo para detenerla, pues ella ya comenzaba a caminar para alejarse de él, lo que vino, fue bastante doloroso, una sonora bofetada hizo voltear el rostro de Harry así como un hilito de sangre que broto de su labio inferior pues las largas uñas de la chica habían desgarrado la delicada piel.

-¡No me toques que me ensucias inmundo amigo de los sangre sucia! ¡Eres un confianzudo y no me llames por mi nombre, soy la señorita Snapepara ti, que no eres mas que un niño idiota!...

-No es posible - pensó Harry, mientras dejaba que la sangre manchara su mentón y sus ojos se nublaron

El golpe no dolía tanto como las palabras, ¿qué le había pasado a Eeveen sus sueños, que actuaba de manera distinta?, pero ya no pudo hablar siquiera, ella se alejó muy molesta arreglándose su hermoso cabello negro y limpiándose las manos.