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Mi amada niña. — capítulo 11
Ninguno de los personajes me pertenecen son todos de J.K.R.
9- Adicción.
Abrió los ojos con pesadez. Afortunadamente era sábado y no tenía que ir a trabajar.
Despertó con el cuerpo ligeramente adolorido pero bastante satisfecha.
Se encontraba totalmente desnuda, y se sentía como una diosa. Camino con lentitud hacia el baño y observo con una mescla de ansiedad y picardía la marca en su cuello: la prueba de que hacia un par de horas estuvo entre los brazos de Lucius Malfoy.
Lucius… Dulce Merlín habían pasado años desde la última vez que un hombre la había tocado.
Para ser franca la espera si que había valido la pena. El desempeño de ese hombre en las artes amatorias "superaba las expectativas".
Estuvo tentada a borrar la pequeña marca con magia pero opto por dejarla ahí.
Fascinada cubrió su cuerpo con una bata de seda negra, corrió su cabello hacia el lado derecho de su cuello ocultando la evidencia de esa noche.
Bajo las escaleras con parsimonia para encontrarse a Draco desayunando. La confundió la oscura mirada que le dirigió, ¿Acaso su amigo sospechaba algo?
- Buenos días Draco.
El blondo quedo pasmado, no era la primera vez que veía a Hermione con esa bendita bata.
Pero esta ocasión todo era diferente, su amiga irradiaba una sensualidad que estuvo a punto de hacerle soltar un gruñido. Pero solo a punto, por que rápidamente se recompuso y saludo a su amiga con una encantadora sonrisa.
En ese instante apareció Lucius Malfoy. Actúa con normalidad se dijo Hermione, cosa que le estaba costando bastante, se debatía entre la timidez o las ganas de probar sus labios una vez mas.
Los tres sentados desayunaban. El incomodo silencio que se instauro en la mesa era algo común, por lo que Draco no le dio importancia y empezó a charlar animadamente.
-
Así que ayer fui la estrella de la noche, una pena que ninguno de los dos me acompañaran.
-
No lo dudo hijo.
-
Las negociaciones con los Greengrass fue todo un éxito.
-
Si eso no tiene nada que ver con que Daphne Greengrass, este loca por ti desde el colegio verdad.
Le espeto Hermione de forma divertida. La verdad se la habría pasado en grande viendo a esa chica insinuársele a Draco, y a su amigo evitándola diplomáticamente. Aunque no se quejaba por que la noche anterior si que se le había pasado en grande.
-
Hermione me ofendes, los negocios y el pacer son cosas que están separadas.
-
Claro, Draco.
-
Créeme anoche ninguna mujer tuvo el enorme pacer de tenerme, las transacciones se extendieron hasta la madrugada pero no en la forma en que crees.
-
Me complace escuchar eso hijo. Interrumpió Lucius. - No me gustaba el estilo de vida que llevabas. Es cuestión de tiempo para que encuentres una joven digna, de buena familia con la cual casarte.
El matrimonio era un tema complicado para Draco, así que llevo la conversación por otro rumbo mas seguro, como lo impresiónate que era y lo mucho que lo habían celebrado la noche anterior.
Tan concentrado estaba en los detalles de su negocio que no noto la forma en que Hermione evitaba la mirada de Lucius, ni la forma en que su padre seguía la conversación con monosílabos.
Se extraño de ver la sonrisa complacida de su padre, aunque eso probablemente tenia que ver con lo bien que estaba encaminando su vida.
El desayuno acabo, y Draco muy a su pesar abandono la mansión con reticencia.
Es especial por que Hermione se encontraba bellísima, no paraba de preguntarse que era lo que Hermione se había hecho para brillar de esa forma.
Quizás reanudar la amistad con San Potty y la pelirroja fue algo bueno para su amiga.
Mantener las buenas relaciones con sus nuevos socios era algo vital. Por que como buen slytherin Draco media sus pasos dos veces antes de actuar y no intentaría nada con Hermione hasta ser totalmente independiente de su padre.
Y para alguien como Draco la solvencia económica era lo más importante en el mundo. Para ser sinceros es su padre sabia darle donde le dolía y vivir como un pobretón así fuera con la mujer que amaba no estaba en sus planes.
Solos completamente solos, el atractivo de Hermione no paso desapercibido para Lucius. Por eso sintió como un golpe intenso cuando la señorita Granger se dirigió hacia la habitación que había sido testigo de la pasión entre esos dos.
Pasaron un par de minutos antes de seguirla.
La encontró recostada en la cama con los ojos cerrados.
De nuevo esa sonrisita de ayer adornaba su rostro, si que era lista la dulce niña.
-Ni se le ocurra señor Malfoy, ahora me toca a mí. Susurro la descarada jovencita con voz ronca.
No tenia idea de que hablaba la castaña, así que curioso se dejo guiar. Ella lo desnudo y le pidió que se sentara en la cama.
En cámara lenta la miro ponerse de rodillas. Ho Merlín, si ella iba a hacer lo que creía que aria no podría controlarse.
Con los ojos brillantes Hermione empezó a acariciar el enorme pene de Lucius con sus manos suaves y delicadas, hasta que estuvo completamente erecto.
Con parsimonia acerco su rostro hacia el órgano y paso su lengua caliente por toda su longitud, encantada con los gemidos de ese hombre introdujo su pene en su boca.
Era grande no podía negarlo, Lucius impresionaba siempre, y eso la fascinaba.
La sintió pasar ligeramente sus dientes por su pene y acariciar sus testículos, cuanto placer le daba esa niña.
Ella subía y bajaba lenta o rápidamente. Hermione sabía que en ese momento lo tenía en sus manos y no podía decir que le disgustara la situación.
El hombre se corrió en su boca y ella disfruto el sabor fuerte de el, como lo deseaba, si seguía a este paso se volvería adicta, lo cual no era una pena por que el hombre ya estaba contaminado, y por nada del mundo dejaría a ese veneno llamado Hermione Granger.
Mil gracias a las personas que dejan mensajes, y a las que no bueno supongo que gracias por leer.
Quiero recomendar el fic de mi amiga princess-malfoy Señor amante, es un Giny Lucius muy bueno, supongo que la mayoría de las personas que leen este fic ya lo leyeron, pero si no háganlo que es genial y no se arrepentirán.