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Historia 58543 — capítulo 2

Aunque el sabia que la mayoría de los que estaban en el salón (si no es que eran todos) estaban muy nerviosos debido a los últimos acontecimientos, y aun mas por el hecho de que los cazadores de sombras tenían que unirse a sus ancestrales enemigos (los submundos), el se sentía como un saco lleno de mariposas… mariposas realmente ansiosas…

Alec ni siquiera tuvo que pararse a pensar cuan irreales eran las alianzas que se estaban formando en el salón, pues sabía que ese momento había llegado como por obra del destino… no tuvo que pensar quien sería una buena pareja para él, pues, como un rayo, llego a su mente un nombre, un rostro…

Magnus había perdido la cuenta de las veces en las que había ido de un lado a otro en el salón repleto de personas y criaturas de todo tipo… sus ojos iban y venían sin parar de un rostro a otro… sabía perfectamente a quien buscaba, pero estaba intentando no parecer desesperado.

"¿Y si a él no le interesaba formar una alianza…?... ¿y si no quería unirse a él?" estas eran las preguntas que le daban vueltas a su mente una y otra vez…

"Ese niño idiota no termina de madurar…"_ pensó.

Lo mas probable era que estuviera escondiéndose entre la multitud para no tener que darle la cara… porque, claro, el era demasiado cobarde para pedirle frente a todo el mundo que fuera su pareja… en esto de la guerra claro… porque era aun más improbable que se atreviera a declarársele de otra forma…

El brujo sonrió a causa de sus propios pensamientos… pero su sonrisa desapareció tan pronto como reconoció al muchacho que había estado buscando… estaba cerca de su lugar, pero también estaba acompañado…

Alec se estaba poniendo nervioso… había llegado a confundir a Magnus con una chica, mejor dicho, con una "mujer-lobo"… Ya no le  estaba prestando atención a la conversación que se desarrollaba entre su hermana, Simón y la chica lobo, Maia…

"¿En dónde te metiste?"_ pensó impaciente.

No sabía como ni cuando lo había decidido tan firmemente, pero lo haría, le pediría a Magnus que fueran pareja… y no se resumiría a la guerra…

No había olvidado la promesa que le había hecho al brujo en un callejón de la ciudad cuando los dos pelearon hombro con hombro… cuando el brujo le había dicho, aunque indirectamente, que*"lo quería"…*

_ ¿Sabes qué?, Sobreviviremos a esto, y te prometo que te presentare a toda mi familia_

Esas fueron las palabras que dijo… y las cumpliría… ahora no tenía dudas, Jace había quedado en su pasado… el tambiénqueríaal brujo… aunque entre ellos hubiera una diferencia de edad de seiscientos ochenta y dos años… y no estuviera del todo dispuesto a aceptar que Magnus había tenido razón todo este tiempo con respecto a su infantil capricho con el que ahora y siempre seria su hermano.

"Soy un completo idiota… no puedo creer que yo, el recontra fabuloso brujo de Brooklyn, Magnus Bane, este aquí en este rincón comiéndose las uñas, esperando porque un nephilim de 18 años se fije que estoy justo a un paso de él…" _ Estos eran los pensamientos de Magnus mientras miraba disimuladamente en la dirección contraria a la que estaba Alec.

No sabía cómo ni cuándo se había fijado de un modo especial en el chico, pero tan pronto como se dio cuenta de la "condición" del muchacho… no había podido apartar sus pensamientos de él… del chico Lightwood, que sin darse cuenta se le metió por los ojos, y vergonzosamente se "estrello" en su corazón… Había vivido mucho tiempo… y ya no recordaba cuando exactamente había perdido el gusto por las mujeres… quizá fue después de su boda numero 23… ¿o fue con el undécimo divorcio?... ya ni le importaba… ¿con cuántos hombres había salido?... podía contarlos con la mano… pero la verdad era que hacía mucho tiempo que no sentía lo que estaba sintiendo por el cazador de sombras… mejor dicho, hacía mucho tiempo que no sentía nada de nada, su interés por las relaciones se había perdido con la llegada del siglo XX… más o menos.

"Y el crio no termina de abrir los ojos, ahora que ya me moleste en darle más de mil de lo que le había dado al resto del mundo en el último siglo"_ volvió a pensar.

¿Qué le gustaba de Alexander?... ¿Por qué no podía dejar de pensar en él?

De alguna forma él y Alec se habían creado una relación amistosa sin darse cuenta, el chico buscando la ayuda del brujo, y el brujo prestándole sus servicios sin siquiera pensarlo.

Tal vez los dichos eran reales, y con ellos se cumplía el refrán de "Dios los crea, y el demonio los une"… o como fuera.

Dejo de divagar en sus pensamientos bruscamente, Alec lo había visto y caminaba hacia él.

Alec echo a un lado sus miedos y preocupaciones, había visto a Magnus e iba a darle la cara.

Camino con firmeza, mirando fijamente al brujo a los ojos, no se paró a saludarlo cuando llego hasta el.

Dame tu mano le dijo sin más, conteniendo la vergüenza que lo embargaba.

Vaya a vaya, pareces muy confiado nephilim… ¿Qué te hace pensar que quiero unirme a ti en esta guerra? Magnus se mordió la lengua, pero no se arrepintió de sus insensibles palabras.

No te interesa lo que piense, dame tu mano, sino dime que no vas a hacerlo para marcharme y preguntarle a cualquiera de los otros aquí El cazador de sombras no se dejo intimidar por las palabras del brujo, sabía que se las merecía.

Magnus alzo una de sus finas cejas, estaba realmente impresionado por la aptitud del chico, y fue él quien se sintió intimidado, descruzo los brazos y le tendió la mano derecha.

_ ¿Que mosca radioactiva te pico?... _ dijo el brujo que se quedo cayado al sentir el roce caliente de la estela del moreno en su mano.

Me canse de ser un idiota infantil… yo siempre cumplo mis promesas dijo Alec sin dejar de mirar la runa recién hecha en la piel blanca del brujo.

Magnus también contemplaba la runa, pero se concentro en el momento.

_ ¿Promesa?... ¿de qué promesa me hablas…?..._ pero tan pronto como formulo la pregunta, recordó el momento que vivieron los dos juntos en las calles de la ciudad.

Oh… ya recuerdo… jamás pensé que lo recordarías… o mejor dicho, creía que ahora que tu familia se vio afectada, no te atreverías a mencionar la promesa de nuevo dijo Bane mirándolo a los ojos.

Mi familia sigue existiendo, al igual que tu y yo… hubiera… hubiera deseado que estuviera completa cuando llegara el momento de decirles la verdad… me di cuenta que pude haberlo hecho mucho antes de que todo esto sucediera, y por ser un cobarde no me atreví… no pienso dejar que alguien más falte para cuando a mi me dé la gana de aceptar quien soy. Magnus no había oído hablar a Alec nunca tan firmemente, tampoco había visto nunca una mirada tan penetrante en el… estaba perplejo y sorprendido.

"Había llegado el momento, no había vuelta a atrás… lo hacía ahora  o nunca". _Estas fueron las últimas frases que pasaron por la mente de Alexander Lightwood antes de que dejara su mente en blanco un segundo después.

Alexander tu… pero al brujo no le fue posible completar la frase por que se vio atrapado en los brazos del cazador de sombras que lo habían rodeado, y un segundo después los labios del chico estaban sobre los de él… no dudo en corresponderlo, aunque estaba casi en shock… por primera vez en mucho tiempo su cuerpo pareció congelarse ante un gesto como ese.

Se besaron intensamente a pesar de que sentían las miradas de todo el salón clavadas en ellos.

Alec sabía que allí estaba toda su familia, sabía que si no lo veían  se enterarían, y eso era lo que le importaba, no podía imaginarse el estar frente a sus padres y llegar de la mano de Magnus a decirles algo como "Papá, mamá. No quiero que se alteren pero tengo que decirles dos cosas… una soy gay, dos mi novio es un brujo". No, nunca hubiera podido hacer algo como eso… Así todo era más fácil y rápido…

No pensó que ese momento fuera a ser tan perfecto… besando a Magnus allí sentía como si una pesada carga se soltara al fin de él…

Los dos se separaron al mismo tiempo, y aunque al principio desviaron la mirada, se volvieron a ver fijamente a los ojos… los de Magnus brillaban como estrellas.

Inesperadamente el brujo rodeo con sus brazos al chico y lo atrapo con un cálido y profundo abrazo.

_Alec… ¿estás seguro de esto? _ le dijo al oído.

El moreno lo abrazo también, y le dijo con un poco de ironía.

Pues si no estuviera seguro no hubiera hecho esto… además, ¿no era lo que querías?

Alexander no sabes lo feliz que estoy El mismo Magnus se reconoció avergonzado por la sinceridad de sus palabras.

Creo que se cómo te sientes Le dijo Alec con suavidad, pues no recordaba la última vez que se había sentido tan, completa y realmente, feliz.


Gracias a todos los que leyeron y comentaron el primer capitulo, siento mucho la tardanza, pero a qui esta el momento que sigue. 

Se que existen mucho otros pequeños momentos entre el brujo y el cazador de sombras, pero escribo los que me parecen mas importantes.... Aun me gustaría saber si tienen algún otro momento favorito. ;)

Continuo entonces... Besos Mágicos ***