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Cómo conocí a Jacob Black — capítulo 2

-¿Dónde lo dejamos hija?

-Me estabas contando el primer día de tus clases, mami… te habías encontrado con un chico y…

-Oh, ya recuerdo. Ahora, era mi segundo día de instituto y tan sólo había conocido a una chica llamada Alexia…


¡RING! ¡RING! ¡¡Maldito despertador!! ¡Por su culpa me había caído de la cama! Si bastante malo fue ayer, hoy que me levantado con el pie izquierdo no quería ni imaginármelo. Vi en la silla de mi escritorio la ropa que tía Alice (en su infinito cariño y sabiduría de moda) me dejaba para vestirme. La cogí sin mirarla, al principio esa idea no me gustaba, era mayorcita como para que me eligieran las prendas, pero la duende elegía tan bien. Me duché tranquila, con la radio puesta, pensando lo más bajito que podía en un sueño que me puso los pelos de punta… había soñado con ese chico tan maleducado (vamos, un completo idiota) Apagué el agua y la radio, salí fuera ya que en el tocador tenía todo los utensilios para terminar de arreglarme, tardé poco. Bajé a desayunar no sin antes pasarme por el cuarto de tía Rose, tenía un espejo súper grande en donde analizar mi aspecto: traje, perfecto, maquillaje, perfecto, pelo…¡perfecto! Di unas palmadas y fui una tonta en esos momentos. Resignada por esa edad famosa ''del pavo'' me dispuse a desayunar. Tío Em estaba ojeando una revista de autos grandes, le saludé revolviéndole ese pelo cortado a lo marine, antes de llegar a la cocina me crucé con tío Jasper, le abracé, era un secreto entre él y yo el que fuese mi tío favorito, no queríamos dañar el pobre corazón de oso de Emmett. Al separarnos me di cuenta de que parecía que no nos habíamos visto en años ''Maldita casa''

-Hola mi cielo- me saludó mi padre con un beso en la coronilla, mi madre igualmente solo que cambió el adjetivo por amor, mi padre continuó hablando- ¿Qué te ocurre con la casa?

-¿Qué te ocurre con mi mente? ¿Que pasa, es algún tipo de canal mental al que estás enganchado?

-Como se nota que sacó tu inteligencia Edward- respondió mi madre de forma sarcástica- y también se nota que discute con Em.

-¡¡Eh, macho machote agudizando oídos!!- gritó mi tito desde el salón, no pudimos evitar el reírnos.

La abuela Esme me acarició el pelo antes de ponerme su suculenta comida. Miré el reloj, dos veces porque a la primera no me fijo bien, tenía tiempo de sobra. El teléfono sonó y mi abuela lo cogió en el pasillo, quizás sea porque mi papá lee mentes el que yo sea tan cotilla, el caso era echarle la culpa a los genes. Agudicé los oídos, era un chico con voz grave ¿dónde la había oído yo antes?

-¡Reneesme, es para ti!

Bebí mi taza de sangre antes de cogerlo, pensando en quién sería con esa voz, porque solo conocí a una chica, y las voces femeninas no son así, a veces.

-¿Sí?- pregunté dudosa.

-¿Reneesme?- preguntó la voz con alivio.

-La misma ¿quién es?

-Soy el chico que se topó contigo ayer- ''Ooh''- he buscado tu teléfono el la guía- ''¿Y?''- para decirte que siento mi agresividad, tenía un momento malo ya que no me cambiaron unas horas… ¿puedo recogerte y así darte un perdón merecido?

-Ahh…-carraspeé poniéndome seria- Sí, por supuesto. Mi dirección también vendrá el la guía, adiós.

Colgué e instintivamente subí, corrí mas bien, a paso más rápido que un vampiro a cambiarme de ropa, ¿por qué lo hacía? No lo sabía ni yo. Llamé a mi tita Alice para que de mi centro comercial armario cogiese un modelito algo más… coqueto. Agg, yo no era coqueta ¿por qué diantres iba a serlo ahora? Mi tía no hizo amago de interrogarme, ella ya lo habría visto. Al final me terminé por poner un vestido y botines de tacón, sabiendo que iba al instituto, no a una cita, pero las ganas de parecerle una belleza se intensificaron por ¿hormonas? Podría ser. Un coche entrando en el camino hacia mi casa me alertó de que ya estaba aquí, bajé y cambié mi mochila por un bolso violeta. Tocó la puerta y salí yo, le di los buenos días borde y sin saber dónde había aparcado, me fui. Nos subimos a su coche, era un Audi muy mono.

-¿Y bien?- dije comenzando seguramente un incómoda conversación.

-Pues eso, que siento haberme puesto así.

-Ya, yo también tengo culpa por haber abierto sin más la puerta, lo siento.

-¿Amigos, entonces?

Vacilé unos instantes, sin embargo, ese chico me había ido a buscar solo por un perdón.

-Por supuesto.

De repente frenó, se dio la vuelta y me miró a los ojos, me encogí de pies a cabeza y con un tono muy suave, comenzó a decirme de nuevo la razón (verdadera) de porqué me recogió.

-Mira, Reneesme… si he estado media noche averiguando tu nombre y buscándote por la guía para pedirte disculpas, siento ser tan mentiroso. Lo he hecho porque desde nuestro tropezón no he vuelto a pensar en nada, solo en tus ojos caramelo, y aunque te suene a locura, te quiero…-me besó. Fue tierno, cálido, y me sentí orgullosa de haberme cambiado de ropa.


-Y así fue como conocí a tu tío Nick. -¿Tío Nick? ¡Mamá, me estabas contando cómo conociste a PAPÁ! -Te dije que empezaría desde el principio. ____________________________________________________________________________ http://3.bp.blogspot.com/_ElWRWBoNWSc/SnFQ4U9G9yI/AAAAAAAACF0/dudiv70XZgg/s400/25R35VBLK_large.jpg http://imgserv.ya.com/galerias2.ya.com/img/7/734e04fc41326905i3.jpg http://theglam.blogtvespana.es/img/Image/TheGlam/2007/Novembro/sacmulberry_3.jpg http://www.autospectator.com/cars/files/images/Audi-A4-S.Image.jpg