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Historia 59110 — capítulo 1
Sam caminaba intranquilo por la calle. En ese momento, todo le hacía recordar a ella. El cielo que oscurecía poco a poco, las estrellas, que cada vez se hacían mas notorias, el olor a césped recién cortado, su ropa, las manchas color borgoña de sus manos.
Sonrió con pena, y, para su mala suerte, pequeñas gotas cristalinas empezaron a caer sobre él.
Las manchas se borraban, los rastros se desvanecían, las pistas ya no existían. Sophie ya estaba lejos de él. Y ya nada ni nadie podía decir lo contrario.
A pesar de que solo habían pasado unas horas, el castaño recordaba afligido y con gran nostalgia, la escena que había vivido, con el amor que había dejado escapar.
Ambos estaban en el Taller de Arte, el amor que los había unido; discutiendo, como cualquier apasionado, por sus ideales. Pero él, esa única vez, había llegado lejos demasiado lejos. Sin darse cuenta, o sin pensarlo, había tomado en su mano el punzón con el que estaba trabajando y segundos después, lo había clavado en el pecho de la joven.
La muchacha, antes de caer sobre el frío suelo, había desperdiciado una sola lágrima.
Nostálgico, queriendo borrar esos recuerdos, que nunca debieron ser más que pesadillas; Mirando con cierta ironía aquel horizonte, el que debía de estar compartiendo con la joven con la que había soñado tantas veces…
Caminaba, seguía un rumbo para nada fijo. Solo esperaba que, tal vez, alguna de las estrellas de ese hermoso oscuro cielo, fuera ella, perdonándolo por su cometido; Por su gran error.